Ars longa, vita brevis

La vida falsa

23 de June de 2009

La breve película que tenéis sobre estas líneas la podéis encontrar en Life, Inc., la web de un libro de Douglas Rushkoff sobre cómo nuestra vida hace tiempo que no nos pertenece, y somos simples activos de las empresas que en realidad mueven y rigen el mundo. Una idea que me ha llamado mucho la atención en el corto es la de que el Renacimiento no fue el principio de la era moderna ni del antropocentrismo ni de nada bueno, sino más bien el olvido de la persona en favor de los intereses comerciales y monetarios, con la generalización de la moneda —tanto en metal como en papel— como materia de trueque, como si en realidad un billete tuviese algún valor, y el abandono de la saludable práctica de cambiar bienes por bienes. Bienes de verdad, quiero decir, no papeles pintados.

El invento y uso general del papel moneda ha dado alas a la figura del intermediario, una persona que no te da nada pero sí te quita cosas (no tiene por qué ser un banco, pero encaja perfectamente en la definición, desde luego). El banco no tiene nada, y tú le llevas unos papelitos que has cambiado por cosas reales (tu tiempo y trabajo, una casa, un vehículo, comida). El banco lo guarda y hace millones de euros al día. ¿Sería esto posible sin la existencia del papel moneda? Lo dudo. Durante la Edad Media, hábilmente desprestigiada desde todos los frentes, el que quería prosperar tenía que trabajar. Y, además, normalmente tenía su trabajo: era zapatero, agricultor o soldado. Hoy en día seguimos siendo vulgo, villanos; pero ya no trabajamos en lo nuestro, sino que una empresa decide lo que tenemos que hacer y cómo tenemos que hacerlo. Y nos paga con papelitos, que llevamos al banco, que los devuelve a las empresas. A veces veo con tanta claridad el comportamiento tan estúpido al que hemos llegado, que siento que me va a estallar la cabeza en mil pedazos.

No solo entregamos nuestro tiempo, esto es, nuestras vidas, a las grandes empresas, sino que además les debemos permitir que nos chuleen, y nos llamen ladrones ellas a nosotros:

ipod2

El escritor del documental me parece demasiado optimista en algo: piensa que esta crisis podría cambiar las cosas. Yo creo que no. La bobosociedad actual es algo parecido a un gas: puede comprimirse casi ilimitadamente. Por muchos puestos de trabajo que perdamos, no creo que el número de personas que mueren de hambre en el mundo varíe demasiado. Mucha gente tendrá lo justo para comer, o tendrá que pedir para comer, y se sentirán enormemente desgraciados, porque nos han creado la ilusión de que necesitamos llenar nuestras casas de cosas para ser felices. ¿Te das cuenta? El hecho más extraordinario que va a ocurrir en la historia del universo es que estás vivo ahora mismo. ¿Por qué eso no te hace sentir feliz y realizado? ¿Por qué necesitas comprar una casa más grande? Recuerda una cosa: veinte años después de que tú hayas muerto, la casa seguirá ahí. ¿No es una injusticia? ¿Es que la casa es más importante que tú?

Pues no, en absoluto. La importancia de las personas reside en su carácter efímero. Solo se vive una vez, y por poco tiempo. Decide cuánto tiempo vas a dedicar a vivir y cuánto a fabricar papelitos verdes. Y sobre todo, piensa en si vas a seguir delegando la decisión en otras entidades.

Lo sé, esta hipnosis colectiva hace muy difícil salirse del camino trazado. Si te pones a fabricar cosas y a intentar venderlas tendrás dos consecuencias negativas: serás el freak del barrio, un bufón; y además, por mucho que quieras escapar del dinero, el Estado te acosará intentando que transformes tus cosas en papeles porque tienes que pagar impuestos. Tienes que transformar las cosas en dinero, el ser en la nada. Pero tal vez merezca la pena intentarlo. Quien esté de vacaciones, que lo haga.

Por otra parte, el dinero es una puta. Si mañana te ofrecen un trabajo de diez mil euros al mes, ¿qué harás? El dinero puede proporcionarte rápidamente cosas que de otra manera te costaría trabajo conseguir. Tuya es la decisión de si eso que consigues tan rápido de la puta te ofrece el mismo placer que lo que te da la chica que te ha costado tanto conquistar.

7 comentarios en “La vida falsa”

  • # Pedro dice:
    23 de June de 2009 a las 22:26

    Mira la opinión de Berlusconi sobre lo que dices en el último párrafo:

    “Nunca he entendido qué satisfacción puede existir si no existe el placer de la conquista”, dice Il Cavaliere en una entrevista.

    Es chocante, porque lo había leído hoy y después al leer tu blog, me he dicho, este tema me suena.

  • # Manuel dice:
    24 de June de 2009 a las 11:49

    Esto no es vida…

    En realidad, mi tío que vive en Galicia está más cerca de vivir que yo que vivo en Madrid.

    Él allí tiene una casa que se construyó hace años en un terreno que mi bisabuelo le regaló, y sobre la que no tiene hipoteca alguna.
    Durante su vida siempre ha elegido a lo que quería dedicarse, llegando incluso a permitirse el lujo de estar un par de años en su casa dedicando su tiempo a construirse un hórreo, un horno de granito y otras cosas, al tiempo que rechazaba hacer ese mismo trabajo para otros que le ofrecían mucho dinero por ello.

    Hace años que decidió permanecer allí, en un pequeño pueblo frente a Vigo, antes que venirse a Madrid a ganar más dinero por pasar todo el día trabajando.

    No se ni el dinero que tiene o deja de tener, ni si lo tiene en el banco o no, porque nunca habla de ello. Como él dice, mientras tenga un plato de comida en la mesa, no piensa preocuparse de nada más.

    Y como tú dices, es muy difícil salirse del camino… si, por ejemplo, yo mañana decidiera que prefiero quedarme en casa y trabajar como informático para otros, me encontraría con serias dificultades para hacerlo…

    Si trabajara para otras empresas, que tuviesen necesidad de tener una factura, el Estado se me echaría encima para obligarme a darme de alta como autónomo y declarar todo lo que gano o dejo de ganar para llevarse una sustanciosa parte de mis ingresos.
    Y obviamente otras empresas podrían verme como una amenaza, y buscar hundirme tirando los precios por los suelos para evitar que les robase clientes…

    Y para despertar a la actual y adormilada sociedad, tendría que pasar algo realmente gordo. Basta con ver los últimos escándalos políticos sobre financiaciones ilegales, malversación de dinero público y cómo la opinión pública no ha movido un dedo, para darse cuenta de que la gente parece resignada a seguir tragando ante cualquier exceso.

  • # antonio molina dice:
    24 de June de 2009 a las 13:14

    Y qué importa todo esto, Elías, todo lo que has escrito y que me parece correctísimo, todos los comentarios anteriores y posteriores a éste; qué importan al lado del hecho de que Cristiano Ronaldo viene al Madrid…

  • # Mago dice:
    24 de June de 2009 a las 15:53

    Manuel, tu tío es un sabio. No le darán el premio nobel ni aplausos sociales, pero sabe vivir de forma simple y sabe apreciar lo natural (lo espontáneo) en vez de enredarse con el “sistema” (que contiene un consumismo obsesivo entre otras cosas).

    Diré algo sobre la crisis. Para mí la crisis tiene cosas buenas. Incluso perder el trabajo puede ser una bendición para muchas personas. Una bendición si les sirve para darse cuenta de tantas cosas que no necesitamos, y como estímulo para cambiar el orden de prioridades de nuestras vidas. Además podríamos encontrar otras formas de expresarnos más naturales (prefiero llamarlo “formas de expresión” o “actividades”, antes que llamarlo “trabajo”, ya que la palabra “trabajo” tiene un tinte de sufrimiento, que procede de su raíz etimológica y de la carga que lleva desde siglos).

    Lo natural es hacer lo que hacen algunas personas, como el tío de Manuel, supongo: hacer cosas que nos satisfagan, que nos hagan sentir bien. Incluso el trabajo, se supone que en teoría se hace para sentirnos mejor, para mejorar nuestras vidas. Pareciera obvio que si alguien detecta que su trabajo no hace su vida mejor, podría ser una buena inversión sondear las alternativas.

    Lo que veo es en algunos casos miedo a que si uno pierde el trabajo, no pueda encontrar una actividad mejor. Y entonces a veces surge el conformismo: resistir, conformarse con sobrevivir, aunque sea sufriendo. Sin embargo a menudo hay a la vuelta de la esquina actividades más placenteras y que nos hacen un bien mayor. A veces las descubrimos “fortuitamente”, porque perdemos nuestro puesto de trabajo y eso nos obliga a mirar más allá de nuestras narices. Otras veces algunas personas llegan a decepcionarse tanto con sus actuales tareas, que lo echan todo por la borda y lo sueltan, atreviéndose a experimentar con lo nuevo, con “lo que surja”. Y lo que surge suele ser muchas veces mejor. De hecho siempre surge algo mejor cuando uno emprende la “aventura” con una actitud entusiasta, abierta. Aunque si uno va con miedos, lo típico es encontrar un trabajo parecido al que uno ya tenía, el miedo atrae lo limitado debido a que al estar acobardados aceptamos “la primera oferta” que encontramos, aunque sea igual de mala que la que nos había decepcionado durante años. Como da miedo lo nuevo, preferimos conformarnos con los males de siempre (“más vale lo malo conocido…”). Y con esta actitud pues ya se sabe: repetimos los viejos circuitos hasta que lleguemos a estar tan hartos que una de dos: o saltamos o nos morimos del aburrimiento jejeje…

    Para mí no hay reglas fijas: no tenemos que hacer X o Y, no tenemos que conservar obligatoriamente el actual trabajo que tengamos, ni tampoco obligatoriamente abandonarlo. De hecho, decidamos una cosa u otra, hay oportunidades constantes para ampliar nuestros horizontes. La verdadera elección podríamos decir que consiste en elegir entre amor/alegría o los miedos. Ahí podemos sondear dónde hemos puesto nuestro orden de prioridades. Tengamos la vida que tengamos, siempre podemos abrir cada día más rendijas hacia lo alegre, lo amable (amoroso), y así disipar nuestros miedos.

    Porque son los miedos los que nos impiden avanzar, los que nos ciegan y nos impiden ver las numerosas alternativas a nuestro alcance.

    El dinero no lo es todo, el consumismo no lo es todo. Los mayores tesoros no se pagan con dinero: disfrutar del amanecer o del atardecer, de un paseo por el monte, de ayudar a una anciana a llevar la bolsa de la compra, de las risas y entusiasmo de los niños, de la suave luz de las estrellas, de una refrescante ráfaga de aire… Todas esas cosas son muy simples y nos ayudan a centrarnos en la “buena onda” (amor, alegría, etc) y así disipar nuestros miedos.

    Total, ¿qué es lo peor que podría pasarnos? ¿Morir? Quizás sea preferible morir viviendo una vida alegre y libre, una vida que me entusiasme, que tener que soportar vivir una vida aburrida o que me resulte frustrante, una vida “muerta”.

    Me parece que la forma agradable de hacer las cosas es intercambiando unos con otros desde la alegría y la amabilidad. Hemos montado un sistema o sociedad en el que predomina el miedo (el miedo a no tener suficiente, el miedo al qué dirán, el miedo a perder la mierda de trabajo que uno soporta por miedo a no tenerlo, etc). Confío en que somos capacez de crear esa forma de intercambiar unos con otros con alegría, con respeto. Cuando yo estoy alegre, ese ánimo puede irse contagiando a los demás. Y lo mismo sucede cuando cualquier persona está alegre y de buen ánimo. De lo que se deduce que a todos nos convendría promover la alegría tanto en uno mismo como en los demás. ¡A ver si encontramos la manera, seguro que no es tan difícil! Quizás empezando simplemente por sonreír un poco más, de vez en cuando.

    Os dejo un conocido vídeo de 2 minutos de duración, aquel donde un concejal gallego vivió un ataque de risa en plena rueda de prensa. Durante ese rato, fue una persona indudablemente feliz. Incluso contagió a otros (a mí mismo cada vez que veo este vídeo jajaja). El poder de la alegría y de la risa será algún día el motor de una sana sociedad. Actualmente el motor es la ignorancia y el miedo, y al ver las consecuencias resulta difícil comprender cómo no nos ponemos las pilas y sondeamos intensamente qué alternativas tenemos para vivir mucho mejor.

    El vídeo al que me refería:
    http://www.youtube.com/watch?v=8ru3cVDVQCA

    Saludos a todos!

  • # Leonor dice:
    24 de June de 2009 a las 18:41

    La última oración es de Berlusconi.

  • # Leonor dice:
    24 de June de 2009 a las 18:42

    Dios, ya te lo han dicho antes. Y creía que era una locura mía!!! Qué bueno.

  • # Elías dice:
    25 de June de 2009 a las 6:34

    ¿He copiado a Berlusconi? La verdad es que, éticamente, siempre he dejado bastante que desear.

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