Ars longa, vita brevis

Muerto el perro

8 de October de 2014

10387411_10153150714617203_3579247118008075688_n

Soy un amante de los animales. Pero es obvio que la afirmación anterior, al menos en este país, debe ser explicada.

1. No, no creo que los animales sean iguales que las personas. Y no es cuestión de gradación sino de cualidad. Creo que la vida del ser humano más despreciable debe ser conservada con mayor ahínco que la del chimpancé más inteligente. Algunos humanos merecen la muerte, eso es cierto, pero todos merecen la vida. Ningún animal merece morir, como tampoco merecen vivir.

2. No soy vegetariano. Nuestra especie es omnívora. Es una de las cualidades adaptativas que nos han permitido alcanzar el nivel de desarrollo que disfrutamos ahora. Y no veo ningún dilema moral en comer animales. Casi todos los animales son susceptibles de ser devorados por otros, y no podemos prohibir a los animales (o a las plantas) comer animales. Sería absurdo que nos abstuviésemos de comer animales mientras mueren diariamente a millones víctimas de otros animales, carnívoros u omnívoros como nosotros.

3. En el asunto de la experimentación con animales me resulta difícil adoptar una postura definida. Estoy en contra de la investigación para productos estéticos. Pero en el caso de la investigación médica, es muy difícil oponerse a unos experimentos que pueden ayudarnos a encontrar la cura contra enfermedades humanas, por muy doloroso que nos resulte hacerlo.

4. Aun siendo un amante de los animales, tengo muy claro que a veces es necesario que acabemos con algunos de ellos. En los países africanos donde viven los majestuosos elefantes, a menudo se abren períodos de veda para su caza. Los programas de protección tienen a menudo el efecto colateral no deseado de la superpoblación, lo que conduce a que muchos de ellos mueran de inanición (una muerte mucho más lenta y desagradable que un disparo o dos de escopeta) o que ataquen los cultivos de las personas, ocasionando muertes en algún caso. Así que los cazamos.

Incluso el hombre está a punto de causar la extinción intencionada y controlada de una especie animal, el gusano de Guinea, un horrible parásito que parece haber sido creado explícitamente para causar sufrimiento a las personas, sin ningún otro fin natural.

Qué le vamos a hacer. Los que estamos por que se respeten ciertos derechos de los animales no somos unos sucios perroflautas que viven en un mundo lleno de unicornios. Sabemos que en el mundo hay cosas desagradables, y que a veces nosotros mismos tenemos que hacer esas cosas desagradables. En una ocasión los miembros de mi familia llevamos una gata a sacrificar porque tenía una enfermedad incurable que le causaba insoportables sufrimientos y para la que no había tratamientos paliativos. A veces tienes que elegir entre una patada en la entrepierna y que te corten un brazo, y con todo el dolor del mundo eliges la patada.

Esto me lleva a unos cuantos peros que son los que me enfrentan con parte del paisanaje español. Por ejemplo, al punto 1 de este artículo debo ponerle un pero. Los animales no son como las personas, pero eso no significa que no sean nada, o que sean seres no sensibles como una piedra. Sienten dolor, y muchos científicos están convencidos de que muchos de ellos tienen sentimientos semejantes a los nuestros (a quien tenga o haya tenido perro no será necesario demostrarle esto, pues lo sabe de sobras). Incluso existe algo llamado Proyecto Gran Simio que aboga por reconocer ciertos derechos humanos básicos a los grandes simios, dado el alto porcentaje de genoma compartido con nosotros y su inteligencia relativamente superior.

Lo que me lleva al pero del punto 2. Como animales y pienso seguir haciéndolo. Pero eso no significa que no se les pueda dar un trato digno. ¿Qué significa esto? Que comemos animales, pero debemos tratar de darles una vida y una muerte lo menos traumáticas posibles.

Cuando uno se queja de las corridas de toros, del toro de La Vega, de las cabras arrojadas de los campanarios, del sacrificio ritual del borrego en el islam, siempre sale alguna lumbrera a decirte que te comes los pollos criados en granjas donde viven hacinados. Curioso argumento, pues al que te dice tal cosa le importa el mismo bledo el pollo que el toro, pero eso es otro cantar. Lo curioso aquí es que se use el argumento del sufrimiento animal para despreciar a otro animal que sufre. Es como si te encuentran un cáncer y te piden que no sufras porque hay a quien le han encontrado dos a la vez. En fin, con esos argumentos no suele merecer la pena continuar la discusión.

Pero vamos a Excálibur. Ya sabéis todo el revuelo que se ha organizado en el país, y más concretamente en las redes sociales como Twitter, por el previsible y ya confirmado sacrificio del perro propiedad de la enfermera contagiada de ébola. Gran parte del país se ha puesto en contra, y otra gran parte a favor de la eliminación de este animal. En 140 caracteres es imposible exponer una idea en profundidad, y prácticamente solo hay espacio para aforismos, ocurrencias más o menos ingeniosas y salidas de tono. Por eso quiero explicar aquí una de las posibles posturas —la mía— desde las que se defendía salvar la vida del perro, para que quien tenga el infortunio de leer este artículo sepa que los defensores de los animales no somos unos simples descerebrados empeñados en conservar una vida animal a costa de un posible y grave contagio de una enfermedad para la que hoy por hoy no existe cura.

Como amante de los animales, pero antes de las personas, si pensase que la muerte de Excálibur es inevitable y necesaria para evitar un contagio, sería el primero en defenderla, por mucho que me doliera. No creo que deba explicar más este punto.

Pero el caso es que no solo no está claro que matar al perro fuera mejor (uno de los mayores expertos mundiales en la enfermedad, especializado en el contagio entre perros y personas, aconsejaba no hacerlo, pues podía ser clave para la investigación sobre la forma de contagio inter especies). Otros expertos dicen que era necesario sacrificarlo para evitar el contagio (no imagino por qué, pues el perro se encontraba solo encerrado en una casa, al parecer con alimento y comida suficiente para días), y otros decían que daba igual.

Pero lo peor en todo esto es la terrorífica gestión que ha hecho el gobierno de todo el asunto, agravado por su ya bastante avanzado plan para desmantelar la Sanidad pública (como comentaban en Twitter hace un par de meses, con la repatriación del religioso traído de África a España, curiosamente, en una situación de emergencia nacional, llevan a los enfermos a hospitales públicos, demostrando que ni ellos mismos se creen la mentira de que la sanidad privada es mejor). Absolutamente todo se ha hecho de manera improvisada, torpe y zafia, con una ministra de Sanidad que parece una diabólica broma de mal gusto diciendo sandeces cuando se atreve a abrir la boca. Y es que cada paso que da este gobierno en el asunto del ébola me llena de terror. La muerte a sangre fría de Excálibur me apena, pero sobre todo me llena de incertidumbre, porque parece que cada paso que ha dado este gobierno en el tratamiento de la crisis ha sido para empeorarla, y nada me hace pensar que aquí nada vaya a ser distinto. Si alguien demuestra que matar al perro era lo mejor para todos, me acordaré de él durante dos instantes, y luego pensaré que era necesario. Pero de momento, el perro está muerto por una orden judicial, no por unas razones claras y objetivas. Y puede que eso haya sido peor para todos: el tiempo lo dirá.

CODA

De entre los miles de sandeces que he leído en las últimas veinticuatro horas para ofender a quienes pedíamos una gestión más inteligente y humana del asunto del perro, hay unos argumentos que han sido recurrentes, y que lo son cada vez que alguien tiene la osadía de mostrarse preocupado por alguna situación que considera injusta. Son del tipo «te preocupas por el perro, pero no por el religioso que murió de ébola» (antes de ese, era «te preocupas por el religioso, pero no por los africanos que mueren por la misma causa»).

Estos pensantes tienen el privilegio de decidir de qué debes preocuparte, y dado que hay cosas más importantes que un perro, te lo hacen saber.

Lo malo es que esto nos lleva por la ladera nevada que desemboca en el absurdo, pues siempre hay asuntos más importantes:

¿Cómo preocuparnos del perro, si hay al menos dos vidas españolas en peligro (las de la enfermera y su marido)?

¿Cómo preocuparnos de la enfermera, con los cientos que están muriendo en África?

¿Cómo preocuparnos por los cientos de muertos por ébola en África, si en ese mismo continente llevamos décadas de guerras y hambrunas?

Es más, ¿qué son las guerras y hambrunas, si el cambio climático puede producir cientos de millones de muertes en unos pocos años y no estamos haciendo casi nada para evitarlo?

¿Sabéis que cada año cruzan la órbita de la Tierra unas cuantas decenas de meteoritos con un tamaño suficiente como para causar una extinción masiva mayor que la del Cretácico, hace 65 millones de años, que acabó con la mayoría de los dinosaurios? ¿Sabéis que nuestros telescopios tienen la capacidad de rastrear menos del 10% del espacio cercano que rodea nuestro planeta, y que en caso de que lleguemos a darnos cuenta de que viene uno, el impacto será inevitable?

(Recomiendo leer, sobre este asunto, Una breve historia de casi todo, enorme y divertido libro de divulgación científica escrito por Bill Bryson)

¿Cómo os podéis preocupar por los millones de personas que mueren de hambre cuando estamos todos condenados?

Pues eso.

2 comentarios en “Muerto el perro”

  • # G. dice:
    9 de October de 2014 a las 12:21

    Esta misma mañana he tenido una discusión sobre el tema con un amigo que trataba de convencerme de que estar indignada por el inútil sacrificio de Excálibur era incompatible con estar preocupada por la situación de su dueña, no digamos ya de todas esas personas que mueren en África a causa del Ébola cada día.

    Si llego a leer tu entrada antes de bajar a desayunar con él, le paso el link y me evito tratar de hacerme entender. Algo que, por cierto, ha sido imposible.

    Muy buen artículo.

  • # Ana dice:
    11 de October de 2014 a las 10:13

    Esto es lo que he escrito en mi muro del facebook:

    A todos a los que de repente se os ha despertado la neurona y os preguntais cómo es posible que a la gente le preocupe “más” la muerte de un perro que la de miles de personas (sin entrar a valorar la importancia que puede tener un animal para un ser humano, ya que estoy segura de que en esa neurona vuestra no cabe la posibilidad de que un animal sea considerado uno más de la familia…) os digo QUE OS PREOCUPEIS DE UNA VEZ POR TODAS DE INICIAR VUESTRAS LUCHAS, QUE MOVAIS EL CULO POR ALGUIEN MÁS QUE POR VOSOTROS MISMOS.
    Puntualizo:
    1) El hecho de que os indigneis, os reveleis y protesteis contra algo en concreto no implica que infravaloreis el resto de las desgracias que ocurren en el mundo, EL SER COMPASIVO Y EMPÁTICO NO ES EXCLUYENTE SINO TODO LO CONTRARIO, A VER SI OS ENTRA EN LA CABEZOTA,
    2) Me gustaría saber a cuántos de vosotros os importaba que el ébola haya matado a personas en el resto del mundo … hasta que llegó aqui y empezasteis a poner las barbas a remojo, asi que por favor, dejad de rasgaros las vestiduras.
    3) Olvidais quien empezó esto: fue el dueño y marido de la mujer ingresada quien pidió ayuda, asi que supongo que ella pensaría lo mismo si pudiese pronunciarse.
    4) No es “sólo” la muerte de un perro porque les salió de los cojones (que era innecesaria no me lo saco yo de la manga, lo dicen los expertos médicos y veterinarios, que algo sabrán sobre esto), es un cúmulo de incompetencias que nos llevan a que haya ahora mismo por lo menos una persona entre la vida y la muerte.
    5) Si leeis los titulares de la prensa internacional se os caería la cara de vergüenza,
    6) Es bastante probable que las mismas personas que ahora “os quejais” de la reacción de la gente “por un perro” HAYAIS PASADO DE TODA LA MIERDA QUE OS RODEA DURANTE TODA LA VIDA PORQUE NO VA CON VOSOTROS, Y SÓLO OS HAYA IMPORTADO LA VUESTRA QUE ES LA QUE OLEIS, asi que, por favor… por qué no os dedicais a ser realmente productivos en algo y dejais de tocar las narices? … sin acritud ¿eh?

Escribe un comentario

Hay que comer

Archivos

Búsqueda

La Lengua en tu mail

Tu dirección de email:

FeedBlitz

Video

Más vídeos aquí

Fotos

www.flickr.com
Elementos de Elias.gomez Ir a la galería de Elias.gomez

Estadisticas


Ver estadísticas

La Lengua se publica con Wordpress | RSS de las entradas y de los comentarios | Diseño web: Dodepecho