Ars longa, vita brevis

Predicciones

27 de April de 2011

JAIMITO. Que no, tía, que no. Eso es cosa de esta gente de ahora que está podrida. Cuando éste sea mayor será totalmente diferente. Mira, para entonces, ya nadie tendrá que ir a la mili, ni habrá ejército, ni bombas, ni coñas de ésas. Ni habrá Móstoles, no te meterán en la cárcel, ni nada de nada. Si se te cae un ojo, te pondrán otro enseguida, pero no de cristal, como éste, no, de verdad, de los buenos, de los que se ve. Y si alguien se entera de que va a tener un niño, si no quiere tenerle, todas las facilidades, pero sin irse a Inglaterra ni rollos de esos malos. Aquí, a las claras y por la seguridad social. Y si lo quiere tener, pues ningún problema, estupendo, todos encantados. Y nacerán ya de más mayores cada vez, para que no lloren por las noches, ni se caguen, ni se pongan malos. Y nada más nacer, zas, una renta vitalicia, un dinero bien, como les pasa ahora a los ricos, pues a todos. De entrada naces, y un dinero para que estudies, o viajes, o vivas como quieras, sin tener que estar ahí como un pringao toda la vida; porque todo estará organizado justo al revés de como está ahora, y la gente podrá estar feliz de una vez, y bien. A gusto.

CHUSA. Sí, jauja.

José Luis Alonso de Santos, Bajarse al moro, ed. Cátedra (1985).

Este diálogo pertenece a la escena final de la obra, que, por cierto, aún no había leído, y me ha parecido soberbia (creo recordar que empecé a ver la película hace años).

El pobre de Jaimito intenta animar a Chusa informándole de cómo cree él que será el futuro, cuando el hijo que aquella espera sea mayor. Desde 1985 han pasado 26 años, así que podemos podemos intentar hacernos una idea de si Jaimito era demasiado cándido o, por el contrario, pesimista.

Hay cosas que, en efecto, se han arreglado: ya no hay que hacer el servicio militar desde hace bastantes años; el aborto se ha regulado mucho, y no es necesario huir a Inglaterra para practicarlo. Hay bastantes ayudas para el estudio, quizás mal repartidas, y también ayudas que combinan estudio, viajes y juergas (Erasmus). También ha avanzado un rato la medicina, aunque no tanto como para que puedan transplantarte un ojo biológico plenamente funcional (al menos que yo sepa), y tenemos que seguir tirando de los de cristal.

Por contra, siguen existiendo guerras y bombas, y ha vuelto, como en los tiempos de la guerra fría —que aún estaba librándose en el momento de publicarse la obra, aunque daba sus últimos coletazos— la amenaza nuclear, con los tiras y aflojas entre, principalmente, Estados Unidos, Israel e Irán. Y si te pillan llevando cierta cantidad de droga, sigues yendo a la cárcel, aunque no sé en qué medida ha variado ese asunto. Los ricos siguen siendo ricos, y los pobres, pobres. Pero ahora unos tienen muchísimo más dinero que antes, y los otros una tele plana y un matrimonio católico —de los que no se pueden romper— con un banco.

Y sigue existiendo Móstoles, eso sí.

¿Con ocho basta?

24 de April de 2011

Pues no sé, pero hoy es el octavo cumpleaños de este blog. Llevo tiempo sin escribir, entre trabajo, vacaciones y otras cosas (¿hay otras cosas?), pero aún no tengo pensado echar el cierre. Para que no os olvidéis de mí, os dejo con unas cuantas fotografías que he hecho esta Semana Santa en Málaga. Y si queréis ver el set completo, pasaos por mi página de Flickr. Saludos para todos, gracias por estar ahí, y oye: ocho años nada más que se cumplen una vez. A comentar todo el mundo.

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Last time

11 de April de 2011

Estaba haciendo una reserva de hotel en la web lastminute.com (no voy a poner el enlace, ya que no lo recomiendo; el que quiera ir, que escriba la dirección) cuando me encuentro con esto:


La rectilínea flecha es mía.

Por supuesto, la casilla esa viene por defecto sin marcar. Una jugada de estos señores para que, si no haces nada, te llegue a tu correo su spam. Sí, es cierto que hay que leer todo lo que se firma, se marca o se deja de marcar, pero menuda maniobra barriobajera y picaresca (y eso que la empresa no es española) para hacer negocio: lo normal es marcar algo si te interesa, pero en este caso, es al revés. Al igual que sucede con otra gran compañía, si quieres que dejen de molestarte, debes tomarte tú la molestia de hacer algo. El fastidio al ciudadano viene por defecto; que te dejen tranquilo es un extra.

Last time, Lastminute. Conmigo no contéis más.

Adiós al orgullo

5 de April de 2011

Se va Zapatero, y ya hay quien empieza a decir tonterías, que se ha guardado hasta este momento. Que si ahora es un presidente bueno. Que es de izquierdas, ha dicho Millás (!). Muchas cosas. Cuando alguien se va, sobre todo anunciándolo con tanto tiempo, tenemos demasiados meses para decir sinsentidos, tanto ensalzándolo como denostándolo, y, como para casi todo, para ver las cosas objetivamente hay que tener la cabeza fría: no ostentar esa adoración infantil de algunos, en quienes ha calado el proyecto de convertir la democracia española en una presidencia personalista, como en EEUU, donde no mande un Parlamento, sino una persona (¡y qué persona!); ni en la inquina que le tienen algunos, que, sin toda la razón, lo tildan de anticristo.

Zapatero no ha sido un presidente de izquierdas. Un presidente de izquierdas habría intentado redistribuir la riqueza, o, al menos, las oportunidades. Rodríguez Zapatero no lo ha hecho. Tras sus dos mandatos, tenemos un país con más pobres, y con ricos más ricos. Ante los lamebotas que le perdonan todo, y que defienden que actuó así forzado por mercados internacionales y nacionales, y por la crisis mundial, habría que decir: para eso, que no se presente a las elecciones; si él mismo es consciente de su inutilidad, que se dedique al Derecho, que es para lo que ha estudiado. No: un presidente de izquierdas no se define por palabras altisonantes, por decir «soy rojo» ante un entrevistador. Se define por sus acciones. Examinémoslas.

Lo bueno:

El matrimonio entre personas del mismo sexo. No tenía sentido que nuestro país mantuviese una ley que discriminaba a las personas homosexuales en nuestro siglo. Dejar ese derecho únicamente para las personas que quieren casarse con otras personas del otro sexo es absurdo, y poco defendible. Ni siquiera desde el punto de vista de la procreación, que no tiene por qué ser el único objetivo del matrimonio, pues hay personas que deciden no tener hijos, otras que no pueden, y otras que no deberían, y a ninguna de ellas se les niega ese derecho. Y por mucho que al matrimonio mucha gente no le vea demasiado sentido, y por mucho que esta reforma no tiene más remedio que llegar, tarde o temprano, a todos los países de la Tierra, él ha sido el que ha dado el paso, y es de agradecer (aunque mucho esfuerzo y mucho dinero tampoco le haya costado, pero sí ha sido valiente).

Irak y Libia. Hizo bien Zapatero en retirar las tropas de Irak, en primer lugar, porque lo había prometido en campaña electoral, y, en segundo, porque se diga lo que se diga estábamos ahí como comparsas de Bush y sus amigos (que no de los EEUU). Era, además, una demanda social. ¿Y, entonces, por qué estamos bien en Libia? Pues porque estamos intentando defender, en medida de lo posible, a la población civil de los delirios homicidas de un tirano. Cualquiera con dos dedos de frente entiende la diferencia, y no es necesario explayarse mucho más. Es cierto que también podríamos estar en un montón de otros países cuyos líderes también masacran a la población, pero en Libia debemos estar, como seres humanos, no hay duda.

Medidas sociales. Algunas ayudas han venido bien, como el aumento del salario mínimo, de las pensiones, de las prestaciones por desempleo. Además, había dinero para aplicarlas. Pero no puede decirse que las habría hecho cualquiera: el Partido Popular no para de arrimarse al liberalismo, que está en contra de todas estas cosas. Ellos, como mucho, habrían mantenido, por pudor, los límites anteriores, pero dudo que las hubieran subido: está en contra de su ideología.

Televisión Española. Ya cuento algunos años, y no recuerdo una televisión pública tan imparcial, con ningún gobierno anterior. Seguramente no es imparcial del todo, y quizás no pueda serlo ninguna, pero esta lo es más de lo que lo ha sido nunca. Eso, sin tener en cuenta la bendita eliminación de la publicidad.

Hay, creo, otras muchas cosas que han hecho, especialmente en materia de legislación, como la Ley de dependencia, normas más duras contra los corruptos… Desgraciadamente, o no han sido tan impactantes, o no las han sabido publicitar, quién sabe, pero el caso es que poco más se sabe de lo positivo que ha hecho este gobierno.

Lo malo:

Despilfarro a mansalva. No puede decirse que toda la culpa de la crisis española la tenga el gobierno, como no puede decirse que todo el mérito del período ascendente anterior lo tuviera el precedente. Pero sí puede decirse que, mientras las arcas estaban llenas, Zapatero tiró el dinero por la ventana como si nunca fuera a acabarse, en un montón de cosas innecesarias e injustas. Así, sin pensar: inyección de dinero a los bancos; ayuda de 2.500 euros a todas las madres, tanto a las pobres de solemnidad como a las hijas de Botín y de Ortega, si se diera el caso; devolución de 400 euros en la declaración de la renta, cuando nadie los pedía, una medida claramente electoralista, anunciada en un debate televisivo de forma rastrera; el regalo de una bombilla de bajo consumo a todo quisqui; el proyecto Plan E, que intenta alargar artificialmente la vida laboral de personas sin preparación (instalando tres farolas en tres meses, por ejemplo). ¿Cuánto dinero se nos ha ido en todo esto? Es difícil de calcular, pero es muy posible que si nos hubiésemos ahorrado todo ese dinero, ya habríamos empezado a salir del agujero este.

Medidas absurdas, improvisadas o antilibertarias. Los 110 kilómetros por hora. La Ley antitabaco. Las leyes contra la violencia machista. A muchos les parecen bien todas o alguna de estas, pero el que parezcan bien a mucha gente no las libra de sus defectos. La Ley Sinde ha sido, para muchos, la gota que ha colmado el vaso: leyes contra la libertad de internet, dictadas letra por letra por grandes empresas de otro país.

Medidas antisociales, o directamente autoritarias. La bajada de sueldos de los funcionarios, junto con la congelación de estos y de parte de las pensiones. Funcionarios y pensionistas pagamos con nuestro trabajo los despilfarros citados más arriba: pagamos los beneficios espectaculares e históricos de bancos, los 2.500 euros de las madres adineradas, todos los trabajos que no hacen falta, las prejubilaciones en Andalucía. Se utiliza al ejército para obligar a trabajar a un colectivo (que no son médicos ni bomberos, sino controladores aéreos; el que gran parte de la población se vea afectada no es excusa para tomar medidas más propias de una dictadura que de una democracia).

Al igual que con la lista de las cosas buenas, se puede seguir (os animo a que añadáis items a una u otra en los comentarios). En mi opinión, el balance es negativo, aunque tampoco por tanto. Nuestro país podría estar mejor si no se hubiese tirado tanto dinero, pero eso no nos habría librado de la crisis, que ha sucedido a escala planetaria, y que además en España lleva fraguándose mucho tiempo, antes de Zapatero, y probablemente antes de Aznar, con nuestra economía basada en la riqueza pronta, el ladrillo caro y la picaresca, en lugar del conocimiento. También es cierto que hemos perdido derechos, pero hemos ganado otros. Y los ricos son mucho más ricos y los pobres más pobres, pero difícilmente, en ocho años, se podía haber dado la vuelta a la tortilla plenamente.

¿Cuál ha sido el gran defecto de este presidente? Al igual que en casi todos los anteriores, el orgullo. La arrogancia. Cuando nadie se esperaba que ganase (ni siquiera José Blanco, en sus más húmedos sueños), un atentado y la posterior manipulación mediática hecha por sus colaboradores (especialmente, los medios del grupo PRISA), unida a la torpe y malintencionada gestión del gobierno de Aznar de la tragedia, puso al frente de un país a alguien que no tiene capacidad para asumir esa responsabilidad. A una persona a la que —característica frecuente, por desgracia, en nuestros dirigentes— se le conoce poco trabajo más que aquel que, en beneficio de su partido, le permite ir ascendiendo, se le dan las riendas de un país difícil. No sé si ha hecho lo que ha podido, pero está claro que la tremenda capacidad que se atribuía él mismo y le atribuyen sus seguidores y pelotas es una gran masa de niebla.

Lo que sí ha conseguido es seguir con la tendencia patria, que seguimos desde hace décadas: que cada presidente, por su ineptitud, convierta en bueno a su predecesor. ¿Qué nos espera a continuación? Da miedo. Cambiemos la tendencia. Ni PSOE, ni PP. No les votes.

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