Ars longa, vita brevis

Lo mejor de Twitter

7 de February de 2011

Os avisé hace unos días de que me he hecho una cuenta de Twitter (eliasmgf). Como os informaba en ese post, ya me abrí una hace dos o tres años, pero no le vi ningún sentido y la borré. En esta ocasión me he esforzado por encontrarle algo, aunque solo sea porque si tiene millones de usuarios, debe de tener algo interesante (ya, conozco lo de las moscas y las heces, pero ¿quiénes somos para juzgar a las moscas? Han estado en la Tierra mucho más tiempo que nosotros, y la seguirán habitando cuando ya no estemos aquí. Qué gracioso Noé, cuando tuvo la feliz idea de invitarlas al arca).

(Quien esté familiarizado con Twitter puede saltarse el siguiente párrafo)

Lo bueno que he descubierto son los hashtags. Son algo así como unas etiquetas que uno puede añadir a sus tweets —sus actualizaciones de estado— añadiendo la almohadilla al principio de la palabra. Cuando un hashtag es utilizado por mucha gente, se convierte en trending topic, o «tema del momento», es decir, las etiquetas más populares.

Hace unos días fue tema del momento en España el asunto de Bisbal y las pirámides, con el que eché alguna de las risas más intensas de los últimos meses (falta me hacía, vive Dios). Tenéis más información aquí y aquí, aunque supongo que habrá poca gente conectada que no se haya enterado del asunto; incluso apareció en las noticias de televisión.

El tema ahora es el vergonzoso espectáculo que protagonizó el diario El País cuando despidió a Nacho Vigalondo por una broma que el director cántabro gastó en su cuenta de Twitter. La broma hacía referencia al Holocausto nazi sobre los judíos. La broma podía tener mayor o menor gracia, mejor o peor gusto (yo no le veo ni la gracia ni el gusto), pero la solución de El País consistió en rescindir los contratos que tenía con Vigalondo y dejar de emitir el anuncio que había rodado este para la edición en iPad del diario de Prisa. Vigalondo se explica y pide disculpas en este post.

Ya he aclarado que la broma, a mí particularmente, no me hace gracia ni le veo el gusto, pero total, tanto el humor como el buen gusto son asuntos subjetivos: gente habrá que tenga una visión distinta. Lo que sí tengo clarísimo es que tomar medidas laborales y contractuales contra una persona por gastar una broma —en un medio, además, que nada tiene que ver con la empresa que lo contrata— desvela una enorme falta de sentido del humor, de perspectiva, y de respeto a la libertad de expresión. Hay quien achaca la situación a no sé qué enorme capital judío que alimenta a Prisa. Yo, que estoy abonado a casi todas las teorías de la conspiración, no soy muy aficionado a la judeomasónica, y veo más probable que la cosa esta se deba a la pérdida de sentido del humor que están sufriendo en general las sociedades occidentales, fruto del respeto cada vez mayor por los integrismos religiosos del signo que sean (El País fue uno de los diarios desde los que más se defendió que no había derecho a dibujar a Mahoma si a alguien le molestaba).

Lo más divertido de todo es que el caso ha desatado un gracioso trending topic en Twitter: #HumorElPais, donde los usuarios ejercen una desternillante crítica contra la cuasi censura del diario, contando chistes… políticamente correctos.

Lo mejor, sin embargo, aparte de leer las ocurrencias de los twitteros, es recordar cómo eran los chistes antes de sufrir la censura de las neo leyes de no discriminación, de respeto a las minorías o de igualdad de sexos. Hay incluso chistes que no conocía, y que por el final maquillado puedo adivinar en su versión original, lo que añade más diversión aún. Os dejo con los que más me han hecho soltar la carcajada. Que los disfrutéis.

#HumorElPais
– Ninguna mujer es fea por donde piensa.
– ¿Cuál es la última botella que abre una mujer en una fiesta? La que usará para brindar por la amada y valiosa igualdad de género.
– ¿En qué se parecen las mujeres a las hormigas? En nada, y mucho menos en lo referente al taponamiento de orificios.
– Mamá, en la radio he oído que han matado a una mujer en este edificio… ¿Mamá? ¿¡Mamá!? —Dime, que no te oía. —Jolín, qué susto.
– ¿Cuándo irán las mujeres a la luna? Cuando la NASA mejore su política de igualdad.
– Juguemos al teto: tú te agachas y yo te respeto.
– Mi cumpleaños es el día cinco. —¿Perdona? —El día cinco. —Perdona, no te había oído.
– ¿Qué hace un leproso tocando la guitarra? Expresarse mediante una maravillosa forma de arte.
– Entra un hombre con dos mujeres a una pizzería: —¿Me pone dos pizzas? —¿Familiares? —Sí, por favor, que estamos hambrientos.
– Por favor, ¿ha visto a mistetas? —Sí, está justo ahí. —¡Muchas gracias, caballero! Perrito malo…
– Un caballo entra a un bar, va a la barra y el camarero llama a la protectora de animales porque eso puede ser peligroso.
– Va un negro por la calle con un sapo en la cabeza. Se da cuenta y exclama «¡Eh!, ¿y este sapo? ¡Lo llevaré a alguna reserva ecológica!»
– Perdone, ¿la notaría? —Claro, señora, la primera a la derecha.
– Papá, ¿qué es peor, la ignorancia o la indiferencia? —Mira, hijo, ambas son muy graves.
– Mamá, en el colegio me llaman cabezón. —Hijo, vamos a presentar una denuncia.
– ¿En qué se parece un judío a una mierda? —En nada, qué mal gusto.
– Esto son dos amigos que deciden ir al puticlub, pero al final no porque eso degrada a la mujer.
– Doctor, ¿qué me había dicho? ¿Virgo? —Sí.
– Esto son dos y uno se cae pero su amigo le coge antes de que pueda hacerse algún daño.
– Papá, ¿me puedo tirar a la Bartola? —Sí, hijo. —Vale, cualquier cosa, estoy descansando en mi cuarto.
– ¿Te sabes el chiste del maricón que dijo que no? —No. —Qué pena, es un chiste muy gracioso.
– ¿Por qué los de Lepe ponen cinco teles, una encima de la otra? Para ahorrar espacio.
– Este es Jaimito que llega el lunes a la escuela, abraza lloroso a la profesora y pregunta: ¿Me perdona usted?
– Un físico, un químico y un informático van en un coche. El coche se estropea y el informático pregunta: ¿Y si lo llevamos a un taller?
– ¿Cómo meterías a cien judíos en un coche? No se puede, solo tiene cinco plazas.
– Hola, niño, ¿está tu madre? —No, ha ido a un entierro. —¿Cuándo vuelve? —No sé. —Vale, vendré mañana.
– Esto es un hombre que le dice a una viuda en el entierro de su marido: «Lo siento». Y va la mujer y dice: «Gracias».
– ¿Cuál es el colmo de un ciego? Ninguno, es una discapacidad terrible que merece todo nuestro apoyo y respeto.
– No es lo mismo dos bolas negras que dos bolas verdes.
– ¿Por qué se suicidó Hitler? Porque había hecho cosas terribles.
– Jaimito, dime algo redondo y con pelos. —Las bolas de billar. —Eso no tiene pelos. —Perdón, me habré equivocado.
– ¿Qué hacen cincuenta negros en una pared blanca? —Repasar lo pintado ya que están ejerciendo su derecho a un contrato digno.
– ¿Bailas? —No. —Deduzco, por ello, que no cabría posibilidad de entablar un diálogo sobre la posibilidad de practicar un coito recreativo. —Correcto.
– ¿Cómo congelan la imagen de TV los de Lepe? Pulsando el botón de pausa en el mando a distancia del DVD.

Y, a mi jucio, el mejor de todos:

– Cariño, ¿te traigo una naranja? —Sí, por favor. —¿Te la pelo? —No hace falta, gracias.

Y recordad: estamos perdiendo el sentido del humor y el gusto por la libertad. Dentro de poco, algunos de estos chistes podrían ser delito. ¿O lo son ya?

2 comentarios en “Lo mejor de Twitter”

  • # Manuel dice:
    7 de February de 2011 a las 22:40

    Je je je… yo me enganché a causa de la coña de la serie de Letizia y el Príncipe, y la verdad es que me he aficionado cosa mala.

    La gente destila humor por los cuatro costados, y a veces reconozco que termino llorando de la risa con muchas de las ocurrencias.
    Y además, para alguien con un tremendo problema de timidez como el mío, que en el día a día enmascaro con una falsa seguridad, es el lugar perfecto para sentirme libre de complejos y hablar, animarme a responder y escribir cualquier tontada que puedo pensar en un momento dado sin problemas.

  • # Alina Maadus dice:
    8 de February de 2011 a las 11:19

    Hay asuntos que se convierten en tabú para hacer bromas, no por una cuestión de mal gusto o poca gracia, sino por algo que va más allá. Tal vez podríamos llamarlo “compasión” u “horror ante la atrocidad” (esto suena remanido, pero es una frase muy descriptiva). Se ha dicho que para reírse de algo, es necesario no sentirse involucrado con ello, poder ver la cuestión desde una cierta distancia. Hay temas que no permiten no verse afectado slvo, claro está, que no te importen (o te importen poco) los otros seres humanos.En la Argentina, nunca escuché bromas sobre los desaparecidos. Supongo que en España debe haber pocas o ninguna broma sobre los muertos de la Guerra Civil.
    Realmente, las bromas referidas a muertes masivas (por guerras, racismo, hambre o lo que fuera)me resultan odiosas. Creo que la inteligencia humana debería poner sus ideas humorísticas en otras cuestiones.
    Y sí. Esto es personal y subjetivo. Me gustaría que la compasión fuera algo masivo, y más importante que lucirse haciendo una broma sobre cuestiones que avergüenzan a la historia humana.

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