Internet me va a volver loco. No, lo digo en serio. La forma de escribir de la gente es demencial, y además, lo peor es que no hay una regularidad. Si al menos todo el mundo se pusiera de acuerdo en escribir mal, pero de la misma forma, sería un alivio. Pero hay veces en que una misma palabra la escriben de n formas distintas, y uno, un serio profesional de la docencia lingüística, ve tambalear sus propios conocimientos.
A ver cuándo quedamos.
*Haber cuándo quedamos.
*Ha ver cuándo quedamos.
*Aver cuándo quedamos.
Etc., etc., etc.
Para un verdugo de la ortografía, que otorga aprobados y suspensos por la corrección al escribir, pasar tanto tiempo delante de un ordenador es perjudicial para su trabajo. A veces, sentado en la soledad del verdugo con mi letal bolígrafo rojo en la mano, llego a vacilar al encontrarme una palabra dudosa escrita por un alumno. Normalmente, cuando leo en Internet, tiendo a engañar al cerebro. Cuando me encuentro con alguna palabra que puede llevar tilde o no llevarla, suelo leerla como si estuviese escrita de la otra forma. Esto es: si encuentro escrito “No se cuando volverá», mi cerebro interpreta automáticamente «No sé cuándo volverá», es decir, lo engaño para que lo lea correctamente. Tiene una desventaja. Cuando leo algo así, pero bien escrito, mi primera interpretación es leerlo incorrectamente, quitando las tildes. Pensaréis que es una idiotez. Pero no lo es. Sigo la norma de leerlo todo al revés, y creedme, la mayor parte de las veces acierto, porque casi nadie sabe escribir con corrección. Y todos tienen el título de la ESO, por supuesto, que para eso se han sacado de la manga una ley que permite obtener el título con dos asignaturas suspensas.
Quien quiera conocer algunos de mis pensamientos sobre la ortografía, que ciertamente son algo heterodoxos para un profesor de Lengua castellana y literatura, puede visitar este post. Hoy, sin embargo, vamos a dar unos consejos sobre la tilde diacrítica.
La tilde diacrítica es una tilde, o acento ortográfico, que se pone encima de palabras que, según las normas académicas básicas de acentuación, no deberían llevarla, pero se utiliza para evitar la confusión con otras palabras que se escriben de la misma forma. A modo de breve repaso: las palabras agudas se acentúan cuando acaban en n, s o vocal; las llanas (o graves, aunque ya ningún libro de Secundaria las llama así, supongo que lo políticamente correcto ha transformado ese adjetivo en tabú) al contrario, cuando no acaban en ninguno de los casos anteriores. Las esdrújulas y sobreesdrújulas se acentúan siempre. Ejemplos de los tres tipos: ratón, compás, volvió; césped, lápiz, estéril; lámpara, relámpago, estudiándomelo. Las palabras monosílabas no se acentúan, como norma general, nunca, dado que al tener una única sílaba no hay confusión sobre dónde se deben acentuar.
Ejemplos de palabras que llevan tilde diacrítica son: «cuándo», cuando es un adverbio interrogativo o exclamativo, y no cuando es un simple nexo temporal: «¿Cuándo empiezan las clases?»; «¡Cuándo aprenderás!» «Más», cuando es adverbio de cantidad, y no conjunción adversativa, por ejemplo: «Quiero más policías en las calles»; pero «Lo intentó, mas al final fracasó». Este último «mas» equivale siempre a «pero». «Sé», cuando es del verbo saber o de ser: «Sé responsable y acaba tus tareas»; «Yo no sé quién ha sido»; pero «No se han pasado por aquí».
Vale, muy bien, pero ¿quién es capaz de aprenderse todas estas normas y casos? Hay infinidad de palabras que pueden llevar tilde diacrítica: se, si, mi, tu, mas, quien, que, cuando, cuanto, donde, solo, estos, etc. Yo os confieso una cosa: soy profe de Lengua, y cuando llegamos a la parte del libro de la tilde diacrítica, tengo que leerlo en el texto, porque no me sé esas normas. De hecho, no creo que sea necesario saberlas para escribir con una correcta ortografía. Nunca he llegado a aprender este tipo de normas, y apostaría mi Fender Stratocaster a que cometo una falta por cada millón de palabras o algo así. Vale, vamos con los consejos.
En el caso de «solo», en la mayoría de las ocasiones no es necesario ponerle tilde. Únicamente la lleva cuando es un adverbio que equivale a «solamente» y además puede confundirse con el adjetivo «solo». Por ejemplo: «Ha venido solo para hablar». En este caso, la oración es ambigua: puede equivaler a «Ha venido, él solo, sin compañía, para hablar»; o podría querer decir: «Ha venido solamente para hablar, y para nada más». Si nos referimos a lo segundo, es necesario escribir la palabra con tilde, para no confundirnos. En casos donde no haya ambigüedad, aunque equivalga a «solamente», no es necesario acentuarla, aunque tampoco está prohibido: «Solo quiero que seas feliz».
Con el caso de los determinantes (ahora llamados en la mayoría de los textos adjetivos determinativos) y los pronombres sucede otro tanto. Solo necesitan tilde cuando hay posibilidad de confusión. Por ejemplo: «Guárdate estos hechos para ti». ¿A qué nos referimos? ¿A que nos guardemos esos «hechos» (cosas que se han hecho o dicho, por ejemplo), o a que nos guardemos estos (estos «trabajos», p. ej.) que ya están «hechos»? Si nos referimos a lo primero, el demostrativo «estos» acompaña al sustantivo «hechos», sería un determinante y no sería necesario acentuarlo. Pero si queremos decir lo segundo, entonces «estos» no acompaña a ningún sustantivo, sino que lo sustituye («estos»=«estos trabajos»), así que es un pronombre, y «hechos» es el adjetivo que lo acompaña. Por lo tanto, aquí sería necesario usar la tilde. En otros casos, donde no hay ambigüedad, no es necesario acentuar el pronombre: «Estos no son buenos para ti».
Casi todos los demás casos son algo más difíciles de detectar, pero para eso os he preparado
el consejo
que os ayudará a libraros de las dudas y os ayudará a escribir correctamente según las normas académicas.
¿Cómo saber si como o si llevan tilde? Es más sencillo de lo que parece. Aunque las reglas de acentuación diacrítica de la Real Academia puedan parecernos caprichosas, no lo son tanto.
En la escuela nos han enseñado que todas las palabras llevan acento, pero no todas llevan tilde. Pero esto en realidad no es así. No todas las palabras van acentuadas en el discurso. Por ejemplo, en la oración «No hay quien te entienda, don Complicado», no todas las palabras llevan acento, esto es: no todas llevan una sílaba que se pronuncia con fuerza. Solo aquellas que voy a escribir en cursiva: No hay quien te entienda, don Complicado. No solo se pronuncian como átonas algunas palabras monosílabas, sino también otras que tienen más de una sílaba: Quedamos para cenar cuando quieras.
Probad a pronunciarlas en voz alta, o incluso mentalmente, y veréis que las sílabas escritas en romana no las acentuáis, y las que están en cursiva sí.
Y este truquito os puede resolver la duda en un porcentaje altísimo de las ocasiones. Por ejemplo: en la oración «Si a ti te parece bien, si me gustaría ir», ¿se acentúa alguno de los «si»? Pues sí. Pronunciémosla en alta voz:
Si a ti te parece bien, si me gustaría ir
Vemos que el primer «si» lo pronunciamos de corrido, y el primer apoyo acentual de la oración lo hacemos en la sílaba «ti». Sin embargo, el segundo «si» sí se pronuncia con fuerza. Pues a este le colocamos una tilde en todo lo alto, quiera o no:
Si a ti te parece bien, sí me gustaría ir
Mi libro de Lengua castellana y literatura de 2.º de la ESO aconseja a los alumnos que se pregunten si el «si» es conjunción condicional (no llevan tilde) o adverbio de afirmación o pronombre personal (sí llevan tilde), pero creo que mi método es más sencillo, y más intuitivo. Y no te obliga a estudiar la gramática, además. Sigamos.
No se si se encontrará bien en esta situación
Fácil, ¿no?: No sé si se encontrará bien en esta situación. Más:
Mi selección para los premios Goya ha sido una gran noticia para mi
¿Cuál de los dos «mi» lleva tilde? Sí, habéis acertado. Más aún:
Aun con todas las razones que me has dado, no me he decidido aun
¿Cuál de los «aun»? Sí, en efecto. Go on.
¿Que cuando volveré de París? Pues cuando me de la gana
¿Cuál de los «cuando» lleva tilde? ¿Cuál de los «de»? Para terminar:
El muy egoísta se lo ha quedado todo para el
¿A cuál de los «el» le vas a colocar la tilde?
¡Bien! Habéis acertado otra vez. El otro camino, el largo, es el de aprenderse la gramática, pero sé que la mayoría de vosotros no tenéis ni tiempo ni ganas. Espero que este consejo os sirva de ayuda.
Epílogo
Un par de cositas. O tres. La primera, es que la razón principal de que mis faltas de ortografía sean casos anecdóticos y casi inexistentes es que he leído mucho, no tanto como me gustaría ni cuanto debería haber leído, pero mucho más que la mayoría de la gente. Esto es muy útil. La mayoría de los libros están relativamente bien impresos, si atendemos a la corrección ortográfica, y cuando lees las palabras bien escritas miles de veces, en cuanto ves una mal escrita te pega un puñetazo entre los dos ojos. Esto no vale para Internet, claro, pero sí para los libros. Pero cuidado: me estoy leyendo ahora mismo ¿Está usted de broma, señor Feynman?, libro editado hace poco –al menos la versión que yo manejo–, y las faltas de ortografía son tan abundantes y vergonzosas que parece redactado por un becario de algún periódico gratuito. Así que no os fiéis mucho.
Segundo: hay veces en que, para dar énfasis expresivo a algunas de nuestras oraciones, acentuamos en el discurso palabras que normalmente se pronunciarían como átonas. Por ejemplo: «Puede que no se haya ocupado de ti en la vida, pero sigue siendo tu padre». Si queremos resaltar el hecho de la paternidad, puede que lo pronunciemos así: «Puede que no se haya ocupado de ti en la vida, pero sigue siendo tú padre». También: «Esa no es mí obligación, es tú obligación». En estos casos, debemos intentar pronunciar las oraciones sin énfasis, y veremos que ninguno de los «tu» se acentúan en una pronunciación normal, ni tampoco el «mi». Por lo tanto, no debemos acentuarlas. Si queremos resaltar el posesivo en la escritura, como hacemos oralmente, podemos subrayar la palabra si estamos escribiendo a mano, o ponerla en cursiva si estamos en un procesador de textos: «Esa no es mi obligación, es tu obligación».
Por último: ni «ti», ni «fe», ni «fue», ni «es» llevan tilde. Jamás de los jamases.