Ars longa, vita brevis

De besugos

1 de November de 2010

Esta conversación tuvo lugar entre una operadora de Movistar y un servidor el otro día, en el tiempo que tardé en ir en coche desde mi casa hasta mi local de ensayo (tranquilos, usé el manos libres del casete):

Operadora: Buenas noches, desearía hablar con el señor don Elías Manuel G. F.
Elías: Buenas noches, soy yo.
O.: Buenas noches, señor Gómez, estoy encantada de saludarle, mi nombre es [… no lo recuerdo, tenía acento de ultramar, pero me parece irrelevante para el caso] y le llamo en nombre de Movistar para saber si hay alguna manera en que podamos mejorar el servicio que le venimos ofreciendo.
E.: Sí, quería que me dijera cómo puedo darme de baja de Movistar.
O.: Lamento oír eso, señor Gómez. ¿Puedo saber si podemos hacer algo para que reconsidere su decisión?
E.: No puede hacer nada.
O.: ¿Me permite saber, al menos, por qué quiere dejar de utilizar nuestros servicios?
E.: Por supuesto. En las últimas tres llamadas que recibí de sus compañeras, me preguntaron lo mismo, y les pedí que lo único que quería era que dejaran de llamarme para preguntarme cosas. Yo he contratado un servicio de telefonía y navegación móviles, llevo prácticamente diez años [lo sé, soy un poco masoquista] con ustedes y ni una sola vez me he retrasado en el pago de una factura. Los servicios por los que pago son para hablar por teléfono, escribir y recibir mensajes y navegar por Internet con mi teléfono móvil. Los recibo correctamente, teniendo en cuenta lo que significa eso en este país, y pago por ello religiosa y puntualmente el precio que ustedes estipulan. No necesito que me estén llamando continuamente para preguntarme si todo va bien (yo nunca les he llamado para quejarme por nada), no he pedido que me den ese servicio y, francamente, me molesta perder el tiempo en estas conversaciones, teniendo en cuenta, además, que les he indicado repetidamente que quiero que dejen de llamarme, y sus compañeras me dijeron que lo harían.
O.: Bueno, señor Gómez, en caso de que quiera dejar de recibir llamadas, le informo de que puede llamar de forma totalmente gratuita al número 900…
E.: No, no, no, no, no. No voy a llamar a ningún número. No quiero hacerlo ni pienso que tenga que hacerlo. Lo que quiero es que dejen de llamarme, no quiero perder un minuto de mi tiempo más que el que he tardado en decírselo a usted y a sus compañeras.
O.: Sí, señor Gómez, lo comprendo, pero ya le he dicho que puede llamar gratuitamente al número…
E.: Perdone que le interrumpa, señora, pero le he dicho que no pienso hacerlo, no voy a llamar a ningún número ni a perder tiempo en repetir en otro sitio lo que le estoy diciendo a usted. Y como usted no va a hacer lo que le pido que le haga, que es simplemente que dejen de hacer algo que no quiero que hagan ni que les he pedido expresamente, pues mañana me acercaré a una tienda de Movistar y daré de baja mi contrato.
O.: Lo lamento, señor Gómez, pero le recuerdo que en ese caso usted, como tiene un contrato de permanencia con nosotros, deberá pagar una penalización de…
E.: No se preocupe, si tengo dinero, ya le digo que nunca les he dejado una factura sin pagar. Lo que no tengo es tiempo para perder en tener estas conversaciones con usted ni con sus compañeras. Así que le agradezco su tiempo, pero ya he tomado mi decisión.
O.: De acuerdo, señor Gómez, ¿tiene alguna otra consulta que me quiera realizar?
E.: [¿Cómorl?] No, no tengo otra consulta, de hecho no tenía ninguna, ha sido usted la que me ha llamado a mí.
O.: Muy bien, señor Gómez, pues muchas gracias por haberme atendido, y que pase usted una buena tarde.
E.: Gracias a usted, y buenas tardes.

A decir verdad, supongo que en el contrato que firmé algún día con Movistar aparecería alguna información en letra pequeñísima y gris claro donde decía que aceptaba que mis datos se incorporaran a un fichero automatizado y no sé qué… Pero supongo que después de haber dejado varias veces bien claro que no quería que me molestaran, y dado que graban todas las conversaciones, podrían haber tomado mis palabras como una rescisión parcial de mi contrato. ¿Es tan fácil meterse en esos ficheros como echar una firma, y decir por activa y pasiva que quiero que me quiten no basta para que lo hagan? Y otra consideración: ¿no es poco inteligente acosar al cliente —un cliente que lo paga todo sin preguntar ni mirar una factura, como dije antes— hasta el punto de obligarle a cambiarse de compañía para que lo dejen en paz? Por mucho que yo haya firmado un papelito, ¿no deberían haber sido un poco cucos y haber pensado que, ya que yo no les doy apenas trabajo, era más aconsejable hacer lo que el maldito cliente quiere y acosar a cualquier otro a quien no le moleste? Mi madre, como la del chiste, puede pasarse quince minutos hablando con alguien que se haya equivocado de número. ¡Llamadla a ella! Hay mucha gente que disfruta hablando con desconocidos sobre su contrato telefónico. ¡Yo no! Y una última pregunta: el que yo haya firmado que acepto que mis datos se integren en un fichero, ¿les obliga a ellos a llamarme? En fin, arrevoire.

5 comentarios en “De besugos”

  • # Manuel dice:
    1 de November de 2010 a las 23:55

    La verdad es que son cansinos a más no poder.

    Yo me cambié a Yoigo hace unos años porque a mi mujer le robaron el móvil (un Nokia baratucho) y lo único que me ofrecieron (teniendo 2 líneas con ellos) fue que mirase su catálogo a ver si con los ridículos puntos que tenía quería alguno de sus móviles, de gama baja, pagando un mínimo de 60€.
    Después de un montón de años me cansé de que no tuviesen el más mínimo detalle y pedí la portabilidad.

    Y en Yoigo debo decir que NUNCA me han llamado salvo cuando he pedido información, vía web, para darme una respuesta.
    Y no digo nada de las tarifas, mejores que las de Movistar (y de lejos).

    Lo bueno, es que ahora aún me llaman de vez en cuando de Movistar para preguntarme si no me quiero ir con ellos, y aunque no hago más que repetirles que no volvería con ellos, al cabo de 1 mes te están llamando otra vez.

    Desde luego en asistencia a sus clientes siguen muy lejos de tener un nivel aceptable.

  • # EVG dice:
    3 de November de 2010 a las 15:08

    Puedes hacerte “cliente Robinson”, son un tipo de clientes a los cuales, por decisión propia, nunca llaman, ya que forman parte de un listado de personas que no desea recibir llamadas publicitarias.
    Otro tema es que miren ese listado.

  • # antonio molina dice:
    5 de November de 2010 a las 19:27

    He oído que en la peli BURIED hacen una crítica de situaciones como la que relatas, pero llevadas al límite…

  • # ikima dice:
    20 de November de 2010 a las 20:02

    EVG, dudo mucho que lo miren si consideramos que a mí me llaman a casa cada dos o tres meses para ofrecerme a muy buen precio el alta en Imagenio… ¡y yo ya tengo Imagenio! ¿Cómo es posible semejante desconocimiento del cliente? Yo respondo con malos modos: “Es que ya tengo Imagenio, ¿acaso no lo saben?”, y entonces me felicitan por tenerlo y me cuelgan.

    Elías, yo también tenía Movistar como compañía móvil y cuando me cambié (a Simyo) fue, entre otras perlas como las que tú comentas, porque llevaba una temporada en la que me llamaban una media de 14 veces al día (no es una exageración, es que yo no lo cogía porque no podía cogerlo trabajando y seguían insistiendo, insistiendo, insistiendo…). Yo no sé nada de marketing pero a la vista está que se equivocan. ¡Qué cansinos, por favor!

  • # La Lengua » Last time dice:
    11 de April de 2011 a las 17:56

    […] lo normal es marcar algo si te interesa, pero en este caso, es al revés. Al igual que sucede con otra gran compañía, si quieres que dejen de molestarte, debes tomarte tú la molestia de hacer algo. El fastidio al […]

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