Ars longa, vita brevis

Praga, día 1: algunos consejos

30 de August de 2010

Habitación 1606
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Llegamos sobre la una de la tarde, y lo cierto es que ese día hicimos poco: algo de descanso tras dos aviones y tres países, reconocimiento del hotel y check in, un paseo por los alrededores, comer y poco más. Hay pocas fotos de ese día. Utilizaré este post para dar algunos consejos para quien esté pensando acercarse por la capital de la República Checa. Haz clic para seguir leyendo.

El primero es que vayáis. Es una de las ciudades más bonitas que he visitado, y además muy tranquila. Casi no hay coches, para ser una ciudad de más de un millón de habitantes —el metro funciona de maravilla, desde las 5 de la madrugada hasta las 12 de la noche—, la gente es muy amable, prácticamente todos los menores de 40 años hablan inglés y tiene un encanto inigualable para pasear por ella, tanto de día como de noche. No vimos ningún atisbo de delincuencia, aunque el chófer que nos trasladó al hotel dijo que había algún que otro carterista. Y no hay un solo edificio feo, o los tienen muy escondidos. En una semana puedes visitar todo lo que hay que ver sin agobios y sin aburrirte.

Casi nadie habla español. El idioma oficial es el checo, que no se parece ni a las lenguas románicas ni al inglés. La segunda lengua más importante es el alemán, que vi que lo hablaba bastante gente. Casi todos, como he dicho, hablan inglés, supongo que por la influencia del turismo.

Para viajar, dado que pertenecen a la Unión Europea, los españoles únicamente necesitamos el Documento Nacional de Identidad. No obstante, dado que son distintos en cada país, en distintos idiomas, e incluso del español existen actualmente varios modelos (el mío, por ejemplo, no tiene chip), yo prefiero tirar de pasaporte, aunque vaya sólo a Francia. Lo malo es que no te lo sellan, así que tendrás que hacer fotos como prueba de que has estado allí.

Aunque pertenecen a la UE, no usan el euro, sino la corona checa. El cambio está entre 23 y 25 coronas por euro. Pero como allí la mayoría de los precios se muestran en coronas, veo más práctico pensar en el cambio a la inversa. Id est: 50 coronas, 2 euros. 100 coronas, 4 euros. 125 coronas, 5 euros. 200 coronas, 8 euros. 500 coronas, 20 euros. Las monedas que he manejado son de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 coronas; los billetes, de 50, 100, 200 y 500. Sin embargo, creo que hay billetes de mayor valor. Es curioso fijarse en que al final del día casi no tienes monedas. No he tenido tiempo para pensar por qué ocurre esto exactamente. Puede que se deba a que normalmente tienes que reservarlas para comprar los billetes del metro en máquinas que no aceptan billetes.

En todos los establecimientos donde lo hemos pedido, hemos podido pagar en euros. Sin embargo, el cambio te lo dan en coronas. En muchas tiendas y restaurantes el precio viene especificado en ambas monedas; no obstante, recordad: la única moneda de curso legal es la corona checa.

Hablando de dinero, he notado que los precios están, en la capital, más o menos al mismo nivel que en España, tal vez un poco —muy poco— más baratos. Pensaba que el cambio iba a ser algo más favorable a nuestro favor. Supongo que no ha sido así por el desplome del euro en los últimos años de crisis. Es posible, en el mismo centro de la ciudad, consumir un menú de dos platos por 9 euros. Pero ojo, que hay un leve truco: esto no incluye bebidas. Aunque es algo que no me importó mucho: se puede comer en un buen restaurante un menú de dos platos, con dos bebidas, café y postre por entre 20 y 30 euros por persona, en un sitio agradable y limpio, con buen servicio, y comida de calidad. Los menús suelen acabar a las 2 de la tarde.

Al igual que en el Reino Unido o los Estados Unidos, el servicio no está incluido en los precios de hostelería. Esto quiere decir que, a la cuenta del restaurante o cafetería, tienes que añadir por tu cuenta un 10% para pagar el servicio de los camareros —que suele ser bueno, aunque no siempre—. Si les ofreces el dinero de la cuenta más el 10%, ni siquiera te traen el cambio para que tú les dejes la propina, pero en alguna ocasión, por costumbre española, he dejado uno o dos euros aparte de ese 10% y el camarero daba volteretas de alegría en agradecimiento. Debe de ser que el 10% es obligado, pero supongo que nadie deja más que eso. No he probado a irme sin dejar el 10%, pero supongo que si no lo haces te llamarían la atención (a veces, al dejar la cuenta, nos indicaban claramente que the service is NOT included), o al menos quedas como la parte baja de la espalda.

Para el transporte público, puedes comprar un billete que te sirve para el metro, el tranvía y el autobús. Los hay de varios períodos de tiempo, desde 20 minutos (sin transbordo) hasta una semana, creo. Después de un par de días comprando bonos de 24 horas, para la ida y para la vuelta, haciendo cálculos me di cuenta de que salía más rentable, si solo vas a realizar un par de viajes por día, comprar dos tickets de 20 minutos. El billete se sella una vez, al entrar a la estación, y aparece la hora de sellado. No hay tornos de entrada. En unos 25 trayectos que hicimos durante nuestra estancia, solamente una vez nos pidieron los billetes. No obstante, sé que no hace falta que os lo diga, pero compradlos siempre, a ver si los españoles nos vamos quitando la merecida fama que tenemos de pícaros. Llevad siempre cambio para comprar los billetes, puesto que los encargados de las estaciones normalmente no te los venden, ni te dan cambio, y las máquinas solo aceptan monedas. En una ocasión tuvimos que salir de la estación, comprar una botella de agua en un mercado coreano y volver con el cambio. Suele ser posible también comprar los billetes en las recepciones de los hoteles, pero al menos en el nuestro solo los tenían de 24 horas. El metro es digno de verse, las estaciones suelen ser bonitas, especialmente las de Muzeum y Mustek, y tiene unas escaleras mecánicas infinitas que dan la sensación de que viajas hacia arriba en vertical.

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Al parecer, no es recomendable hacer uso de los taxis, y si lo haces, conviene que preguntes el precio de la carrera antes de subirte. Hay, no obstante, unos taxis que tienen la leyenda «AAA» en la puerta, que tienen un convenio de buenas prácticas con el ayuntamiento y de los que te puedes fiar. Pero la ciudad está muy bien comunicada por metro y tampoco es bestialmente grande. Si no vas a estar por ahí más tarde de la medianoche no es necesario que hagas uso de ellos.

La luz verde para los peatones en los semáforos dura algo menos de un nanosegundo.

Casi todas las calles son adoquinadas; piensa bien el calzado que vas a llevar.

En agosto, hemos estado a entre 20 y casi 30 grados centígrados. Pero no era un calor agobiante. Casi todos los días llueve un poco, aunque suele ser así: en cosa de diez minutos, el cielo se cubre de nubes, caen cuatro gotas muy finas, deja de llover y vuelve a salir el sol. Llevábamos paraguas, pero podríamos haber estado tan ricamente sin él. Las noches no eran frescas, e incluso alguna que otra se hacía difícil dormir por el calor.

Intenta visitar la ciudad al amanecer o al anochecer: es casi el doble de bonita. Además, durante casi todas las horas de sol, el Castillo de Praga, la principal atracción de la ciudad, está a contraluz, y es un fastidio tanto mirarlo como fotografiarlo.

DSC03861

Los regalos típicos para traer a vuestra familia son el cristal de Bohemia y las marionetas. Yo, por supuesto, no he comprado nada de eso. Pero hay unas cuantas tiendas donde venden juguetes tradicionales checos que son una ricura.

Y nada más se me ocurre por el momento, pero si alguien tiene una duda que piense que puedo resolver, que no dude en plantearla en los comentarios. Y recordad: podéis ver todas las fotos que he subido de Praga aquí.

3 comentarios en “Praga, día 1: algunos consejos”

  • # Pedro dice:
    31 de August de 2010 a las 0:08

    Muchas gracias por las fotos y los consejos sobre Praga. Y como además de la ciudad nos presentas a la chica, solo me queda añadir aquello de: Encantado, mucho gusto o ‘nice to meet you’.

  • # Miss Fidget Wonkham-Strong dice:
    31 de August de 2010 a las 20:06

    Me encanta que hayas vuelto a publicar y que parezca que será con asiduidad.

    Por cierto, cuando estuve en la República Checa a mediados de 2007, el servicio en bares y restaurantes estaba incluido, otra cosa es que esté bien visto dejar propina. Tengo entendido que los restaurantes del centro de Praga lo cobran aparte, yo apostaría que por influencia de los muchisísimos turistas estadounidenses que pasan por allí.

  • # hasumedic dice:
    1 de September de 2010 a las 17:24

    Estoy de acuerdo en muchas cosas. Quizás algo menos en eso de que la gente es simpática y habla inglés… o al menos, yo no tuve tanta suerte jeje

    Por lo que me pareció entender en posts anteriores, creí que no habíais cogido el transporte público… pero 25 viajes son muchos viajes! (a no ser que el hotel estuviera alejado de Praga-1, que entonces se entiende)

    Sobre los restaurantes, comentar que es cierto que antes de entrar puede parecer que vas a comer por 12-15 euros por cabeza y luego la cuenta sube a casi el doble. Hay que sumar servicio, propina, cubierto, pan y bebidas, que no suele incluirse. Al principio da algo de rabia, pero luego ya se va aceptando… Aunque como suele ser habitual en estos casos, si uno se aleja del centro-centro unas 5 calles, encuentra restaurantes con muy buena comida del lugar a un precio mucho más competitivo.

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