Ars longa, vita brevis

Losing my Religion pasada a mayores

22 de January de 2013

Una de las mejores definiciones que he leído de «música» aparece en el libro de Enric Herrera Teoría musical y armonía moderna, volumen I. Dice:

« […] es el arte de ordenar los sonidos con el fin de crear una determinada emoción en el oyente.»

Me he acordado de esa definición al encontrar un vídeo en el que se ha hecho un curioso experimento: se ha tomado la canción Losing my Religion, del grupo REM, y se han pasado todos sus acordes que estaban en modalidad menor a mayor. Aquí tenéis la canción original —supongo que la conoceréis casi todos, pero por si acaso hay zagales entre el público—:

La canción, que personalmente me parece muy buena, tiene cierto tono melancólico y tristón, algo que yo, al igual que supongo que muchos otros músicos, relaciono con los acordes menores. La armonía de los acordes menores encaja perfectamente con la letra de la canción y su pesimismo. Aquí tenéis la canción modificada. Apreciad como, aun reconociéndose que es el mismo «tema», las emociones que sugiere son muy distintas:

¿Qué os dice a vosotros cada una de las versiones? Vía Boing Boing.

Quedan noventa días. No les votes. ¿Por qué ahora?

20 de February de 2011

La primera iniciativa ciudadana que veo con posibilidades de convertir España en una democracia real: No les votes. La idea es ir a votar, pero votar a cualquier partido menos al PSOE, al PP o a CiU. La razón que ha disparado el asunto: la llamada ley Sinde. Lo que se pretende conseguir: que los tres partidos que han propiciado ese despropósito de ley, derecho y justicia vean mermados significativamente sus votos para que comprendan —si es que es verdad— que la gente no perdona ni olvida. Que a quien le toque gobernar a partir de 2012, si es que el mundo sigue en pie, se lo piense un par de veces antes de promulgar una norma que no se necesita, no se demanda socialmente, a buen seguro no solucionará ningún problema y recorta los derechos de la mayoría para satisfacer los intereses económicos de una minoría. El derecho que, según está redactada la Ley, puede verse comprometido: uno muy serio. El derecho a la libertad de expresión, a que lo que cada uno exprese siga sujeto a unas leyes aplicadas por unos jueces, y no por un órgano político.

En las últimas citas electorales, sin pretender decir a nadie qué tenía que hacer —aunque sí, por supuesto, pretendiendo influir en alguien, que para eso escribe uno—, escribí aquí sobre mi decisión de no ir a votar. No votaba porque la democracia montada en este país es un juego absurdo al que me negaba a jugar.

¿Qué ha cambiado?

Muchas cosas. Tu mamá tiene un Facebook. Casi todo el mundo está conectado. No necesitas dar la brasa a tus familiares: haz clic para decir que te gusta este grupo de Facebook y tus contactos leerán noticias sobre la iniciativa. Más: en el mundo islámico las cosas se están moviendo. Yo, como casi todo el mundo, pensaba, hasta hace unas semanas, que esos países se mantendrían en la Edad Media indefinidamente. Hace poco comprendí algo terriblemente esperanzador: no puede ser así. En algún momento tienen que cambiar, alcanzar la democracia y el laicismo. No se puede ir a peor eternamente. Nosotros también debemos avanzar, y está claro que se puede. La crisis. Mucha gente ha aprendido, por las malas, cómo las gastan los bancos y sus amigos políticos. Mucha gente está cabreada. Hay que estar cabreado para hacer algo, y en este país hay suficiente gente enfadada y con una situación tan mala que está dispuesta a hacer cosas para cambiarla.

¿Por qué ahora? Nos han rebajado y congelado salarios, nos han acribillado a EREs, han congelado pensiones, han prestado nuestro dinero a los bancos, no se han planteado mejorar las leyes sobre hipotecas, han aumentado mucho los impuestos a las clases medias y bajas, y poco a las clases altas… ¿por qué ahora? ¿Es que lo único que nos mueve es no poder bajar de Películas Yonkis?

Yo creo que es por otro motivo. Lo de las descargas no es tan importante. Antes de que existiera Internet, la gente se prestaba películas, discos y libros, y puede seguir haciéndolo, y lo hará: será otra comodidad que nos quiten, nada más (te obligan a desnudarte en el aeropuerto y no protestas, ¿no es eso más incómodo?). Es más: la mayor parte de la gente puede vivir sin productos culturales. En este país se lee muy poco, casi todo el mundo tiene en su ordenador música como para estar escuchando toda su vida sin repetir una canción, y lo más visto en la tele no es cine, sino fútbol y telebasura.

Creo que la razón es el descaro. Todas las medidas que se han tomado hasta ahora, las hemos visto como inevitables, porque así nos las han intentado vender. Y era posible hacerlo. Tienen que rebajarnos el sueldo, porque los bancos necesitan un préstamo, si no, la economía se resentirá, las empresas quebrarán, el cielo caerá sobre nuestras cabezas, ¿quién sabe? Es difícil, con tan poco tiempo libre, que uno se ponga en su casa a tratar de descifrar los misterios de la macroeconomía. Tal vez es necesario de verdad que los muchos de abajo ganemos un poco menos para que los pocos de arriba ganen mucho más. Con tantas horas que pasa uno en su trabajo, no hay tiempo para calentarse la cabeza.

Pero es mucho más fácil darse cuenta de que la famosa disposición de la Ley de Economía Sostenible no tiene ningún sentido, porque es mucho más sencillo el asunto. Además, ha sido como la gota que colma el vaso. Bajar los sueldos… vale. Pensiones… okay. Préstamos a los bancos, bueno. Puede que sirva para algo. Pero con la ley Sinde es como si se hubieran pasado de frenada. Si se hubiesen quedado en todo lo anterior, podría haber colado, pero ahora ya no. Estoy seguro de que todos los que leéis La Lengua sabéis de sobra de qué trata todo el asunto, pero si no, haced alguna búsqueda y encontraréis abundante información. Yo os remito, sobre todo, a los blogs de Enrique Dans y David Bravo.

En algún momento, en Túnez, Egipto, Marruecos, Siria y todos esos países, la gente se ha dado cuenta de que no pueden seguir así. Este es nuestro momento. Que no te engañen los partidos, sus medios de comunicación adictos ni los bloggers estúpidos: tu voto es tuyo, y es hora de hacer que sirva para algo. No vale el voto en blanco, ni el voto nulo, ni la abstención. Esta es una oportunidad de oro para demostrarles a esos que no somos tan tontos como parecemos. ¿O lo somos? Para la primera cita quedan noventa días.

Se fue otro genio

6 de February de 2011


Enlace al vídeo en YouTube

Descanse en paz Gary Moore, el genial guitarrista irlandés, que ha pasado a mejor vida aquí cerquita a los 58 años.

Un nuevo modelo en nueve propuestas

16 de January de 2011

Se ha escrito tanto, y he leído tanto en los últimos años sobre propiedad intelectual, piratería, una industria musical que lleva cien años muriéndose —pero cada vez registra mayores ganancias— y cosas relacionadas, que estoy hasta demasiado cansado para buscar y pegar enlaces. Creo que la mayoría de los problemas tienen soluciones simples, y que cuanto más simples sean, más justas serán. Ahí va lo que se me ocurre para acabar con estas discusiones, que no sé si a mis paisanos, pero a mí me tienen francamente agotado. Y el país tiene mayores problemas.

1. Si un particular quiere consumir un bien cultural, lo lógico es que pague por él, si el autor del bien quiere cobrarlo. Si algo tiene un precio y lo disfrutamos sin pagar, el acto es inmoral, sea legal o no.

2. Ahora bien, la industria —las industrias— debería plantearse si es lógico y justo seguir cobrando el mismo precio, o incluso uno más alto, que antes, ahora que casi toda la producción y distribución musical, cinematográfica, de software informático y literaria se ha abaratado muchísimo. Hoy en día, con un ordenador más o menos potente ya tienes estudio de grabación (microfonía, instrumentos y lugar aparte, claro está). Las cámaras también han visto reducido su precio y aumentada su calidad. Todos los bienes culturales de los que se habla aquí pueden distribuirse mediante Internet, con lo que el coste de esta distribución se acerca a cero. Los libros pueden descargarse para leerlos en un ordenador o un lector de libros electrónicos. ¿Por qué, entonces, cuestan lo mismo, o incluso más, que en papel? ¿Por qué cuesta tanto comprar un disco para escucharlo en el reproductor multimedia? Yo quiero pagar por los bienes culturales de los que disfruto. No solo porque sea justo, sino porque quiero que los creadores que me gustan vean rendimiento económico a su trabajo y puedan seguir dedicándose a él. Claro, pero entonces…

3. Es imprescindible y urgente eliminar el canon digital. Yo lo dije hace años en el blog: no pienso pagar por un disco ni por un DVD mientras las sociedades de gestión me cobren una especie de impuesto revolucionario cuando compro una tarjeta para mi cámara de fotos. O un teléfono. O un ordenador con grabador de DVD. Me niego. Es una cuestión de principios. Por lo tanto, cada vez que quiero escuchar una canción o ver una película, me la descargo. Mientras siga siendo legal, claro: yo soy respetuoso con las leyes. Es inmoral, como dije en el punto 1, que yo haga esto, pero es una respuesta ante una inmoralidad aún mayor: el cobro indiscriminado de un canon del que ni tan siquiera se nos dice cómo se reparte.

4. Sería bueno que todas las partes fuesen sinceras. Si una página obtiene ingresos por publicidad indicando dónde se pueden ver o descargar películas, está cometiendo una actividad ilícita —legal o no, esa no es la cuestión—. No seamos hipócritas. En la otra parte están quienes parecen creerse de una casta distinta, una especie de dioses visitados por las musas cuyo tinglado hay que proteger empresarialmente. Deberían ser, quizás, un poco más humildes, y asumir que son simples trabajadores, que ofrecen un producto y que quieren cobrar por él, pero que su trabajo no es mejor ni más importante que el de un panadero o el de un juez.

5. El tema de las subvenciones también es sangrante, oscurecido además por la sospecha de que los productores inflan artificialmente los números de asistencia a las salas de cine para cobrar mi dinero y hacerse más ricos. En España tenemos directores de cine muy solventes (me vienen a la cabeza Almodóvar, León de Aranoa, de la Iglesia o Bollaín, por ejemplo); tenemos otros ejemplos de directores que quizá no tengan un sentido artístico tan afinado pero que funcionan en taquilla, como Santiago Segura o Jaume Balagueró. Quizás la industria de nuestro cine debería asumir que no puede ser tan grande como la estadounidense, ni debe serlo.

6. Hablando de calidad: normalmente, cuando a la gente le das algo bueno, funciona. Sería conveniente que la industria musical promocionase y produjese productos artísticamente interesantes, y se dejase de cantos del loco, sanzes y triunfitos.

7. Y hablando de los reyes de Roma, al menos algunos de ellos: ¿qué tal si pagáis impuestos en vuestro país? Es vuestro mayor mercado, ¿verdad? Os deslomáis en anuncios sobre Haití y sobre los niños de Somalia, lo cual es muy loable (aunque supongo que lo haréis como inversión económica, ya que vivís en gran parte de vuestra imagen), y luego tenéis la desvergüenza de iros a Miami, Andorra o Suiza para pagar menos impuestos. Comprended que, sabiendo eso, cada vez que os dais golpes de pecho hablando de piratas, ladrones, e incluso, últimamente, de terroristas, nos entre como mínimo la risa.

8. Y un último consejo, derivado del anterior: si quieres que invierta mi dinero en tus obras, no me insultes. Puede que me guste tu música o tu cine, pero cuando voy a meterme la mano en el bolsillo para sacar diez o veinte euros que me ha costado mis madrugones ganar, créeme: no es bueno que recuerde tu cara llamándome ladrón o algo peor.

9. Conclusión: este país tiene que ser algo más ético, no solo en este asunto, sino en todos. Empieza por educar a la gente, ¡y por darle dinero! Tenemos cada vez más pobres. La gente que cobra un salario digno tiene más dinero y más motivos para pagar por cualquier cosa. Y quiere hacerlo, si es que se lo permiten. Llevémonos bien, y disfrutemos todos de la cultura.

La Vieja

19 de September de 2010

0214

Ayer, para celebrar el año 513 de la españolidad de Melilla (aniversario que fue antes de ayer, por cierto), se celebró el festival «La Vieja» con unos cuantos grupos de música locales y un par de artistas venidos de la Península. Un servidor de ustedes tuvo el honor de ser invitado para tocar un tema con la banda AV/ Pitbull, invitación que por supuesto aproveché y disfruté al máximo. Aquí tenéis las fotos que los grandes Quino López (bajista de mi grupo, Hollywoodca) y su hermano Javi sacaron del evento. Que las padezcáis lo mejor que podáis.

Hollywoodca Live! +

4 de August de 2010

El sábado pasado mi grupo, Hollywoodca, dio otro concierto en un local nocturno de Melilla.

Al igual que la vez anterior, Javi López, estupendo fotógrafo —y hermano de nuestro bajista, Quino— nos hizo unas fotografías dignas de la revista Rolling Stone (lástima que el grupo no esté a la altura). En este set de Flickr podéis ver algunas de ellas.

Directo

20 de July de 2010

El concierto fue bien, como os dije. Aquí tenéis uno de los temas que grabó la cadena de televisión local Cablemel (gracias, Enrique). El buque insignia de Hollywoodca: I Know I Know. Si quieres leer la letra, haz clic en «more».


Enlace al vídeo en YouTube
(more…)

Hollywoodca Live!

11 de July de 2010

IMG_0407

Bueno, pues el concierto del que os hablaba el otro día resultó ser un éxito, de público y crítica, según creo, y además el señor Javi López nos hizo unas fotos magistrales. Haz clic en el siguiente enlace para seguir leyendo.
(more…)

HOLLYWOODCA + WTF

5 de July de 2010

Este viernes, 9 de julio, en el pub All American Bar del Puerto Noray de Melilla, daremos a las 23.30 por fin nuestro primer concierto (el primero fue, en realidad, medio, ya que solo tocamos cinco canciones). Toca también What the Fuck?!, un grupo de jóvenes que para mi gusto tienen una calidad digna de ser más viejunos. A los que os pille en Melilla, no tenéis excusa para no ir (y a los demás tampoco cuesta tanto un billete de avión, digo yo). Os espero allí. Aquí tenéis el enlace al evento en Facebook.

The Swinger

23 de May de 2010

En música, se llama ritmo swing o shuffle a la técnica de convertir cuatro notas en un tresillo, pero no de tres notas con la misma duración, sino de dos notas, la primera el doble de larga que la segunda. Servidor de ustedes no ha pisado nunca un conservatorio ni para resguardarse de la lluvia, así que es posible que haya metido la pata en varias ocasiones en la breve frase anterior. Pero si alguien entiende un poquito de solfeo, sabrá que de lo que hablo se anota musicalmente así:


Imagen: cnx.org.

Fue un ritmo bastante popular en el primer y bailón tercio del siglo XX, aunque ahora mismo los primeros ejemplos que se me vienen a la cabeza son el Satch Boogie de Joe Satriani y el Why Don’t You Do Right de Jessica Rabbit.

En el blog Music Machinery leo que han creado un hack en el lenguaje de programación Python que convierte cualquier canción no swing que quieras en un ritmo swing. Los resultados son espectaculares. Si alguien no conoce alguna de las canciones, le resultaría difícil decir que no han sido compuestas y grabadas originalmente en swing. Dos ejemplos seguramente muy conocidos: el Every Breath You Take de The Police:

Every Breath You Take (swing version) by TeeJay

Y Enter Sandman, de Metallica. ¡Disfrutad! Vía Neatorama.

Enter Sandman- the Swing Version by plamere

Hay que comer

Archivos

Búsqueda

La Lengua en tu mail

Tu dirección de email:

FeedBlitz

Video

Más vídeos aquí

Fotos

www.flickr.com
Elementos de Elias.gomez Ir a la galería de Elias.gomez

Estadisticas


Ver estadísticas

La Lengua se publica con Wordpress | RSS de las entradas y de los comentarios | Diseño web: Dodepecho