Ars longa, vita brevis

Un nuevo modelo en nueve propuestas

16 de January de 2011

Se ha escrito tanto, y he leído tanto en los últimos años sobre propiedad intelectual, piratería, una industria musical que lleva cien años muriéndose —pero cada vez registra mayores ganancias— y cosas relacionadas, que estoy hasta demasiado cansado para buscar y pegar enlaces. Creo que la mayoría de los problemas tienen soluciones simples, y que cuanto más simples sean, más justas serán. Ahí va lo que se me ocurre para acabar con estas discusiones, que no sé si a mis paisanos, pero a mí me tienen francamente agotado. Y el país tiene mayores problemas.

1. Si un particular quiere consumir un bien cultural, lo lógico es que pague por él, si el autor del bien quiere cobrarlo. Si algo tiene un precio y lo disfrutamos sin pagar, el acto es inmoral, sea legal o no.

2. Ahora bien, la industria —las industrias— debería plantearse si es lógico y justo seguir cobrando el mismo precio, o incluso uno más alto, que antes, ahora que casi toda la producción y distribución musical, cinematográfica, de software informático y literaria se ha abaratado muchísimo. Hoy en día, con un ordenador más o menos potente ya tienes estudio de grabación (microfonía, instrumentos y lugar aparte, claro está). Las cámaras también han visto reducido su precio y aumentada su calidad. Todos los bienes culturales de los que se habla aquí pueden distribuirse mediante Internet, con lo que el coste de esta distribución se acerca a cero. Los libros pueden descargarse para leerlos en un ordenador o un lector de libros electrónicos. ¿Por qué, entonces, cuestan lo mismo, o incluso más, que en papel? ¿Por qué cuesta tanto comprar un disco para escucharlo en el reproductor multimedia? Yo quiero pagar por los bienes culturales de los que disfruto. No solo porque sea justo, sino porque quiero que los creadores que me gustan vean rendimiento económico a su trabajo y puedan seguir dedicándose a él. Claro, pero entonces…

3. Es imprescindible y urgente eliminar el canon digital. Yo lo dije hace años en el blog: no pienso pagar por un disco ni por un DVD mientras las sociedades de gestión me cobren una especie de impuesto revolucionario cuando compro una tarjeta para mi cámara de fotos. O un teléfono. O un ordenador con grabador de DVD. Me niego. Es una cuestión de principios. Por lo tanto, cada vez que quiero escuchar una canción o ver una película, me la descargo. Mientras siga siendo legal, claro: yo soy respetuoso con las leyes. Es inmoral, como dije en el punto 1, que yo haga esto, pero es una respuesta ante una inmoralidad aún mayor: el cobro indiscriminado de un canon del que ni tan siquiera se nos dice cómo se reparte.

4. Sería bueno que todas las partes fuesen sinceras. Si una página obtiene ingresos por publicidad indicando dónde se pueden ver o descargar películas, está cometiendo una actividad ilícita —legal o no, esa no es la cuestión—. No seamos hipócritas. En la otra parte están quienes parecen creerse de una casta distinta, una especie de dioses visitados por las musas cuyo tinglado hay que proteger empresarialmente. Deberían ser, quizás, un poco más humildes, y asumir que son simples trabajadores, que ofrecen un producto y que quieren cobrar por él, pero que su trabajo no es mejor ni más importante que el de un panadero o el de un juez.

5. El tema de las subvenciones también es sangrante, oscurecido además por la sospecha de que los productores inflan artificialmente los números de asistencia a las salas de cine para cobrar mi dinero y hacerse más ricos. En España tenemos directores de cine muy solventes (me vienen a la cabeza Almodóvar, León de Aranoa, de la Iglesia o Bollaín, por ejemplo); tenemos otros ejemplos de directores que quizá no tengan un sentido artístico tan afinado pero que funcionan en taquilla, como Santiago Segura o Jaume Balagueró. Quizás la industria de nuestro cine debería asumir que no puede ser tan grande como la estadounidense, ni debe serlo.

6. Hablando de calidad: normalmente, cuando a la gente le das algo bueno, funciona. Sería conveniente que la industria musical promocionase y produjese productos artísticamente interesantes, y se dejase de cantos del loco, sanzes y triunfitos.

7. Y hablando de los reyes de Roma, al menos algunos de ellos: ¿qué tal si pagáis impuestos en vuestro país? Es vuestro mayor mercado, ¿verdad? Os deslomáis en anuncios sobre Haití y sobre los niños de Somalia, lo cual es muy loable (aunque supongo que lo haréis como inversión económica, ya que vivís en gran parte de vuestra imagen), y luego tenéis la desvergüenza de iros a Miami, Andorra o Suiza para pagar menos impuestos. Comprended que, sabiendo eso, cada vez que os dais golpes de pecho hablando de piratas, ladrones, e incluso, últimamente, de terroristas, nos entre como mínimo la risa.

8. Y un último consejo, derivado del anterior: si quieres que invierta mi dinero en tus obras, no me insultes. Puede que me guste tu música o tu cine, pero cuando voy a meterme la mano en el bolsillo para sacar diez o veinte euros que me ha costado mis madrugones ganar, créeme: no es bueno que recuerde tu cara llamándome ladrón o algo peor.

9. Conclusión: este país tiene que ser algo más ético, no solo en este asunto, sino en todos. Empieza por educar a la gente, ¡y por darle dinero! Tenemos cada vez más pobres. La gente que cobra un salario digno tiene más dinero y más motivos para pagar por cualquier cosa. Y quiere hacerlo, si es que se lo permiten. Llevémonos bien, y disfrutemos todos de la cultura.

2 comentarios en “Un nuevo modelo en nueve propuestas”

  • # masquisieras dice:
    17 de January de 2011 a las 13:54

    1) el autor no sus nietos, copyright de vida del autor o 20 años lo que sea mayor
    4) No es ilícito menos aun ilegal decir donde se comete una infracción, que obtenga dinero o no haciendo lo es indiferente. Los autores pueden usarlo para perseguir al infractor tanto como otros posibles infractores lo usan para encontrar donde infringir no seamos hipócritas la unica razón de querer ir por ellos es que son un objetivo mas facil.
    9) El problema es que los privilegios de autor y el derecho de libertad de expresión están por su propia naturaleza en contraposición, (¿puedo decir lo que quiera siempre que no involva nada creado en los últimos 100 años?) mientras el público en general solo se lo podia decir a 4 gatos se han creado leyes por las que decirlo era ilegal pero se hacia la vista gorda y sobre esas leyes se han creado grandes negocios y fortunas y de repente llega internet y con ella cualquier pelagatos puede decirlo al mundo y se ve el conflicto. Así que pedir al pais que sea mas etico con alguien que intenta pisotear sus derechos no me parece una conclusion r5azonable

  • # antonio molina dice:
    18 de January de 2011 a las 23:33

    “Por lo que respecta a los hombres a los que damos sepultura, ya han recibido los honores funerarios, y por lo que respecta a sus hijos, de ahora en adelante la ciudad los mantendrá a expensas públicas hasta la adolescencia, ofreciendo así una útil corona, en premio de tales juegos, a los muertos y a los que quedan; pues las ciudades donde están establecidos los mayores premios al valor son también aquellas donde viven los
    mejores ciudadanos”. Éste es el final del famoso Discurso Fúnebre de Pericles. Cuando he leído lo de que hay que educar a la gente no he podido resistirme a ponerlo. Saludos.

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