Ars longa, vita brevis

Un par de cosas

13 de June de 2010

Primera, sobre los comentarios: Los que llevan años siguiendo el blog saben que lo normal aquí es que dé via libre a los comentarios según van entrando. Para evitar comentarios de publicidad no deseada, el correo con el que el comentarista envíe su aportación —que siempre, sin excepciones, queda oculto— debe tener un comentario aprobado por mí manualmente. El resto de ellos entra automáticamente.

Esto ha cambiado desde hace unas semanas, y pienso que debíais saberlo. Estoy impidiendo la publicación de algunos comentarios que no son de publicidad. El motivo es siempre el mismo: insultos y faltas de respeto hacia mí, hacia otros comentaristas o hacia personas que nada tienen que ver con el blog. El motivo es puramente un capricho personal. No pienso tolerar que se insulte aquí a nadie. Sí, es posible que yo me pase de vez en cuando, pero si alguna vez descargo el teclado contra algo o alguien, siempre lo hago por motivos razonados, al menos para mí. Se puede pensar que es injusto, pero después de todo este es mi blog, abrir uno es fácil y gratis y si alguien piensa que me merezco alguna colleja, es libre de abrir su propio espacio de insultos.

Segunda: Hoy, domingo 13 de junio, aparece una nueva sección en el periódico local El Telegrama de Melilla. Se llama Palabras necias, y el que la escribe es un servidor de ustedes. Si a alguno de mis lectores melillenses les interesa, podrán pedir el periódico en alguna cafetería. Ignoro si también se podrá leer la sección en Internet. Aparecerá en el suplemento dominical. Tengo pensado escribir y que me publiquen unos diez artículos, en semanas consecutivas. Virginia, que ha sido la que ha hecho posible esto, y a la que doy las gracias desde aquí, me pasó hace unos días la estupenda maquetación que ha preparado para el primer artículo, que os pongo a continuación:

Hoy he comprado el periódico, y al ver el artículo impreso, me he dado cuenta de algún que otro error de estilo, fruto de mi caótica forma de trabajar, pero aun así da gusto ver negro sobre blanco algo que ha salido de la mente enferma de uno. El artículo os lo pego a continuación, con sus errores originales.

Toros

Todas las personas de bien, supongo, se habrán escandalizado con las imágenes que hace unos días invadieron todos los telediarios: unos jóvenes, evidentemente bebidos, maltrataban de diversas formas a una vaquilla hasta dejarla en un estado tal que hubo que sacrificarla, puesto que incluso los responsables de dicha «fiesta» consideraron un acto de caridad el sacrificio del animal. Los hechos acontecieron en el malagueño pueblo de Alhaurín el Grande, no en la siniestra cocina de un malvado restaurante coreano donde el plato fuerte es perro a la naranja ni a bordo de un barco de peleteros de focas, sino aquí al ladito.

Algunos de mis paisanos, que supongo comparten la sensación de escándalo al contemplar la tortura lúdica ejercida contra la pobre vaquilla, y entre los que, supongo también, cuento a cierto número de las autoridades locales —puesto que creo preceptiva su autorización para la celebración de este tipo de eventos— acuden siempre que pueden, sin embargo, a ese espectáculo circense, dicho en el peor sentido de la palabra (el que se refiere al circo romano de las luchas de gladiadores y el rancho humano con el que se alimentaba a las fieras para regocijo del respetable) que llamamos vergonzosamente fiesta nacional.

El que una persona se escandalice al contemplar las imágenes de Alhaurín el Grande y, sin embargo, considere algo respetable las corridas de toros, no puede sin embargo calificarse más que con dos adjetivos: incoherente o hipócrita.

Asumiré , por cortesía, que en la mayoría de los casos se trata de incoherencia, ya que no gusto de usar palabras gruesas con personas que no conozco, e incluso evito hacerlo con mis conocidos.

Porque en ambos casos se trata fundamentalmente de lo mismo: de una diversión lúdica cuyo centro es la alegría y la diversión que produce en personas aparentemente civilizadas el sufrimiento inútil de un ser vivo durante unos cuantos minutos o, en el peor de los casos, horas.

Entre los que, leyendo esto, consideran que no es lo mismo, supongo que el primero de los argumentos que encuentran es el de la belleza de la lidia (el de la tradición quedaría automáticamente invalidado, siendo tradición también la tortura de una res en muchos municipios españoles, y otras muchas cosas en todo el mundo, desde la ablación del clítoris hasta la guerra. ¿Hay en nuestra especie algo más tradicional que la guerra?).

Dejemos a un lado la evidencia de que el criterio estético, en cualquier caso, tiene mucho de subjetivo, y para jugar a la dialéctica asumamos desde el principio que el espectáculo taurino es una cosa bella.

¿Debe el criterio estético colocarse por encima de cualquier cosa, incluyendo el criterio moral? Para responder a esto, primero deberíamos preguntarnos si es moral la relación de un hombre, o varios, con un animal. Está claro que el que un hombre dañe a otro sin motivo es inmoral. Está claro, también, que no hay moralidad posible en un acto en que un animal dañe a un hombre. Que un mosquito se alimente de tu sangre o que te muerda un perro no es moralmente reprobable para ninguno de los dos animales, ya que carecen de un intelecto que les permita cuestionarse la ética de sus acciones. ¿Y en el caso en que un hombre dañe a un animal sin más objetivo que el gozo que produce el sufrimiento del ser vivo, sin querer comerlo, ni aniquilarlo para librarse de una plaga? Podríamos decir que un acto moral solamente puede producirse entre dos o más personas, y hasta ahí yo mismo estoy dispuesto a llegar. Sin embargo, cuando en una sociedad se producen celebraciones como las corridas de toros, las peleas de perros o el lanzamiento de una cabra desde un campanario, se está produciendo un daño moral, tal vez no del todo aparente, a esa sociedad.

Está claro que los animales sufren, y el manido argumento de que no lo hacen —hay quien en su delirio, incluso, llega a afirmar que el toro disfruta con su tortura y muerte— es intelectual y científicamente tan inconsistente que ni siquiera voy a entrar a torearlo. Así que una persona en posesión de sus facultades es consciente de que cuando agarra a una vaquilla por el rabo, cuando le tuerce el cuello y cuando le arranca los testículos en vivo, tradiciones españolas que, por cierto, no me estoy inventanto, le está causando sensaciones desagradables relacionadas con el deterioro de sus tejidos, o, dicho en román paladino, dolor.

Ahora bien, intento asumir que los que disfrutan con la fiesta de la lidia son incapaces de sentir empatía con el animal, esto es: que simplemente se abstraen del dolor infligido a la res. En caso contrario me vería obligado a pensar que vivo rodeado de un número nada despreciable de sádicos, y esa es una idea con la que no podría dormir a gusto.

Es evidente que, cuanta más empatía sea alguien capaz de sentir por el sufrimiento de un animal, especialmente de un animal relativamente cercano a nosotros (no solo por haber sido domesticado hace miles de años y habernos servido durante este período, sino por ser un mamífero con el que compartimos casi todas las funciones biológicas y un sistema nervioso similar), más empatía sentirá también por el sufrimiento humano. Ahora seré yo el que eche mano de la tradición: el acervo popular nos dice que alguien «es incapaz de hacerle daño a una mosca» como prueba fehaciente de que tampoco sería capaz de dañar a un semejante. Nuestra sociedad sabe desde tiempo inmemorial que el sufrimiento es el sufrimiento, y hay gente que es sensible a él y gente que no lo es (y hay gente que, siendo sensible al sufrimiento, hace daño a un animal cuando es inevitable, para evitar males mayores: es lo que suele catalogarse como gente normal).

Al seguir alargando la agonía de esta tradición, que, por suerte, tiene los años contados, al enseñarla a los niños, al enseñarles a disfrutar de ella, estamos produciendo un daño moral a las sociedades futuras. Seguimos mostrando el sufrimiento gratuito de un ser vivo como algo lúdico, bueno, o en el mejor de los casos, como algo irrelevante, y esto, en mi opinión, no hace sino perpetuar una sociedad algo más violenta y menos capaz de empatizar con el dolor ajeno. Y es cuando la fiesta de los toros se convierte en una cuestión moral: cuando nos damos cuenta de que, perpetuando la fiesta, introducimos en las cabezas inmaduras de nuestros niños y jóvenes que la sangre, la violencia y el sufrimiento por diversión son algo aceptable. Y luego nos escandalizamos cuando en un videojuego puedes disparar a una imagen compuesta por puntitos de colores en la pantalla de un televisor.

Al aceptar que la celebración de la fiesta nacional es un acto con aspectos morales, entra en juego la cuestión principal: ¿debe la estética imponerse sobre la ética? Dicho de otro modo: ¿hacemos bien conservando un acto inmoral por la cuestionable calidad estética de su desarrollo?

Siempre que reflexiono sobre este asunto me viene a la cabeza el hermoso canto de la Ilíada en que Aquiles, enfurecido por la muerte en combate de su amado Patroclo, acaba con la vida de Héctor, lo amarra por los pies a su carro y lo lleva arrastrando con la cara contra el suelo hasta el campamento aqueo, donde deja el cadáver a merced de los perros y los buitres. Esta obra, en la que mueren cientos de guerreros, está considerada no solo una de las mejores obras literarias paridas por Occidente, sino una de las cumbres estéticas de la humanidad.

Se me puede replicar aquí que, moralmente, el hecho de acabar de forma cruenta con una vida humana no es comparable al daño moral que produce en una sociedad la banalización de la violencia estéril infligida a un animal, e incluso es posible que esté de acuerdo en este punto. Tendrán que admitir, no obstante, que los versos del poema de Homero tampoco son comparables al baile de un tipo vestido de luces y con un trapo rojo en las manos.

19 comentarios en “Un par de cosas”

  • # Alina Maadus dice:
    14 de June de 2010 a las 21:03

    Siempre es un gran placer leerte, a pesar de lo duro de algunos temas (como en este caso).
    Un saludo muy afectuoso desde la Argentina.

  • # lady jekyll dice:
    15 de June de 2010 a las 11:30

    Mi más sincera enhorabuena por la nueva colaboración y por el presente artículo. Me ha encantado (¿Será porque estoy de acuerdo con todo lo que dices? :-D). Soy extremadamente sensible y se me saltaron las lágrimas cuando vi las imágenes de cómo pateaban al indefenso animal hasta casi matarlo. Espantoso.

    Me gustaría proponerte, puesto que muchos de nosotros no podremos leer tu nueva columna, que por favor nos la cuelgues en el blog una vez publicada. ¿Lo harás?
    De ser afirmativa tu respuesta, gracias.
    Saludos,
    LJ

  • # Cristina dice:
    15 de June de 2010 a las 14:45

    No encuentro ningún error de estilo, aunque reconozco que a mí también se me escapan si no tengo el texto sobre papel. De todos modos, aunque ya lo sabes, reitero: escribes muy, muy bien, y deberías escribir más.
    Mis felicitaciones, Elías. Un beso.

  • # sin bandos si conrtina de humo dice:
    16 de June de 2010 a las 7:14

    Hola, la nueva cortina de humo de los que nos gobiernan se va extendiendo. Hay que evitar que nos adoctrinen, si a la paz de hoy y no a la guerra.

    Nueva versión de los muertos en la guerra civil protagonizada por los actores del clan de la Ceja ^^

    http://www.youtube.com/watch?v=bmR_zmjYYs0

    Poner el vídeo, quitar la voz y leer.

    Ahora si, ahora ya no hay bandos ya no hay sentimiento de odio.

    Es una versión del vídeo de los actores sobre las víctimas del franquismo y de los republicanos (tuvieron nuestros padres o abuelos un millón de muertos, hace 70años).

    JUNTOS PODEMOS lograr que esta versión llegue más lejos que la del odio. José Luis R Zapatero menos cortinas de humo que HOY tenemos el país con 5 millones de parados y casi en bancarrota

    Pásala. HOY NO HAY GUERRA YA NO HAY BANDOS

    Por favor, darle máxima difusión, emails de los amigos . Gracias

  • # Ikima dice:
    17 de June de 2010 a las 22:25

    ¡Enhorabuena Elías! Con lo bien que escribes era cuestión de tiempo que tus artículos aparecieran publicados en un medio escrito.

  • # Ikima dice:
    17 de June de 2010 a las 22:25

    Bueno, escrito en papel, quería decir XD

  • # Quino dice:
    19 de June de 2010 a las 10:54

    Tienes mucha razón, deberían abolirse de una vez por todas este tipo de acontecimientos incluidos dentro de una sociedad para disfrute de pienso que una minoría.

    Las tradiciones como esas deben acabar, al igual que se está empezando a dar un cambio a la vieja sociedad patriarcal, en la que el hombre dominaba sobre la mujer creando discriminación y desigualdad.

  • # La Lengua » Fumar, prohibir dice:
    4 de July de 2010 a las 14:42

    […] Toros […]

  • # La Lengua » Aborto. Dudas y certezas dice:
    11 de July de 2010 a las 14:58

    […] Toros […]

  • # La Lengua » Un mundo feliz dice:
    20 de July de 2010 a las 10:50

    […] Toros […]

  • # La Lengua » Dormidos dice:
    25 de July de 2010 a las 15:17

    […] Toros […]

  • # La Lengua » El horror dice:
    4 de August de 2010 a las 18:38

    […] Toros […]

  • # La Lengua » Falanges dice:
    17 de October de 2010 a las 16:33

    […] Toros […]

  • # La Lengua » De princesas dice:
    24 de October de 2010 a las 10:04

    […] Toros […]

  • # La Lengua » Así, no dice:
    7 de November de 2010 a las 9:47

    […] Toros […]

  • # La Lengua » El jurado dice:
    14 de November de 2010 a las 10:04

    […] Toros […]

  • # La Lengua » Migraciones dice:
    21 de November de 2010 a las 12:32

    […] Toros […]

  • # La Lengua » La dolce morte dice:
    28 de November de 2010 a las 9:55

    […] Toros […]

  • # La Lengua » La luna y el dedo dice:
    5 de December de 2010 a las 9:56

    […] Toros […]

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