Ars longa, vita brevis

Violencia de género y violencia en general

25 de November de 2013

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—Mamá, ¿qué es una ninfómana?
—Una mujer adicta al sexo.
—Vale, ¿y cómo se llama a los hombres que son adictos al sexo?
—Hombres.

Sospecho que la intención de este cómic no era esa, pero me sirve para ilustrar la idea de este artículo. Nuestro idioma tiene muchas palabras para insultar a las mujeres que se sienten y actúan libres sexualmente (puta, zorra, fresca, etc.); esto no tiene parangón para mi sexo, y cuando lo tiene, abandona gran parte de sus connotaciones negativas (no es lo mismo un fresco que una fresca, para entendernos, o al menos casi nadie repudia al segundo). Esto es un hecho¹.

Hoy se celebra el Día internacional contra la violencia machista (lo de violencia de género, sí, es una estupidez). En la calle y en las redes sociales encuentro el mismo discurso de siempre: «Yo estoy en contra de la violencia en general; no estoy específicamente en contra de la violencia hacia mujeres por parte de hombres más que en contra del resto de tipos de violencia.» Yo era de esos.

Hoy no. Pienso que decir eso es como decir «estoy en contra de la extinción de cualquier animal» si alguien te habla del peligro de extinción de los rinocerontes blancos. Entendedme, no comparo a las mujeres con animales, aunque pienso que lo son, igual que nosotros. Bueno, sé que me habéis entendido.

La existencia de palabras machistas refleja que vivimos en una sociedad machista. Mucho menos machista que hace veinte años, desde luego, pero mucho más que lo que debería ser —que es nada—. He conocido de cerca casos de machismo, incluso en personas que no se consideraban machistas. Negar la existencia de una violencia machista es negar que existe el machismo en una sociedad que, por lo demás, ya es bastante violenta.

Estoy en contra de toda violencia. ¿Podría ser de otra forma? Pero ¿existe algo llamado «violencia machista»? A mí, que soy un hombre adulto, me pueden atracar por la calle. Eso es violencia, y estoy en contra (incluso si le pasara a otro que no fuera yo). Sin embargo, hay un miedo que yo no tengo: el miedo a que mi pareja, si la tuviera, me cruce la cara o me amenace con hacerlo si tiene un mal día o si le molesta algo de lo que digo o hago. El miedo a que la sociedad, en general, e incluso parte de mi familia, acepte las amenazas y las agresiones como algo normal, o al menos como algo privado. No hay ninguna iglesia —y en eso tanto la católica como la islámica han dado vergonzosas muestras en los últimos años en este país— que me diga que tengo que aguantar algún que otro bofetón por ser un hombre. Ese tipo de violencia no se ejerce contra los hombres, pero contra las mujeres sí.

Decir que se está en contra de la violencia en general, pero no contra la violencia contra las mujeres es algo así como negar que existen los ataques racistas de los neonazis contra las minorías étnicas porque estoy en contra de la violencia en general. Sí, también estoy en contra de la violencia contra los «españoles europeos», o como queramos llamarnos. Pero no decir que se está específicamente contra la violencia racial es, de facto, negar que exista un problema racista. Y pienso que, del mismo modo, decir que no se está en contra de la violencia machista, sino en contra de toda violencia, es negar no solo que existe un problema de machismo en nuestro país y en nuestro mundo, sino también insultar a los millones de mujeres que lo padecen a lo largo y ancho del planeta.

Ojalá dentro de veinte años pueda leer esto y pensar: «Ya no hace falta.»

(1) No estoy de acuerdo, sin embargo, con muchos hombres y mujeres, algunos colegas míos, en que hay que cambiar el lenguaje para cambiar la sociedad; pienso que eso no puede pasar. No creo que ahora seamos menos machistas por decir compañeros y compañeras.

3 comentarios en “Violencia de género y violencia en general

  • # Violencia de género y violencia en general dice:
    25 de November de 2013 a las 20:40

    […] Violencia de género y violencia en general […]

  • # Reset Reboot dice:
    26 de November de 2013 a las 10:34

    Ojalá podamos decir algo así al ver esto dentro de 20 años.

    Y me ha alegrado ver que eres de los que piensan que cambiar el lenguaje cambiará la sociedad. Es de un simplismo aterrador; Pensar que con un gesto tan simple y casi indolente vamos a conseguir nada. Soy de los que piensan que el lenguaje refleja la sociedad, como un espejo, pero modificar el espejo no va a modificar a lo reflejado.

    He tenido alguna discusión sobre este tema, y la verdad, es que las razones siempre me han parecido un poco flojas, a saber:

    – Poner de manifiesto un hecho.
    – Si no incluimos a todos (y todas) no sentiremos que lo hacemos.
    – El lenguaje es una muestra de cómo funciona nuestra organización mental, con lo que cambiando el lenguaje forzamos una nueva organización.

    Excepto quizás el primero, los otros dos son bastante discutibles en mi opinión. ¿Tú qué opinas?

  • # masquisieras dice:
    26 de November de 2013 a las 13:33

    Pero y si tu pareja te cruza la cara ¿cuales son tus opciones como hombre?, ¿es esa falta de miedo por que realmente no debes temerlo o porque socialmente se considera que toda violencia de la mujer hacia su pareja se supone justificada?.

    ¿Es esa incapacidad del lenguaje de diferenciar determinadas actitudes en los hombres mas un limitador a la hora de poder protestar los hombres con respecto a ciertas formas de discriminaciónes que una aceptación por parte de la sociedad de ciertos comportamientos machistas?.

    ¿No es la tipica imagen del calzonazos con su deje de escarnio mucho mas limitadora que la aceptación por parte de ciertos sectores de la sociedad de la violencia hacia las mujeres?

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