Ars longa, vita brevis

DRY: conclusiones provisionales

25 de May de 2011

Ya han pasado las elecciones, se ha hablado muchísimo, y quiero en este artículo intentar explicar las cuestiones más importantes que, a mi juicio, siguen vigentes después del 22M.

Impacto en las elecciones: es difícil argumentar en este aspecto. Hay gente que dice que no ha servido para nada, o solo para que el Partido Popular arrasara. Que el PP ha arrasado es difícil de discutir (y, por otra parte, era totalmente previsible), pero sí que ha habido cambio en estas elecciones. La influencia que hayan tenido las protestas y acampadas es una cuestión difícil de dilucidar, pero hay varios puntos que me han dado algo de esperanza:

– Después de un descenso casi permanente de la participación, en estas municipales ha subido.
– Los dos partidos mayoritarios han descendido su porcentaje de votos.
– Ha habido un nada despreciable repunte de partidos minoritarios: algunos que parecían estar irremediablemente en vías de extinción (como Izquierda Unida) y otros que prácticamente han aparecido ahora (como Unión, Progreso y Democracia o Bildu).
– Los votos en blanco han tenido un récord histórico.

Estos cuatro puntos estaban dentro de los objetivos de las protestas, aunque podría matizarse el cuarto: era preferible votar a un partido minoritario, pero lo principal era acudir a las urnas. ¿Han tenido influencia los movimientos ciudadanos en estos aspectos? Ya he dicho que es muy difícil decirlo, pero mi impresión es que sí, teniendo en cuenta, además, que los medios de comunicación han desempeñado un hercúleo esfuerzo por ignorar —primero— y desprestigiar o confundir —cuando no podían seguir ignorando— el espíritu de la lucha.

En cualquier caso, es muy difícil dar un vuelco a unas elecciones en tan poco tiempo, y para que esto suceda, la historia nos ha enseñado que por desgracia debe pasar algo realmente grave, como los atentados del 11 de marzo. Prefiero mil veces la forma en que se está produciendo el cambio: primero, lógicamente, por la ausencia de víctimas, y además, porque creo que un cambio gradual puede ser más profundo y duradero que uno que se produce cuando vota una población cabreada e indignada, como ocurrió tras los atentados de Atocha.

Cosas buenas: no parece que las protestas vayan a desinflarse, al menos, rápidamente. Ya se va perfilando un acuerdo de mínimos (1, 2, por ejemplo) que puede hacer que en este movimiento sigan cabiendo todos, para seguir con el siguiente paso, que no es otro que hacer entender a la mayor parte de la población posible —incluidos, y sobre todo, votantes del PP— que las protestas y las propuestas son buenas para todos los ciudadanos.

Cosas malas: aunque parece que se van frenando, algunas iniciativas de algunas personas amenazan con cargarse la legitimidad del proyecto.

– En algunas acampadas (he leído, por ejemplo, sobre la de Granada) hay gente que está intentando acaparar las protestas, hacerlas suyas y politizarlas, pervirtiendo el espíritu inicial. Espíritu que no era otro que la protesta y la acción ante el mangoneo de los políticos. Entre algunas cosas que han intentado colar se encuentran, sobre todo, ideas izquierdistas. Esto es malísimo, tengas la tendencia política que tengas (la mía es izquierdista). Por un lado, la esencia de una democracia dice que las ideas de un ciudadano, o de un millón, por muy listos que sean (o se crean), no pueden considerarse las únicas válidas, y no pueden imponerse a la totalidad de la sociedad si no es por medio del sufragio universal y no de unas asambleas espontáneas que no tienen más validez real que la de proponer cosas a la sociedad (vamos, como si yo o cualquier otro soltamos nuestras ideas en un programa de radio o en un estúpido blog). Por otro, el magufismo ha ido tomando protagonismo en algunas acampadas, cosa que mucha gente —yo, por ejemplo, pero soy un ejemplo entre diez mil— no está dispuesta a aceptar. Los políticos y los bancos nos mangonean, pero no pienso asistir a una asamblea donde se me intente convencer de que el SIDA es un invento o la homeopatía una ciencia.

Hay muchos foros en los que debatir ideas racionales (como una posible expropiación de propiedades privadas en determinados casos) e irracionales (como los OVNI o las medicinas alternativas), pero los movimientos nolesvotes.com y Democracia real ya no deben prestarse a ello. Deben mantener el espíritu original: los ciudadanos, pensemos lo que pensemos, votemos lo que votemos, no estamos dispuestos a consentir que los derechos y los recursos sean para una minoría mientras que la mayoría, inocente en casi todos los casos, pague los platos rotos. Y queremos una democracia realmente representativa y decente. De ahí no deberíamos salirnos, si es que queremos que el movimiento llegue a convencer algún día a la mayoría de los ciudadanos.

Global

19 de May de 2011


Enlace al vídeo en YouTube

Intentarán darnos drogas para mantenernos atontados,
con la esperanza de que no sepamos lo que en realidad está ocurriendo.

Otra promesa, otro escenario,
otra mentira empaquetada para mantenernos atrapados en la codicia,
y todos los cinturones verdes envolviendo nuestras mentes,
y una interminable cinta roja para mantener la verdad encerrada.

No podrán forzarnos,
no seguirán degradándonos,
no podrán controlarnos,
al final saldremos victoriosos.

[…]

Levantaos y recuperad el poder.
Es hora de que los peces gordos tengan un ataque al corazón.
Sabes que su época está acabando.
Tenemos que unirnos y contemplar como se alza nuestra bandera.

Uprising (Muse).

#germanrevolution e #italianrevolution ya son trending topic en sus respectivos países. Y empieza a moverse #globalcamp.

Creo que esta canción de Muse sería un buen himno.

Democracia real ya: ideas directas a voleo

18 de May de 2011

0. Se llama a los concentrados antisistema, que es algo así como decir «chavales sucios y violentos»; en una palabra, «perroflautas», palabra que también se ha oído (aunque esta vez en las redes sociales y blogs, no en los medios). En primer lugar, no son perroflautas (que los habrá, porque hay de todo). Violentos no parece haber. Pero lo importante es el uso de la palabra “antisistema”. El sistema es la democracia, ¿no? Los políticos la desprecian, y no hacen caso de lo prometido ni de lo votado. Los bancos la manipulan, chantajean y la presionan. Los concentrados en las plazan hacen otra cosa, muy simple: la piden. ¿Quiénes son los antisistema? Los que no quieren que la democracia funcione: políticos y bancos. Los de Democracia real ya son lo más prosistema que este país se ha echado a la cara.

1. Hay gente, como Arcadi Espada, que dice que la palabra “democracia” no debería admitir adjetivos. Comparto el principio, pero no el fin: para el periodista, los “jovenzuelos de corazón o de cerebro” llaman democracia real a las dictaduras comunistas. Se equivoca. Llamamos así (yo soy un jovenzuelo de cerebro, no me avergüenzo de ello, al contrario) a un país donde se vote, pero se respete lo que se ha prometido. Quizás eso es para él una dictadura comunista, no sé.

2. Al hilo del punto anterior, sí que propongo que el movimiento cambie su nombre. Debería llamarse DEMOCRACIA, YA.

3. Las críticas están viniendo por todos lados. Por uno, tenemos a los que nunca están contentos con nada, y siempre le ven a cualquier cosa los defectos más peregrinos. Por ejemplo, que algunas ideas propuestas por el movimiento son irrealizables. Ante eso, una idea: a nadie se le pasaba por la cabeza hace doscientos años que los niños no pudieran trabajar, y que las mujeres sí. Ni que se trabajasen ocho horas durante seis días, y se descansase, al menos, uno. Al final se consiguió —costó lo suyo, pero se hizo—. Siempre hay que mirar a la luna, y seguir la dirección del dedo. ¿No se puede evitar que nuestras vidas estén dirigidas por cuatro gerifaltes? Si no se intenta, seguro que no.

4. También por partes interesadas. Por ejemplo, los medios de comunicación. No han dicho ni una sola palabra hasta que no han tenido más remedio. Y ahora intentan contaminar. Que si son solo jóvenes. Que si promueven la abstención. Que si un vándalo (entre quince mil personas) quemó un contenedor. Los medios son la voz de su amo, siempre lo han sido. Por desgracia para ellos, ya no son imprescindibles, y la misma gente que antes se limitaba a ser informada, ahora también informa. Han perdido la oportunidad de ser parte de esto. Más información, aquí.

5. Dentro de esos mismos medios, tanto los de izquierda como los de derecha, intentan deslegitimar el movimiento, achacándolo, unos al PP, otros al PSOE. Por el mismo motivo que en el punto anterior, no cuela. Ya no sois la única opinión. También tuvisteis vuestra oportunidad, y la desdeñasteis.

6. El PSOE (pronúnciese “pesoe”, la cursilada esa del “soe” me parece un horror, además de ser gramaticalmente una barbaridad; la ps- de psicología o de psicoanálisis proviene de la psi griega, no os las queráis dar de moennos) ha intentado, por enésima vez, apelar al miedo a la derecha para que la gente les vote. Esta vez parece que les va a fallar. Dos motivos: las viejecitas de 90 años (con todo mi respeto para ellas, mi abuela tiene 100) se han ido muriendo, y eran las únicas que podían asustar con ese chantaje; además, ya la gente está lo suficientemente informada como para saber que el PSOE es un proyecto tan de derecha como el PP, con leves diferencias (casi todas relacionadas con motivos no económicos). No tenemos miedo a la derecha, porque la derecha ya está aquí.

7. Así pues, PSOE, tenéis únicamente dos opciones: 1. Cambiar, y volveros de izquierdas. 2. No cambiar, y aguantaros. Si los votantes del PP no les fallan, por algo será. Si los del PSOE sí os fallan a vosotros, la culpa es de vosotros. Si queréis recuperar el voto, pensad en qué debéis hacer.

8. Ese mismo PSOE, junto con el PP de Madrid, ha intentado desalojar por la fuerza las concentraciones en varias ocasiones. Les ha salido por la culata. Ya deberían estar dándose cuenta: esto no hay quien lo pare. Y cuanto más afiléis las porras contra las palabras y las reuniones pacíficas, peor para vosotros.

9. ¿Queréis parar el movimiento? Las reivindicaciones del movimiento son muchas, algunas acertadas, otras quizá no tanto, pero podrían resumirse, creo, en dos conceptos: decencia y respeto a las decisiones de los votantes. Hasta ahora, ningún Gobierno de España ha mostrado ninguna de las dos cosas. Empezad a cumplir, si queréis desalojar la Puerta del Sol.

10. El movimiento no es cosa de jóvenes (como periodistas y políticos dicen, para desacreditarlo). Es cosa de ciudadanos. Los hay de todas las edades. En todas las situaciones laborales. Y de todas las ideas políticas. No son los jóvenes los que están hartos de vosotros. Son los ciudadanos.

11. Hay quien dice que comparar las revueltas del mundo islámico con lo de aquí es indigno, ya que allí se juegan la vida y aquí no. Bien, cada uno se juega lo que tiene. Ya hubo gente, en tiempos anteriores, que se jugó la vida; hoy no es necesario. Hoy nos jugamos la dignidad y el futuro. Que tampoco es poca cosa.

12. También hay quien critica que los acampados en Sol lleven un iPhone. Aunque no me imagino de qué manera eso desacredita la protesta, en cualquier caso, y que yo sepa, no están pidiendo iPhones. Están pidiendo cosas que no tenemos, y que son mucho más importantes: dignidad y respeto (véase el punto 9).

13. El PSOE, en otro intento de contaminación, dice que los votantes tradicionales del PP no están en las protestas, y que no variarán su voto. Asumamos que eso sea verdad. 1. Eso no es motivo para votaros a vosotros, que sois los mismos perros. 2. Convenzamos a los votantes del PP, si creemos que sus expectativas no han sido cumplidas. Hay multitud de opciones para votar, tanto de izquierda como de derecha. Y esto no es un movimiento de izquierda, es un movimiento democrático.

14. Dudo que el impacto en las elecciones del domingo sea severo (entre otras cosas, porque muchas de las reivindicaciones no dependen de las administraciones locales). No obstante, deseo que lo sea. Pero, sobre todo, deseo que esto sea el germen de un movimiento mucho mayor, que debe tener su punto culminante en las generales de 2012, y en todas las que le sigan. Es importante que cale esta idea: en 2012 alguien ganará, pero eso no será un cheque en blanco. Si nos fallas, pasarás muchos años en la oposición, te llames PSOE, PP o Rita. Afilad los cuchillos: el año que viene cenaremos chorizo.

14 bis. Esto va camino de convertirse en algo mundial.

Por una democracia real, democracia, ya. No les votes.

Por una democracia real

15 de May de 2011

Esta tarde, a las 18.00, hay convocadas manifestaciones en un montón de ciudades españolas y de toda Europa, por una democracia real. Por que los poderes económicos no dirijan tu vida. Por que los bancos no tengan el poder de decidir si tienes derecho a una vivienda digna. Por que los políticos nos escuchen, y nos obedezcan, que para eso les pagamos. Por que no tengamos que trabajar más años para que ellos sigan volando en primera clase. Por que no seamos unos simples comparsas en un juego en el que no tenemos posibilidad de ganar. Por que la palabra democracia obtenga su significado real: que los votantes sean los que mandan, los que deciden y los que dirigen. Por una democracia real.

Aquí tienes toda la información necesaria sobre el evento. Busca aquí la convocatoria en tu ciudad.

Escribo desde Melilla, no sé cuántos seremos aquí, pero si andáis por África, os espero. Aunque seamos cuatro gatos, puede servir para contactar, para saber que en nuestra ciudad hay unos cuantos que ya están hartos, y que piensan que las cosas pueden y deben cambiar. Para coordinarnos, y para que en las manifestaciones que se convocarán para las generales seamos muchos más. Cuantos más seamos, menos se reirán los políticos y los banqueros mientras piensan en cómo se reparten lo nuestro. Luego, si es necesario, nos tomaremos unas cañas. ¡Qué carallo!

¿Qué falla en la educación? (II)

12 de May de 2011

Hace unos días comencé una serie de artículos sobre los problemas reales que tiene la educación en nuestro país, sobre los porqués de que, siendo uno de los primeros países económicamente hablando —con crisis y todo, aún somos receptores de inmigrantes—, nuestros niveles educativos no sean los adecuados. Comencé haciendo un poco de autocrítica, y reseñando algunos de los defectos que creo que tenemos los profesores. Hoy continuaré por otro de los pilares —acaso el principal— que sustentan una educación de calidad. Haz clic para seguir leyendo.
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Esto tiene que cambiar

10 de May de 2011

En todos los países democráticos que lo permiten, siempre acuden a las elecciones algunos partidos cuyo talante dista de aquello para lo que las democracias se han instaurado. Partidos que fomentan el odio entre comunidades, la xenofobia, el racismo, que cuestionan los valores democráticos por los que la gente ha luchado.

Curiosamente, en España, donde la forma de entender la democracia es, por lo menos, curiosa, estos partidos nunca han tenido unos resultados que se escapen de lo anecdótico: son como el apéndice, algo que está ahí como vestigio de algo viejo e inútil. En países con una tradición democrática y una cultura, teóricamente, superiores a la nuestra, como Austria o Francia, a menudo este tipo de partidos de ultraderecha obtienen una representación respetable —hablando de números—, llegando incluso a ser necesarios para formar una mayoría parlamentaria: tanto el francés Le Pen como el austríaco Haider han llegado a convertirse en nombres conocidos a nivel continental, cuando en España, los líderes de partidos similares no suelen pasar de freaks de la prensa rosa. Es cierto que aquí, la mayoría de los votos ultras van para el Partido Popular —lo que no convierte al PP en ultraderecha, como muchos, interesadamente, sugieren—, pero aun así, es reconfortante saber que un país autoconsiderado inculto nunca da votos a los extremistas, y otros que se presentan como la punta de la civilización europea sí lo hacen.

Pero hay algo más inquietante: tener la seguridad de que, de entre casi todos los partidos que concurren a las urnas, los de ultraderecha son, probablemente, los únicos que tienen la firme decisión de cumplir con sus programas. PSOE, PP, la mayoría de las formaciones nacionalistas y localistas: todos sabemos que nos van a prometer el oro y el moro, más empleo, más derechos, una sociedad mejor. Los resultados, tras casi cuarenta años, están ahí: se han ido alternando en los respectivos Gobiernos, y la clase media no ha hecho más que ver mermados sus derechos y su capacidad económica, mientras que las grandes riquezas —y de paso las mismas formaciones políticas— se lo llevan crudo. Estamos en campaña y nos vuelven a prometer la luna, pero estamos seguros de que no piensan cumplirlo. Elección tras elección, salen unos u otros, se olvidan de lo prometido y les seguimos votando. ¿Para qué van a cambiar? Sin embargo, miro los programas de partidos que están a la derecha de la derecha y veo: expulsión de inmigrantes —con o sin delitos por medio—, reducción de competencias autonómicas, una sociedad menos variada, más anquilosada, más tradicional. Los leo y estoy seguro de que pretenden cumplirlo todo.

¿Cómo puede ser que en este país estemos totalmente seguros de que los únicos que son sinceros son los políticos de la ultraderecha? ¿Cómo puede ser que, de entre todo el arcoíris político, solamente podamos creernos los programas que prometen xenofobia, racismo, centralismo, odio? Esto tiene que cambiar.

No les votes.

Sobre el mal llamado voto útil

8 de May de 2011

Actualización: Menea este artículo si te ha parecido interesante.

Se acercan las elecciones municipales y autonómicas, y con ellas, el hatajo de caraduras que no pararán de pediros el llamado «voto útil» (esta tendencia se verá aumentada con las próximas elecciones generales, el año que viene).

Casi siempre, o siempre, los que hablan de voto útil suele ser gente que se autodenomina y considera «de izquierdas». Yo soy de izquierdas, y por eso no tengo que considerarme de izquierdas; creo que una cosa, o se es, o no se es. Hay gente que es tolerante, demócrata, no racista, y luego gente que se considera tolerante, demócrata o no racista. No es lo mismo. ¿Crees que los gitanos son peores que tú porque lo son y porque tú no lo eres? Entonces eres racista, te consideres como te consideres. ¿Me pides el voto para un partido que recorta derechos, subsidios y salarios, para que la redistribución de la riqueza beneficie a los que más tienen y perjudique a los débiles? Entonces, amigo, puedes considerarte Karl Marx redivivo, si lo deseas, pero no eres de izquierdas.

Pero vamos con el voto útil. Quienes te piden que votes de forma «inteligente», que hagas uso del «voto útil», en realidad, quieren decir otra cosa. Exactamente esto: «no votes a quien tú quieres que gane; vota a quien yo quiero que gane». Después te intentarán buscar mil argumentos para demostrarte que esa opción es la mejor, pero librando su palabrería de todo ornamento, lo que dicen es eso: vota a mi partido, no al tuyo.

Este hecho, por sí mismo, debería hacer que todo el mundo se diera cuenta de la enorme villanía que comete quien te pide que votes útilmente. Porque, curiosamente, nadie pedirá el voto útil para otro partido que no sea el suyo. ¿Cómo puede darse esta casualidad, siempre? ¿Nunca es recomendable, útil, votar a otro partido con el que no compartas el ideario? Es, cuanto menos, curioso.

La argumentación suele ir por aquí: en España, el voto conservador está concentrado en un solo partido, el Partido Popular. Además, entre los votantes de este partido no suele estilarse el llamado voto de castigo: por muchas corruptelas que se sospechen, descubran, juzguen o condenen, casi todos sus votantes siguen eligiendo esa opción (una de las curiosas características de nuestra llamada democracia es que el 80% de la población sabe lo que va a votar este año, el siguiente, y dentro de cinco o diez). A estos votos se les suman los votos de castigo de gente que en circunstancias normales vota al Partido Socialista, pero que en tal o cual cita electoral quiere echarlos del poder. Los votantes de izquierdas, sin embargo, son más críticos con su voto, y no votan siempre a los mismos, castigan por lo general al partido que se considera de izquierdas cuando lo ha hecho mal, y a menudo se quedan en casa y no votan, aun sabiendo que su actitud dará la victoria a la única opción conservadora.

Todo lo del párrafo anterior es cierto, probablemente. Esto resulta en que, debido al delirante cálculo que se hace en nuestro país para el reparto de escaños, esta actitud sea especialmente favorecedora para el Partido Popular y para otras opciones, en detrimento, casi siempre, de opciones de izquierda real, como Izquierda Unida.

En otras palabras: es cierto. Si la gente de izquierdas no vota, o si vota a opciones distintas del Partido Socialista, esto propiciará una posible victoria del Partido Popular.

Pero pido que hagáis caso de estas consideraciones. Primera. En esta segunda legislatura, ha quedado claro que las políticas del PSOE distan muy poco de las del PP en materia económica. Bajada de sueldos, mayor precariedad del empleo, privatización de beneficios y socialización de pérdidas. Segunda. Dicen que en estas elecciones es necesario votar con la nariz tapada, echar el voto útil al PSOE aunque se esté más de acuerdo con otras opciones, las de la izquierda real. Lo mismo dijeron en los anteriores comicios. Y en los anteriores a estos. Preguntas: ¿cuándo podré votar lo que quiera? ¿En las siguientes? ¿Alguna vez? ¿Me estáis diciendo que solamente es posible votar A o B? Eso no es una democracia. Tercera. Si el Sistema D’Hont perjudica la posibilidad de un Parlamento con mayoría de representaciones de izquierda, estableciendo un reparto de escaños que no se corresponde con el voto real de los ciudadanos (que casi siempre va mayoritariamente a partidos progresistas), habéis tenido ocho años para cambiarlo. Y antes tuvisteis trece. No lo habéis hecho. No habéis querido.

No les votes. Sin tu voto no son nada.

¿Qué falla en la educación? (I)

5 de May de 2011

Los profesores

Tenía pensado desde hace tiempo escribir una serie de artículos analizando los problemas de la educación pública en nuestro país. ¿Por qué casi nadie está contento con ella, ni padres, ni alumnos, ni profesores? ¿Por qué no es capaz de alcanzar la excelencia en casi ningún caso? ¿Por qué, cuando sí lo consigue, el excelente tiene las típicas salidas que siempre ha habido en este país (esto es: por tierra, mar y aire)?

Me voy a centrar en la educación secundaria, ya que es la que conozco como profesional, aunque puedo hablar también de los ecos de la primaria (que resuenan, sobre todo en los primeros cursos de la ESO) y de la universitaria, que he conocido como alumno, y de la que antiguos alumnos míos me tienen al día. Os remito, por otra parte, a la serie de artículos que he estado dedicando a este tema, por si estáis interesados en otras opiniones mías anteriores. Aquí.

Voy a poner a caer de un burro a todo el mundo, porque todo el mundo tiene parte de culpa, y para que no se diga, empezaré por los defectos de los profesionales de la educación. Creo que el primer paso para arreglar algo es ver y analizar la viga en el ojo propio. Por aquí empiezo. Haz clic para seguir leyendo.
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¿Qué tiene de bueno?

4 de May de 2011

La viñeta de hoy, en el siempre fenomenal xkcd:

Traducción macarrónica:

—¡Guau! Los investigadores han enseñado a un ordenador a vencer al mejor de los humanos en otra tarea más. ¿Tenemos como especie algo todavía de lo que sentirnos orgullosos?
—Bueno, según parece, somos bastante buenos enseñando.
—¿Eh? ¿Y eso qué tiene de bueno?

Me encantan los chistes de profesores.

Hay que comer

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