Dos inquietudes
Una, sobre el rencor:
Es muy triste que el rencor de las personas alcance hasta los muertos; pero, ¿quién no tiene algo de podrido en el alma?
Y dos, sobre los prejuicios maritales racistas y clasistas:
[...] le recomiendo que tenga usted cuidado con sus hijos y con sus hijas: no les permita usted que se casen con individuos de cabeza redonda.
Verdaderamente sería el colmo de lo cómico impedir a un hijo que se casara con una buena muchacha por tener la cabeza redonda; pero no sería menos cómico oponerse a un matrimonio porque el abuelo del novio o de la novia hubiese sido en su tiempo zapatero o quincallero. En estas cuestiones, los jóvenes suelen tener mejor sentido que los viejos, porque no atienden más que a sus sentimientos.
Contaba una criada de mi casa, la Iñure, que un indiano rico de su pueblo, ex negrero, que estaba muy incomodado porque su hijo quería casarse con una muchacha pobre, hizo a la chica esta advertencia:
—Yo, como tú, no me casaría con mi hijo. Ten en cuenta que yo he sido negrero y que en mi familia ha habido dos personas que fueron ahorcadas.
—Eso no importa —contestó la muchacha—. Gracias a Dios, en mi familia ha habido también muchos ahorcados.
Realmente, esta muchacha discurría muy bien.
Pío Baroja, Las inquietudes de Shanti Andía. Leyéndolo que estoy en la estupenda aplicación Stanza para iPhone y iPod Touch.
Ya he leído unos cuantos cientos —o miles— de páginas de Baroja, y aún no he lamentado una sola. Este sí era un tipo inteligente.
1 comentario en “Dos inquietudes”
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# julifos dice:
Yo soy barojófilo total y, al margen de concordar o no con algunos de sus argumentos, me descojono de la risa con los nombres, apellidos y motes que inventa a millares. Que copien los de las series españolas.


