Ars longa, vita brevis

Top Secret, al revés. O al derecho.

15 de March de 2011

Todos los que sean más o menos de mi edad recordarán una de las comedias más grandes de la historia del séptimo arte: Top Secret (1984), dirigida por el talentoso tándem Zucker – Abrahams – Zucker, que nos dieron, aparte de esta, otras comedias tan tontas y divertidas como la que tratamos hoy.

Todas las escenas de Top Secret son desternillantes, pero hay una que llama la atención en especial, en que interviene, además de los protagonistas, el grandísimo Peter Cushing. La escena se produce en la librería propiedad del personaje de Cushing, supuestamente en alemán (desde luego, es un idioma que no entendemos ni los españoles ni los angloparlantes). Además del extrañísimo idioma, se suceden una serie de acciones con aire fantasmagórico y mágico. Esta es:


Enlace al vídeo en YouTube

Los que hayan visto la película, la recordarán. Los que no, se habrán dado cuenta inmediatamente de que la escena está editada para correr en sentido inverso a aquel en que fue rodada, y esto es lo que le da ese aspecto tan extraño. Pues bien, un usuario de YouTube se ha tomado la molestia de reeditarlo y volver a ponerlo al derecho, y el resultado es que la escena, por motivos totalmente diferentes, sigue siendo igual de divertida. Aquí la tenéis.


Enlace al vídeo en YouTube

Vía Neatorama.

Quedan noventa días. No les votes. ¿Por qué ahora?

20 de February de 2011

La primera iniciativa ciudadana que veo con posibilidades de convertir España en una democracia real: No les votes. La idea es ir a votar, pero votar a cualquier partido menos al PSOE, al PP o a CiU. La razón que ha disparado el asunto: la llamada ley Sinde. Lo que se pretende conseguir: que los tres partidos que han propiciado ese despropósito de ley, derecho y justicia vean mermados significativamente sus votos para que comprendan —si es que es verdad— que la gente no perdona ni olvida. Que a quien le toque gobernar a partir de 2012, si es que el mundo sigue en pie, se lo piense un par de veces antes de promulgar una norma que no se necesita, no se demanda socialmente, a buen seguro no solucionará ningún problema y recorta los derechos de la mayoría para satisfacer los intereses económicos de una minoría. El derecho que, según está redactada la Ley, puede verse comprometido: uno muy serio. El derecho a la libertad de expresión, a que lo que cada uno exprese siga sujeto a unas leyes aplicadas por unos jueces, y no por un órgano político.

En las últimas citas electorales, sin pretender decir a nadie qué tenía que hacer —aunque sí, por supuesto, pretendiendo influir en alguien, que para eso escribe uno—, escribí aquí sobre mi decisión de no ir a votar. No votaba porque la democracia montada en este país es un juego absurdo al que me negaba a jugar.

¿Qué ha cambiado?

Muchas cosas. Tu mamá tiene un Facebook. Casi todo el mundo está conectado. No necesitas dar la brasa a tus familiares: haz clic para decir que te gusta este grupo de Facebook y tus contactos leerán noticias sobre la iniciativa. Más: en el mundo islámico las cosas se están moviendo. Yo, como casi todo el mundo, pensaba, hasta hace unas semanas, que esos países se mantendrían en la Edad Media indefinidamente. Hace poco comprendí algo terriblemente esperanzador: no puede ser así. En algún momento tienen que cambiar, alcanzar la democracia y el laicismo. No se puede ir a peor eternamente. Nosotros también debemos avanzar, y está claro que se puede. La crisis. Mucha gente ha aprendido, por las malas, cómo las gastan los bancos y sus amigos políticos. Mucha gente está cabreada. Hay que estar cabreado para hacer algo, y en este país hay suficiente gente enfadada y con una situación tan mala que está dispuesta a hacer cosas para cambiarla.

¿Por qué ahora? Nos han rebajado y congelado salarios, nos han acribillado a EREs, han congelado pensiones, han prestado nuestro dinero a los bancos, no se han planteado mejorar las leyes sobre hipotecas, han aumentado mucho los impuestos a las clases medias y bajas, y poco a las clases altas… ¿por qué ahora? ¿Es que lo único que nos mueve es no poder bajar de Películas Yonkis?

Yo creo que es por otro motivo. Lo de las descargas no es tan importante. Antes de que existiera Internet, la gente se prestaba películas, discos y libros, y puede seguir haciéndolo, y lo hará: será otra comodidad que nos quiten, nada más (te obligan a desnudarte en el aeropuerto y no protestas, ¿no es eso más incómodo?). Es más: la mayor parte de la gente puede vivir sin productos culturales. En este país se lee muy poco, casi todo el mundo tiene en su ordenador música como para estar escuchando toda su vida sin repetir una canción, y lo más visto en la tele no es cine, sino fútbol y telebasura.

Creo que la razón es el descaro. Todas las medidas que se han tomado hasta ahora, las hemos visto como inevitables, porque así nos las han intentado vender. Y era posible hacerlo. Tienen que rebajarnos el sueldo, porque los bancos necesitan un préstamo, si no, la economía se resentirá, las empresas quebrarán, el cielo caerá sobre nuestras cabezas, ¿quién sabe? Es difícil, con tan poco tiempo libre, que uno se ponga en su casa a tratar de descifrar los misterios de la macroeconomía. Tal vez es necesario de verdad que los muchos de abajo ganemos un poco menos para que los pocos de arriba ganen mucho más. Con tantas horas que pasa uno en su trabajo, no hay tiempo para calentarse la cabeza.

Pero es mucho más fácil darse cuenta de que la famosa disposición de la Ley de Economía Sostenible no tiene ningún sentido, porque es mucho más sencillo el asunto. Además, ha sido como la gota que colma el vaso. Bajar los sueldos… vale. Pensiones… okay. Préstamos a los bancos, bueno. Puede que sirva para algo. Pero con la ley Sinde es como si se hubieran pasado de frenada. Si se hubiesen quedado en todo lo anterior, podría haber colado, pero ahora ya no. Estoy seguro de que todos los que leéis La Lengua sabéis de sobra de qué trata todo el asunto, pero si no, haced alguna búsqueda y encontraréis abundante información. Yo os remito, sobre todo, a los blogs de Enrique Dans y David Bravo.

En algún momento, en Túnez, Egipto, Marruecos, Siria y todos esos países, la gente se ha dado cuenta de que no pueden seguir así. Este es nuestro momento. Que no te engañen los partidos, sus medios de comunicación adictos ni los bloggers estúpidos: tu voto es tuyo, y es hora de hacer que sirva para algo. No vale el voto en blanco, ni el voto nulo, ni la abstención. Esta es una oportunidad de oro para demostrarles a esos que no somos tan tontos como parecemos. ¿O lo somos? Para la primera cita quedan noventa días.

Un nuevo modelo en nueve propuestas

16 de January de 2011

Se ha escrito tanto, y he leído tanto en los últimos años sobre propiedad intelectual, piratería, una industria musical que lleva cien años muriéndose —pero cada vez registra mayores ganancias— y cosas relacionadas, que estoy hasta demasiado cansado para buscar y pegar enlaces. Creo que la mayoría de los problemas tienen soluciones simples, y que cuanto más simples sean, más justas serán. Ahí va lo que se me ocurre para acabar con estas discusiones, que no sé si a mis paisanos, pero a mí me tienen francamente agotado. Y el país tiene mayores problemas.

1. Si un particular quiere consumir un bien cultural, lo lógico es que pague por él, si el autor del bien quiere cobrarlo. Si algo tiene un precio y lo disfrutamos sin pagar, el acto es inmoral, sea legal o no.

2. Ahora bien, la industria —las industrias— debería plantearse si es lógico y justo seguir cobrando el mismo precio, o incluso uno más alto, que antes, ahora que casi toda la producción y distribución musical, cinematográfica, de software informático y literaria se ha abaratado muchísimo. Hoy en día, con un ordenador más o menos potente ya tienes estudio de grabación (microfonía, instrumentos y lugar aparte, claro está). Las cámaras también han visto reducido su precio y aumentada su calidad. Todos los bienes culturales de los que se habla aquí pueden distribuirse mediante Internet, con lo que el coste de esta distribución se acerca a cero. Los libros pueden descargarse para leerlos en un ordenador o un lector de libros electrónicos. ¿Por qué, entonces, cuestan lo mismo, o incluso más, que en papel? ¿Por qué cuesta tanto comprar un disco para escucharlo en el reproductor multimedia? Yo quiero pagar por los bienes culturales de los que disfruto. No solo porque sea justo, sino porque quiero que los creadores que me gustan vean rendimiento económico a su trabajo y puedan seguir dedicándose a él. Claro, pero entonces…

3. Es imprescindible y urgente eliminar el canon digital. Yo lo dije hace años en el blog: no pienso pagar por un disco ni por un DVD mientras las sociedades de gestión me cobren una especie de impuesto revolucionario cuando compro una tarjeta para mi cámara de fotos. O un teléfono. O un ordenador con grabador de DVD. Me niego. Es una cuestión de principios. Por lo tanto, cada vez que quiero escuchar una canción o ver una película, me la descargo. Mientras siga siendo legal, claro: yo soy respetuoso con las leyes. Es inmoral, como dije en el punto 1, que yo haga esto, pero es una respuesta ante una inmoralidad aún mayor: el cobro indiscriminado de un canon del que ni tan siquiera se nos dice cómo se reparte.

4. Sería bueno que todas las partes fuesen sinceras. Si una página obtiene ingresos por publicidad indicando dónde se pueden ver o descargar películas, está cometiendo una actividad ilícita —legal o no, esa no es la cuestión—. No seamos hipócritas. En la otra parte están quienes parecen creerse de una casta distinta, una especie de dioses visitados por las musas cuyo tinglado hay que proteger empresarialmente. Deberían ser, quizás, un poco más humildes, y asumir que son simples trabajadores, que ofrecen un producto y que quieren cobrar por él, pero que su trabajo no es mejor ni más importante que el de un panadero o el de un juez.

5. El tema de las subvenciones también es sangrante, oscurecido además por la sospecha de que los productores inflan artificialmente los números de asistencia a las salas de cine para cobrar mi dinero y hacerse más ricos. En España tenemos directores de cine muy solventes (me vienen a la cabeza Almodóvar, León de Aranoa, de la Iglesia o Bollaín, por ejemplo); tenemos otros ejemplos de directores que quizá no tengan un sentido artístico tan afinado pero que funcionan en taquilla, como Santiago Segura o Jaume Balagueró. Quizás la industria de nuestro cine debería asumir que no puede ser tan grande como la estadounidense, ni debe serlo.

6. Hablando de calidad: normalmente, cuando a la gente le das algo bueno, funciona. Sería conveniente que la industria musical promocionase y produjese productos artísticamente interesantes, y se dejase de cantos del loco, sanzes y triunfitos.

7. Y hablando de los reyes de Roma, al menos algunos de ellos: ¿qué tal si pagáis impuestos en vuestro país? Es vuestro mayor mercado, ¿verdad? Os deslomáis en anuncios sobre Haití y sobre los niños de Somalia, lo cual es muy loable (aunque supongo que lo haréis como inversión económica, ya que vivís en gran parte de vuestra imagen), y luego tenéis la desvergüenza de iros a Miami, Andorra o Suiza para pagar menos impuestos. Comprended que, sabiendo eso, cada vez que os dais golpes de pecho hablando de piratas, ladrones, e incluso, últimamente, de terroristas, nos entre como mínimo la risa.

8. Y un último consejo, derivado del anterior: si quieres que invierta mi dinero en tus obras, no me insultes. Puede que me guste tu música o tu cine, pero cuando voy a meterme la mano en el bolsillo para sacar diez o veinte euros que me ha costado mis madrugones ganar, créeme: no es bueno que recuerde tu cara llamándome ladrón o algo peor.

9. Conclusión: este país tiene que ser algo más ético, no solo en este asunto, sino en todos. Empieza por educar a la gente, ¡y por darle dinero! Tenemos cada vez más pobres. La gente que cobra un salario digno tiene más dinero y más motivos para pagar por cualquier cosa. Y quiere hacerlo, si es que se lo permiten. Llevémonos bien, y disfrutemos todos de la cultura.

Inmorales

20 de April de 2009

Se ha sabido hoy, o se sospecha al menos, que el padre de una niña que actúa en la película Slumdog Millionaire —fantástica película, por cierto, a ver si tengo tiempo de dedicarle un post— estuvo a punto de venderla por una cantidad escandalosa de dinero. El padre lo niega todo, y dice que le tendieron una trampa. Supongo que nunca se sabrá la verdad de todo esto, pero lo que sí parece confirmado es que unos periodistas del diario británico News Of The World se hicieron pasar por compradores para tener su suculento reportaje basura y hartarse de vender ejemplares.

Y yo me pregunto: ¿qué es más inmoral? Intentar vender a un ser humano, aunque no fuera tu propia hija, es un acto tan depravado que se nos ocurren pocas villanías comparables. Pero ¿qué hay de la actuación de los periodistas? Han provocado una situación desagradable con el único fin del lucro, ya que su negocio, y más si trabajan en ese periódico, es obtener noticias morbosas para recaudar dinero a la gentuza ávida de incestos, parricidios y bebés de dos cabezas. El padre, desde luego, también actuaba movido por el afán de riquezas fáciles.

Sin embargo, y puede que esto os resulte incómodo de leer, no sabemos a quién venderíamos si viviéramos en un suburbio de Bombay, si nos levantáramos muy de mañana para buscar algo de basura entre toneladas de excrementos para poder comer algo. Quién sabe si no ofreceríamos a uno de nuestros hijos en venta a una pareja adinerada, asegurando a ese hijo un porvenir mejor, y de paso pudiendo ofrecer mayores oportunidades a los otros con el dinero cobrado.

Ya lo sé, la venta de un ser humano es un acto ilegal y despreciable, y no tiene justificación, se mire como se mire. Pero yo no digo que tenga justificación, solo digo que probablemente muchos de vosotros, y yo, habríamos dudado, como quizás hizo el padre de la pequeña, si estuviéramos en una chabola infestada de ratas en el país con más pobres del mundo, y no leyendo (o escribiendo) este post en un monitor plano que cuesta el presupuesto para comida de una familia paupérrima de la India durante tres años.

De todas maneras, pensad en algo. Los que idearon la farsa, los periodistas cuya intención era vender un millón de ejemplares más, probablemente cuando aún se encontraran en su hotel de cinco estrellas, son quienes han destruido esa infancia. O al menos son mucho más responsables del destrozo que el inculto y hambriento padre.

Mentiras (y críticas)

15 de April de 2009

Os copio y pego, porque no tiene desperdicio, la crítica que un usuario de la web filmaffinity.com ha publicado sobre la última película en cuyo guión ha participado la flamante Ministra de Cultura, Mentiras y gordas:

—¡He tenido una grandísima idea para la peli que hablamos de rodar el otro día!
—¿Cuál?
—Vamos a currarnos un guión digno de elogio. Con giros argumentales que dejen traspuesto al espectador. Vamos a coger grandes actores, aunque no sean caras conocidas, para que hagan el papel de sus vidas. Si a todo esto le sumamos un buen montaje y una buena fotografía, haremos historia en el cine español.
—Ninguna productora va a querer comprarnos una idea así, seguro que es un fracaso en taquilla. No lo veo, tío, no lo veo.
—Vaya…
—Tengo una idea mejor: vamos a coger los actores adolescentes de un par de series de Antena 3 y Telecinco. Haremos un trailer que deje ver que las tías se van a desnudar para que vayan tíos al cine, y que los tíos buenos de las series también van a enseñar carne para que vayan tías la cine. Vamos a mezclar alcohol, sexo y drogas para que mole mogollón. Eso fijo que nos da mucha pasta. Y para que no se nos echen encima las madres, que la moraleja final sea que las drogas y el alchol son malas.
—Vale, ¿quién se encarga del guión?
—¿Guión? ¿Qué guión?

Sinceramente, creo probable, o al menos muy creíble, que esta conversación haya tenido lugar en la realidad.

Feminismo

6 de April de 2009

La creciente importancia de la mujer en las sociedades modernas no se ve en las carteras ministeriales, ni en los altos puestos de las empresas, ni en la adopción de leyes de género delirantes e injustas por parte de nuestro Gobierno. El verdadero –y totalmente lamentable– resultado de la evolución de la sociedad hacia un futuro donde las mujeres deciden cada vez más se puede ver en este gráfico:

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Resumiendo, ¿cómo hemos podido pasar de esto…

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… a esto?

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Se suponía que las películas de vampiros tenían que causar miedo, y no un ataque agudo de diabetes.

(Chicas, no os enfadéis, que es medio broma. Vía cracked.com.)

Hachiko y el perro de Fry

8 de February de 2009

Si sois incondicionales de la extinta serie Futurama, como yo, recordaréis un capítulo en que en la Nueva Nueva York del año 3000 y algo encuentran el fósil de Seymour, el perro callejero que Fry adoptó después de compartir con él un trozo de pizza:

El final de ese episodio es uno de los más tiernos y tristes que he visto, y muestra el final del pobre Seymour, años después de que Fry quedara atrapado en la cámara criogénica, con la melodía de fondo «If it takes forever, I will wait for you» (Aunque me lleve la vida entera, te seguiré esperando), interpretada por Connie Francis. No os cuento nada, mejor lo veis vosotros mismos:

Pues bien, este final, y casi todo el capítulo, están basados en la historia real del perro Hachiko, compañero inseparable de un profesor de Agricultura en la Universidad de Tokio. Hachiko siempre acompañaba a su dueño hasta la estación de tren por la mañana, regresaba a casa, y luego, a la hora de la tarde en que regresaba en tren, iba de nuevo a esperarlo.

Un día de 1925 el profesor sufrió un paro cardíaco en la universidad, y murió allí. Por la tarde, el perro, tras comprobar que su dueño no se encontraba entre los viajeros que bajaban de los vagones, regresó a casa. Pero al día siguiente volvió, primero a la hora de salida del tren por la mañana, y luego por la tarde, cuando su amo solía llegar desde Tokio.

Años después, los usuarios habituales de esa estación, conmovidos por la historia de Hachiko, hicieron una colecta para erigir una estatua que honrara su fidelidad. El propio perro estuvo presente durante la inauguración.

Un año más tarde, Hachiko murió, después de haber ido diariamente dos veces a la estación durante diez años para buscar a su amo. Durante la Segunda Guerra Mundial la estatua fue fundida por las necesidades bélicas, pero en la posguerra los habitantes del distrito de Shibuya se empeñaron en que se restituyese el recuerdo de Hachiko, y se encargó al hijo del autor de la primera estatua –que había fallecido– una segunda estatua, que hoy día se puede ver en la estación.

Lamentablemente, los seres humanos a veces no sabemos dónde termina el recuerdo de un ser extraordinario y dónde comienza el mal gusto, y el cadáver disecado del perro puede verse en un museo (buscad si queréis el nombre de Hachiko en Youtube).

En 1987 se dirigió Hachiko monogatari, película basada en esta historia real que supera a la ficción. Actualmente se encuentra en producción otra película sobre este perro de raza Akita, producida y protagonizada por Richard Gere. Pero algo me dice que no superará a la original (y eso que no he visto ninguna de las dos). He aquí unos fragmentos de la película original, con emocionante música de fondo. Advertencia: el visionado del siguiente vídeo puede provocar que hombres hechos y derechos se pongan a llorar como nenazas, así que usadlo con precaución.

De oídas

15 de January de 2009


Enlace al vídeo en Vimeo

Divertidísimo vídeo –la mala noticia es que hay que entender el inglés– donde una joven cuenta la trilogía de La guerra de las galaxias sin haber visto ni una sola de las películas. Solo conoce los conceptos que ya forman parte de la cultura popular, como la fuerza, lo que le han contado y algunas escenas sueltas. Me he reído a carcajadas en algunos momentos. No os lo perdáis. Vía Boing Boing.

Kevin Costner, actor infravalorado

28 de December de 2008

Sé que lo que voy a decir es antipopular, citando a un ministro de Cultura –y a su escaso conocimiento del léxico–, pero aun así lo voy a decir. Kevin Costner es probablemente el actor más infravalorado del actual cine de Hollywood.

Después de un breve período en la cresta de la ola, que abarcó parte de finales de los ochenta y principios de los noventa, se ha ido hundiendo más y más en el olvido, a pesar de ser un actor muy solvente y que, además, sabe escoger proyectos interesantes, aunque no siempre los más rentables económicamente. Es cierto que no es un actor con un registro muy extenso, pero tampoco lo es Harrison Ford (mi actor preferido) y su fama no ha disminuido un ápice desde los gloriosos tiempos de Han Solo.

La industria del cine es así. Nunca se sabe qué es lo que da la fama y la quita. ¿El talento? ¿El atractivo? ¿Estar en el momento adecuado en el sitio correcto? Aunque Costner parece competente en los tres campos, todo me dice que su buen hacer seguirá desperdiciado hasta que un día, sin que nos demos cuenta, lo veamos haciendo de novio –o peor aún, de padre adoptivo o tío– de la petarda de Anatomía de Grey.

Antes de que eso suceda, no me resisto a hacer un brevísimo recorrido por lo más interesante de su filmografía.

  • Los intocables de Eliot Ness
    Esta entretenida cinta, rodada por Brian de Palma antes de que se le fuera la olla, fue probablemente el despegue del breve estrellato de nuestro actor. Interpreta al agente del tesoro (personaje histórico, aunque no todo el mundo lo sabe) que se convirtió en el azote de Al Capone y otros mafiosos italoamericanos, y que logró meter al pez gordo entre rejas por un asunto de evasión de impuestos. La película es, en realidad, una historia coral donde brillan con luz propia Robert Deniro, Sean Connery y el cubano Andy García.
  • Bailando con lobos
    La primera incursión de Kevin Costner en la dirección se saldó con una lluvia de Oscars y un éxito de taquilla sin precedentes salvo en las mayores superproducciones de toda la vida. Bailando con lobos es un western atípico en que no se nos muestra a los indios americanos como unos salvajes sedientos de sangre, y además es una buena muestra de lo impresionante que es el paisaje norteamericano mostrado con una fotografía magistral.
  • Robin Hood: Príncipe de los ladrones
    Una moderna revisión de uno de los personajes más agradecidos del séptimo arte, película que logra entretener sin mayores pretensiones, y que está realizada con gran corrección.
  • JFK
    Esta película intenta desmantelar la versión oficial del asesinato del presidente John F. Kennedy, según la cual un solo y perturbado francotirador acabó con la vida del presidente más carismático de los Estados Unidos. Aunque gran parte del metraje son las consabidas paranoias del director Oliver Stone, esta larga película es una buena muestra de su maestría tras la cámara y además tiene una narrativa eficiente que te atrapa desde el principio.
  • Un mundo perfecto
    Nuestro actor de protagonista y el gran Clint Eastwood de director. ¿Se puede pedir más?
  • Waterworld
    Una divertida película de ciencia-ficción en que la mayor parte del planeta ha quedado sumergida bajo las aguas. Costner encarna a un espíritu libre que intenta sobrevivir en una tierra (o, mejor dicho, un agua) plagada de rufianes. Jeanne Tripplehorn es la bella que da el contrapunto a esta bestia, y además está el impagable Dennis Hopper. Imprescindible.
  • The Postman: Mensajero del futuro
    Costner dirige e interpreta a un cartero en un mundo futurista donde no existen la ley ni la compasión. De nuevo vemos a nuestro actor en uno de los papeles de tipo duro-duro en los que tan a gusto se siente.
  • Entre el amor y el juego
    En esta ocasión tenemos la historia de un jugador de béisbol que se juega toda su carrera en un solo partido, y encima tiene que estar calentándose la cabeza por una chica. Yo creo que sólo hay una cosa más aburrida que ver deporte por la tele: ver una película sobre deporte por la tele. Sin embargo, Kevin lo vuelve a conseguir.

Y esta es mi selección. ¿Creéis que es acertada? ¿Sacaríais alguna para meter alguna otra? ¿Volverá Costner a su lugar dentro del estrellato, el que le corresponde y del que nunca debió salir? Vuestras opiniones, en los comentarios.

Piezas de Star Wars

16 de November de 2008

Por estos días se puede ver en el centro de exposiciones Arte Canal de Madrid una muestra de figuras y modelos usados en las míticas películas de La guerra de las galaxias (pausa para respirar, arf, arf, esto de quedarse sin comas es un fastidio). El fotógrafo Nividhia estuvo y tomó un puñado de buenas instantáneas, que podéis ver aquí.

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