Ars longa, vita brevis

Estadísticas de 2009

15 de February de 2010

Dan Meyer, un profesor estadounidense, ha estado guardando estadísticas de sus principales actividades de ocio durante el año 2009 (beber cerveza, escuchar música, ver cine, enviar SMS, etc.). Después ha hecho un vídeo y lo ha subido a Internet, y el resultado es digno de verse:

Dan Meyer’s 2009 Annual Report from Dan Meyer on Vimeo.

En su blog cuenta con cierto detalle cómo lo llevó a cabo.
Vía Boing Boing.

Moscas contra el cristal

2 de December de 2009

A menudo, en mis clases, tengo que hablar a los alumnos de los aparatos de grabación y reproducción de la voz humana, para ilustrarlos sobre las diferencias entre la lengua oral y la escrita (una de las cosas buenas de dar una de estas asignaturas que los imbéciles critican porque «no sirven para nada» es que puedes hablar, prácticamente, de todo). Si quiero que me entiendan, les hablo del MP3, aunque el nombre no sea técnicamente adecuado, pero aprovecho para decirles que en realidad el MP3 es un formato, y que el nombre del aparato es «reproductor de archivos de audio digital», etc., etc. Les pregunto si saben lo que es un compact disc, y todos lo saben, sobre todo porque recuerdan que la PlayStation funcionaba con ese formato (a duras penas lo reconocen como un formato de almacenamiento de audio). Recuerdan que sus padres tenían cintas de casete, y han visto algún vinilo en una revista o en una foto de Internet.

Los alumnos de los que hablo tienen entre 16 y 18 años; los de los cursos más bajos, normalmente, solo saben que un CD es algo parecido a lo que meten en la PlayStation 3 o la Xbox. Diez o quince años más, a lo sumo, y serán ellos los que, tras un duro día de trabajo, salgan a la calle a hacer compras. Es decir, los jóvenes profesionales que decidan qué se vende y qué no son estos chicos que nunca, en su vida, han introducido un CD en un lector para escuchar música. Ellos van al Ares, ya no usan ni el eMule, o bien, cuando saben el título de una canción que les gusta, la buscan en YouTube. Los padres vienen a hablar conmigo y me cuentan lo preocupados que están porque sus hijos pasan las horas muertas en Facebook o Tuenti, y yo intento tranquilizarlos: las redes sociales no tienen nada de malo, más que las amistades que puedan hacer en la calle. Su obligación, como padres, es saber con quién se juntan y qué cosas hacen grosso modo, respetando una parcela de intimidad pero manteniendo el control, mientras sean menores y estén bajo su custodia. Exactamente igual que cuando los únicos amigos que tenías eran los de tu barrio, cuando conocías su olor, su forma de hablar y de vestir, sus aficiones de palabra viva y no por su perfil. La forma ha cambiado, pero no el fondo. Facebook no tiene nada malo que no tuviera el banco de su barrio; es simplemente la forma en que los jóvenes se comunican ahora. Y no creo que podamos hacer una ley para cambiar esa forma de comunicarse. Tampoco creo que podamos hacer una ley para obligar a los chicos a comprar discos compactos. Sería lo mismo que si, en mis tiempos mozos, una ley hubiese intentado obligarme a comprar vinilos en lugar de los compactos que nosotros comprábamos —muy caros— y coleccionábamos. Nosotros comprábamos CDs porque era lo más conveniente a nuestra forma de vida. Por el mismo motivo, los jóvenes de ahora consumen Ares o YouTube. Y, o cierran Internet, o va a seguir siendo así.

La cerrazón de miras y la obstinación de la industria musical española, que se empeña en mantener modelos de negocio antediluvianos y en presionar a la clase política para que reforme la sociedad y se adapte a ellos, en lugar de adaptarse ellos a la sociedad del presente y del futuro, me recuerda siempre al cotidiano espectáculo de una mosca que se da cabezazos contra el cristal de una ventana. No importa las veces que compruebe que el cristal sigue ahí, la mosca no cesa de estrellarse. Al final, o se mata por su cabezonería, o, si tiene suerte, algún humano benefactor le abre un postigo y le ofrece una una salida que no es el cristal por la que podrá continuar su vuelo alegremente.

¿Cuántas veces se van a tener que dar contra el cristal los músicos y los productores españoles hasta darse cuenta de que no tienen fuerza suficiente para romperlo, y encontrar los múltiples postigos que se les abren (descargas promocionadas con publicidad o pagadas, métodos de suscripción por la música, dejar de quitarnos dinero con el canon y bajar los precios de los originales, por poner solo tres ejemplos)?

Yo no tengo la respuesta. Igual que cuando veo una mosca dándose porrazos contra la ventana, sólo puedo contemplar el espectáculo y pensar que es patético.

Mientras esperamos la suerte de la mosca, si tienes dos dedos de frente lee esto

Noticias cachondas

29 de June de 2009

Últimamente los telediarios no me dan un respiro, así que me he tenido que buscar yo solo la información surrealista que necesito. Os recomiendo El Garrofer, donde podréis leer cada día las noticias más traviesas de la la información del mundo, España y Elche. Un botón de muestra (ojo, no os recomiendo leerla si estáis comiendo, os podéis atragantar):

Un señor pide hora en la Seguridad Social y luego no va

Un señor de Pontevedra pidió hora para su médico de cabecera de la Seguridad el pasado viernes, y luego no acudió a la cita, provocando un breve instante de silencio cuando se le llamó para entrar en la consulta, puesto que al no estar presente, nadie contestó.

“Fue un momento incómodo”, dijo una señora que sí estaba allí y tenia hora para más tarde. “Yo había ido un poco antes porque no me importa esperar ahí, pasando el rato. De repente se abrió la puerta de la consulta y la doctora llamó al señor ese, pero nadie contestó, los que estábamos ahí nos miramos un momento y luego la doctora llamó al siguiente en la lista”.

La doctora encargada de pasar consulta dijo a El Garrofer: “Eso es un hecho que acontece esporádicamente, si sumamos los instantes de silencio que se producen cada año debido a la ausencia de alguien que había pedido hora, puede que estemos hablando de seis minutos o seis minutos y medio”.

Al parecer no era la primera vez que el señor que se ausentó de su cita hacía lo mismo. Localizado en su domicilio, no quiso hacer comentarios. Sin embargo varios vecinos aseguran que pedir hora y luego no ir lo hace “a menudo” y “para divertirse”.

“A mí me dijo que lo hacía casi todos los días”, aseguró un vecino con el que frecuenta el bar de la esquina. “Cuando le pregunté por qué, me dijo que lo hacía como broma y que luego en el día y hora de la cita, se quedaba en casa pensando en que justo en ese momento estarían llamándole para entrar en la consulta. Le pregunté qué era lo que le hacía gracia de eso, y me contestó que no lo sabía”.

Más ejemplos: El 73 % de los españoles vería “bien” que Zapatero cometiera un asesinato; Los Aznar dicen que tratarán a Obama como a una persona normal; y así podría seguir durante días.

Si tenéis un par de horas libres, no dudéis en pasaros.

España: Estado del miedo

19 de May de 2009

Nuestra democracia tiene un par de características, especialmente en el apartado judicial, que permiten que en la práctica siga siendo poco más que un estado tiránico donde los ricos mandan y los pobres obedecemos. Cuando hablo con mi mejor amigo, que es abogado, tiemblo imperceptiblemente de emoción al comprobar que él de verdad piensa que el sistema, mal que bien, funciona, y que aunque no es perfecto es efectivamente un sistema garantista que ofrece protección legal a todos.

Pero luego está la realidad. La realidad en España es que la justicia es lenta y cara. Que es lo mismo, porque el tiempo cuesta dinero, vendes tu tiempo por dinero, y con el dinero que consigues compras más tiempo. Quien no tenga dinero, no puede aspirar a que se reconozcan sus derechos en un juzgado. Lo más que puede hacer es rezar todas las noches un padrenuestro para que nadie lo denuncie.

Comienza el juicio contra un joven talentoso que creó un programa informático que permite a sus usuarios compartir contenidos (El País). Contenidos puede ser cualquier cosa: una película o una canción que esté sujeta a derechos de autor, un cuento que haya escrito en mi ordenador, una canción de mi grupo o una foto de mis vacaciones. En el programa, yo comparto lo que me dé la gana. En cualquier caso, mientras no sean fotografías pornográficas con menores o cosas parecidas, no es un delito, han dicho hasta ahora los jueces. Pero las empresas que han denunciado a este chico alegan que muchos de sus usuarios han utilizado su programa de forma ilícita, para compartir material con derechos de autor. Algo así como denunciar al fabricante del cuchillo con el que algún animal haya asesinado a su esposa.

En los meses previos a los atentados de Atocha el 11 de marzo de 2004, los terroristas utilizaron una ingeniosa manera de comunicarse entre sí sin que sus mensajes fueran interceptados: en lugar de enviarse correos electrónicos, escribían sus réplicas en Hotmail y las guardaban como borrador. Así el mensaje no iba de un destinatario a otro, y no era captado. Todos tenían la contraseña de la cuenta, y cuando uno entraba, leía el mensaje del otro, lo borraba y escribía el suyo, y luego volvía a guardarlo como borrador (¿Quién vigila al vigilante?).

Si los jueces tienen la poca vergüenza de condenar a este chico por lo que algunos usuarios han hecho con su programa, que no me extrañaría mucho, inmediatamente deberían, de oficio, ir contra Microsoft, propietaria actual de Hotmail, o contra los creadores de este servidor de correo, pues su herramienta se utilizó para acabar con la vida de 192 personas, además de causar innumerables lesiones a otros miles y provocar un aborto.

Pero no creo que pase eso. De hecho, los que han denunciado a este chaval, que podría llegar a ser un genio informático reconocido internacionalmente, no esperan lograr otra cosa que crear miedo. No quieren justicia. Cuando todos los ciudadanos estemos tan temerosos de la ley que ni siquiera nos atrevamos a encender el ordenador, porque todo será delito, no les harán falta jueces ni abogados, pues nadie osará hacer nada que pueda molestarles, sea legal o no. Todos con miedo. Ya ha pasado.

Un ordenador por niño. ¿Y qué más?

23 de April de 2009

Leo en radiocable.com que el Gobierno dará un ordenador a cada niño de Primaria. Y me pregunto si va a dar algo más, porque dar, lo que es dar, se les pueden dar muchas cosas a los niños: PSPs, cachorritos de enormes ojos, ropa de marca. Hasta podemos teñirlos a todos de rubio, y tal vez así vayamos acercando nuestros niveles a los de Finlandia. ¿Quién sabe?

No. El problema no es que los niños no tengan ordenadores. Primero, porque calculo que el 80% de los alumnos que he tenido —y no doy clases precisamente en la autonomía española con mayor nivel de renta— ya tenían un ordenador en su casa. Y segundo, porque hay un extraño hecho que vengo comprobando desde hace un par de años, y que hasta el momento no me ha fallado: los niños que tienen un ordenador personal en su habitación siempre bajan su rendimiento respecto a los demás. Siempre.

Se me podría echar en cara que cometo la estupidez de pensar que un ordenador por sí solo es suficiente para disminuir el rendimiento de los alumnos. Y eso no es cierto. Pero tampoco voy a defender —porque creo que es una estupidez igual de grande— que un ordenador por sí solo es suficiente para mejorar el rendimiento de los alumnos. Un ordenador, per se, es un simple objeto, como una tiza, un libro o un cuaderno. Sí, tiene millones de posibilidades: como una tiza, un libro o un cuaderno. Y no solo sirve para el ocio, sino también para cosas creativas y educativas: una vez más, exactamente igual que los otros tres objetos.

Este Gobierno, como todos, pretende resolver los grandes problemas tomando un atajo, que en la mayor parte de los casos suele ser dinero. Igual que con el desastre inmobiliario español: podría emprender unas medidas legales y sociales de fondo para que, a medio y largo plazo, no nos vuelva a pasar lo que nos está pasando, con tantas empresas quebradas, familias en la ruina y pisos vacíos; sin embargo, se ha decidido por inyectar una cantidad lujuriosa de dinero para salvarles hoy el culo a los bancos y los especuladores urbanísticos. Y mañana ya tendremos otra estafa para tirar un par de lustros más, que en esto de la jeta de cemento no hay quien nos gane.

Si hay problemas en la educación, se le compra un ordenador a cada alumno y asunto arreglado. Ya veréis cómo suben las estadísticas de aprobados.

Pues tampoco. Voy a pasar por alto el tiempo de arranque y de apagado de los ordenadores actuales, y los problemas que suelen dar (en una clase de treinta alumnos, ¿cuántas posibilidades hay, estadísticamente hablando, de que el profesor tenga que pasar diez minutos intentando hacer que el ordenador de un alumno funcione? Suponiendo que solo falle uno entre treinta, claro). Voy a omitir, también, mi certeza de que este Gobierno socialista dará un montón de nuestros millones a Microsoft, la empresa del tipo más rico del planeta, para comprarle licencias de Windows y de MS Office. Supongamos que funcionan todos con Ubuntu y con OpenOffice y que nunca fallaran (que conste que adoro tanto esa distro como esa suite ofimática, pero lo que es fallar, también fallan cuando les da por ahí). Supongamos, digo, que desde el minuto 1 hasta el minuto 50 tengo treinta alumnos con 30 ordenadores plenamente operativos.

Que alguien me explique, por favor, por qué razón tengo que creer que eso va a mejorar necesariamente la calidad de la educación española. Porque dudo mucho que el problema de la educación en este país sea la falta de dinero ni la falta de ordenadores. Jamás ha habido en España tantos ordenadores en las aulas, ni tanto dinero, y jamás los resultados académicos han sido más bajos. ¿Por qué habrían de subir mágicamente los resultados en cuanto demos un ordenador a cada niño, teniendo en cuenta, además, que el 100% de los alumnos tienen acceso a ordenadores siempre que quieran, si no es en sus casas, en bibliotecas públicas o en los propios centros escolares?

No os equivoquéis conmigo. Cualquiera que me conozca personalmente sabe que soy literalmente incapaz de pasar 24 horas separado de mi ordenador (en mis frecuentes visitas por razones personales a Málaga, que suelen durar entre 24 y 48 horas, mi portátil viene conmigo). Adoro los ordenadores, adoro su funcionalidad, su utilidad, la puerta que constituyen a este increíble mundo del conocimiento y la maravilla que es Internet. Pero seguimos rehuyendo el problema auténtico: los alumnos no es que no estudien porque no les gusten los libros. Lo que no les gusta es lo que hay en los libros. En los libros hay complicados teoremas, rebuscados mecanismos sintácticos, vidas de gente que ni les va ni les viene y otros miles de datos que, no saben por qué —lo sabrán cuando crezcan y tal vez, ay, sea demasiado tarde— los obligamos a aprender porque los adultos lo consideramos de vital importancia para su futuro y el de la sociedad. Y en los ordenadores que les regalemos va a haber lo mismo, pero en colorines. No va a haber messenger ni tuenti ni fotolog. Y lo que vamos a conseguir, si nos ponemos pesimistas, es que odien los ordenadores tanto como odian los libros.

Oye, me diréis, pero es que un ordenador no es un libro. Un ordenador es un artilugio divertido con miles de posibilidades.

¿Y qué es un libro, sino eso mismo? ¿Y cómo hemos conseguido que todo el mundo los odie?

Que quede este humilde post como mi homenaje a este día de las páginas amarillentas e inolvidables.

El verdadero problema de la educación, en el post que viene. Estad atentos a vuestras pantallas. Mientras, echad unas páginas a mi salud.

Desde el peor lugar del mundo

12 de April de 2009

Minutes Before Six, el blog de un condenado a la pena capital desde el corredor de la muerte:

Podéis quitarnos nuestros nombres y reemplazarlos por números, enjaularnos y almacenarnos en condiciones que no son dignas ni para vuestros perros, y exterminarnos a vuestro antojo, pero aun así somos seres humanos, capaces de todo desde el amor y la belleza hasta la violencia y el odio. Este soy yo, sin editar.

Thomas Bartlett Whitaker
#999522

Es curioso que, negándoles a las personas el derecho máximo, el único que da sentido a todos los demás, se dediquen ahora a dar acceso a Internet a los que tienen las horas contadas. No, la negación del derecho a la vida hace que todos los demás sean solo inútiles y caprichosos divertimentos sin sentido. Este es el condenado, declarado culpable en Texas del asesinato de su madre y de su hermano menor, y de graves lesiones a su padre que lo llevaron al borde de la muerte:

bartwhitaker

Y estas, las palabras de su padre pidiendo clemencia al tribunal:

Un tercio de mis razones es porque soy su padre y no quiero que muera; otro tercio, porque quiero construir una relación con él y saber por qué ha ocurrido esto; y, sobre todo, porque la persona que volvió de México es diferente. Si él no ha pedido el perdón del Señor, quiero que el jurado le dé tanto tiempo como sea posible para su redención.

Para ellos y para vosotros

4 de March de 2009

Hace unos días os pedí ayuda para crear una página de inicio para mis padres, con el objetivo de que vieran las paridas graciosas que encuentro para ellos cuando iniciaran el navegador. De entre todas vuestras propuestas, que agradezco infinitamente, me decanté por la página pública de Google Reader, que tiene prácticamente todo lo que necesitaba en la forma en que lo necesitaba.

Esto ha hecho que abandone el lector de noticias que llevo usando por lo menos cinco años, Bloglines. Me sigue pareciendo un lector excelente y que me da lo que necesitaba de una forma sencilla, pero con la inexplicable ausencia de una página pública donde compartir las noticias que uno considere de interés para otros. Siempre lo recordaré con cariño, pero de momento dejo de utilizarlo. Para los que os planteéis algo parecido, sabed que tanto Bloglines como Google Reader tienen la opción de importar y exportar vuestros feeds, así que el cambio en uno u otro sentido puede hacerse en cuestión de un par de minutos. Si no usas ningún lector de noticias y lees La Lengua habitualmente, te recomiendo que empieces a usar alguno, pues es bastante conveniente. Si alguien necesita ayuda sobre cómo hacerlo o no sabe ni de qué demonios estoy hablando, puede pedir auxilio en los comentarios.

Mi página compartida, que contiene enlaces casi del todo blancos y entrañables, esta aquí. Tal vez alguno de vosotros quiera pasar el enlace a sus padres, si os encontráis en una situación parecida a la descrita en el primer post enlazado. Os garantizo que no aparecerán nunca fotos de cadáveres, desnudez ni cosas por el estilo.

Y una para vosotros, que por vuestra edad entendéis el inglés perfectamente y además aún apreciáis el humor negro. La historia de la II Guerra Mundial contada con unos geniales dibujos y una asombrosa fidelidad histórica. Pulsad en la imagen para leer el cómic completo (vía digg.com).

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Visitante del futuro

25 de February de 2009

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Lo siento por lo reducido del texto. Si no lo leéis bien, aquí está la fuente, vía Digg.

Traducción:

Tipo del Pasado 1: ¿Dices que la gente «twiteará» lo que toma para desayunar?

TP2: ¿Y que «subirán» fotos de sus desayunos a un «Facebook»?

TP3: ¿Y otras personas mirarán sus desayunos y harán comentarios?

TP 4: No te ofendas, hombre del futuro, pero ¿todos los de tu época serán retrasados mentales?

Hombre del Futuro: Siento reventaros la burbuja, tíos, pero vosotros habéis preguntado. Sí, eso es el futuro.

Blogger in need

18 de February de 2009

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Necesito vuestra ayuda. Y si alguien sabe cómo hacer lo que necesito, estoy seguro de que muchos de vosotros también lo encontraréis útil.

Este es el caso: como muchos jóvenes adultos más o menos recientemente emancipados, de vez en cuando –en mi caso, una vez al menos por semana– visito la casa de mis padres con dos objetivos fundamentales. Primero, que me den de comer, y segundo, realizar las típicas tareas de mantenimiento necesarias en un ordenador manejado por personas nacidas en la era pre informática, cuando paradójicamente todo era bastante más fácil y rápido de hacer.

Cuando llego, recuerdo que he visto algún enlace en Menéame, o en Digg, o en Boing Boing que pienso que les haría ilusión ver. Normalmente suele ser algún vídeo de un gato que es amigo de un perro o de una rata, o unos patitos que siguen a su madre como en los dibujos animados, o cosas por el estilo. Y entonces lo busco, y si lo encuentro, se lo muestro, para regocijo general y para mi ego de buen hijo.

Pero últimamente hay cada vez más vídeos y fotografías graciosas por la red (sobre todo desde que he descubierto la web Lolcats), y es frecuente que el siguiente domingo no logre recordar todas las cosas graciosas que uno quiere enseñar a sus amados progenitores.

Ya, podría ir recopilando las direcciones web y enviándoselas por correo electrónico, pero mi madre no tiene, y creo que mi padre no lo consulta casi nunca.

Mi idea es que, cuando abran el navegador, se encuentren como página de inicio una especie de portada de periódico con todos los enlaces que, desde mi casa, yo he seleccionado para ellos. Entonces, cada vez que mi padre abra el Firefox para consultar la web de El País, o mi madre haga lo propio para jugar a Mahjong, les aparezca una página con las últimas chorradas entrañables que he encontrado, puedan avisarse y se alegren de ver que no todo en la vida son amarguras y de que tienen un hijo que es un pedazo de pan. Quién sabe, igual hasta acaban regalándome otra guitarra.

La idea es usar un suscriptor de noticias, al estilo de Bloglines. No quiero que sea un software aparte, sino que se vea en el mismo navegador, porque se olvidarían de abrir el programa. Pero utilizar Bloglines entrañaría un problema: yo tengo mi propia cuenta, con un montón de enlaces que a ellos no les interesan (aquí está la lista de mis suscripciones, por si alguien se siente curioso). Si quisiera añadir algún elemento a su cuenta, debería salir de la mía e ingresar en la suya cada vez que quiera hacerlo, y sería un fastidio. Además, no sé si los lectores de feeds permiten añadir un solo post de algún blog, o una página que no publica feeds.

Estoy casi seguro de que existe algún plugin para Firefox que permite, pulsando un simple botón, enviar la página que se está viendo a una lista que luego les aparezca a ellos cuando abran una página en su navegador. Sí, estoy casi seguro, pero no conozco ningún servicio semejante. ¿Alguien puede ayudarme, y de paso ayudar a otros lectores que se encuentren en una situación parecida? Estoy seguro de que serán muchos. Las respuestas, apreciadísimas, en los comentarios.

Tan simple como esto

1 de February de 2009

Carta al director de un Carlos Fernández Sanz en El País:

Si se anunciase una ley que permitiese y/o obligase a Correos a leer toda nuestra correspondencia y abrir todos nuestros paquetes por si alguien en algún sitio está mandando algo ilegal, ¿diríamos que el Gobierno se ha vuelto loco? ¿Cómo es posible que se pretenda que los proveedores vigilen el uso que sus usuarios hacen de Internet para poder “avisar” a los que se descargan cosas que no deben? Este Gobierno de izquierdas debe poner los derechos de los ciudadanos por encima de la avaricia de algunos, aceptar que las comunicaciones por Internet deben ser tan privadas como las comunicaciones telefónicas o el correo postal, y prohibir taxativamente -en lugar de plantear- la vigilancia preventiva.

Amén.

Hay que comer

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