Ars longa, vita brevis

Más polémica abortista

11 de May de 2009

Este domingo estuve en el bautizo del hijo de unos buenos amigos. Entré a la ceremonia, por supuesto: aunque no creo en ninguna religión, a menudo asisto a alguna ceremonia social en la que tampoco creo en absoluto, como reuniones de comunidades de vecinos, bodas, mítines electorales y juicios. Si asisto a una farsa descarada como es un juicio de la España actual, ¿no voy a entrar en un bautizo, donde mis amigos consideran importante que esté? Sí, por supuesto que sí, que uno es muy formal. Se me pasó ya la edad de andar llamando la atención mostrando mi repulsa ante las ceremonias franquistas al uso para ir luego a ponerme ciego de langostinos en el convite. No quedaría muy elegante. O lo comido por lo servido, como decimos aquí. Además, el párroco iba a doscientos por hora y se cargó la ceremonia en quince minutos (creo que le han retirado cuatro puntos del carné).

A la salida me percaté de una mesa donde el templo tenía su propaganda a disposición de quien quisiera cogerla. Agarré un folleto que me resultaba familiar: el famoso del lince y el niño pequeño. Por criticar, más que nada. Pero leí en él un argumento que me parece razonable, y que me extraña que no hayan explotado más desde las filas católicas, o si lo han hecho, yo no me he enterado. Es el de la comparación entre la destrucción de un embrión humano y la de, pongamos por caso, huevos de águila imperial. Aquí tengo que poner en evidencia, una vez más, mi ignorancia en materia jurídica. Sé que hay un programa de protección de esta hermosa ave, y tengo entendido que la caza de especies protegidas puede considerarse delito. Pero ¿están protegidos sus huevos?

La protección de los nidos y huevos del águila imperial es crucial para su supervivencia, ya que se estima en menos de 200 la cantidad de parejas de este ave que quedan en España (esta especie es endémica de la Península). Así pues, sería lógico que se considerase delito, o al menos falta, la destrucción de huevos de este animal, y si hay algún entendido en leyes le agradecería que aclarase en algún comentario si es así.

En ese caso, estaríamos considerando delito la destrucción de algo que no es un águila imperial, al menos no aún, ya que las personas que apoyan el aborto en los primeros tiempos del embarazo —entre los que me incluyo— consideran que un aborto temprano no es un asesinato, ya que un embrión joven no puede considerarse un ser humano, aunque pueda serlo algún día. Si admitimos esta vía lógica, y se liberaliza el aborto en las primeras semanas del embarazo, sería lógico que fuese también totalmente libre la destrucción de huevos de cualquier especie por muy amenazada que esté, ya que no estamos atentando contra ningún ejemplar de la especie protegida, sino contra algo que, como mucho, puede llegar a serlo en un tiempo determinado.

Aunque creo que el argumento tiene base, es relativamente fácil de rebatir. Por un lado, la especie humana no está amenazada, al menos en número, aunque gran parte de la humanidad, por desgracia, sí vea su existencia amenazada a diario, lejos del lujurioso oasis occidental. Así que podemos empezar a decir que se trata de casos distintos.

Por otra parte, en el caso del águila imperial, lo importante no es la supervivencia de los individuos —que es de lo que se habla cuando alguien se opone al aborto—, sino la perduración de la especie. Cuando hay millones de ejemplares de un animal, y la especie no está amenazada, normalmente la caza es libre, aunque a algunos nos entristezca que haya gente que dispare a seres vivos por diversión. Al igual que están protegidos los monumentos arquitectónicos y las obras de arte, hasta el punto de que se prohíbe la ejecución de obras que pongan en peligro las edificaciones (aunque los políticos, si hay cera por medio, suelen saltarse el reglamento a la torera), es lógico prohibir la destrucción de huevos de águila imperial, ya que, aunque esos huevos no son águilas, su eliminación puede poner en peligro algo que sí está protegido: la especie en sí.

¿Más opiniones?

4 comentarios en “Más polémica abortista”

  • # Crul dice:
    11 de May de 2009 a las 23:53

    Estoy siendo un poco retorcido, pero se me ocurre otra forma de rebatirlo:
    Si quisieramos compararlo realmente tendríamos que pensar si meteríamos en la cárcel a la madre de los huevos si los destruyera.

    No es lo mismo interrumpir el embarazo de otro individuo que el propio. Por supuesto habrá quien considere que ambos casos son delitos, pero aún así creo que siguen siendo casos distintos.

    Saludos

  • # megalegen dice:
    12 de May de 2009 a las 8:43

    Supongo que los huevos de águila están igual de protegidos que ellas mismas, supongo. Y aún siendo así no tiene nada que ver pues los abortos suelen estar consentidos por las madres. Y dudo un águila consienta que le pase nada a sus huevos.

  • # antonio molina dice:
    14 de May de 2009 a las 16:18

    Tengo claro que no somos nadie para apropiarnos de la vida de otra persona (o nasciturus o como sea), para eliminar a un ser humano no nacido, aunque se quieran esgrimir argumentos de lo más variopinto: salud mental de la madre (¿?), peligro físico real, malformaciones… Cuando el hombre empieza a cosificar al hombre (Marx lo llamaba reificación), mal asunto. Parece que el bebé no nacido es un objeto, que si sirve para la felicidad de los padres es bienvenido y si no, pues señora, ábrase usted de piernas que no se va a enterar de nada… Kant dijo en su segundo imperativo categórico que el hombre debe ser tratado siempre como un fin, nunca como un medio. Pues eso.

  • # Claudio dice:
    6 de June de 2009 a las 16:25

    http://monologosdelporquero.blogspot.com/2009/05/votar-lo-que-se-quiere.html


    ¿Se puede defender seriamente que lo que antes no era una vida humana haya llegado a serlo ahora? No hay nada que justifique ese cambio, sólo se ha producido el despliegue de lo que ya estaba “plegado” en el genoma en el momento de su constitución. Es, por tanto, una postura débil. Y, más triste: cínica: equivale a decir: “se puede disparar contra un hombre desarmado que se dirige hacia nosotros cuando está a cien metros, y eso está muy bien; si se encuentra a cincuenta metros, eso no está muy bien; si ya ha llegado, eso no se puede hacer”.

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