Ars longa, vita brevis

Hollywoodca Live! +

4 de August de 2010

El sábado pasado mi grupo, Hollywoodca, dio otro concierto en un local nocturno de Melilla.

Al igual que la vez anterior, Javi López, estupendo fotógrafo —y hermano de nuestro bajista, Quino— nos hizo unas fotografías dignas de la revista Rolling Stone (lástima que el grupo no esté a la altura). En este set de Flickr podéis ver algunas de ellas.

Dormidos

25 de July de 2010

Artículo publicado en El Telegrama de Melilla el domingo 25 de julio de 2010.

Dormidos

La clave para que esta sociedad funcione es mantener a la masa adormecida. Como declara el lingüista estadounidense Noam Chomsky en el documental Manufacturing Consent: Noam Chomsky and the Media (1992), y estoy, por supuesto, parafraseando sus afirmaciones, lo que en las sociedades predemocráticas se conseguía mediante el uso de la fuerza pura, hoy tiende a conseguirse mediante la desinformación.

Pero, antes, algunos datos borrosos. El común de la gente acepta que los políticos de las democracias actuales no representan a su electorado, y que sus actuaciones políticas están guiadas por el afán de lucro personal, o bien por el del lucro de sus amigos. La gente, sin embargo, sigue votando. En las últimas elecciones generales acudió a las urnas un 73,85% del electorado, según datos del Ministerio del Interior. Teniendo en cuenta el descrédito que padece la clase política, no es un mal dato que tres de cada cuatro ciudadanos con derecho a voto se haya tomado la molestia de perder parte de un día libre para ir a votar. No obstante, hay un hecho triste conocido por todos, y es el de que la mayoría de la gente que vota lo hace contra un partido y no por un partido: se vota para evitar que gobierne un partido peor, o, como suele decirse, para elegir al menor de dos males.

Esto convierte nuestra democracia en una suerte de Halloween en que unos monstruos acuden a nuestra casa para que elijamos cómo queremos ser atracados: o les damos los caramelos, o nos asustan y nos bombardean con huevos podridos. Cómo todo el mundo sigue aceptando esta situación sin aparentes molestias constituye un pequeño misterio para mí. ¿Cómo nos permitimos ser arrastrados por esta inercia malévola? ¿Por qué los seguimos votando?

El que los gobernantes actúan siguiendo sus intereses particulares y no los de los ciudadanos es un hecho difícilmente contestable. Pondré algunos ejemplos de los dos únicos partidos que de hecho tenemos en España: el Partido Socialista y el Partido Popular. Con el paso de los años, la influencia y la intención de voto para otros partidos ha ido descendiendo, incluso en regiones con tradición nacionalista (acordémonos del triunfo de populares y socialistas en las últimas elecciones al Parlamento vasco, o del declive de Esquerra Republicana de Catalunya). El resultado ha sido una americanización de la política española, la deriva hacia un sistema bipartidista en que, a menudo, para saber qué partido está gobernando en un momento concreto, hace falta pararse a pensar un minuto: tantas son las similitudes entre uno y otro. Vamos con los ejemplos: la infame segunda legislatura del Partido Popular en el Congreso, con mayoría absoluta, nos dejó la desvergüenza del decretazo laboral y la ignominia de apoyar, en contra de la práctica totalidad de la población, una guerra injustificada que, a estas alturas, ha provocado alrededor de 100.000 muertes de civiles (según datos de julio de la web independiente iraqbodycount.org, que cuenta exclusivamente las muertes violentas documentadas de civiles, con lo que el número, con toda probabilidad, es mucho mayor). El Partido Socialista tampoco sale ileso de la contemplación fría de los datos. Si bien sus dos últimos gobiernos han sido, comparativamente, más dialogantes que el último gobierno popular (probablemente ayudado por la circunstancia de que no ha gozado de mayoría absoluta), los oídos sordos del partido liderado por el presidente Rodríguez Zapatero nos han dejado no pocos ejemplos de una forma de gobernar para unos pocos lobbies económicamente poderosos, y no para los ciudadanos: podemos citar, por ejemplo, la congelación de las pensiones, instigada por grupos económicos ajenos a las normas democráticas, o la Ley del canon digital, mediante el que los ciudadanos pagan una especie de impuesto revolucionario a las entidades de gestión de derechos de autor, que no está sujeto a inspección por parte de los poderes públicos, y que ha sido pedido y conseguido por la Sociedad General de Autores y Editores y otras entidades privadas.

¿Qué es necesario para que una sociedad de cuarenta y cinco millones de habitantes acepte estos atracos diariamente? Pues, precisamente, la desinformación. Y no se trata simplemente de ocultar algunos hechos en el telediario. Es preciso un plan maestro establecido desde varios frentes para asegurarse de que la gente acepta con sumisión el pisoteo de sus derechos.

Se comienza por la educación. El hecho de que sea pública, obligatoria y en parte gratuita (no nos engañemos: los libros que los padres deben comprar a sus hijos a precio de oro son publicados por grandes editoriales que, oh, sorpresa, suelen ser bastante amigas de los grandes partidos políticos) no es algo que se haya hecho por bonhomía. En primer lugar, la educación no es una necesidad de la sociedad, sino de la empresa: es necesario, primero, que la gente sepa accionar máquinas y ordenadores para los que se necesita un entrenamiento, aunque sea en los rudimentos de la alfabetización elemental. Segundo, se precisa acostumbrar a la generación más joven de homo sapiens a mantenerse sentada durante seis u ocho horas en una silla realizando tareas repetitivas; enseñarla a obedecer, a recibir y acatar un castigo cuando no hace caso, a no destacar, sino responder haciendo un truco cuando se le presenta un estímulo, como un mono de feria. En 2010 tenemos más estudios pedagógicos, más herramientas y más dinero que en ningún otro momento de la historia de la Humanidad, y, sin embargo, la educación cada vez es de peor calidad. Hay que ser demasiado cándido para pensar que todo esto se debe a la casualidad o a la mala suerte. No: el descenso en los niveles de exigencia académica responde a un plan organizado. Las corporaciones que acumulan el capital no necesitan una enorme masa de gente educada, responsable y culta que pueda cuestionar el orden mundial. Necesitan una enorme masa de gente embrutecida, que sepa aceptar recortes salariales y de derechos sin rechistar, que no se rebele ante nada, que solo quiera un exiguo sueldo a fin de mes que le permita abonarse a algún canal de televisión donde adormecerse viendo fútbol y bebiendo cerveza, y tal vez una escapada al Caribe cada par de años.

Una vez estamos todos convertidos en máquinas de producir cachivaches de todo a un euro y consumir fútbol y telenovelas, la máquina lubricada con sangre humana sigue rodando sin esfuerzo. Tal vez sea la única manera que tiene de funcionar. En toda la historia de nuestra especie, lo normal ha sido que un individuo o unos pocos manejaran los medios de producción y que el resto de la población, la mayoría, se mantuviese simplemente obedeciendo y padeciendo. Los experimentos democráticos, siempre imperfectos, han sido la anécdota. Y, cuando han durado lo suficiente, han terminado convirtiéndose en una pantomima en que la situación en realidad es la de siempre. Véanse los casos de Estados Unidos y España: gobiernos tomando decisiones en contra de su población para favorecer intereses perversos.

Quizás es posible que esto cambie, pero con una población adormecida no va a poder ser. La pregunta es: ¿qué hace falta para que un número suficiente de gente despierte? Y, si alguien lo descubre, ¿nos lo permitirán? Quién sabe. Todo indica que no, pero deberíamos probar a intentar desperezarnos, para empezar. Ya lo dijo el sabio chino: un camino de cien kilómetros siempre empieza con un simple y solitario paso.

Anteriormente, en La Lengua:

Directo

20 de July de 2010

El concierto fue bien, como os dije. Aquí tenéis uno de los temas que grabó la cadena de televisión local Cablemel (gracias, Enrique). El buque insignia de Hollywoodca: I Know I Know. Si quieres leer la letra, haz clic en «more».


Enlace al vídeo en YouTube
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Hollywoodca Live!

11 de July de 2010

IMG_0407

Bueno, pues el concierto del que os hablaba el otro día resultó ser un éxito, de público y crítica, según creo, y además el señor Javi López nos hizo unas fotos magistrales. Haz clic en el siguiente enlace para seguir leyendo.
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HOLLYWOODCA + WTF

5 de July de 2010

Este viernes, 9 de julio, en el pub All American Bar del Puerto Noray de Melilla, daremos a las 23.30 por fin nuestro primer concierto (el primero fue, en realidad, medio, ya que solo tocamos cinco canciones). Toca también What the Fuck?!, un grupo de jóvenes que para mi gusto tienen una calidad digna de ser más viejunos. A los que os pille en Melilla, no tenéis excusa para no ir (y a los demás tampoco cuesta tanto un billete de avión, digo yo). Os espero allí. Aquí tenéis el enlace al evento en Facebook.

I Know I Know – Hollywoodca

29 de October de 2009


Enlace al vídeo en YouTube

Disculpad mi torpeza con iPhoto y con YouTube, pero creo que más o menos ha quedado decente. Espero que podamos grabar algo más en poco tiempo. Y quizá haya concierto en menos de uno o dos meses.

I know that I’m probably wrong,
you may not be the one for me.
And I know how much I’ve done
to run away from girls like you.

But you’ve got that look
and I have a crush
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Qué follón

24 de October de 2009

Quien esté un poco interesado en el tema, o quien vea la tele regularmente, estará enterado de que hace unos días el Follonero vino a Melilla a grabar un programa de televisión. Podéis ver el programa en YouTube, en cinco partes (en el minuto 2.33 de la quinta parte creo que se ve mi coche dando vueltas por el Paseo Marítimo). Como siempre que alguien viene a rodar a Melilla, han sucedido dos cosas: 1) el programa ha sacado solo una parte de la ciudad, la más pintoresca, que no suele ser la más favorecedora, y 2) políticos, periodistas, empresarios y gente de a pie han montado en cólera y piden, figuradamente hablando, la cabeza del humorista.
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Mal hecho

28 de July de 2009

Lo primero que está mal hecho es pasarme casi un mes sin publicar, por lo que os pido disculpas, pero es que cada vez tengo más claro que las vacaciones me sientan fatal. Cualquiera lo diría, con lo poco que me gusta trabajar. No es que no tenga cosas que decir, es que la vida ha estado muy rara este mes de julio. Pido perdón a los que estén leyendo esto y hayan estado trabajando todo este mes; si me conocen, saben que no es recochineo.

Lo segundo es algo que han hecho en la web del periódico 20 Minutos: para ilustrar una noticia sobre la estatua de Franco que está colocada en Melilla, han tomado una fotografía que realicé hace algunos años a dicho monumento. Cuando accedí a la página —buscando otra noticia— me encontré con una foto que me resultaba muy familiar. Esta es la foto publicada por 20 Minutos en esta noticia, y la foto que publiqué hace ya casi cuatro años en Flickr es esta. Buscad las similitudes.

Atribuí el hecho a lo de siempre: un periodista —o wannabe— mal pagado tiene que ilustrar una noticia, y es más cómodo y barato hacer una búsqueda en Google que contratar un billete de avión hasta Melilla. Y en la búsqueda de la G gigante mi foto aparece nada mal situada. Lo que, por cierto, me ha permitido comprobar que no es la primera ni la única vez que han tomado mi foto prestada: lo han hecho en webs tan importantes, o a mí me lo parecen, como las de Canal Patrimonio y los diarios Público y El Imparcial.

¿Es esto un post llorica para darme importancia y quejarme de lo mal que lo hacen todos? No, por supuesto. En primer lugar, no considero la foto tan buena, aunque sí es cierto que es aprovechable. En segundo, ignoro cuál es el criterio que siguen esos medios para la publicación de fotografías (en el artículo de Público creo entender la agencia EFE se atribuye la autoría de la foto, lo cual sí es un hecho reprobable, no por parte de la agencia, seguramente, sino de algún contratado con pocos escrúpulos). Por otra parte, en la página de la fotografía en Flickr dice “Todos los derechos reservados”, que no sé exactamente lo que significa, y quiero cambiarlo a una licencia libre de Creative Commons, aunque pienso que por lo menos significará que para usar esa foto deberían haberme pedido permiso.

Pero por otra parte, ¿sabéis qué? Que en realidad me ha sentado bien. No soy un fotógrafo profesional, sino un aficionado al que de suerte le sale bien una de entre mil, nunca he tenido intención de cobrar por una foto por lo que acabo de decir, y la verdad es que me da cierto orgullo que piensen que la foto es lo suficientemente decente como para aparecer en las webs de periódicos de tirada nacional. Dicho lo cual, una vez más, no habría estado de más que me hubieran consultado. Felices vacaciones.

Ladies & Gentlemen

27 de May de 2009

HollywoodCA

Cada vez que me compro algún juguetito musical y lo publico en el blog, ya sea una guitarra acústica o un amplificador, los seguidores más perturbados fieles insisten en que grabe algo y lo suba, a lo que yo contesto prometiendo mucho y luego no haciendo nada. Pues bueno, ¡hasta aquí hemos llegado! Les presento a HollywoodCA, el grupo que hemos montado dos colegas y yo, para demostrar que los años y las hipotecas no son en absoluto un obstáculo para hacer ruido cuando uno es lo suficientemente inmaduro. Aquí os dejo con un par de temas de cosecha propia, con Larry (Yusef) a la guitarra solista, Nano (Jesús) a la batería y un servidor a la guitarra acústica y la voz. La primera canción se llama I Know I Know. Os recomiendo hacer clic en HQ para verlo un poco mejor, y os pido disculpas por la calidad tanto del vídeo como del sonido (está grabado con un teléfono móvil) y de los intérpretes, y por no ser guapos. Después del vídeo os cuelgo la letra:


Enlace al vídeo en YouTube

Y aquí tenéis la letra de la canción, en formato RTF. La segunda canción se llama Barkin’ (ladrando):


Enlace al vídeo en YouTube

Y la letra de la canción está aquí. Como propina por haber sido tan pacientes, aquí os cuelgo un tutorial sobre cómo romper una cuerda de guitarra:


Enlace al vídeo en YouTube

La letra de esta es, aproximadamente, «PAINNNNNNNNNNG». No seáis muy duros con las críticas. Recordad que, aunque viejos, somos aficionados.

Bipolar

5 de April de 2009

El diario global en español (antes diario independiente de la mañana, pero cambió su lema, no sé si para dejar claro que ya no es independiente o para que no lo relacionen con el programa de Jiménez Losantos) siempre ha sentido cierta atracción casi erótica por el mundo árabe-musulmán, cosa ni reprochable ni que necesite justificación, ya que el amor, si algo tiene, es que es ciego. Nada que objetar, como digo. A veces uno se explicaba estas cosas por la comprensible intención de alejarse de todo lo que hubiera inventado el general Francisco Franco, como la Constitución española que el gallego redactó póstumamente en 1978, la religión católica, España y todas esas cosas (a las cuales, dicho sea de paso, yo tampoco profeso demasiada adoración). Otras veces este enamoramiento era ciertamente irritante. Hay ocasiones en que leo algo en prensa y se me queda grabado durante años. Hace quizá un lustro leí un reportaje en El País Semanal sobre el antiguo protectorado español en Marruecos –es curioso que ni siquiera El País sea lo suficientemente objetivo como para llamarlo colonia– en que aparecían las declaraciones de un habitante de esa zona marroquí. Las palabras literales, recogidas con evidente simpatía por parte del periodista, o eso me pareció a mí, eran: «las putas españolas eran las mejores». En ese momento pensé, y lo sigo pensando, que dada su línea editorial El País no sólo habría condenado firmemente tal muestra de no machismo, sino misoginia, de desprecio absoluto por las mujeres, de falta de respeto a su honor y a su dignidad, sino que probablemente ni siquiera las habría publicado… si las ofendidas, u ofensibles, hubiesen sido otra cosa que mujeres españolas menospreciadas por un marroquí. Ya, una de las obligaciones de la prensa es ser objetiva, o independiente, y recoger la información sin mediar subjetivamente. Vale.

¿Se puede ser intransigente con la Iglesia cristiana y un pedacito de cielo con la islámica? Supongo que algo de coherencia puede haber en el asunto. Uno puede declararse creyente musulmán y odiar al resto de las confesiones, y odiarnos a los que no tenemos ninguna. El odio es coherente aquí. Lo que no es coherente es lo que ha hecho parte de la prensa y de los ciudadanos autoconsiderados izquierdistas durante décadas: odiar al cristianismo por unas razones, y no mostrar un atisbo de crítica hacia la fe islámica cuando existen las mismas razones para ello. Ejemplificando: se critica, y bien criticado, por cierto, al catolicismo patrio por ser machista, por estar anclado en el pasado, por querer meter su zarpa en los asuntos privados de la gente y en los asuntos públicos del país, por querer contaminar la educación con su sucio dogma patológico. ¿No es igualmente criticable el Islam por ello? ¿Qué tiene que ver, si somos inteligentes, que Bush sea cristiano y que los niños despedazados en Palestina sean musulmanes? Sí, es comprensible detestar a Bush y sentir humana compasión por los niños asesinados, pero eso no tiene nada que ver con la religión que uno u otro profesen.

Hoy, en su edición del domingo, el diario publica un reportaje sobre las muertes de dos chicos melillenses en Marruecos. Yo había oído hablar del tema, aunque no sabía mucho del asunto; suponía que habían sido asesinados durante un robo o algo parecido. Sin embargo, según el periódico la cosa tiene algo más que ver con la existencia en esta ciudad de un grupo integrista muy radicalizado que no lleva muy bien eso de que vayan metiendo las narices en sus asuntos. A media mañana me ha llamado mi amigo Tomás desde Bruselas para decírmelo, mientras mi periódico dormía en una bolsa al lado del teléfono (suelo llevármelo a casa de mis padres y leerlo allí, ya que me invitan a comer todos los domingos). Le ha parecido conveniente pagar el roaming y todas esas historias porque no se lo creía, y yo tampoco lo he creído hasta que lo he leído con mis propios ojos. ¿El País publicando ese artículo? ¿El mismo que tanto ha dado la vara intentando convencernos de lo moderno y genial y libertario que era que les encajasen a las chicas de doce años esos terribles pañuelos calados hasta los ojos? Leed el enlace que hay al principio de este párrafo, y quizás vosotros tampoco lo creáis. «Este no es mi País», me he dicho entre dientes.

Luego he hojeado el suplemento semanal, y en una sección donde recomiendan webs (sección que, por cierto, no aparece en la edición en Internet; el periodismo tradicional, tan lince como es su costumbre) aparece un listado de páginas de Internet relacionadas con el Islam. Porque (no entrecomillo ya que cito de memoria) la gente a veces, por desconocimiento, se hace una idea equivocada del mundo islámico. Suelto un suspiro de alivio: mi periódico sigue siendo el mismo de siempre. Solo ha sufrido un ataque transitorio de trastorno bipolar. Y presumo que el responsable no tardará en pagar por ello.

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