Ars longa, vita brevis

Algo va mal

18 de July de 2013

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En este librito de solo 220 páginas el lúcido profesor Tony Judt (1948-2010) le pega un repaso a toda la historia socioeconómica de Occidente en los tres últimos siglos, dejando claro que nada es como nos lo cuentan. Su propósito —y lo consigue con creces— es que el lector deje de tragarse la consabida mentira mil veces repetida: que la socialdemocracia es un fracaso, que el socialismo es esclavitud, y que solo una libertad de mercado sin límites es capaz de llevar a nuestros países a la prosperidad.

Lo que más me ha enganchado del libro es la sencillez con que nos relata los vaivenes de la economía y la sociedad de un período tan amplio, desde la Europa prerrevolucionaria a a esta globalización, que aunque aún nos sigue sonando a nuevo, ya nos ha pasado por encima, dejando a su paso los cadáveres de derechos sociales conseguidos a lo largo de siglos, de un espejismo de sociedad algo más justa que vivimos entre los años 70 y los 80 y de los tímidos pasos que nuestro mundo dio para alejarse de las desigualdades desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Por no hablar, por supuesto, de los millones de cadáveres físicos que las nuevas guerras económicas han producido.

El profesor Judt contrasta sus afirmaciones y las apoya en datos y estadísticas, a menudo sorprendentes (como, por ejemplo, que en los países de baja protección social las enfermedades mentales y la situación de pobreza van de la mano, mientras que en las socialdemocracias europeas esta relación es inexistente). Demuestra también, por ejemplo, que una sociedad con menos desigualdades es una sociedad más feliz y más productiva a todos los niveles. Y no lo hace como un político huero, no son buenas intenciones: son convicciones apoyadas en firmes datos. Y, donde tiene que criticar los defectos de las políticas de izquierda, lo hace.

Por lo demás, es un libro que engancha, y mucho, aunque solo sea por ver que todas las desgracias económicas que está sufriendo el mundo tienen no solo una intención, sino una explicación; que son un plan maestro ejecutado desde los altos estrados de la desigualdad del planeta, que no solo tienen la intención de mantener esa desigualdad, sino también de aumentarla. Ah, y para los que aún no se enteren, explica muy claramente por qué la privatización —o externalización, o como quieran llamarla— de los servicios públicos como la sanidad, la educación y los transportes no solamente es mala filosóficamente hablando: allí donde se ha privatizado, el servicio en general no solamente ha sido peor que cuando dependía del estado —no hay más que ver el ejemplo de Telefónica en nuestro país—; sino que, además, ha terminado resultando más caro a los contribuyentes, que no solo tienen que costear el servicio, sino además los dividendos de los inversores y accionistas (una vez más, el ejemplo de Telefónica nos viene que ni pintado).

Pero poco puedo aportar a este libro que no esté en sus páginas, porque es magistral. Os recomiendo, si sois de izquierdas como si sois de derechas, que lo leáis. Comulguéis o no con las ideas del profesor, a buen seguro vais a aprender cosas interesantes. Los que me conozcáis, lo tengo disponible para su préstamo. Y, a continuación, vamos con algunas de las miles de citas imprescindibles que nos demuestran que en este mundo, tal como lo estamos llevando, Algo va mal:

Cuanto mayor es la distancia entre la minoría acomodada y la masa empobrecida, más se agravan los problemas sociales […] tanto para los países ricos como para los pobres. […] Así, en Suecia o Finlandia, dos de los países más ricos del mundo en cuanto a su renta per cápita o su PIB, la distancia que separa a sus ciudadanso más ricos de los más pobres es muy pequeña, y siempre están a la cabeza en los índices de bienestar mensurable. Por el contrario, Estados Unidos, pese a su gran riqueza agregada, siempre figura abajo en esos índices. Estados Unidos gasta grandes sumas de dinero en sanidad, pero su esperanza de vida sigue estando por debajo de la de Bosnia y solo es un poco mejor que la de Albania.

[…]

[…] hemos introducido subrepticiamente un vocabulario pretendidamente «ético» para reforzar nuestros argumentos económicos, lo que aporta un barniz autosatisfecho a unos cálculos descaradamente utilitarios. Cuando imponen recortes en prestaciones sociales, por ejemplo, los legisladores estadounidenses y británicos [lo mismo podría decirse de los españoles] se enorgullecen de haber sido capaces de tomar «decisiones difíciles».
Los pobres votan en mucha menor proporción que los demás sectores sociales, así que penalizarlos entraña pocos riesgos políticos: ¿eran tan «difíciles» esas decisiones?

[…]

[…] en 1949 se descubrió que cuanto más inteligente era un muchacho, más probable era que eligiese una carrera interesante con un sueldo razonable en vez de un trabajo que solo estuviese bien retribuido. Los escolares y estudiantes de hoy apenas pueden imaginar algo más que la búsqueda de un empleo lucrativo.
¿Cómo podemos enmendar el haber educado a una generación obsesionada con la búsqueda de la riqueza e indiferente a tantas otras cosas?

[…]

Detrás de cada cínico (o simplemente incompetente) ejecutivo bancario o inversor hay un economista que le asegura (y a nosotros), desde una posición de autoridad intelectual indiscutida, que sus actos son útiles socialmente y que, en todo caso, no deben ser sometidos al escrutinio público.

[…]

Hemos presenciado un trapaso continuado de la responsabilidad pública al sector privado sin que ello haya representado ninguna ventaja colectiva evidente. Al contrario de lo que pretenden el mito popular y la teoría económica, la privatización es ineficiente.

Y así podría seguir durante días. En serio, leed el libro.

2 comentarios en “Algo va mal”

  • # antonio molina dice:
    19 de July de 2013 a las 21:38

    “Los pobres votan en mucha menor proporción que los demás sectores sociales, así que penalizarlos entraña pocos riesgos políticos: ¿eran tan «difíciles» esas decisiones?” Este dato, si está estadísticamente respaldado, responde a la duda que me ronda la cabeza desde hace tiempo (¿por qué gobernar para unos pocos cuando votamos todos?) y a la que la manipulación de los medios de comunicación respondía insatisfactoriamente. Estamos salvados…

  • # antonio molina dice:
    20 de July de 2013 a las 8:49

    http://www.abc.es/20101015/latercera/tiempos-desesperados-20101015.html

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