Ars longa, vita brevis

¿Nos sirve Finlandia?

3 de February de 2013

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Día del Docente, Melilla, enero de 2013.

Una pesadilla en la cocina particular me ha impedido ver el programa Salvados de hoy, que prometía estar interesante, ya que hablaba de lo mío, la educación. En unos minutos —cuando lo cuelguen en la web— lo veré, pero no espero encontrar nada que me sorprenda, ya que he leído millones de píxeles sobre el tema.

La educación en Finlandia funciona, y mucho mejor que la de nuestro país, aun siendo el nuestro uno de los de la OCDE que más gasta por alumno. Las cosas, sin embargo, no están tan mal por aquí. Me explico brevemente: sí, nuestro país está por detrás de unos cuantos que nos hieren en el orgullo, pero la cosa en realidad no es tan catastrófica. Si bien es cierto que Finlandia y Corea del Sur están bastante por delante del resto de estados, en segundo lugar nos encontramos con un puñado de países con niveles muy similares, así que la distancia entre España y el que está diez puestos por delante —o por detrás— puede ser de milésimas.

Además, hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar, España es uno de los países que más ha avanzado en el sector educativo en los últimos veinte o treinta años. Y partíamos de una situación catastrófica. Hace solamente treinta años, aún estábamos funcionando con una ley del régimen anterior (la Ley General de Educación de 1970), pensada para una sociedad muy diferente, sin igualdad de oportunidades, sin un estado que pudiera llamarse de derecho, sin democracia, sin educación para todos. Yo aún recuerdo, y toda la educación que he recibido ha sido en un estado ya democrático, como compañeros míos abandonaban el sistema educativo en la EGB (ahora, Primaria) y nadie se preocupaba, educativamente, por ellos. La denostada LOGSE fue la primera que se tomó en serio una escolarización total de la población, hasta los —ciertamente discutibles— dieciséis años, invirtiendo además mucho dinero y mucho seso en mantener en el sistema educativo a los alumnos con más dificultades para seguir. La educación no solamente debe medirse en términos de resultados comparativos, sino también en los éxitos en la tarea de conseguir que sea un bien que llegue a todos los ciudadanos. En este sentido, dudo que haya muchos países de la UE que, partiendo de una situación tan desgraciada, hayan avanzado tanto.

Pero, por otra parte, y aunque siente bien criticarlo todo sin datos y aunque el desprestigio de todos los que no seamos nosotros sea uno de los deportes nacionales, la situación de hoy, sin fijarnos en la evolución, tampoco es catastrófica. Aquí tenéis un archivo en formato PDF sobre los resultados del informe PISA del año 2009 (los últimos que he encontrado) con distintos factores ordenados. Andamos por la mitad de la tabla. Pero si nos fijamos en un epígrafe concreto al azar (por ejemplo, voy a coger el primero, que es algo así como «competencia lectora general»), vemos que nuestra amada Finlandia obtiene una puntuación de 536, mientras España un ¿desastroso? 481. ¡Son 55 puntos de diferencia! Pero otra forma de verlo es que, si Finlandia es un 10, España es un 8,9. Ya no parece tan grave, ¿verdad? Irlanda, siguiendo la misma proporción, tendría algo menos de 9,3, y Austria, por ejemplo, no llega al 8,8. Ya podemos respirar un poco más tranquilos, ¿verdad?

Hay algo que seguro que tratará el programa de Jordi Évole, y es la cuestión de que, en Finlandia, el acceso a la docencia de Primera es muy dura. Es necesario un expediente académico excelente, y solo los mejores de cada facultad pueden acceder a ser maestros. Muy diferente de aquí, desde luego. El grado de Magisterio, según me cuentan, es, por así decirlo, demasiado fácil. Pero no concentremos las críticas: yo, con una Licenciatura considerada de las facilitas y una especie de broma llamada Certificado de Aptitud Pedagógica (que ahora creo que es una broma algo más larga y mucho más cara), y tras unas duras oposiciones, soy profesor de Secundaria del Estado. Aunque las oposiciones no son algo sencillo ni nada que se le parezca, está claro que en el sistema finlandés están seleccionando a los mejores de los mejores, y aquí no. ¿Nos iría mejor si la selección de los profesionales de la educación fuese más cuidadosa? Pocas dudas albergo sobre ello. No obstante, sí tengo una duda, y la considero tan importante que le voy a dedicar un párrafo aparte. Duda:

¿Es posible tener a los mejores, a los que hayan demostrado a lo largo de años de dedicación una valía y un esfuerzo muy superiores a la media, pagando los sueldos que se pagan en este país, para que luego cualquier mastuerzo apilando ladrillos cobre el triple que tú? La respuesta también la tengo clara. Y ¿es posible tener a los mejores, cuando, después de alcanzar el trabajo que quieres, al que te quieres dedicar, eres para la práctica totalidad de la sociedad un vividor que no sabe nada? ¿Una especie de adversario de alumnos y padres, al que buscarle las cosquillas, que no tiene crédito alguno, ni respeto por parte de nadie? ¿Al que un alumno puede levantar la voz, ridiculizar y menospreciar, y que cuando el profesional se queje, en un gran número de ocasiones el alegre progenitor cuestiona delante de su propio hijo? Vamos a decirlo más claro, y por ello más crudo: ¿Creéis que una persona con dos dedos de luces se expondría a menosprecios y agresiones por 1.600 euros mensuales? Yo creo que no.

La sociedad piensa que dentro de los cuerpos de profesores y maestros del Estado estamos los más vagos, ignorantes, desequilibrados y vividores de la nación. Ni siquiera voy a cuestionarlo, asumiré simplemente que es cierto. Lo único que digo es: si quieres a los mejores, págales como a los mejores y haz que los respeten. Si no, cualquiera que sea más o menos avispado huirá de esta profesión como de una mala enfermedad. Se irá a trabajar a la obra por 2.500 al mes, o, si es listo de verdad, se meterá en algún partido político a cobrar sobresueldos.

Pero ni tan siquiera creo que sea esa la cuestión de fondo. La cuestión de fondo es: Finlandia no es España. Lo que sirve para un país, podría no servir para otro. Ojalá fuese tan fácil: bastaría en irnos a otro país que funcione mejor que nosotros en algo, copiar todo lo que hacen, y vale (por ejemplo, todos los países podrían haber copiado el sistema de Sanidad que teníamos, que era la envidia del mundo antes de que se lo cargase el Partido Popular). Pero la realidad es bastante más poliédrica. Partimos de situaciones históricas distintas, de sociedades distintas, de climas distintos. Pasé unas inolvidables vacaciones en Noruega hace unos años, y allí la gente lee mucho. Pero es que a partir de cierta hora el clima te impide salir a la calle sin morir. Además, la televisión era basura (vale, en eso no éramos tan distintos). Se respiraba cultura en el aire, y no hablo simplemente de centros educativos: en cada esquina del país había un aprecio por la cultura, por el arte, la ciencia, la literatura. Preguntabas a cualquier Noruego de quién se sentían orgullosos, y cualquiera te hablaba de Edvard Munch, de Henrik Ibsen, de Peer Gynt. ¿Alguien de aquí diría Picasso, Delibes, Manuel de Falla? No, mientras tengamos nadales, iniestas y busquets. Nuestra enfermedad está en la calle y en los hogares, no en colegios e institutos.

La educación en este país no solo tiene arreglo, sino que lo necesita. Y podemos aprender mucho de Finlandia. Pero no cometamos el error de pensar que todo se arregla clonando: estaríamos administrando la misma medicina para tratar enfermedades muy distintas.

9 comentarios en “¿Nos sirve Finlandia?”

  • # ¿Nos sirve Finlandia como modelo educativo? dice:
    4 de February de 2013 a las 0:01

    […] ¿Nos sirve Finlandia como modelo educativo? […]

  • # EFE dice:
    4 de February de 2013 a las 0:25

    Eres un taimado tramposo. Vamos, igual que los que hacen el informe PISA.

    Las puntuaciones de PISA toman como referencia el valor 500, que es el promedio de todos los países evaluados. Ese valor no significa absolutamente nada porque el promedio de la competencia lectora puede significar perfectamente que nadie sepa leer y comprender un artículo de periódico. Es decir, que si 500 equivale a “sólo entiendo los titulares sin verbo del Marca”, el alumno finlandéz es capaz de comprender titulares con verbos copulativos mientras que al español le cuesta ir más allá de las exclamaciones con muchos signos de admiración.

    Es decir, no significan absolutamente NADA en términos absolutos. El informe PISA es una absoluta majadería que sólo sirve como medida relativa, educada y poco agresiva de ordenar los países.

    Die Junten, que hace unas pruebas anuales a los niños de la ESO que son una risión, usa un sistema similar para dar los resultados. Es una higa.

    Por lo demás, como siempre, muy de acuerdo contigo en general.

  • # senda dice:
    15 de February de 2013 a las 21:09

    Estoy de acuerdo contigo acerca de los aspectos positivos que aportó la LOGSE, pero en mi opinión justo en ese momento perdimos la oportunidad de ir más allá y dotar de auténtica calidad a nuestra educación. Todo lo que ha sucedido después han sido remiendos y enmendados arbitrados por sucesivos minitros y aledaños, legos en la materia y guiados por objetivos meramente políticos . A día de hoy, sinceramente le veo difícil arreglo a esto. Muy triste.

  • # Paula dice:
    22 de February de 2013 a las 3:51

    Hola,

    Yo vi el reportaje de Évole y me quedé sorprendida: realmente comprendí por qué Finlandia está siempre en el puesto #1, a tenor de lo que se comenta. Me gustó que los profesores son profesionales respetados y prestigiosos, como en España lo fueron médicos, ingenieros o abogados (no digo que ahora no lo sean, pero la crisis los ha desvirtuado bastante).

    Coincido plenamente que la educación en España, siendo materia de Estado (aunque ni lo parezca viendo cómo la trata el mandamás que se hace llamar ministro de Educación, el señor Wert) necesita un arreglo urgente. Pero con cambios cada 4 años de gobierno no conseguimos nada. Retrocedemos, como los cangrejos.

    Y, no por ser arisca, pero señor profesor, he visto una falta ortográfica en su discurso (luego ponen a parir a los alumnos… xD). Veamos si la ve:

    – Yo aún recuerdo, y toda la educación que he recibido ha sido en un estado ya democrático, como compañeros míos abandonaban el sistema educativo en la EGB…

    Una pista: todo está en un simple acento, pero que al no tenerlo el significado varía.

    Saludos y suerte //

  • # Elías dice:
    22 de February de 2013 a las 6:35

    Gracias por vuestros comentarios, peques.

    Paula, si no me equivoco te refieres al «como». En el uso que le he dado, equivale a la conjunción «que», y por lo tanto no debe llevar tilde (RAE, sección 2.d del artículo que enlazo del Diccionario Panhispánico de Dudas). Repasando el artículo del DPD, veo que dicen que el uso con verbos que no sean «ver» y «oír» lo consideran forzado, pero en cualquier caso sería reprobable estilísticamente, aunque intachable ortográficamente, ya que la oración equivale a «Yo aún recuerdo […] que compañeros míos abandonaban el sistema educativo…»

    No obstante, y por supuesto, gracias por la observación.

  • # Paula dice:
    22 de February de 2013 a las 7:50

    Sí, me refería al “como”. No sabía tal norma. Procuraré recordarla.

    Gracias por el apunte.

  • # stephany sanchez dice:
    13 de June de 2013 a las 0:13

    ps muchas gracias esto me sirvio de mucho
    gracias a ustedes pase la materia con 4.5 jajajajaajaajja gracias igualmente muchas gracias amen jajajjaajajja :*
    ?

  • # España para mediocres dice:
    31 de May de 2014 a las 4:11

    Un par de cosas: No llegamos a la media de la OCDE en el PISA.
    En Finlandia se enseña, aquí se aburre. Allí hay una buena FP, aquí el que va a FP es que no quiere hacer nada, salvo excepciones. El que aquí va a un módulo simplemente es una ameba.
    El informe PIAAC implica que el nivel de los universitarios españoles es igual que el de los FP de Dinamarca-Suecia. Eso es ir fatal.
    Toda la culpa no es de los pésimos profesores de primaria, sino de los pésimos profesores universitarios, y estos ni oposiciones han hecho.

  • # Da igual dice:
    2 de May de 2015 a las 13:11

    Los modelos, siempre que sean extranjeros, tendrán que ser siempre traídos de fuera en la medida que no son nacionales. El sistema educativo finlandés implatado en España, sería una cosa traída de fuera a nuestro adentro. Sin embargo, lo que en mi opinión se debe potenciar es aquello que no pertenece a ningún pueblo. Vemos con envidia (me incluyo) a muchos países por sus ciudadanos. Pues bien, señores y señoras, no existe la racionalidad y la moral alemanas o finlandesas. Podemos importar ciencia y tecnología de Alemania, y creer que estamos en proceso de europeización, pero la verdad es que seguiremos sin método, método de acción, de pensamiento, de comportamiento, etc. Eso sí, con un título B1. No me llega a entrar en la cabeza la ya casi coletilla “En España se vive muy bien”, cuando se intenta hablar de que hay cosas mejores fuera. Estaré de acuerdo en que la gastronomía es magnífica (no es ironía, para mí la gastronomía estaría entre las 5 cosas más importantes de un país), y el clima, aunque a mí no me agrada mucho, es bueno. Sin embargo, ¿por qué no intentamos potenciar aquello que no depende de nuestra situación geográfica? tal vez y sólo tal vez, ¿tenemos el consuelo de que el sol va a seguir saliendo por el mismo sitio, bañando nuestras playas y haciendo que nuestros tomates sigan saliendo gordotes? No vamos a perder lo que tenemos si es eso de lo que la gente tiene miedo. No se trata de ser Alemania o Finlandia, se trata de mejorar, y no mantener la actitud mediterranista por la cual ya todo está hecho porque podemos mantener un país con turismo, y jamón a tutiplén.

    Ya hablando de la educación, me dan pena muchas cosas antes de terminar mi etapa estudiantil en el instituto. Me da pena tener aversión a pisar mi centro educativo, no lo puedo soportar, he pasado de tener una idea de reforma a directamente tener la idea de que es de las cosas más repugnantes que hay. Espero encontrar un trabajo que me ocasione menor sensación de encarcelamiento, será difícil pero por lo menos ahí soy consciente de que me están explotando. Aquí aún tengo que estar agradecido por un horario asfixiante, y unos trabajos diarios que no nos dejan la tarde muy libre que digamos, por ser ligero. Es el nuevo tipo de esclavitud en el cual no es necesario un director, sino que eres tu propio proyector de tus objetivos, que pasan inevitablemente por este mal trago, y sino despídete del sistema porque eres tú el que lo ha elegido, tienes libertad.

    Después encontramos las absurdas políticas intervencionistas de usar y tirar, que nos hacen comprar unos libros escatológicos donde los haya para que dentro de 2 años nos los cambien por otros igual de pordioseros. Me da verdadero dolor de cabeza que nuestra educación contribuya a eso. Todo con el objetivo de que las editoriales de turno se engorden los bolsillos, como si no tuvieran suficiente con urgar con un palo en los cadáveres de individuos (esto último con todas las letras, pues son una especie rara ahora). De los escritores actuales mejor ni hablar porque ellos mismos se ocupan de repartirse a la población junto a los de los bolsillos gordos como mecenas, “vendiendo cultura”. Luego está lo de las pantallitas que hay en nuestro instituto cogiendo polvo, como en muchos imagino. Si es que es un no parar… Todo esto como visión espectral de una situación decadente donde entra el profesor. Decirle Don Elías que conozco personas a las que le ha dado clase, además de haber leído algún artículo de su blog, y ¡por Dios! (ejem) siga con esa actitud. Es decir, no hace falta que venga yo a decírselo pero quiero darle mi apoyo más allá de ideas, porque sólo hace falta alguien que en determinada edad te haga ver que algo no está bien contigo. Yo doy gracias a Cristina y Antonio, por ellos estoy completamente metido en literatura rusa, y en Husserl y Ortega respectivamente, pero ni siquiera sé si son de su agrado esos autores y ni recuerdo ideas suyas que me hayan impactado. Ni siquiera creo que me recuerden a mí, y tampoco haría por saludarlos, sin embargo, repito, me hicieron contemplar algo que ignoraba, simplemente eso. No soy un utópico, y creo que si yo fuera profesor con que hubiera uno, sólo uno, al que mis sermones le hubieran servido de algo para tomar las riendas de su vida ya habría cambiado algo. En fin puede que ese uno contribuyera más de lo que pudiera haber hecho yo, y mi mérito ya no sería sólo el de haber inspirado a un alumno de no sé, mil, ¿no creéis?

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