Ars longa, vita brevis

Neo Periodismo

1 de September de 2009

Llego, a través de Menéame, a este magnífico artículo en que una periodista se pregunta, preocupada, qué demonios le ocurre al periodismo patrio. Ni siquiera se pregunta por qué, formalmente, tiene una carencia tan grande de calidad —hablo de faltas de ortografía y de una expresión paupérrima—, cosa de la que tenemos más culpa los educadores, doblegados por la bota de los poderes políticos y económicos: se limita a preguntarse cómo es posible que los periodistas acepten acudir a ruedas de prensa sin preguntas, e incluso últimamente sin periodistas; cómo puede ser que la labor de muchos periodistas sea simplemente copiar los teletipos de las agencias; en qué cabeza cabe que en las radios españolas, la opinión, por llamar de alguna manera a los ladridos con que los perros defienden a sus amos, ocupe entre un 45 y un 76% del tiempo. Si creéis que tenéis un par de dedos de frente, no debéis dejar de leerlo.

Bosco
Más tonto que una patata, pero muy guapo, no se puede negar.

En realidad, tanto el periodismo, como la educación, que no se encuentra tampoco en sus mejores días, y toda la mediocridad (siendo generosos) que vivimos en esta sociedad, tienen su origen en una serie de interdependencias que funcionan como un engranaje perfecto cuyo objetivo es restar bienestar a los que poco tienen para aumentar el de los que siempre lo han tenido. Otra cosa es opinar sobre si todo esto está planeado desde una sola o unas pocas mentes pensantes, o simplemente la dejadez de la gente, que ha perdido la esperanza, contribuye a que todo caiga por su propio peso. Pero el caso es que estamos jorobados.
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Más miedo

5 de August de 2009

miedo3
Foto: algún hijo de puta.

Ayer estaba viendo las noticias, no recuerdo en qué canal, porque ahora todos se unen en una nebulosa de chabacanería, estupideces y adoctrinamiento, y comenzaron a hablar de la gripe A, esta con la que nos quieren asustar ahora y de la que en realidad no parecemos tener tanto miedo.

La cuestión concreta es que, al parecer, esta enfermedad afecta de forma mucho más fulminante a las mujeres embarazadas, que en consecuencia deben ser mucho más cuidadosas y precavidas para no padecer las fatales consecuencias del virus de marras.

En España hemos malentendido la idea de democracia y de equidad, como hemos hecho con tantas cosas. En la buena idea de equidad, de igualdad de oportunidades, el objetivo supremo es hacer que todo el mundo pueda, parta de donde parta y mediante el esfuerzo público aportado por todos, llegar adonde se le antoje. El hijo de un porquero puede llegar a doctor en Medicina, a fiscal o a ministro, y para ello, aunque el patrimonio de su padre consista en un exiguo puñado de puercos, el Estado le concede las becas y ayudas necesarias para que solo tenga que preocuparse de su esfuerzo.

En la idea de equidad entendida por los españoles, el criterio del hijo de un porquero que haya pasado la vida revolcándose con su piara en el barro vale lo mismo que el criterio que el hijo del porquero de al lado, que con esfuerzo se partió los cuernos en la escuela e hizo méritos para merecer becas y obtener el doctorado en Medicina. Aquí la idea de que las opiniones sobre medicina —o cualquier otra cuestión— tienen valor distinto si vienen de un premio Nobel que si vienen de quien no sabe hacer la O con un cañuto es considerada franquista, calificativo supremo de degradación ética, así que hemos llegado a la curiosa conclusión de que no es una pérdida de tiempo escuchar a nadie.

Y esto, unido a la imbecilidad general y a la política de reducción de costes de las cadenas de televisión, ha propiciado que en cualquier noticia, ya trate sobre el precio del pollo o del gran colisionador de hadrones, concluya siempre con la opinión de tres o cuatro pelanas a los que el becario de turno se encuentra por la calle y les pregunta sobre el particular.

Retomemos nuestro asunto: la noticia de la que os hablaba al principio no podía finalizar sin que el reportero buscase a tres o cuatro portadoras de bombo y les preguntase sobre la peligrosidad del virus en las mujeres embarazadas. Debo decir que, aunque hay mucha gente que no tiene cultura, el sentido común sí que es algo relativamente extendido, así que cuando preguntaron a las embarazadas si tenían miedo, la respuesta de todas era casi siempre la misma, más o menos así: «pues no, no tengo miedo, no voy a estar todo el día temblando por si pillo un virus, y además si quiero quedarme embarazada no voy a dejarme condicionar por el hecho de que haya una nueva enfermedad deambulando por ahí». Más imágenes de mujeres embarazadas y la voz en off del locutor: «las mujeres embarazadas en España, atemorizadas por los nuevos datos sobre el virus».

¿¿¿Qué??? El periodista contradiciendo a sus entrevistadas, y diciendo exactamente lo contrario de lo que decía la gente de la calle. Y todo ¿para qué? Para seguir alimentando el miedo, para convencer a la gente de que no salga, de que se quede en casa viendo la televisión y comprando mascarillas en la teletienda.

Y, por primera vez en mucho tiempo, los mendrugos que los reporteros suelen buscar para que den su indocumentada opinión sobre el tema que sea me han dado una alegría. Parece que van a hacer falta muchas más torres gemelas, muchas más noticias sobre menores genocidas y sobre virus descontrolados y muchas más cámaras de vigilancia en cada orificio de nuestros cuerpos para que la sociedad entera se rinda a la nueva dictadura del miedo. Para una serpiente de verano no está nada mal.

Mal hecho

28 de July de 2009

Lo primero que está mal hecho es pasarme casi un mes sin publicar, por lo que os pido disculpas, pero es que cada vez tengo más claro que las vacaciones me sientan fatal. Cualquiera lo diría, con lo poco que me gusta trabajar. No es que no tenga cosas que decir, es que la vida ha estado muy rara este mes de julio. Pido perdón a los que estén leyendo esto y hayan estado trabajando todo este mes; si me conocen, saben que no es recochineo.

Lo segundo es algo que han hecho en la web del periódico 20 Minutos: para ilustrar una noticia sobre la estatua de Franco que está colocada en Melilla, han tomado una fotografía que realicé hace algunos años a dicho monumento. Cuando accedí a la página —buscando otra noticia— me encontré con una foto que me resultaba muy familiar. Esta es la foto publicada por 20 Minutos en esta noticia, y la foto que publiqué hace ya casi cuatro años en Flickr es esta. Buscad las similitudes.

Atribuí el hecho a lo de siempre: un periodista —o wannabe— mal pagado tiene que ilustrar una noticia, y es más cómodo y barato hacer una búsqueda en Google que contratar un billete de avión hasta Melilla. Y en la búsqueda de la G gigante mi foto aparece nada mal situada. Lo que, por cierto, me ha permitido comprobar que no es la primera ni la única vez que han tomado mi foto prestada: lo han hecho en webs tan importantes, o a mí me lo parecen, como las de Canal Patrimonio y los diarios Público y El Imparcial.

¿Es esto un post llorica para darme importancia y quejarme de lo mal que lo hacen todos? No, por supuesto. En primer lugar, no considero la foto tan buena, aunque sí es cierto que es aprovechable. En segundo, ignoro cuál es el criterio que siguen esos medios para la publicación de fotografías (en el artículo de Público creo entender la agencia EFE se atribuye la autoría de la foto, lo cual sí es un hecho reprobable, no por parte de la agencia, seguramente, sino de algún contratado con pocos escrúpulos). Por otra parte, en la página de la fotografía en Flickr dice “Todos los derechos reservados”, que no sé exactamente lo que significa, y quiero cambiarlo a una licencia libre de Creative Commons, aunque pienso que por lo menos significará que para usar esa foto deberían haberme pedido permiso.

Pero por otra parte, ¿sabéis qué? Que en realidad me ha sentado bien. No soy un fotógrafo profesional, sino un aficionado al que de suerte le sale bien una de entre mil, nunca he tenido intención de cobrar por una foto por lo que acabo de decir, y la verdad es que me da cierto orgullo que piensen que la foto es lo suficientemente decente como para aparecer en las webs de periódicos de tirada nacional. Dicho lo cual, una vez más, no habría estado de más que me hubieran consultado. Felices vacaciones.

Inmorales

20 de April de 2009

Se ha sabido hoy, o se sospecha al menos, que el padre de una niña que actúa en la película Slumdog Millionaire —fantástica película, por cierto, a ver si tengo tiempo de dedicarle un post— estuvo a punto de venderla por una cantidad escandalosa de dinero. El padre lo niega todo, y dice que le tendieron una trampa. Supongo que nunca se sabrá la verdad de todo esto, pero lo que sí parece confirmado es que unos periodistas del diario británico News Of The World se hicieron pasar por compradores para tener su suculento reportaje basura y hartarse de vender ejemplares.

Y yo me pregunto: ¿qué es más inmoral? Intentar vender a un ser humano, aunque no fuera tu propia hija, es un acto tan depravado que se nos ocurren pocas villanías comparables. Pero ¿qué hay de la actuación de los periodistas? Han provocado una situación desagradable con el único fin del lucro, ya que su negocio, y más si trabajan en ese periódico, es obtener noticias morbosas para recaudar dinero a la gentuza ávida de incestos, parricidios y bebés de dos cabezas. El padre, desde luego, también actuaba movido por el afán de riquezas fáciles.

Sin embargo, y puede que esto os resulte incómodo de leer, no sabemos a quién venderíamos si viviéramos en un suburbio de Bombay, si nos levantáramos muy de mañana para buscar algo de basura entre toneladas de excrementos para poder comer algo. Quién sabe si no ofreceríamos a uno de nuestros hijos en venta a una pareja adinerada, asegurando a ese hijo un porvenir mejor, y de paso pudiendo ofrecer mayores oportunidades a los otros con el dinero cobrado.

Ya lo sé, la venta de un ser humano es un acto ilegal y despreciable, y no tiene justificación, se mire como se mire. Pero yo no digo que tenga justificación, solo digo que probablemente muchos de vosotros, y yo, habríamos dudado, como quizás hizo el padre de la pequeña, si estuviéramos en una chabola infestada de ratas en el país con más pobres del mundo, y no leyendo (o escribiendo) este post en un monitor plano que cuesta el presupuesto para comida de una familia paupérrima de la India durante tres años.

De todas maneras, pensad en algo. Los que idearon la farsa, los periodistas cuya intención era vender un millón de ejemplares más, probablemente cuando aún se encontraran en su hotel de cinco estrellas, son quienes han destruido esa infancia. O al menos son mucho más responsables del destrozo que el inculto y hambriento padre.

¿Qué nos interesa?

3 de February de 2009

Esta captura está sacada de la portada de Menéame, hoy a las 14.30 aproximadamente:


Aun reconociendo que ayer eché unas buenas risas y que la tomadura de pelo de La Sexta fue épica, sin entrar a valorar si este pique casi perpetuo entre televisiones me parece bien o mal¹, creo que lo de panem et circenses es más cierto hoy que nunca. ¿Estos son, de verdad, nuestros intereses? Quizás deberíamos pensar en ello. El resaltado es mío.

(1) Qué diablos, voy a entrar: me parece mal. Me da la impresión de que esta guerra entre medios de comunicación es un poco como las rencillas entre las regiones de nuestro país: mientras los ciudadanos se pelean entre ellos, los políticos hacen y deshacen a su antojo. Pues con las televisiones, lo mismo. Una de las primeras obligaciones del periodista, recordad, es la de ser crítico y vigilante con el poder. Ahí queda eso.

La izquierda en este país

18 de January de 2009

O más bien debería decir «la izquierda en El País».

Siempre se ha dicho que «no hay cosa más tonta que un pobre de derechas». Más allá de ser otra de tantas frases estúpidas que se oyen cada día por la calle, en teoría debería tener su poso de verdad. La izquierda, nominalmente, aboga por un reparto algo más equitativo de la riqueza, para lo cual en tiempos pretéritos de los que nadie se acuerda, subía los impuestos a los ricos, mejoraba las prestaciones sociales para los que no tienen nada, hacía, en fin, este tipo de cosas. Lo lógico es que los que estaban abajo del todo en la escala social se sintiesen de izquierdas y así votasen. Y así ha solido ser en España, hasta que después de tres o cuatro legislaturas machacándote la izquierda nominal desde el gobierno, a los pobres no les ha quedado otra que votar al otro partido mayoritario, aunque sólo sea por probar. Por supuesto, nos ha ido más o menos igual de mal con unos que con otros. Siempre para abajo. Y, claro, los ricos siempre para arriba.

¿Qué le pasa a la izquierda en este país? Muchas cosas, pero yo sólo os diré dos, ilustradas con sendos textos provenientes del diario de cabecera de los que, con mayor o menor tino, se autoproclaman de izquierdas en este, nuestro país.

La primera cosa que le pasa es que es muy previsible. Para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno: las religiones, y tomo el concepto «religión» en su significado más extendido (Cristianismo, Islam y algo de Judaísmo), no se han solido destacar nunca por su búsqueda de la igualdad entre sexos, o géneros, como dicen ahora los cursis. Al menos en la práctica, que sobre el libro casi todas las religiones ofrecen el Paraíso, o lo prometen. Hoy El País entrevista, en su suplemento dominical, a Inés Alberdi, alta ejecutiva española en las Naciones Unidas, mujer comprometida con la lucha de las mujeres y los hombres (porque el feminismo, como el machismo, no es cosa de un solo sexo) por la igualdad real. Cuando preguntan a Alberdi por unos ataques verbales sufridos tras publicar un artículo en que atacaba a la Iglesia católica española, responde:

[...] Pero las religiones no han evolucionado lo suficiente, y a mí me importa la católica porque es la cultura en la que vive la mayoría de los españoles, siguen en la idea de que las mujeres son inferiores, y eso es una de las semillas de la violencia. Sí, montaron un pollo. Pero yo pregunto a los responsables de la Iglesia qué declaraciones han hecho contra la violencia contra las mujeres o a favor de la igualdad.

Chapeau. Incontestable: la Iglesia católica no parece encontrar en la violencia machista un problema tan grande como el que presuntamente suponen los matrimonios entre homosexuales, al menos en público, ya que no se empeñan tanto en las manifestaciones anti violencia contra las mujeres como en las anti matrimonios entre personas del mismo sexo. Parece lógico pensar que la jerarquía católica piensa que lo segundo es más preocupante que lo primero. Y eso, aunque uno estuviera en contra de los susodichos matrimonios, chirría.

En fin, respuesta previsible, como era de esperar. Ahora lo malo. Uno sigue leyendo la entrevista, y entonces le preguntan a Alberdi sobre Irán. Lo lógico sería una crítica devastadora ante un régimen que atenta gravemente contra los derechos humanos, y especialmente contra los derechos de las mujeres. Eso sería lo lógico, como he dicho… pero ¿qué es lo previsible, conocida parte de la «izquierda española»? Paños calientes. Claro:

Hay algunos aspectos de cómo se organiza ese país que deberían cambiarse si queremos hacer efectivos los derechos de las mujeres.

La negrita es mía. Previsible, ya se ha dicho. Irán, os lo recuerdo, es el país donde se condena a muerte por lapidación a las mujeres que cometen adulterio, y pongo «cometen» en cursiva porque sí, en Irán el adulterio es un delito. Recordemos que muchos de estos «adulterios» son en realidad violaciones. También es el país donde el gobierno detiene a activistas feministas por recoger firmas en la calle.

Un poco más adelante, en la entrevista, le preguntan qué opina sobre las niñas que son obligadas a ir a la escuela con un pañuelo en la cabeza. Respuesta:

Eso tiene una importancia menor. Me parece mucho más grave la poligamia, y no digamos el matrimonio con niñas.

¿A que os esperabais una respuesta así? Que se obligue a las menores a adoptar una indumentaria basada en una discriminación machista religiosa tiene una importancia menor. Comparada con los matrimonios de niñas con ancianos. Claro, y comparada con la masacre en Gaza, con el Holocausto Nazi y con las descargas de películas en Internet, ¡todo se puede relativizar! Pero sigo leyendo, y me sigue asaltando esa sensación de déjà vu:

Claro que yo me he educado en un colegio donde las mujeres, que eran monjas, se tapaban el pelo. Iban tapadas igualito que las de Irán, se parecen como una gota a otra.

Esta una de las tonterías más repetidas últimamente. El que se obligue, en 2009, a las mujeres –y a las niñas– a ir tapadas, es comparable con que hace cincuenta años (y recalco lo de los cincuenta años, medio siglazo) unas mujeres adultas (y recalco lo de adultas) eligiesen libremente (y recalco lo de libremente) dedicarse a una ocupación que tiene un uniforme regulado. Uniforme machista, ocupación machista si queréis, religión machista, por supuesto. Pero ¿son situaciones comparables?

Salto a la última página del periódico, donde me espera todos los domingos la columna de Manuel Vicent, a quien suelo leer con no poco disfrute. La columna se titula «Los jueces». Bien. En España hay muchos motivos para criticar a los jueces, y más con la que está cayendo últimamente. Suelen ser otros mandados del poder económico, y si no tienes dinero, más te vale no verte enfrente de muchos de ellos (a ver si entre este «muchos de ellos» y el escaso tráfico del blog me libro de una demanda, ya que estoy más cerca de pobre que de rico). También se los suele criticar por la incompetencia y dejadez con la que algunos ejercen su cargo. Pero la crítica de Vicent no va por ahí. Se critica a los jueces por ser funcionarios, gente que, no viendo otra salida profesional, se ha pasado un par de años, o dos pares, empollándose sus cuatrocientos temas –que se dice pronto– para superar la oposición. Aparte de que los temas le parecen pocos –y eso que otras oposiciones del grupo A, como las de profesor de Secundaria, suelen rondar los setenta temas–, critica que los jueces no tengan «la vocación sagrada de enderezar los torcidos senderos del mundo a través de la justicia». Es decir, no son jueces vocacionales. Bueno, ¿y los policías suelen tener la «vocación sagrada» de proteger al ciudadano, o también se están buscando las habichuelas, como todo quisque? ¿Y los políticos, del signo que sean, tienen la «vocación sagrada» de trabajar por el bien de la mayoría, o al menos de quienes les han votado, o más bien son los que reparten los impuestos de los pobres entre los ricos? ¿Los representantes de los autores sienten una vocación de proteger y propagar la cultura, o sus bolsillos? ¿Y los profesores? ¿Somos docentes vocacionales o lo que queremos es ganarnos la vida? ¿Y los columnistas o escritores de todo pelaje? ¿Por qué es necesario sentir una vocación? Pero seguimos leyendo la columna:

Nadie del tribunal le preguntó a aquel lejano opositor, que hoy por simple escalafón habrá llegado a lo más alto de la magistratura, si era demócrata, beato, conservador o autoritario [...]

La negrita es mía otra vez. Al parecer, hay algún artículo en la Constitución que obliga a ser «progresista», ya que el ser conservador te invalida para acceder a la Judicatura. Y he ahí el segundo problema del que os hablaba: parte de la izquierda considera una obligación ser de su cuerda. Si quieres ser juez, has de ser «progresista». ¿Es eso? El conservadurismo es algo que no profeso, ya que soy uno de esos raros tipos «de izquierdas sin carné». Pero no se puede defender que para ser juez uno deba ser simpatizante de una idea política concreta, siempre que esté dentro de la protección a las ideas contemplada en la Constitución. Probablemente una persona de ideología nazi no deba ser juez, y estoy seguro de que hay mecanismos para que nunca llegue a serlo. Pero ¿por qué no un conservador? Una vez más, ¿un juez debe ser «progresista»? ¿Debe pensar lo mismo que tú? En ese caso, ¿para qué necesitamos jueces? ¿Por qué no nos juzga directamente el gobierno?

Por eso, Vicent, se elige a los jueces por oposición, y no los elige Pepe Blanco a dedo. Para la historia esa de la separación de poderes. Porque, si no la hubiera, los ciudadanos estaríamos aún más desprotegidos. Por mucho que tú consideres a todos los jueces «opositores pelanas» (RAE: Persona inútil y despreciable), y que te moleste que puedan «sentar en el banquillo al presidente de la nación».

Los jueces son lo que son, y quienes me leen regularmente ya saben más o menos lo que pienso de la justicia española. Pero no, no se sostiene ese aura de santidad de la izquierda española según la cual su pensamiento es no sólo el único razonable, sino el único legítimo. Y, sobre todo, no se puede atacar a los jueces porque puedan acosar al poder político. Esa razón es, en todo caso, la única por la que es necesario defenderlos.

Dos breves apuntes sobre periodismo

3 de November de 2008

Dime de qué presumes, y te diré de qué careces (refrán español).

Da la sensación de que algunos periodistas se pasan la vida sermoneándonos, enseñándonos a nosotros, vulgares y zafios ciudadanos, cómo hay que comportarse, ya que sin su ayuda seríamos poco más que unos descerebrados racistas violadores de ancianitas. El cuarto poder, que no es tal, ya que vive permanentemente fusionado con los otros tres –y con el quinto, económico, claro está–, quiere recordarnos a los ciudadanos que no somos mayores de edad, que vivimos con su permiso.

La prensa española, al menos la de éxito, es un ejemplo de la podredumbre a la que hemos llegado: todos. Desde El Plural hasta Libertad Digital, pasando por todos los panfletos intermedios, Público, El País, ABC y La Razón, y por todas las televisiones y radios. Profesionales capacitados y honrados los habrá en todos esos medios, no lo dudo, e incluso conozco por referencias o por correos electrónicos en esto de la blogocosa a alguno de ellos. Pero como medio, no se salva ni uno. Son instrumentos del poder político-económico, que tanto da.

Esta sobremesa, por ejemplo, en Telecinco, estaban hablando de las elecciones norteamericanas. Para poner la nota colorista, han ido hasta Kenia, para preguntarle a una especie de brujo o chamán por el resultado de las elecciones. Por supuesto, el entrevistado ha predicho la victoria del negro sin un atisbo de duda.

Me he quedado un tanto asombrado. ¿Es que en Kenia solo hay brujos y gente de la edad de piedra? ¿Porque son negros? La cadena de los doce meses y las doce causas no ha encontrado a nadie a quien preguntarle en un país de 538.000 habitantes más que a un estrafalario lector del futuro en huesos de animalillos. Puede que no haya sido malintencionado, puesto que supongo que, más que el racismo, lo que buscaban era la nota pintoresca, o sensacionalista, o incluso tal vez pensaban que era simpático. Pero eso no les quita responsabilidad.

En esta página he encontrado un listado de 24 universidades keniatas, pero ¿qué más da? ¡Vamos a un país de negros! Vamos a preguntarle a un adivino caníbal, que es lo suyo. Qué gracioso.

Pero luego, si en un anuncio sale una gachí poniendo una lavadora, se rasgan las vestiduras. ¿Hipocresía? ¿Sensacionalismo barato? ¿Incultura? ¿Incoherencia? ¿Un poco de todo? Me decanto por lo último.

Para su próximo «Doce meses, doce causas», les sugiero el título: «Eliminemos los estereotipos. Los negros son personas. No todos los negros son unos analfabetos supersticiosos. Ni siquiera los de Kenia».

Poco después me entero, vía Menéame, de que el periolisto Fernando Jáuregui opina que hay que «acabar con la dictadura del anonimato». Sic. Y dice también («decir» no es el verbo que expresa lo que quiero, pero ahora mismo no se me ocurre otro) que «No va a quedar más remedio que forzar la identificación de los usuarios». Sic, sic.

Estos son los que luego babean miel hablando de que un ciudadano anónimo ha hecho esta u otra gran acción. Ah, los bellos ciudadanos anónimos, qué bonitos quedan en nuestros telediarios y en nuestras columnas periodísticas. A mí la denominación siempre me ha parecido una dulce estupidez, que además aún no está recogida por la RAE. Yo no soy un ciudadano anónimo, soplagaitas. Sé perfectamente mi nombre, aunque no sea famoso. Pero es que «anónimo» no es el antónimo de «famoso». A alguien cuya herramienta de trabajo son las palabras, deberíamos exigirle saber usarlas, igual que hacemos con los que trabajan con fusiles o llaves inglesas. Pero en fin, ese es otro tema.

¿En qué consiste exactamente esa «dictadura del anonimato»? ¿Es que los ciudadanos «anónimos» pueden cambiar algo, en realidad? ¿Y, si pueden, dónde está el problema?

¿Es que la democracia es otra cosa que la dictadura de la mayoría? O debería serlo, si funcionara. Entonces, ¿qué pasa con la dictadura del anonimato?

¿Qué tal si exigimos a los votantes que escriban, en su voto, su nombre y sus apellidos, acompañados del D. N. I.? Así se acabaría la dictadura del anonimato, y eso les permitiría a ustedes y a sus empresas controlarnos en cada segundo de nuestras vidas, y les aseguraría seguir sacándonos el dinero.

Acabarán con esta dictadura del anonimato. Acabarán con el último reducto de libertad que hemos disfrutado, este de los bits, que nos ha permitido llamar CHORIZOS a los que lo son sin que apareciera la Guardia Civil en casa. Pero eso es lo que quieren. Quieren que, ya que hay una dictadura, que sea ejercida por los pocos –y ricos– de siempre, y no por los millones de ciudadanos anónimos.

I’m as mad as hell.

Público

30 de September de 2007

Bueno, parece que si tienes un blog debes comentar la salida del nuevo diario Público, dirigido por el blogger Ignacio Escolar. Yo llevo comprándolo todos los días que lleva saliendo (sólo iba a hacerlo el primer día, pero regalan un DVD con el diario, y todo por 50 céntimos), y sí, lo habéis adivinado, dado que tengo un blog, yo también tengo una opinión.

Es un periódico que nunca ha ocultado su tendencia izquierdista, lo que no me molesta ni debería molestar a nadie, ya que la prensa escrita, desde sus comienzos, ha estado siempre interesada por la creación de opinión. Lo que sí me molesta, y es una constante en toda la prensa nacional, es que lo haga engañando a la gente. En la prensa debe haber secciones de información y secciones de opinión -de hecho, haberlas, haylas-. Sin embargo, una mala costumbre de la prensa actual es intentar metérsela doblada, con perdón, al lector, y presentarle retazos de información como si fueran noticia, para asegurarse la creación de la opinión deseada.

Hasta hace poco, la opinión sólo se presentaba de dos maneras: en su sitio propio, es decir, en la sección de opinión y los editoriales, y en la selección (ojo, escribo selección, no sección) de noticias. Esto es: en EL PAÍS, por ejemplo, buscando alcaldes corruptos sólo del Partido Popular, o en El Mundo, hablando de las tres o cuatro personas que han objetado a la asignatura Educación para la ciudadanía, y ocultando los millones de padres de alumnos que en todo el Estado aceptan la asignatura sin ningún problema. O, como dicen ahora los ignorantes, sin ningún tipo de problema.

Pero ahora casi todo el mundo se apunta al carro de soltar barbaridades panfletarias sin sonrojarse, puesto que han demostrado su eficacia (pruebas son el éxito de sitios como Libertad Digital y El Plural, aunque haya gente que respeto en ambos sitios), y además, como cada vez la gente es menos inteligente, es posible soltar diariamente un montón de chorradas y que los ciudadanos abran la boca y se las traguen sin masticar. Como lo de la conspiración etarra en el 11 de marzo, o lo del hombre aquel en silla de ruedas al que quisieron presentar como un malvado derechista.

(Sí, cada vez que hablo de lo mala que es la prensa española, doy ejemplos tanto de un bando como de otro; me pone que los bien y malpensantes cretinos me suelten aquello de que soy un equidistante y otros insultos de diseño.)

A lo que vamos:

Lo bueno: La primera semana cuesta sólo 50 céntimos y regalan un DVD cada día, y en general las películas son buenas, y todas de marcada temática social. Son de cierta ideología, claro, pero ¿qué esperas? Nunca lo han ocultado. Por cierto, después de la primera semana no sé si regalarán algo, pero seguirá costando 50 céntimos (1 euro los domingos, con CD de Pavarotti de regalo).

Lo dirige un blogger, y otros bloggers colaboran en él. Este punto también aparecerá como negativo. Pero tiene una cosa buena: los que lo hacen entienden a la generación que ha crecido informándose en Internet, en los blogs, en la Wikipedia y en fuentes parecidas, y no serán periodistas de cincuenta para arriba que traducen artículos en inglés sobre Second Life equivocándose en todo.

Tiene una sección fija sobre ciencia. En ella suele aparecer uno o dos artículos bastante buenos cada día.

Tiene unos humoristas gráficos bastante buenos, incluyendo al que probablemente es el mejor de España después de El Roto, Mauro Entrialgo.

La sección Internacional está bastante bien, y han fichado a uno de los bloggers que más respeto, Íñigo Sáenz de Ugarte (el de Guerra Eterna).

No tiene horóscopos ni sección de corridas de toros.

Dice -y le damos desde luego el voto de confianza- ser un diario comprometido con los problemas reales de la gente, como la vivienda, y en especial con los problemas de los jóvenes, como el acceso a la sociedad de la información.

Todas las páginas son a color.

El diario completo se puede descargar en PDF desde la web. No sé cuánto tiempo permanecerá así, pero de momento podéis aprovechar.

Lo malo: Es muy barato, pero tal vez no demasiado. Recuerda demasiado a los diarios gratuitos. Y, además, quizás le sea difícil convencer a toda una generación de que pague por la información que puede encontrar más rápido y mejor contrastada en la red. Ya sé que los periódicos tradicionales se siguen vendiendo, pero yo creo que se venden por eso: por tradición. Cuando sus lectores de toda la vida vayan desapareciendo, no sé lo que será de ellos.

Lo dirige un blogger, y a veces parece olvidarse de que un periódico no es un blog. Hablo de la seriedad de los artículos, y de darles cierto barniz de independencia. En un blog uno no tiene un compromiso de calidad con sus lectores, ya que estos pueden cerrar el navegador o cambiar de página si se ven defraudados. Sin embargo, un periódico es un sistema de información de prepago, por lo que son exigibles unos criterios de calidad.

En la sección de Ciencia, aparte de los artículos buenos, de los que ya he hablado, hay algunos que parecen sacados de algún correo electrónico en cadena. ¿Que los televisores en stand by consumen lo mismo que estando encendidos? ¿Qué será lo próximo, el Messenger de pago?

La mayoría de los artículos de opinión tratan sobre José María Aznar, o al menos lo nombran (creo que en un porcentaje cercano al 80 ó 90 por ciento). Diríase que los opinantes han estado congelados en alguna cámara desde hace unos cuatro años, y que los han despertado y desempolvado para escribir sus artículos. No estoy en contra de la congelación de seres humanos, pero alguien debería explicarles que Aznar se retiró, y que además su candidato en 2004 perdió las elecciones generales.

No tiene editorial. A cambio, si lees de corrido todos los titulares del periódico, puede que te dé la sensación de estar leyendo uno.

Es en exceso tendencioso. Ya, todos los diarios españoles lo son (y me atrevería a decir que todos los diarios del mundo), pero publicar un reportaje de dos páginas para informarnos de que la hija de un ex presidente del Gobierno tiene una empresa, sin atreverse a decir qué hay de ilícito en ello -si es que lo hay-, es pasarse tres pueblos, como decimos por aquí. Ah, y con artículo de opinión incluido donde se hace referencia jocosa a la presunta homosexualidad del líder del PP, Mariano Rajoy… Pero ¿no iba a ser éste un periódico respetuoso con los homosexuales? Con una tendencia tan acusada, sólo podrán colocarle el periódico a esa gente que sale en su anuncio con una camiseta que reza Fuck Bush. Es decir: gente ya convencida y que no siente la necesidad de reflexionar.

En resumidas cuentas: Seguiré comprándolo hasta que se asiente, dado que es lógico que aún no haya encontrado su sitio ni su forma. Tiene bazas a su favor y en su contra. Ya veremos cuáles de ellas ganan la batalla.

El café dichoso

30 de March de 2007

café
Foto: Informativos Telecinco

Lo más fascinante de todo el asunto es que parece que hayamos descubierto de repente que un señor con residencia en La Moncloa, que se mueve en un coche blindado con chófer, que viaja en avión privado, se aloja en hoteles de cinco estrellas, come en restaurantes a diario… ¡Atención, pueblo!, este señor… ¡Vive alejado de nosotros! Pues menos mal que los sesudos análisis del día siguiente nos lo han explicado, oiga… Y no digo que en esos análisis no se hayan tocado algunos temas del resto de las preguntas (sólo nos faltaba), pero si atendemos a los minutos dedicados, pareciera que el cafelito es una cuestión de estado, de suma importancia, de interés general… Vamos, ¡como el fútbol!

Leed el resto en este [otro] inteligente análisis de Sonia Blanco.

La ejecución en directo

3 de January de 2007

La mejor reflexión sobre la retransmisión de las imágenes del ahorcamiento de Sadam Husein la he encontrado en el blog de Sonia Blanco:

Ahora, en vez de recurrir al humor negro, nos dedicamos a distribuir y emitir ejecuciones en directo por cadenas estatales tal y como hizo la 1 de TVE (imagino que las otras también, pero no con mi dinero), que además, no contenta con haber difundido las imágenes oficiales de la ejecución del Saddam Hussein, al día siguiente emitió el vídeo que se ha distribuido por internet de la ejecución completa.

Me remito a mis palabras en un foro privado. Para aquellos que opinan que esa imagen tenía un valor testimonial fundalmental, he de decir que tienen razón en la importancia de la función testimonial de la fotografía en situaciones de este tipo. Ahora bien, hoy en día, se podía haber satisfecho esa función con la foto (que imagino también veremos) del cadáver en su féretro, y habernos ahorrado el “espectáculo” del dictador con el cuello retorcido. Porque incluso los dictadores tienen derecho a la intimidad en su muerte.

Os recomiendo acudir al artículo completo.

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