Ars longa, vita brevis

Nucelar

16 de March de 2011

Sería una lástima que, al final, la energía nuclear solo hubiera servido para hacer bombas. Su potencial energético, creo, es inmenso, y eso que aún se está estudiando cuánto podemos obtener de ella.

Por supuesto, se deben considerar los costes en vidas y seguridad de adoptar una u otra fuente de energía, y solo se debe optar por aquella que, teniendo en cuenta su rendimiento, provoque unos costes que estemos dispuestos a asumir. Por ejemplo, todo el mundo acepta que se creen presas para obtener abundante energía eléctrica, excepto un puñado de desgreñados ecologistas. También aceptamos que el petróleo que quemamos esté envenenando nuestro ambiente y nuestros pulmones, ya que nos mata lentamente y hace los paisajes urbanos más feos e irrespirables, pero poco más. El impacto de las placas solares y los molinos de viento suele ser poco más que estético, lo que, ya se sabe, va en gustos.

La energía nuclear solamente debería ser aprovechada y promovida cuando estemos seguros de que su impacto, en riesgo tanto medioambiental como humano, es asumible. Desastres como el de Chernóbil o, más recientemente, el aterrador incidente de Japón, deben hacer que nos replanteemos las cosas. ¿Podemos asumir el coste de las plantas nucleares en riesgo probable? Quizás, ahora mismo, la respuesta sea no.

Lo que me fastidia son los palmeros de los políticos, que no pierden una oportunidad de repetir las idioteces que se les ocurran a sus amos. Como en todos los defensores que han salido ahora de los 110 km/h, que al parecer se han dado cuenta al unísono de que así se ahorra energía (como si la energía o el dinero nos sobraran antes, como si a 100 no se ahorrase más aún), ahora todos los admiradores del Gobierno de la gran ruina patria de repente ven en la energía nuclear —la más eficiente y limpia, si la seguridad es la suficiente— a su Némesis. Ponen como ejemplo el desastre de Japón. Pero supongo que no habrían dicho nada si nuestro actual Gobierno no fuese antinuclear. Igual que hasta el momento en que a la lumbrera se le ocurrió la idea de los 110 a todos los pensantes de este país y de esta blogosfera les parecía fenomenal el límite de 120 km/h. O, al menos, no decían nada.

Oí decir hace unos meses a alguien en una tertulia —era un político socialista, o un periodista simpatizante, no lo recuerdo— que las energías renovables iban a ser cada vez menos rentables. Ya estaban llenos de molinos los mejores emplazamientos para aprovechar el viento; de placas solares toda la superficie soleada; el uranio era cada vez más escaso. La única alternativa sigue siendo el petróleo. Dicen —ya no sé a quién creer— que aún queda para rato, hasta que encontremos nuevas fuentes energéticas realmente eficientes.

Pero todo se basa, como he dicho antes, en la asunción de los riesgos que estamos dispuestos a realizar. Leo en el enlace a la Wikipedia sobre el accidente de Chernóbil que la estimación más alta de víctimas eleva su número a unas 9.000. Parece ser que el riesgo radiactivo puede durar unos treinta años, aunque estudios realizados catorce años después del accidente no evidenciaron relación entre los casos de cáncer y la radiación producida por el accidente.

Nosotros seguimos tirando del petróleo. ¿Cuáles son sus riesgos, sus gastos asumibles? Es difícil establecerlos, porque son astronómicos. No hablo de la contaminación atmosférica (¿cuántos muertos por cáncer de pulmón ha causado, cuántos años llevamos padeciéndola, cuánto tiempo tardará en desaparecer desde el momento en que dejemos de abusar del petróleo?), o no solo de ella, sino de muertos provocados directa o indirectamente por nuestra sed de aceite. ¿Cuántos minutos tardó la invasión de Irak en producir 9.000 muertos? ¿Cuántos años después sigue causando víctimas? ¿Cuántos más va a seguir causándolas?

¿Cuántos años lleva nuestra necesidad de petróleo manteniendo una inestabilidad forzada en Oriente medio, manteniendo sus dictaduras, sus sistemas esclavistas? ¿Cuántos millones de personas se han visto desplazadas a consecuencia del statu quo que necesitamos en la región para poder seguir comprando petróleo barato? ¿Cuántas violaciones de derechos humanos contemplamos a diario, desde hace más de cincuenta años?

No soy un experto en fuentes energéticas, y no sé si defender la energía nuclear es una locura, por lo que no voy a hacerlo. Pero atacar la energía nuclear echando mano de víctimas y riesgos medioambientales me parece de una hipocresía y un cinismo dignos de la medalla de oro. En el mundo llevan decenios muriendo y sufriendo personas inocentes por nuestra irresponsable hambre de una fuente de energía barata. Lo que pasa es que a esas víctimas, al contrario que a las víctimas de los desastres nucleares, ya estamos bien acostumbrados. Es un precio que estamos dispuestos a pagar. Y punto. No nos importan las víctimas del desarrollo energético. Al menos, no todas.

1 comentario en “Nucelar”

  • # Manuel dice:
    17 de March de 2011 a las 0:48

    Hoy me he acercado a Madrid a ver a unos amigos a su oficina, de camino en un semáforo he visto a un hombre de más de 70 años, que vestido con ropas sucias y una larga barba blanca pedía, bajo la lluvia, algo a los conductores.

    ¿Cuántos más no hay así en las Grandes Ciudades que día a día van muriendo y malviviendo? ¿cuántos no habrá que mueren de hambre en Africa (aunque ya no se mencione, se ve que pasó la moda)? ¿o por no tener acceso a una vacuna cuya patente tienen algunas pocas Farmacéuticas y que apenas cuestan unos céntimos?

    Ahora se llevan las manos a la cabeza por el accidente de estas centrales, que no olvidemos han sufrido uno de los mayores terremotos de la historia, y aún así siguen en pie, y no han presentado problemas hasta pasados varios días.

    Pero así son los palmeros de los políticos, esos que meten ruído y aplauden todas sus ocurrencias, siguiendo el guión que les han marcado desde arriba.

    Desde el momento que entramos de lleno en la era de la Industria, empezamos a asumir muchos riesgos a cambio de tener mayores comodidades y una sociedad como la actual.
    Está claro que esto no durará para siempre, pero quizás en lugar de tanto llorar, en lugar de tirar de guión según lo que toque, en lugar de andar a jugar con esos miles de millones que tienen unos pocos para conseguir otros miles de millones más… lo que habría que hacer es financiar la investigación para paliar todos esos inconvenientes y que en unos años podamos empezar a ver auténticas y seguras alternativas.

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