Ars longa, vita brevis

El amor

2 de April de 2012

Cierto era que me había sentido mejor durante estos quince días de ausencia que ahora, en el día de mi regreso, aunque todavía en el camino desatinaba como un loco, respingaba como un azogado, y a veces hasta en sueños la veía. Una vez (esto pasó en Suiza), me dormí en el vagón y, por lo visto, empecé a hablar con Polina en voz alta, dando mucho que reír a mis compañeros de viaje. Y ahora, una vez más, me hice la pregunta: ¿la quiero? Y una vez más no supe qué contestar; o, mejor dicho, una vez más, por centésima vez, me contesté que la odiaba. Sí, me era odiosa. Había momentos (cabalmente cada vez que terminábamos una conversación) en que hubiera dado media vida por estrangularla. Juro que si hubiera sido posible hundirle un cuchillo bien afilado en el seno, creo que lo hubiera hecho con placer. Y, no obstante, juro por lo más sagrado que si en el Schlangenberg, en esa cumbre tan a la moda, me hubiera dicho efectivamente: «¡Tírese!», me hubiera tirado en el acto, y hasta con gusto. Yo lo sabía. De una manera u otra había que resolver aquello. Ella, por su parte, lo comprendía perfectamente, y sólo el pensar que yo me daba cuenta justa y cabal de su inaccesibilidad para mí, de la imposibilidad de convertir mis fantasías en realidades, sólo el pensarlo, estaba seguro, le producía extraordinario deleite; de lo contrario, ¿cómo podría, tan discreta e inteligente como es, permitirse tales intimidades y revelaciones conmigo? Se me antoja que hasta entonces me había mirado como aquella emperatriz de la antigüedad que se desnudaba en presencia de un esclavo suyo, considerando que no era hombre. Sí, muchas veces me consideraba como si no fuese hombre…

F. M. Dostoyevski, El jugador.

Por mucho que la mejor fama entre los escritores realistas la tengan los franceses, los ingleses, y aquí, en parte por nuestro chovinismo, los españoles, yo creo que en la descripción de los sentimientos los rusos son los amos indiscutibles.

6 comentarios en “El amor”

  • # Leonor dice:
    2 de April de 2012 a las 16:13

    No se puede decir que se ha amado a alguien si no se ha fantaseado con sacarle las tripas y echarlas en un canasto. Esto es así.

  • # Ivan dice:
    2 de April de 2012 a las 17:55

    Es que Dostoyevski es el Zar de la literatura Rusa, yo todavia tengo al pendiente leer “poor folk”.

  • # El hombre que fue jueves dice:
    10 de April de 2012 a las 3:54

    Creo que el amor empieza a joderse, precisamente, cuando uno empieza a desear matar a la persona amada.

    A veces se recupera, a veces no.

    En todo caso, este no describe el amor, describe la friendzone

  • # Antonio Molina dice:
    14 de April de 2012 a las 18:05

    El otro día, casualidad, busqué en la Wikipedia la biografía de Dostoievski. Quiero que me entren ganas de leerlo. Estoy en ello… ¿Algúan consejo?

  • # Verónica dice:
    21 de April de 2012 a las 22:18

    Antonio Molina te recomiendo Crimen y Castigo, me encanta leer y es uno de los mejores libros que he leído.
    Elías la literatura rusa es fantástica, pone en palabras los sentimientos más viscerales,¡y cómo describen el sufrimiento! que parece que alguna vez han estado dentro de uno en los peores momentos.

  • # Daniel Doblado. dice:
    2 de October de 2012 a las 22:41

    En mi caso Crimen y castigo también es de lo mejor que he leído. Alguna psicólogos utilizan textos de los maestros rusos para describir emociones.

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