Ars longa, vita brevis

El caballero oscuro

6 de September de 2008

A decir verdad, la imagen que se me vino a la cabeza cuando oí por primera vez el título de esta película fue esta:

Una vez asumí que el chiste era realmente malo (y que incluso algún que otro delicao a buen seguro me tachará de racista) me di cuenta de que en realidad el título de esta película se inspira en Batman: The Dark Knight Returns (El regreso del Señor de la noche), obra maestra de Frank Miller –el de Sin City–, que tuve la suerte de leer hace tiempo ya, cuando tenía unos doce años.

De hecho, las dos películas que ha rodado Chris Nolan sobre el personaje están muy influidas por los cómics de Miller, especialmente en el tono pesimista y en el relativo acercamiento al realismo que ha adoptado.

Hay quien dice que los batmans de Nolan son hiperrealistas, aunque yo me niego a dar ese calificativo a una cinta que trata de un multimillonario guaperas que dedica su dinero y su físico a pegar mamporros a los delincuentes en lugar de a lo que todos estamos pensando. Sin embargo, es cierto que el director ha tratado de dotar a la historia de cierta verosimilitud, huyendo de los tintes cómicos de la serie pop de los 60 y del estrafalario espectáculo de las películas de Tim Burton (de las dos que hubo entre las de Burton y las de Nolan no pienso decir nada, porque además no he llegado a aguantarles más de diez minutos).

Poco después de estrenarse, El caballero oscuro se convirtió en un exitazo de taquilla y crítica, y ascendió al primer puesto de las mejores películas de la historia del cine según los votos de los miembros de la Internet Movie Database. Ahora mismo está la tercera, por delante de todas las de Kubrick, Ford, Kurosawa, Hitchcock, Woody Allen, Billy Wilder, Chaplin, Eastwood, Fellini, Scorsese, Bertolucci, Buñuel y todos los demás excepto una de Coppola y otra de Frank Darabont.

Los que no la hayáis visto aún, tranquilos, no es mejor que las mejores películas de todos esos tipos que he citado. Pero es sin duda una gran película.

Nolan es un director totalmente eficiente, como se pudo ver muy pronto en Memento y se ha seguido viendo en las siguientes.

Algunas de las virtudes que vimos en la primera de las películas que el director rodó sobre el murciélago siguen funcionando, como es el diseño absolutamente espectacular de los gadgets y vehículos del héroe y la perfecta ejecución de las escenas de acción, que tienen planos de más de medio segundo –en contra de la moda de los últimos tiempos– y, además, que yo recuerde la película no usa la cámara lento-matrix ni una sola vez.

Los actores están todos realmente bien (ahora hablaré del Joker), y aunque la gente se ha quejado de la chica, yo creo que está tan bien como el resto del reparto. Quizás el que esté un poco sosete sea precisamente Bale, aunque ignoro si es que han convenido en que su papel fuera así. De todas formas, si puedes pagar a unos monstruos como Michael Caine, Morgan Freeman y Gary Oldman, es difícil que la película te salga mala.

Para los amantes de las curiosidades, os recordaré que la chica que hace de «chica» (porque su papel es ese), Maggie Gyllenhaal, es hermana de Jake Gyllenhaal, con quien rodó la estupendísima Donnie Darko (haciendo precisamente de su hermana). Pues en este Batman comparte película y planos con Heath Ledger, que hace de Joker, y que rodó con el hermano de ella la película esa famosa de los vaqueros gays. Qué pequeño es el mundo… ¡el Joker es su cuñado!

Vamos con Ledger: el fallecido actor crea un Joker que establece un hito no solo en las películas de Batman, sino en los villanos del cine en general. La creación del psicópata (aunque no todo sea mérito suyo, ya que el maquillaje es simplemente genial) es quizás la mayor obra de arte que se encuentra en las dos horas y media que dura la película. Todos los momentos en los que aparece te quedas pendiente de él, para ver lo que hace o lo que dice, o los gestos que interpreta. Realmente este chico hace olvidar a Jack Nicholson, que, aunque hayamos tardado en decirlo diecinueve años, cuando hizo de Joker en la película de Tim Burton no estaba en su mejor momento creativo (yo diría que ninguno de los que participó lo estaba, ni siquiera el pobre de Prince).

Hay dos momentos, entre otros muchos, que creo que quedarán como iconos para la historia del cine. Uno es cuando dice «yo soy como un perro que persigue a los coches… no sabría qué hacer si llegara a alcanzarlos». El otro transcurre un poco antes, después de suceder una cosa que no quiero desvelar para no destripar la película, donde se ve al Joker con la cabeza por fuera de la ventanilla de un coche de policía a toda velocidad, empapándose de aire, precisamente como hacen los perros. El Joker de Ledger es un personaje totalmente coherente dentro de su desquiciada cabeza.

El guión está muy bien cosido y pespuntado, e incluye una trama de policías y fiscales corruptos que me recordó, por su calidad y su intricada construcción, a la de la magnífica Infiltrados de Martin Scorsese. Sí, salvando las distancias y todo lo que queráis, pero hay momentos de la película en que estás más pendiente de las traiciones e intrigas de los chicos buenos que de los crímenes de los malos y los porrazos del hombre murciélago. Casi podría haberse hecho una buena película solo con los asuntos de traición policial, eliminando el tema del superhéroe.

No quería terminar el post sin hablar del evidente fascismo que transpira Batman por cada uno de los poros de su traje de licra. A continuación voy a desvelar el resultado final de la película, así que si no queréis que os la fastidie, los que no la hayáis ido a ver podéis dejar de leer aquí, ir al cine, y luego volver a terminar el post. Avisados quedáis.

Aparte del asunto de tomarse la justicia por su mano, sin atender a presunciones de inocencia ni otras zarandajas, y empleando toda la violencia posible –excepto la pena de muerte, curiosamente–, al final la solución que da el héroe enmascarado para el lío que ha montado él mismo es la del despotismo ilustrado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. La gente no tiene derecho a saber lo que en realidad ha ocurrido. Hay que mentirles, como a niños pequeños, para protegerles de ellos mismos. La gente normal es demasiado irresponsable y por lo tanto no debe tener la información necesaria que le permita tomar sus propias decisiones en libertad. En este sentido, Nolan y su hermano el guionista han dado un paso adelante en el fascismo de las historias de Batman.

Pero, con todo, sigue siendo en mi humilde opinión una película de 9 sobre 10. Id a verla. Y si ya lo habéis hecho, a los comentarios.

Psicohistoria esto

10 de August de 2008

Parece ser que van a rodar la adaptación al cine de Fundación, la novela más popular del prolífico Isaac Asimov. Este autor, en vida, evitaba autorizar que adaptaran sus obras al cine, después de un primer encuentro desagradable con la meca del séptimo arte (recomiendo leer su autobiografía, que, por otra parte, es divertidísima, para conocer los detalles). Sin embargo, por mucho cociente intelectual de 140 que se tenga, al final el dinero manda, y tras el triste fallecimiento del escritor por SIDA ya son varias las adaptaciones que se han filmado de sus relatos (por ejemplo, Yo, Robot y El hombre bicentenario).

Pedro Jorge ha tenido un momento de iluminación y ha previsto el resultado de la producción, visto en manos de quién está:

Ya me la voy imaginando.

Hari Seldon medirá dos metros treinta de alto, apenas habrá cumplido los veinticinco años –a pesar de tener tres doctorados, ser campeón de todas las artes marciales habidas y por haber y tener una novia en cada espaciopuerto-, le gustará coleccionar objetos de principios del siglo XXI en la Tierra (aunque nadie sabe dónde está ni cuando caía exactamente el siglo XXI) y tendrá unos músculos tan tremendos que a su lado Leónidas parecerá un viejecito fofo. Cargará con una tremenda ametralladora con la que personalmente acribillará a toda la Segunda Fundación (sí, la Segunda Fundación es de los suyos, pero estas películas nunca respetan la lógica mundana). El clímax de la cinta será la batalla final de treinta minutos contra el Mulo. El Mulo será un cruce genético de tres metros de alto con cabeza de caballo que lanzará rayos por la punta de los dedos. Liderará un ejército de mulitos, todos hijos suyos (cierto, sigue sin tener lógica; véase el paréntesis anterior). Seldon se defenderá lanzándoles calculadoras, pero al final acabará empalando al Mulo (después de cargarse a todos los mulitos) con una regla de cálculo de 3 metros mientras le dice “¡Psicohistoria esto!”. Al final se corona emperador de la galaxia proclamándose Dios Emperador de Dune (sí, lo sé).

Por fin

24 de July de 2008

A alguien se le ha ocurrido la feliz idea de congelar a George Lucas en carbonita. Lo malo es que no lo hayan hecho antes de que rodara la segunda trilogía de Star Wars, pero oye… nos hemos librado de la tercera.

Vía No puedo creer que lo hayan inventado.

The Way You Look Tonight

4 de July de 2008


Enlace al vídeo en YouTube

Algún día…

Some day,
when I’m awfully low,
when the world is cold,
I will feel a glow just thinking of you
and the way you look tonight.

Yes, you’re lovely,
with your smile so warm,
and your cheeks so soft…
there is nothing for me but to love you
and the way you look tonight.

Algún día,
cuando esté totalmente acabado,
cuando el mundo sea un lugar frío,
sentiré un resplandor sólo con pensar en ti
y en lo guapa que estás esta noche.

Sí, eres encantadora,
con tu sonrisa tan cálida,
y tus mejillas tan suaves…
no me queda nada más que amarte
a ti y a lo guapa que estás esta noche.

Y sí, amigos, el empollón que toca el piano en esta versión de esta inolvidable canción no es otro que Hugh Laurie, el doctor Greg House, en la entrañable película Los amigos de Peter (1992), de Kenneth Branagh. Disfrutad.

Negocios

3 de July de 2008

Todos los negocios se parecen:

–Me dijiste que nunca serías como él.
–Mi padre no es diferente a ningún otro hombre con poder. Cualquier hombre que sea responsable de muchas personas, como un senador o un presidente.
–¿Cómo puedes ser tan ingenuo?
–¿Por qué?
–Los senadores y los presidentes no asesinan a nadie.
–Kay… ¿quién es el ingenuo?

El Padrino, de Francis Ford Coppola (1972).

El incidente

29 de June de 2008

El otro día vi El incidente, la última película del director M. Night Shyamalan. Iba a escribir una crítica de la película, pero los chicos de cracked.com han realizado ya una que suscribo punto por punto. Si El incidente fuese diez veces más corta y cien veces más honesta. Traduzco las primeras líneas de este hipotético guión:

FADE IN:

EXTERIORES EN NEW YORK CITY – PARQUE

Se ve gente caminando por el parque mientras dos personajes sin ninguna importancia mantienen un diálogo insustancial.

PERSONAJE ABURRIDO 1

Qué extraño. De repente toda la gente que hay en este parque se ha quedado parada y ha empezado a actuar como si fueran robots sin cerebro.

PERSONAJE ABURRIDO 2

¿Grandes grupos de personas actuando como si no tuvieran ninguna personalidad? Eso sólo puede significar una cosa…

PERSONAJE ABURRIDO 1

¡Mierda! ¡Estamos en una película de M. Night Shyamalan!

Los personajes se suicidan.

TODOS LOS DEMÁS

¡Una película de M. Night Shyamalan! ¡Nuestras carreras están acabadas!

Todos se suicidan.

INTERIORES EN FILADELFIA – AULA

Mark Wahlberg enseña Ciencias en una clase llena de estudiantes de Secundaria. Sí, es exactamente tan creíble como suena.

ALUMNO

Hey, señor Wahlberg, ¿cómo es que todas las abejas están desapareciendo?

MARK WAHLBERG

Verás, es un acto de la naturaleza que nadie comprenderá nunca. Esos científicos chiflados se inventarán algo para poner en un libro, pero no son más que unos tarugos.

ALUMNO

¿Qué? ¿Quién ha escrito este guión, Kirk Cameron?

El resto, en la página que tenéis enlazada al principio.

Motagirl is mad as hell

19 de April de 2008

Motagirl is mad as hell

Si recordáis, hace unos días organicé en La Lengua un concurso muy fácil donde el premio era una película (si no sabéis de qué estoy hablando, leed aquí).

Pues ahí está Motagirl, sonriente con su premio, para que veáis que yo cuando sorteo algo lo hago de verdad. Felicidades a la ganadora y los demás… ¡No os desaniméis! Si dentro de un par de años se me vuelve a ir la cabeza y compro una película, seguramente acabaré sorteándola, así que seguid pasando por el blog.

I’M AS MAD AS HELL!

7 de April de 2008

(Este post tiene premio.)

Estoy la hostia de cabreado.

Hacía un par de años que no compraba películas en DVD (ni en ningún otro formato), no recordaba muy bien por qué. Pero no tengo reparos en pasar por caja cuando se trata de hacer un regalo, que uno es muy caballero y una de las muchas utilidades del dinero en este mundo podrido es el de demostrar amistad o amor. Mi caso es el segundo, ya que he entrado en la tienda a comprarle a mi media naranja la película Futurama: El gran golpe de Bender, que ella aún no ha visto.

No la tenían, pero me he encontrado una edición especial de 2001: una odisea espacial, de Stanley Kubrick, mi película preferida de todos los tiempos, de la que os he hablado aquí en incontables ocasiones. Ya tengo la edición de toda la vida, la de la Colección Stanley Kubrick, dirigida por Leon Vitali, actor que después de actuar para el gran director en Barry Lyndon (Macu, a ver si cae este fin de semana o el siguiente en mi casa, ¿no?) estuvo trabajando con él en cuestiones técnicas y se hizo cargo de la edición en la colección citada.

¡No me importa! Soy un hombre sensible al arte, comprometido con la cultura y que disfruta pagando sin rechistar (incluso dos veces) por un producto que es el resultado del esfuerzo y la imaginación de unos artistas, sin los cuales la vida no sería más que un prosaico comer – fornicar – pagar impuestos – morir.

La edición que acabo de comprar incluye dos discos, uno con la película y los anuncios cinematográficos (que ya vienen en la edición que tenía previamente) y otro con una serie de breves documentales y entrevistas, que no he visto ni veré. Está empaquetada en un atractivo estuche metálico, y entre otras cosas, la contraportada dice: «Película digitalmente remasterizada» y «DVD PROTEGIDO ANTI-COPIA». Bien.

La meto en la unidad de DVD del MacBook y empiezo a verla, sobre todo para comparar la calidad de la edición con la antigua, que en algunos aspectos dejaba bastante que desear: demasiado ruido digital (artefactos, los llamáis los entendidos), y una pobre definición de los colores en las escenas oscuras, que es un defecto que aqueja a prácticamente todas las ediciones digitales de películas antiguas.

«Iniciar película». Aparece un tipo hablando en castellano (sin doblaje). Pienso: «Ya me han metido un anuncio de otra película». Pues no. Es un tipo que se queja de la gente que se aprovecha de su trabajo, y mientras está grabando un CD con algo que se ha bajado de la página somospiratas.com o algo parecido. WHAT THE FUCK? Pulso la tecla de avanzar capítulo.

Acción no permitida.

¡¡¡¿QUÉ?!!! Pues sí, como lo estáis leyendo. Me he comprado una película (que ya tenía), he pagado por ella religiosamente, me he puesto a verla… Y me cuelan un anuncio donde se me dice que bajar algo de internet y grabarlo en un CD virgen es delito. Que ahora mismo no tengo muy claro si lo es o no –el P2P es totalmente legal, pero de bajarte algo de una web no estoy seguro–. Pero ese no es el asunto. El asunto es que me siento en una especie de Matrix. ¿Por qué me sale este anuncio? Repaso de arriba abajo la portada y la contraportada del DVD. No dice nada de que incluya un anuncio contra la piratería, ni siquiera en los «Contenidos extras». ¿Por qué lo meten entonces? ¿Por qué me hacen pagar por una cosa que no quiero comprar, y encima no me dan la opción ni siquiera de saltármelo? ¡¿Por qué si quiero sentarme en mi salón y ver una película por la que he pagado dinero, me veo obligado a ver una cosa que no quería comprar, que no quería pagar, y sobre todo que no quería ver?!

Ya me acuerdo de la razón por la que dejé de comprar cine en DVD. Ya recuerdo perfectamente el día en que, después de 30 minutos de anuncios de películas que no quería ver, y de un par de anuncios contra la piratería, me dije que yo no jugaba más a ese juego. Me cabreé de la hostia. 30 minutos de mi vida valen más que todos los Mercedes que no pueda comprarse Jarabe de palo. Al menos para mí. Y como yo soy el que paga, yo decido. Decidí no volver a pagar mientras las cosas siguiesen igual. Bajar las películas y la música del eMule, acción legal y sobre todo –y más importante– legítima. Aunque disfruto con el cine, aunque creo que los artistas tienen derecho a ser pagados por su trabajo, aunque piense que algunos de ellos crean realmente obras únicas e irrepetibles que tienen más valor que el meramente económico, aunque adore el estuche metálico y a Stanley Kubrick, no volveré a comprar ninguna película más mientras las cosas sigan igual. El trabajo de los artistas tiene un valor inmenso (el de los artistas de verdad, entiéndase), pero yo me levanto todos los días a las 6.30 de la madrugada, y mi trabajo vale más, aunque esté peor pagado.

El anuncio muestra al final de su propaganda el emblema del Ministerio de Cultura. No llego a entender por qué mi Ministerio de Cultura obliga a miles o a cientos de miles de compradores a tragarse un anuncio insultante para dar el gusto a unos pocos señores. No entiendo que un Gobierno que se llama a sí mismo socialista maltrate al consumidor para proporcionar un presunto e improbable beneficio a quienes ya se benefician suficientemente por sus obras maestras con nuestras subvenciones (las subvenciones, amigos, no las da el Estado, las damos nosotros). No entiendo que el Gobierno se ponga del lado de unos pocos y fastidie a muchos. Bueno, sí lo entiendo, y vosotros también. ¿Vais a hacer algo al respecto? Yo sí. Pero seguid leyendo.

(Señores del Gobierno, señores artistas, y cualquier otro tonto como vosotros: me puedo bajar ahora mismo un programa legal que se salte la protección de copia del DVD, quitarle el anuncio y grabarla en un DVD virgen, para verla cuantas veces quiera sin tragarme vuestra propaganda pseudofascista. ¿Eso es lo que pretendéis? Nos dejáis la elección tan fácil… 1) Pagas un DVD para ver un anuncio que no quieres ver y que no viene anunciado en la carátula, lo que a mi entender constituye un fraude, ya que compro un producto distinto del que se me publicita; 2) bajas el DVD de una red P2P, legalmente, te lo grabas en un DVD virgen y tienes la misma película sin basura proselitista. Y sobre todo, sin pagar la basura proselitista. Sí, la elección es demasiado fácil, ciertamente. ¿Eso beneficia a los artistas? ¿De qué modo?)

Para no alargar más este furibundo post, que ya os ha hecho perder suficiente tiempo, os diré que la versión tan gloriosamente remasterizada se ve peor que la que ya tenía, que es más barata y que incluso han regalado con algún periódico. Ya. No me creéis. Por eso he ido a capturar un fotograma de ambas versiones, para compararlas. ¡Anda! Apple no me deja que capture un fotograma porque la herramienta para capturar imágenes está desactivada durante la reproducción de un DVD.

¡Steve Jobs, merluzo! ¿Qué crees que voy a hacer? Una película tiene 25 fotogramas por segundo, y una película de longitud media tirando a corta dura 90 minutos. Eso son 5.400 segundos. Eso son 135.000 fotogramas. ¡Ciento treinta y cinco mil! ¿Crees que voy a capturar ciento treinta y cinco mil imágenes y a pasarme días montándolas para luego crear con algún programa una película sin sonido? ¡¡¡¿Una película cuyo DVD ya está en mi unidad de DVD?!! ¡¡¡¿¿¿Es que eres idiota???!!! Bueno, las fuerzas del mal son malvadas –de ahí su nombre–, pero por suerte son bastante idiotas. Después de un par de décimas de segundo en Google me descargo un programa con el que puedo capturar imágenes del DVD. Aquí están los resultados. Nuevo DVD remasterizado digitalmente. Antiguo DVD.

Ahí podéis comprobar la diferencia entre las versiones. Pero las imágenes hablan por sí solas. Fijaos en la negrura del espacio (hablar de «negrura» en la versión nueva es un decir). Fijaos en la esfera que se ve al fondo, en la delantera de la nave. ¡Por Dios, pero si hasta han recortado por arriba y por abajo la película original! ¡I’m as mad as hell!

Te adoro, Stanley Kubrick, te adoro, 2001, te adoro, cajita metálica. Pero lo siento, no pienso seguir aguantando. Me voy a librar de ti. Me libro de esta basura. No la quiero. La regalo.

Se la regalo a la primera persona que la pida en los comentarios. Solo hay una condición: el comentario debe incluir una declaración jurada de que no tenéis ya esta película en DVD. Yo me lo voy a creer, pero os pido que seáis sinceros. A la primera persona que no la tenga y la quiera, se la regalo.

Yo corro con los gastos de envío. Solo a España, lo siento, lectores transatlánticos. Si la pide alguien de Melilla en primer lugar, le invito a un café en la UNED por el ahorro de gastos de envío. Pero no quiero esta edición. La odio.

No pueden participar en la oferta mis amigos, porque nunca les regalaría algo que no quiero para mí.

No pongáis vuestros datos en los comentarios, al comentar debéis escribir vuestra dirección de correo electrónico (que no es publicada), así que yo os responderé a esa dirección pidiéndoos la dirección postal.

Ah, pobre Stanley. Una vida dedicada al arte, una vida peleándote con políticos, productores de cine, iglesias, cerrados de mente, una vida dedicada a crear belleza a cualquier precio, a poner dinero de tu bolsillo con tal de crear obras de arte. Y que te traten así cuatro artistoides apesebrados y unos pocos políticos cortos de miras y corruptos. Menos mal que estás muerto, amigo.

(Y no regalo el MacBook porque no tengo otro ordenador. No, tampoco os lo cambio por el vuestro. Después de todo, aún me gusta esta basura blanca.)

Vida inteligente

5 de April de 2008

caverna.jpg

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

Platón, La república, libro VII.

Hace cuarenta años, con motivo de su obra 2001: una odisea espacial, el director de cine Stanley Kubrick concedió una entrevista a la revista Playboy (sí, la misma que estáis pensando). He aquí un extracto.

Dado un planeta en una órbita estable, ni demasiado caliente ni demasiado frío, y dados unos cuantos miles de millones de años de reacciones químicas causadas por la interacción de la energía de una estrella en la química del planeta, es casi seguro que la vida acabará apareciendo de una forma u otra. Es razonable pensar que debe de haber, de hecho, incontables miles de millones de planetas así donde la vida biológica ha surgido, y las probabilidades de algún tipo de vida desarrollando una inteligencia son altas. En este momento, el sol es una estrella joven, y sus planetas son como niños pequeños vistos en una escala cósmica, así que parece posible que haya miles de millones de planetas en el universo no solo donde haya vida inteligente menos desarrollada que el hombre, sino también otros miles de millones donde es aproximadamente igual, e incluso otros donde estén cientos de miles de millones de años más avanzados que nosotros. Cuando piensas en los grandes avances tecnológicos que ha hecho el hombre en unos pocos milenios –menos de un microsegundo en la cronología del universo–, ¿puedes hacerte una idea del desarrollo evolutivo que otras especies más antiguas que nosotros pueden haber alcanzado? Pueden haber evolucionado desde especies biológicas, que no son más que frágiles cáscaras para la mente, hasta entidades mecánicas inmortales, y luego, después de innumerables eones, podrían salir de la crisálida de la materia convertidos en seres que fuesen puramente energía espiritual (nota del blogger: no debe tomarse «espiritual» en sentido religioso, sino intelectual). Su potencial sería ilimitado y su inteligencia inimaginable para los seres humanos.

Cuarenta años después, en un punto no muy lejano de la galaxia, formas de vida presuntamente inteligente se pelean por coronar un monolito –o un ayuntamiento, que tanto da– con un pedazo de trapo o con otro distinto.

Y sale en las noticias, así que debe importaros. Recordad que lo importante es que no penséis, sino que traguéis dócilmente la información fragmentaria que sirve a los intereses de ellos.

Aún es pronto para que la humanidad se pregunte por las cuestiones trascendentales de la existencia, de momento lo importante es que permanezcamos atentos a los títeres, hipnotizados por su baile. Si lo pensáis, un títere también es un trozo de trapo, igual que una bandera.

El bueno de Platón ya dijo hace más de 2.000 años que la mayoría de las personas vivían engañadas pensando que la realidad eran los títeres –sombras– que veían al fondo de la dichosa caverna. Dos milenios después, un director de cine (y unas pocas personas más, dotadas del privilegio, al parecer, de pensar por sí mismas) habla de cosas importantes, mientras la gente en España y otros lugares sigue embobada con los títeres.

Qué aburrimiento… quizás Platón pensaba que en dos mil años ya la gente se habría dado cuenta de lo que importa y lo que no. A mí me gustaría pensar que dentro de dos mil años, al menos… pero no tengo demasiadas esperanzas.

¿Decís que los políticos españoles son unos incompetentes? No sabéis de lo que estáis hablando. No he conocido gremio que ejecute su trabajo con mayor perfección que estos pájaros.

El monolito, explicado

3 de April de 2008

monolith.jpg

Se cumple el 40º aniversario de la película más grande de todos los tiempos, 2001: una odisea del espacio, del director Stanley Kubrick y con guión de Arthur C. Clarke, que nos dejó tristemente hace unos días.

Esta cinta supuso la confirmación del séptimo arte como Arte con mayúscula, un arte adulto, independiente y autónomo, una obra digna de admirar, de recordar y de imitar. Una pieza de manufactura humana que no se basa en el diálogo, en la imagen, en la música ni en el guión, sino que usa esas y otras herramientas para crear una experiencia de belleza total.

Pero… sigue habiendo gente que la detesta y gente que no la entiende. Dicen que son más de dos horas de imágenes casi sin diálogo (de los 140 minutos, solo 40 son hablados, y la mayoría de las elocuciones son del robot HAL). Que es lenta, a pesar de que condensa un millón de años en poco más de dos horas. Y que no tiene sentido.

Aunque la intención de Kubrick no era que la gente entendiese la película, sino que la sintiesen como una experiencia autónoma, mística o religiosa, tanto da, el hecho es que la intención de Clarke sí era que la gente comprendiese lo que estaba pasando.

Lo más incomprensible, aparentemente, de la película es el monolito. Una enigmática estructura negra de proporciones perfectamente matemáticas (1 x 4 x 9, los tres primeros cuadrados) fabricada en un material desconocido, que aparece en la película en cuatro momentos cruciales. Hace un millón de años, en África, donde viven unos simios peludos e idiotas que con el tiempo se convertirán en humanos. Otra en el año 2001, enterrado en la luna, al que los astrónomos de la NASA bautizan como TMA-1 (Anomalía magnética 1 del cráter Tycho). Otra en las cercanías de Júpiter (aunque en la novela de Clarke es Saturno, pero en la película era demasiado complicado replicar los anillos con los efectos especiales de 1968). Y una última en la misteriosa habitación que convierte a un prematuramente envejecido Dave Bowman en el famoso niño de las estrellas.

La esencia del monolito, o al menos su función, de acuerdo con la idea de Clarke, es bastante clara. Es al mismo tiempo una alarma y un catalizador. Hay una entidad poderosa y no desvelada, –¿Dios? ¿Unos extraterrestres? ¿El propio universo?– que va sembrando monolitos a lo largo y ancho del universo. La intención del primero, enclavado en la sabana africana, es estimular la evolución en unas formas de vida primitivas que son susceptibles, con el tiempo, de alcanzar la inteligencia. Cuando nuestros velludos antepasados descubren el monolito al amanecer, primero sienten un miedo ancestral, e intentan golpearlo, aunque los más valientes se atreven a acercarse, olerlo, tocarlo e incluso lamerlo.

Estos simios están al borde de la desaparición. Viven en un mundo que se está secando, y las antiguas selvas africanas se están convirtiendo en secas y desoladas sabanas. Hay un exiguo charco de agua que encima tienen que pelear con otro grupo de monos en apariencia más fuertes que ellos. Los leopardos los diezman. Son herbívoros (como casi todos los grandes monos) y tienen que competir por las escasas plantas que les sirven de alimento con gigantescos y bobalicones tapires (una especie de cerdos salvajes).

Después del encuentro con el monolito, uno de los monos buenos (Moonwatcher se llama en la novela, aunque en la película no se le da nombre) se siente algo extraño. Empieza a jugar con unos huesos de tapir. Y descubre algo. Sirven para golpear. Multiplican la fuerza de su brazo. Y están más duros que sus músculos, así que pueden hacer más daño. El monolito ha propiciado el descubrimiento de la herramienta por primera vez en la historia de la Tierra.

Este descubrimiento va aparejado con otros no menos interesantes. Los tapires que pasean tranquilamente a su lado son una fuente de proteínas inmensamente más rica que las hojas de los agonizantes arbustos. Y aunque son unas bestias enormes, con la ayuda de las recién descubiertas armas los pueden matar y comer su carne, con lo que se hacen más grandes y fuertes, e incluso les sobra comida. El mono se ha hecho omnívoro. Y además, con el hueso, puede matar al leopardo, su mortal depredador.

El siguiente encuentro con los monos rivales cambia las tornas por completo. Los otros son más grandes, más osados, y reclaman su derecho al agua por la fuerza. Nuestros tímidos protagonistas no se atreven a acercarse mientras el macho dominante enemigo bebe. Pero entonces Moonwatcher da un paso adelante con un hueso en la mano, se acerca a su rival y lo asesina a golpes de fémur. Se acaba de cometer el primer asesinato de la historia. El grupo de Moonwatcher será el que lleve la delantera en la carrera por la evolución: son nuestros antepasados directos. El monolito les ha hecho ver cosas de las que nunca antes se habían dado cuenta.

Un millón de años más tarde, la NASA descubre el segundo monolito, el TMA-1, excavando en la luna. El gobierno de los EEUU lo mantiene en riguroso secreto y congrega a un grupo de expertos para estudiarlo. Se ha intentado dañar su superficie con todas las energías imaginables, pero no parece inmutarse. Al cabo de unas semanas, un grupo de astronautas se acerca para examinarlo en primera persona. Entonces, TMA-1 comienza a emitir un sonido ensordecedor a unos decibelios altísimos, que derriba a los hombres de dolor.

TMA-1 era el segundo paso. El primero era estimular la aparición de la inteligencia en unos animales primitivos, para convertirlos en seres racionales. El segundo servía de aviso. El monolito está enviando a través del espacio una señal: el monolito enclavado en la sabana africana ha culminado su misión con éxito, y un millón de años después, los monos han alcanzado un desarrollo tecnológico tal que son capaces de construir naves espaciales y abandonar su planeta. Por eso TMA-1 estaba enterrado en la luna. Para avisar de que ya hemos llegado hasta ahí.

Meses más tarde, la nave Discovery se encuentra en viaje hacia Júpiter, hacia donde apuntaba la señal emitida por el monolito lunar. No saben qué se van a encontrar ahí. Ni siquiera la tripulación, que ha viajado pensando que se encuentra en otra misión. En un momento determinado (cerca de la locura del superordenador HAL) la misión es desvelada al astronauta Dave Bowman. Es el único superviviente después de que HAL aniquilase al resto de la tripulación. Las herramientas del hombre, los huesos de tapir evolucionados, siguen sirviendo para cometer asesinatos, pero ahora se han vuelto tan peligrosos que ni siquiera requieren de la voluntad humana. Bowman escapa de HAL reiniciándolo. Y entonces descubre un gigantesco monolito en la superficie de una de las lunas del gigantesco Júpiter. Sin poder evitarlo, va hacia él, y el monolito se convierte en una puerta espacio temporal que transporta al hombre hacia lo desconocido.

Lo desconocido es una misteriosa habitación de un hotel lujoso, a miles de billones de kilómetros de la Tierra. Bowman sale de la cápsula espacial, incrédulo ante lo que ven sus ojos. Hay una mesa con algo de comida y una copa de vino. Se sienta a comer. En un descuido, tira la copa de vino al suelo. La copa se rompe pero el vino sigue siendo vino, con las mismas propiedades, pero adaptado a la forma de la superficie del suelo en lugar de a la forma de la copa (luego volveremos sobre esto).

Dave Bowman se está haciendo viejo a una velocidad decenas de veces superior a la normal. Ha pasado de aparentar cuarenta años a sesenta. En la siguiente escena, lo vemos como un anciano centenario en su lecho de muerte. Con sus últimas fuerzas, levanta la mano para señalar aterrorizado una aparición que ha surgido justo delante de él. Es el monolito.

Cuando la cámara vuelve a enfocar al hombre, su cuerpo ya no existe. Se ha convertido en el niño de las estrellas. Una especie de feto recubierto de una placenta de energía mística.

El último monolito, igual que el primero, ha provocado la evolución del hombre. De hecho, la ha culminado. El primero convirtió un hatajo de monos en unos seres primitivamente racionales. El último ha causado la culminación de nuestro proceso evolutivo: hemos abandonado nuestras ataduras materiales, y mediante la famosa ecuación de Einstein (E=mc²) nos hemos convertido en seres de energía pura, omniscientes, todopoderosos. Ahora entendemos la metáfora de la copa de vino. La copa (el continente, el cuerpo hecho de carne, sangre y huesos) se rompe, pero el vino, la esencia (el alma, la consciencia o como queramos llamarlo) permanece intacto. El grupo de monolitos ha terminado su misión y el hombre regresa a su planeta (aunque con finales distintos en la película y en la novela).

Se entiende ahora el porqué de la aparición de la melodía Also sprach Zaratustra (Así habló Zaratustra) de Strauss en las dos apariciones del monolito en que este nos empuja hacia la evolución. El compositor produjo esta obra basándose en el libro homónimo de Nietzsche, que cuenta las andanzas del profeta persa Zaratustra (o Zoroastro en su versión castellanizada), a quien el filósofo alemán consideraba el primer inmoralista de la historia. Para Nietzsche –simplificando parte de su filosofía hasta el extremo– la moralidad humana era la principal debilidad que nos impedía evolucionar, que nos hacía sentir compasión por los débiles, permitiendo que sobrevivieran y empeorando así la especie. La actitud zoroastriana nos permitiría avanzar como especie, y por eso cuando el hombre evoluciona ayudado por el monolito, escuchamos las palabras de Zoroastro en los inmortales tonos ascendentes y míticos de Strauss.

Y eso es todo. El monolito no es más que eso. Un catalizador de nuestra evolución, y al mismo tiempo un testigo mudo, impasible e indiferente de nuestro gran viaje por el inmenso y misterioso cosmos.

Hay que comer

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