Ars longa, vita brevis

Post muy largo sobre crisis, música y educación (sin ningún orden concreto)

20 de June de 2009

metallica-grupo2

Pido, ante todo, disculpas por el título de este artículo, pero como habréis notado por la escasa frecuencia de entradas nuevas en este blog, el que os escribe estas líneas no está en su mejor momento de inspiración, amén de otros factores externos que me quitan tiempo de pasar golpeando teclas. Bueno, no todas las teclas, porque gracias a algún que otro new gear, algunas teclas sí que las golpeo bastante últimamente (1, 2).

El caso es que este viernes estuve charlando un buen rato con un amigo, lector del blog, sobre varios temas, y gracias a esas largas conversaciones suelen venirme bastantes ideas que se mezclan en mi cabeza y de las que a menudo saco algo en limpio. Si estas ideas son simples desvaríos de una mente podrida o perlas del pensamiento norteafricano, lo dirán los jueces (o, mejor aún, que se callen). Vamos allá.

Una de las ideas que llevan tiempo rondándome por la cabeza es la de que las grandes crisis económicas y sociales son buenas para la música popular. Hay incluso algún gráfico (página 9) del que podría servirme para apoyar mi teoría. En los años 30, tras el crack de la bolsa de Wall Street, por ejemplo, el jazz vivió probablemente su período de mayor popularidad en los Estados Unidos. Los años posteriores a la II Guerra Mundial vieron el nacimiento de la música pop y rock, con tantos monstruos indescriptibles de las siete notas, y a finales de los ochenta y principios de los noventa, mientras nos ajustábamos a los vaivenes de los precios del petróleo y avanzábamos con paso firme hacia la locura de riqueza ilusoria del nuevo siglo, el rock vivió una aparente segunda edad de oro con la aparición de grupos como Soundgarden, Nirvana, Guns’n’Roses, Counting Crows y muchos otros. No es que en el resto de los años no hubiese música buena, pero quizás lo que proliferaba eran grupitos o solistas horteras, música disco fabricada en serie y cantadores románticos de medio pelo.

En la última década y media se ha producido, creo, una explosión sin precedentes de música de baja calidad ofrecida al público sin ninguna vergüenza, música que ha generado millones y millones de euros y dólares procedentes de los bolsillos de gente sin educación musical, mientras gente snob como yo se frotaba los ojos en un gesto de incredulidad (voy a intentar decir diez sin detenerme: Take That, Spice Girls, Britney Spears, Hannah Montana, New Kids on The Block, un tal Raúl del que seguramente ya ni os acordáis, El canto del loco, El sueño de Morfeo, La oreja de Van Gogh, Melocos, y… sí, podría seguir un buen rato). El otro día comentaba con los otros integrantes de mi grupo que podría ser que Pereza fuese de lo mejorcito que hay en el panorama del rock español actual… y nos confesábamos horrorizados lo triste que es tener que decir eso.

¿Hay alguna relación real? Puede que sí. El mundo de la música pop-rock siempre ha tenido una seña de identidad: el dinero. Desde que un productor se dio cuenta de que las atractivas caderas de Elvis Presley eran una máquina de fabricar oro, la música ha venido siendo una de las principales industrias del mundo occidental. Pero ¿por qué la música mala tiene éxito especialmente cuando la economía rebosa de buena salud?

Yo creo que tiene que ver con el ascenso de las clases bajas a clases pudientes. La renta de las personas en occidente no ha dejado de subir, a pesar de que tenemos una sensación de empobrecimiento progresivo que no es tan real: lo que pasa es que, si todos los vecinos tienen una tele de 1.000 euros y yo no puedo comprarme una, me considero un pobre. La publicidad ha acostumbrado a los niños a tener un ropero que los adultos pudientes de hace 40 años no podían ni soñar, tienen objetos personales (teléfonos móviles, ordenadores, consolas) que bien pueden costar la mitad del sueldo de uno de sus padres, y los renuevan frecuentemente. El tejido empresarial ha creado un montón de necesidades superfluas, irreales, que parece que necesitamos para respirar, cuando no es así. Pero acostumbrarse a tener menos es muy difícil. Hace veinte años, había un ordenador por cada barrio, aproximadamente (exagero muy poco). Hoy, si el nuestro tiene más de un año, nos sentimos anticuados, inútiles y, en una palabra, desgraciados.

Sin embargo, hemos vivido un período razonablemente largo en el que miles de jóvenes han dejado la escuela para trabajar en lo que sea y ganar el doble que sus profesores. El abandono de la escuela ha sido masivo y la sociedad ha contribuido a este abandono: ya casi todo el mundo tiene metida en la cabeza la idea de que la escuela es un sitio donde a los chicos se les enseñan cosas que les sirvan para trabajar. Lo dicen los padres, lo dicen los alumnos, lo dicen algunos profesores (sí, he oído en bocas de compañeros míos la famosa frase: «¿Para qué les sirve saber esto?»), lo dice el Gobierno, lo dice la Ley de educación. La escuela no será nunca más un lugar para formar ciudadanos de una sociedad culta, sino un sitio donde los profesores buscamos trabajo a los alumnos. Todo está orientado al mundo profesional. Sin embargo, no dejamos que los chicos trabajen antes de los dieciséis, lo que crea numerosos conflictos: nadie les explica que deberían aprender cosas por el mero e inútil placer de convertirse en mejores ciudadanos, así que, una vez que saben hacer la O con un canuto, es muy difícil convencerlos de que presten atención.

Hace cincuenta años, padres asfixiados por la economía echaban miles de horas extra anuales en el campo, trabajando como acémilas, para enviar a sus hijos a una humilde escuela, para que pudieran «ser algo en la vida», para que vivieran mejor que ellos. Hoy, cada año tengo que llamar a varios padres por teléfono. «Su hijo lleva diez días sin venir a clase». «Ya lo sé». «¿Qué le ocurre, está enfermo, o le pasa algo?» «No, es que me quedo dormido y no me da tiempo de llevarlo». La conversación es real. Hace años, los padres rogaban a sus espaldas que aguantasen cinco años más para que su hijo pudiera terminar sus estudios. Hoy, los profesores rogamos a los padres que traigan a sus hijos, les recordamos que es su obligación, en un trabajo de policía para el que no he estudiado, y en el que me siento tremendamente incómodo.

Hasta hace un par de años no pasaba nada. El chaval cumplía 16 años en 2.º de la ESO (la edad normal para ese curso son 13 ó 14) y al día siguiente estaba poniendo ladrillos por 2.800 euros mensuales. No ganaba más porque no quería, rechazaba trabajos y seguía ganando un dineral. No tenía el papelito oficial en el bolsillo, y maldita la falta que le hacía. Había que importar inmigrantes, aprovechando la crisis mantenida secularmente en los países del tercer mundo, para que pusieran esos ladrillos. Todo el mundo tenía dinero.

Lo que voy a decir a continuación es posible que sea impopular, pero 1) eso no impide que sea verdad, y 2) es mi blog y digo lo que me dé la gana hasta que me lo cierren. Esto: en condiciones normales, la gente más rica es más culta. No, los ricos no son genéticamente más inteligentes (aparte de que no hablo de inteligencia, sino de cultura). Lo que sucede es que los ricos suelen tener más tiempo libre, y una de las cosas en que se puede emplear ese tiempo y ese dinero es la cultura. No hablo de teatro y literatura, o no solamente: también de películas, de música, de cualquier cosa que no sea fútbol, televisión ni chorradas así. En esta situación normal, además, la gente más culta suele tener más estudios, y suele ganar más dinero, con lo que constituimos un círculo vicioso (quien aún crea que un mayor nivel de estudios no garantiza un mayor sueldo, puede echar un vistazo a este archivo PDF).

En estos años en que la falta de cultura no impedía el acceso a un salario más que decente, y en que los inmigrantes han integrado gran parte de la población, la máquina de quitar dinero a la gente ha seguido trabajando. ¿Cómo funciona? No, no intenta ofrecer un buen producto a la gente por si quiere comprarlo. Funciona averiguando qué es lo que quiere la gente, y dándoselo. Si la gente quiere basura, se le ofrecen toneladas y toneladas, politonos y discos compactos. Reguetón, Belén Esteban, mucho fútbol, grupos de guapetes que ya ni siquiera intentan simular que están haciendo algo original. Antes, cuando los pobres no tenían dinero, esto no tenía sentido. Hasta hace un par de años, los pobres han tenido dinero para gastar a espuertas, pero nadie, ni ellos mismos, se ha interesado por formarlos. ¿Para qué intentar hacerles ver que existe la música buena, y cosas fuera del fútbol? Aquí se trabaja con vistas en los beneficios. Lo más rápido y barato es: ¿quieren fútbol? No les enseñes a apreciar la ópera. Cóbrales los partidos de fútbol en la televisión. ¿Quieren música basura? ¿Para qué vamos a enseñarle que existe la música de calidad? Hagamos un montón de música basura, que la comprarán para sus teléfonos móviles. No penséis que nadie lo hace, simplemente encended la tele media hora y contad los anuncios de tonos para los móviles que salgan. Solo un tonto gastaría un euro y medio multiplicado por tres mensajes en una canción para que suene en su móvil. Pero hay una ventaja: hay muchísimos tontos, y además los tontos ahora tienen el dinero. Quitémosselo. Para qué hacer un producto de calidad. Todo el que haya trabajado alguna vez en su vida sabe que es más difícil y trabajoso comer que cagar. ¿La gente quiere mierda? Caguemos, pongámosles precio a nuestros desperdicios y que ellos los paguen.

Cuando nadie podía estudiar, la gente inculta intentaba disimular su falta de cultura, y si el tiempo y las energías lo permitían, intentaba ser, o al menos parecer, algo menos iletrado. Hoy sale una analfabeta en la tele gritando con su garganta ruidosa que no ha estudiado en la vida, y trescientos papanatas aplauden al unísono. Existe el orgullo del asno.

A diario me encuentro con gente conocida mucho tiempo atrás. Me cuentan que están buscando trabajo, haciendo un cursillo de esto o lo otro, intentando aprobar un examen. Paradojas de la vida, a veces me encuentro en el lado del examinador-juez, veo las caras de angustia de quien teme perder un trabajo o no encontrar otro, sus miradas de subordinación ante otra persona que intentó formarse lo suficiente para asegurarse un empleo algo mejor, algo más duradero, que no dependiese de los caprichos ladrilliles. Y no, quizás ellos lo piensan, pero no me gusta nada. Se me parte el alma en dos, y pienso que no es justo que vayamos a tener ahora una generación casi entera de treintañeros y veinteañeros que no encuentran trabajo, que no saben hacer nada, que ignoran qué será de su vida en los próximos cinco años. Pero es lo que nos hemos buscado en este país, con nuestro gusto por el fútbol, el escaqueo, la paella en un plato sucio, la especulación, la sinvergonzonería, las despedidas de soltera, con nuestro desprecio por todo lo que sonase a cultura, a ciudadanía —de la de verdad—, por nuestras risas zafias ante quien caminaba diez metros para tirar un papel a la papelera. ¡Para eso cobran los barrenderos!

Yo, con vuestro permiso, voy a seguir dando caña al Guitar Hero: Metallica.

16 comentarios en “Post muy largo sobre crisis, música y educación (sin ningún orden concreto)”

  • # MrBlonde dice:
    21 de June de 2009 a las 0:32

    Gran reflexión, la verdad es que nunca había pensado en esa relación entre cultura y dinero, la idea de que el dinero fácil es causa en parte del desinterés por la cultura. Aunque el ladrillismo no explica el descuido de los padres de hoy en día, que fueron niños hace veinte o treinta años, hacia sus hijos. ¿Qué ocurría entonces?

    El círculo vicioso de la clase pudiente me recuerda a algo que he oído comentar más de una vez. Los ricos son más guapos, porque muchos se emparejan con guapos que van detrás de su dinero (aunque no siempre) y engendran por lo tanto hijos guapos, que repiten lo mismo que sus padres. Y en un par de generaciones tenemos una casta de ricos y guapos que solo se relacionan entre ellos.

  • # carlos dice:
    21 de June de 2009 a las 0:37

    Fueron las crisis y guerras del siglo XX los que definieron que la generaciones pasadas se esforzaran, sin embargo al llegar a los 60s, la poblacion tiene un nivel de vida alto como ya no tener que esforzarse, los jovenes se volvieron ociosos y crearon los hippies, manifestaciones en masa contra el gobierno,etc…

    Fue hasta los 80s, cuando nos esforzamos otra vez, sin embargo otra vez pensabamos que en esta decada ya no tendriamos que esforzarnos (coincide con el auge de la juventud); la diferencia es que ya nadie sale a manifestaciones masivas, ni tampoco hay Woodstocks denunciando la crisis, politica y esas cosas; somos PASIVOS, y no sabemos que hacer…

  • # julifos dice:
    21 de June de 2009 a las 21:32

    Me parece que no le has sacado toda la enjundia a la hipótesis principal acerca de la música-basura y la bonanza económica. Te has ido calentando “la lengua” con otras cosas y se ha quedado algo difuso el argumento. Por ejemplo, no me queda claro cuáles son esos periodos de crisis en que se hace esa música tan excepcionalmente buena (¿Jazz?) Quizá sería interesante cotejar con otras “artes” para ver si ahí también se cumplen los factores. Al fin y al cabo, la música no es algo que vaya de-por-libre, sino una manifestación más del sentir popular y del sitio por el que va respirando la sociedad. No sé si era en poesía, por ejemplo, donde se afirmaba que los mejores poemas son los “calculados” y no aquellos que nacen directamente del desgarro sangrante de la realidad (ej, si escribes un poema de amor —o desamor— justo cinco minutos después de que te deje tu novia, te sale una mierda pinchá en un palo llena de tópicos, tipo OT).

    Me parece que has forzado y exagerado algunos argumentos a tu favor. Por ejemplo, yo tenía entendido que “la cultura y calidad humana de uno es inversamente proporcional a su nivel de ingresos”. Como cliché, claro… Yo siempre me he imaginado a esos magnates de Texas con sus sombreros blancos de cowboy metiendo billetes de cien dólares en los tangas de las cowboyesas, reyes e hijos de reyes, marqueses y vizcondesas metiéndose rayas en discotecas de moda… Y luego, eso que siempre se dice y que casi siempre es verdad: “mi jefe es un hijoputa” (eso significa que cuanto más cobras más hijoputa eres y, por tanto, tan despreciable que tu capacidad cultural es irrelevante, teniendo en cuenta para lo que te sirve la cultura). Es decir: nada que no te puedas encontrar en un bar de carretera o en la ruta del bacalao. Sí que es verdad que hay mucho pijo en el mundo intelectual, pero es que el mundo intelectual está casi restringido con banderines para que ciertos diseñadores diseñen las cosas famosas y ciertos escritores escriban las cosas famosas. Lo difícil es encontrarse con un post de 2000 palabras, como éste, con otras tantísimas palabras dignas de ser leídas (en forma de comentarios) a propósito de un asunto tan parcial, y al mismo tiempo tan escurridizo y difícil de valorar. Hay otros que escriben a diario la primera imbecilidad que se les viene a la cabeza y encima cobran por ello (recalco “imbecilidad”, para que esto no parezca una frase dicha en la barra de un bar después de la nona caña).

    Desde un punto de vista reduccionista sí se podría decir que la bonanza económica hace que a uno le salgan las cosas más fáciles, sin esfuerzo. Por ejemplo, si “construya la mierda de casa que construya me la van a quitar de las manos cuando la acabe, me voy a un cacho de desierto en Almería —oiga, son tres pesetas el metro cuadrado— y luego lo vendo por veintisiete”. Y con la música y lo demás, igual. Como todos pueden comprar, eso significa prácticamente que para cualquier producto de mierda siempre habrá un comprador sin criterio. Así que es rentable, efectivamente, fabricar y vender mierda.

    Pero no creo que se pueda decir que lo contrario sea cierto (la crisis es buena para hacer cosas guays). Las cosas “guayses” se hacen cuando surgen, creo yo, con independencia de cualquier otra circunstancia.

    Respecto del párrafo que habla sobre el “orgullo del asno”, me parece otra exageración. Una cosa es que a uno le haga gracia ver a Chiquito de la Calzada diciendo “condemor” y “al ataquerrrrr”, y que incluso le resulte divertido imitarlo, y otra que uno se haga un plan de vida y lo pinche en la pared de su habitación, basado única y exclusivamente en hacer y decir pazguateces como método seguro para alcanzar la felicidad.

    Vale que se vendan ciertos discos como churros… Pero creo que todos tenemos esqueletos en el armario, discos en nuestra discoteca que no querríamos que viese nunca nuestro mejor amigo, que hemos pagado con nuestro dinero en metálico, alguna vez, aunque haya sido por equivocación. Pero eso es por “moda”. Uno (que no es uno sino siempre otro, el otro, el que está enfrente) se pone vaquero negro porque es lo que se lleva, se deja patillas o pelo largo, frecuenta locales con cierta música, incluso puede que compre esa música o esos libros en alguna ocasión, o que esté de acuerdo con que Arco no es caca de la vaca, que hay cosas salvables y un largo etcétera. En resumen: uno hace lo que puede. Uno se depila las piernas si es un gay musculoso o un ciclista aficionado y compra todo lo que puede con catorce años para poder compartirlo con sus coleguitas (música, copas, ropa y lo que haga falta, con tal de triunfar como un triunfante Sim). Incluso los que compramos tickets para vivir una “existencia alternativa” nos sentimos bien cuando nos dicen que somos unos bohemios, underground, alternativos, o incluso cuando nadie nos habla nos lo tomamos como un triunfo absoluto. Como decía Bukowski, cuando uno escribe y le compran, se siente bien. Cuando uno escribe y le compran poco, piensa que es un incomprendido y se siente mejor porque hay unos pocos inteligentísimos y superguays que le comprenden. Y cuando uno escribe y nadie le compra, se siente aún mejor que los otros, porque piensa que es un genio imposible de comprender. O algo así. Todos nos felicitamos a nosotros mismos por lo guays que somos, con independencia de si hay otros que apoyan o no nuestra crítica positiva. Como debe ser. Como es. O seas, que hoy por hoy opino que no se debe juzgar a nadie por lo que piense ni por lo que compre ni por lo que tire a la basura, porque no veo nada que nos haga mejores a los que tradicionalmente somos “guays”, “alternativos”; “bohemios”, etc. Veo que somos igualmente inseguros, tornadizos, listos o imbéciles y valiosos. No veo motivos para limpiar la sociedad de idiotas. Aunque eso fuera posible, ¿no sería repulsivo encontrarse con fotocopias de uno mismo por todas partes, todos nosotros superguays y cortados a la medida de nosotros mismos? Cuanto más idiotas, mejor (según nosotros, ellos son idiotas; y según ellos, lo somos nosotros). Nuestros padres eran imbéciles del culo y listísimos, al mismo tiempo, y también lo somos nosotros, o lo habrán sido o lo serán las generaciones intermedias.

    El clásico ejemplo “raro”, los Beatles. Estaban de moda en su tiempo y también son “inmortales” de pura necesidad. ¿Lo son? ¿O sólo lo serán mientras nos morimos los que les hemos escuchado en directo o simplemente hemos conocido a alguien que los escucharon en directo? Aunque perdurasen… Yo opino que son buenos (en un sentido) pero antes daría mi voto de “buenura” a muchos otros grupos. Igual que me pasa con el Quijote, que ha tenido tanto auge en la última época. Le reconozco su mérito, pero nunca jamás en la vida me llevaría ese libro a una isla desierta, a no ser que quisiese estar todo el día echando la siesta debajo de una palmera. Y creo que como yo hay muchos… A la hora de la verdad, a ver si tienes cojones de llevarte el Quijote y los Beatles a una isla desierta, pudiendo llevarte a… (cada uno que ponga aquí lo que le gusta y no se cansa de escuchar, leer, mirar, etc.).

    Ya me estoy empezando a crecer, así que… ¡Salud!

  • # Mi realidad dice:
    22 de June de 2009 a las 0:07

    Paso de dejarte un largo comentario. Me ha gustado mucho, como de costumbre. Buena y cruda reflexión, un saludo Elías

  • # Zascandil dice:
    22 de June de 2009 a las 9:30

    Yo lo veo más en plan:

    – La vida es estable => Te vendemos lo de siempre.

    – Hay crisis e inestabilidad => Te vendemos cosas distintas para que palies tus impulsos de “que se vaya todo a la mierda” comprando un producto nuevo.

  • # Rojo oscuro dice:
    22 de June de 2009 a las 12:28

    “A la hora de la verdad, a ver si tienes cojones de llevarte el Quijote y los Beatles a una isla desierta, pudiendo llevarte a… (cada uno que ponga aquí lo que le gusta y no se cansa de escuchar, leer, mirar, etc.)”

    Disfrutaría como un enano en una isla desierta con el Quijote y los Beatles de banda sonora. No creo que poner como ejemplo a esos dos inmortales (no de pura necesidad, INMORTALES, con máyúscula)haya sido una buena idea.

  • # Reflexiones sobre la educación, el ladrillazo y la crisis dice:
    22 de June de 2009 a las 14:02

    […] Reflexiones sobre la educación, el ladrillazo y la crisislalengua.info/2009/06/post-muy-largo-sobre-crisis-musica-y-e… por Onan hace pocos segundos […]

  • # Mi realidad dice:
    22 de June de 2009 a las 18:07

    Elías, he escrito un post que quizá te resulte divertido, echale un vistazo si tienes 5 m ;D

  • # antonio molina dice:
    22 de June de 2009 a las 21:00

    Vaya, parece que las charlas maceradas durante un día en ron añejo producen buenas reflexiones… Me ha resultado muy gráfico lo de la paella en un plato sucio y a Macu le encantará leer eso de andar 10 metros para tirar algo a la basura. ¡Gran post!

  • # María dice:
    22 de June de 2009 a las 21:39

    No creo que nadie tenga la verdad absoluta, y por lo tanto no creo que lo que tu consideras es buena música lo tenga que ser para el resto de la humanidad, y si por cultura es, no creo que seas el más culto del mundo para opinar que es lo mejor o lo peor, diciendo que si triunfa un tipo de música u otro es por la gente inculta que te rodea.

    ¿Realmente piensas que no existe ningún grupo o solista del pop-rock en el panorama nacional o internacional que merezca la pena? No creo que sea así, la verdad. ¿Te suena Extremoduro y su nuevo disco La Ley Innata? ¿O qué pasa? ¿Sólo triunfa lo puramente malo, según tú? Si tan buen criterio tienes, algo tendréis que aportar tu grupo y tú.

    Si es por estudios, yo estoy en 3º de Economía y escucho a Melendi o El Barrio… ¿dónde me clasificas?

  • # Leonor dice:
    22 de June de 2009 a las 22:55

    Yo estudio cuarto de Ingeniería aeronáutica y escucho a Falete y a Pintingo.

  • # ander de brich dice:
    24 de June de 2009 a las 16:09

    Vuelves a menospreciar el fútbol. No es la primera vez y ya comenté en alguna otra entrada que me parecía una generalización injusta. Entiendo lo que representa en el texto y por qué lo empleas, pero sospecho que si leyeras un texto similar en el que la palabra “fútbol” fuera sustituida por “videojuegos”, te resultaría ofensivo.

  • # antonio molina dice:
    26 de June de 2009 a las 5:54

    No confundáis tener estudios con ser culto…

  • # EVG dice:
    16 de July de 2009 a las 10:59

    Antonio lleva toda la razón del mundo. He tenido compañeros Telecos [los coquitos, como nos llaman] que decían: “dende”, “muncho” ,”asín”… Amigas de humanidades que escribían “llaque”… y como esas, mil perlas.

    La lectura pertenece a un nivel superior, incluso le preguntaron a un amigo con extrañeza sobre su aficción a los libros sus propios compañeros de la universidad.

    De mi grupo de amigos, el más culto no acabó el bachiller, sin embargo es un gran conocedor de los temas que conoce y un gran “escuchador” de los que no.

  • # EVG dice:
    16 de July de 2009 a las 11:12

    María, estarás en 3º de económicas pero me da a mí que sabes poco de mercado… El grupo de Elías posiblemente sea, musicalmente hablando, de un nivel infinitamente superior a Melendi, pero su estilo, a día de hoy, no vende, porque, a día de hoy, lo que vende es música de uno de estos tipos: chabacana [Melendi y Extremoduro -que en el 92 no se comía un colín-], empalagosa [triunfitos en general] o macarrilla [ECDL o Pereza].

    Estoy de acuerdo con Elías en que Pereza es lo mejorcito que hay a nivel nacional [si nos atenemos a lo que se escucha en radio/TV]. Sin embargo, opino que hay otros grupos/solistas que no suenan [aunque sí venden] y que son mucho mejores [Skizoo, Lagartija Nick, Lapido…].

  • # Pit dice:
    20 de July de 2009 a las 19:03

    Cambiando de tema. Elías!!!!! Hace tiempo que no escribes nada

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