Ars longa, vita brevis

Pierde peso fácilmente

16 de April de 2009

botero

Acabo de ver en las noticias en Antena 3 que va a aparecer en el mercado farmacéutico español un nuevo producto, una especie de pastillita que permitirá a las personas adelgazar hasta un 50% más que con los regímenes que están siguiendo actualmente. Al parecer, el tratamiento costará unos 55 euros por mes. Yo lo tengo claro: si tuviera pocos escrúpulos, me dedicaría a vender a la gente pastillitas para adelgazar. La gente no deja de comprarlas, y claro, con las pastillitas no se adelgaza, con lo que los angustiados cerebros de las personas obesas que quieren dejar de serlo piensan dos cosas: o bien «eso es que no tomo suficientes pastillas»; o bien «eso es que estas pastillas son malas, voy a comprar otras a ver si son buenas».

Yo nunca he sufrido problemas de sobrepeso, de hecho —y no quiero que nadie me odie por esto— normalmente tengo que vigilar mucho mi dieta para no bajar de peso, porque casi siempre me mantengo en el límite de la delgadez excesiva. Imaginaos cómo es mi caso, que cuando quiero engordar me pongo a hacer deporte. Cualquiera, natación, pesas, ciclismo, incluso footing. Como carezco casi completamente de grasa corporal (debe ser que mis malos pensamientos gastan muchos lípidos), en cuanto realizo cualquier ejercicio no pierdo peso, sino que gano por el aumento de masa muscular. No lo veáis como una cosa frívola: es también triste querer subir unos kilos, estar completamente saciado y obligarte a comer más. Mis amigos con tendencia al sobrepeso me ridiculizan, porque ellos parecen no saciarse nunca: acaban de comer su segundo plato y podrían comer dos segundos platos más; sin embargo, aunque yo tengo un saque bastante bueno, no soy un monstruo pantagruélico y mi capacidad devoradora se mantiene dentro de unos límites humanos.

Pero he conocido a muchas personas que han intentado quitarse unos cuantos kilos que les sobraban, y de hecho he visto a algunas de esas personas conseguirlo, a veces con resultados realmente espectaculares. A otros los he visto con la vida amargada durante años, años oscuros y depresivos tomando medicamentos, pagando cantidades a veces escandalosas de dinero a gente con las más variopintas titulaciones que les decían que podían comer alimentos del grupo A siempre que no los mezclaran con los del grupo C1 ni con los del D3, a no ser que el día de la semana contuviese la letra n, en cuyo caso debían consumir alimentos de los grupos B y Alt+F4 colgados boca abajo mientras rezaban un avemaría.

Tengo malas noticias. Según la experiencia que se deriva de mi observación —y cuando se trata de cosas que ni me van ni me vienen, suelo ser extremadamente científico en mis observaciones—, existe un único método para adelgazar, solo uno, no hay otra cosa más que funcione, ni pastillas, ni combinaciones de alimentos, ni libros escritos por famosos, ni promesas a la virgen de Calatrava. Pero, a pesar de ser un único método, según lo que he visto, el método es infalible en un 100% de los casos, y no es solo una, ni dos, ni tres ni cuatro personas a las que he visto que este método funcionaba milagrosamente. Pulsa en «leer más» para conocer este secretísimo e infalible régimen que te permitirá perder peso de manera totalmente fiable:

Deja de tragar

Tres simples palabras, efectividad total. Si te sobra tiempo y dinero y te aburres, puedes entretenerte durante décadas perdiendo ese tiempo y ese dinero jugando con miles de recetas y consejos que te prometerán que puedes conseguir algo sin esforzarte. Como digo, si tu objetivo es desembarazarte de unos euros y unos ratos muertos, acude a dietistas o a libros o a una farmacia. Pero si lo que quieres perder son kilos, y no tiempo ni dinero, lo siento: tienes que oír las únicas tres palabras que no quieres oír en este mundo: deja de tragar.

Las matemáticas no mienten. Nuestro cuerpo consume calorías, y la comida nos aporta más calorías para que las gastemos. Las calorías que consumimos de más y que no gastamos —excepto en casos particulares y desgraciados como el mío— son almacenadas por nuestro organismo, normalmente en forma de grasas. Es un mecanismo evolutivo: durante quizás el 99% de su existencia, nuestra especie ha vivido al borde de la inanición, y el acopio de calorías ha sido una técnica fundamental en nuestro metabolismo para poder afrontar épocas de escasez de alimentos. Occidente vive una época de comida disponible para todos (incluso para los pobres de solemnidad, en los comedores sociales) desde hace realmente poco tiempo, tal vez un par de siglos. Y en dos siglos no se pierde una característica evolutiva que se ha tardado millones de años en conseguir.

La única forma que tienes de perder peso es dejar de tragar. Ya lo sé; no te gusta lo que te estoy contando. Vete a la farmacia en busca de un dietista, que te enseñe su título de la universidad de Arriba Hollywood y que te diga que lo que estoy escribiendo es una tontería, que no tengo ni idea, y que con sus pastillas de 90 euros vas a adelgazar y vas a poder seguir comiendo lo que quieras. Y sigue pagando esos 90 euros durante muchos años. Pero si lo que quieres es perder peso, y no que te digan lo que te gustaría oír… tengo malas noticias.

Porque hay una segunda mala noticia. No basta únicamente con reducir el volumen de comida. Piensa en las comidas que más te gustan. Ya lo sé: filetes, pasteles, chocolate, hamburguesas, pizzas, patatas fritas, golosinas, etc. A cada comida le añades dos o tres salsas. Y aborreces la ensalada, las espinacas, las hortalizas y la fruta. No te llenan. Pues bien: tu cuerpo ha vuelto a hacer de las suyas. Durante millones de años lo han enseñado a preferir los alimentos más calóricos —otra vez un residuo de nuestras larguísimas épocas de escasez—. Todo lo que te gusta engorda. No es una maldición gitana ni un mal de ojo. Es la evolución. Tus papilas gustativas, y las de las miles de generaciones que te precedieron, han aprendido a detectar cuándo un alimento tiene muchas calorías, cuándo un alimento engorda, y han hecho que te guste. Los alimentos que no engordan no saben a nada, pégale un mordisco a una lechuga sin aliñar o a un espárrago. ¿A qué saben? A nada, ya te lo he dicho antes. No saben a nada porque no engordan. Tu cuerpo te está diciendo: «esto es basura, no me aporta calorías, deja esta zanahoria en la despensa, que no eres un maldito conejo, y agarra esa pizza cuatro quesos y esa bolsa de patatas». Porque lo que tu cuerpo quiere es engordar. Pero ¿qué quieres tú? Una vez más, si no te gusta lo que te digo, ve a la librería y cómprate el libro de algún famosete donde te digan cómo se adelgaza sin esfuerzo.

Y hay una tercera mala noticia. No puedes hacer excepciones. El ordenador donde estás leyendo esto es una máquina muy perfecta, ya que lleva diseñándose décadas. Pues bien: tu cuerpo lleva diseñándose millones de años. Es mucho más perfecto —y más listo— que tu ordenador. Si quieres, puedes decir: «bueno, hoy es mi cumpleaños / mi santo / el aniversario de la muerte del toro que mató a Manolete / el cumpleaños de Manolete / el inicio de las vacaciones / el final de las vacaciones, así que hoy, por ser hoy, me salto el régimen y como lo que me apetezca». Pues tu cuerpo, esa perfecta y despiadada máquina de engordar, va a aferrarse a todas las calorías que te metas ese único día entre pecho y espalda, y las va a guardar como si tu vida dependiera de ellas, como su tesoro. Y las vas a pagar durante mucho tiempo. Así que, si quieres adelgazar, no existe ni tu cumpleaños, ni tu santo, ni el de Manolete ni el de la madre que os parió a él y a ti. En tu cumpleaños te haces una tarta de espinacas.

En las numerosas ocasiones en que he intentado dejar de fumar, sin éxito, cualquier excusa me ha valido para encender un cigarrillo: porque he suspendido un examen y me siento mal, porque he aprobado otro y me siento bien, porque es el de después de comer o porque estoy bebiendo y no me divierto igual si no fumo. Pues bien, eso son patrañas. Tu cuerpo siempre encontrará una coartada. Tarea tuya es no creértela.

Lo sé, todo esto es muy triste. Pero si quieres conseguir algo, te costará tu esfuerzo. Come menos, come cosas con pocas calorías (dicho en breve: comidas que detestes y a las que no les encuentres ningún sabor) y sin ninguna salsa, y no te saltes esta dieta espartana por nada del mundo. Si sigues este método, te garantizo los resultados deseados. Si no funciona no te devuelvo ningún dinero, porque no te estoy cobrando. Pero eso es lo que hay, amigo. Puedes ayudarte con un poco de ejercicio también, pero recuerda que la fórmula es ingresar menos calorías que las que se gastan. No hay otra.

Y si no te gusta lo que te digo, ya sabes lo que tienes que hacer: tomar pastillas, leer libros de consejos sobre cómo adelgazar sin esfuerzo, cualquier cosa. Pero si tu objetivo está claro, céntrate y ve a por él.

Oye, nunca dije que fuera agradable. Solo dije que era fácil.

Disclaimer y advertencia importante: No, por supuesto que no soy médico ni dietista y no tengo muchas ideas sobre alimentación, lo que he escrito aquí son unos consejos basados en mi observación directa. No es un método que deba seguir nadie. No soy una autoridad en el tema (en realidad, no lo soy en ninguno). Si de verdad vas a planteártelo en serio, mentalízate, haz de tripas corazón y visita al doctor en Medicina.

Recuerda, además, que tu cuerpo necesita no solamente calorías suficientes para moverse, pensar, incluso para hacer la digestión, sino que también necesita vitaminas cuya falta puede dar lugar a enfermedades carenciales. Si piensas seguir algún régimen, deberías consultar a un especialista. Y cuando hablo de un especialista, me estoy refiriendo a un médico. Pero no tengas miedo de dejar de comer todos esos deliciosos y grasientos alimentos. Se puede incluso ser vegetariano y tener un aspecto estupendo y sano, siempre que te asegures de que tu cuerpo tiene todo lo que necesita.

Hay casos, creo —repito que no soy ningún experto en nada— en que el sobrepeso se debe a alguna enfermedad, ya sea crónica o pasajera. En estos casos, lógicamente, el asunto no se reduce a dejar de tragar, y la visita el médico es imprescindible, no ya por razones estéticas, sino por razones de salud, que son mucho más importantes. Primero está la vida saludable, y luego el estar buenorro (a).

Por último, otro consejo, y sobre este sí que corro valientemente con los gastos. La estética no lo es todo en la vida. Puede que el sacrificio (porque de lo que no hay duda es de que es un sacrificio, por eso no te está gustando leer este post) no compensa. Puede que tu vida sea mucho más feliz pensando que te sobran diez kilos que amargándotela entera dejando de hacer o de comer lo que te gusta e invirtiendo ingentes cantidades de esfuerzo y dinero en lograr encajar en los ridículos cánones de belleza de estos últimos y locos cincuenta años. Excepto en casos médicamente preocupantes (un sobrepeso excesivo no es sano, y esa sí es una buena razón para adelgazar), ¿qué más da que peses un poco más que Kate Moss? En este mundo de salvaje capitalismo, parece que necesitamos ser los mejores en todo para competir, y no nos damos cuenta de que no existe el cuerpo perfecto y de que Velázquez no sólo pintó la Venus del espejo, sino también El triunfo de Baco y la Vieja friendo huevos. ¡Que se joda la alta costura! La vida está compuesta de muchas más cosas.

Léete algún maldito libro o ve al cine.

11 comentarios en “Pierde peso fácilmente”

  • # MrBlonde dice:
    16 de April de 2009 a las 21:59

    ¡Hablas sin conocer bien los métodos de los dietistas! Yo el año pasado fui a una dietista y lo que hizo fue anotar una lista de todas las cosas de comer que me gustan y las que no me gustan nada (soy un poco especial yo para estas cosas), y en función de eso me elaboró una dieta que consistía en comer como un desgraciado cinco veces al día. Básicamente mucha verdura y ensalada, que la verdad no me importa nada y me dio unas recetas para hacer obras de arte ensalatorias espectaculares, e hidratos de carbono controlados (nada de atracón de macarrones). Solo eché de menos la tortilla de patata y el embutido del pueblo. En cuestión de tres meses perdí quince kilos, y no es que estuviera obeso antes de empezar. Y sin pastillas.

  • # César dice:
    16 de April de 2009 a las 22:07

    Totalmente genial el post, en la línea de tu blog, esa tan difícil de conseguir y que consiste en añadir un gran texto tras otro.

    No obstante -después de un halago toca lo que toca-, lo de que la estética no lo es todo en la vida hay que matizarlo. De acuerdo en que no lo es todo, no hay que vivir pendiente siempre de cómo nos ven los demás. Sin embargo, es evidente que se vive mucho mejor siendo guapo.

    Y lo que hay que entender es que ser guapo hoy en día no es tener un cuerpo escultural. Únicamente consiste en que no se le salgan a uno las lorzas por los lados, en que sonría más de lo que se enfurruña y en que tenga un cierto gusto vistiendo. Y en no cagarla cada vez que abra la boca, por supuesto. Eso es cuidar la estética. Y ayuda a ser feliz; ser guapo contribuye a la felicidad. Y como se demuestra en tantas ocasiones, no estar gordo contribuye a la belleza.

    De hecho es un tema que seguro daría para un post como este que has escrito, de los que da gusto leer. Porque al final se oye demasiado aquello de que hay que ser felices con lo que se tiene y con lo que se es, pero la realidad indica que dista mucho de ser cierto. Hay que ser lo que queremos ser. Aunque cueste, aunque duela, hay que crecer. Y crecer no es envejecer, crecer es cada día ser mejor, sin descuidar ningún flanco. Conformarse con lo que hay es de apocados.

    Disentimos: el esfuerzo siempre compensa.

    Me hubiese gustado acabar ahí el comentario, pero si se me permite añadir un consejo es que además de dejar de tragar, tiene uno que irse a correr. Es ésta una de las actividades más gozosas que hay en la vida, siempre que se haga bajo voluntad propia. Secretar endorfinas equivale a un chute de placer. Para entenderlo hay que probarlo. ¡Y es adictivo! 🙂

    PD: No sabía que Emily Deschanel fuese vegetariana. Esa mujer es absolutamente perfecta ;D

  • # Elías dice:
    17 de April de 2009 a las 6:30

    MrBlonde: ahí tienes, pues, el segundo punto de mi argumentación. Comer ensalada en lugar de cosas grasientas y deliciosas. Aunque, como advierto en el post, no soy ningún experto. La cosa es vigilar el resultado de la resta ‘calorías ingresadas’-‘calorías gastadas’.

    César: lalengua.info es como Los Simpson. Lleva tanto tiempo publicándose (casi seis años ya) que ya hemos tratado casi todos los temas. Soy como un chimpancé escribiendo a máquina durante un millón de años 🙂

    Pásate por aquí.

  • # Farándula dice:
    17 de April de 2009 a las 19:26

    Al hilo del post enlazado sobre belleza y fealdad, yo siempre me he quedado con una frase de Agatha Christie:

    Cásate con un arqueólogo, cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará

  • # Manuel dice:
    17 de April de 2009 a las 21:50

    Y tienes mucha razón… yo ahora tengo sobrepeso, para mi desgracia, y el único momento en que conseguí quitarme muchos kilos de encima fue haciendo dieta y pasando hambre.

    Lo que sí es cierto es que hay personas con más facilidad para ganar peso que otras, y que incluso algunas personas ven cambiar su metabolismo y empezar a ganar peso aunque no coman más que antes.

    En este sentido los investigadores aún están empezando a descubrir los motivos de porqué algunos engordan tanto y otros (como tú) nada.

    Incluso se ha llegado a hablar de algún virus que podría estar relacionado.

    Lo que sí es cierto, es que hay que vigilar mucho lo que comemos.
    En las últimas décadas la industria alimentaria ha empezado a usar sustancias de las que aún desconocemos sus posibles consecuencias en el ser humano. Un ejemplo, las grasas hidrogenadas, que hacen que los alimentos luzcan mejor durante más tiempo, pero son muy difíciles de eliminar por el cuerpo humano.

    Así que chicos y chicas… si queréis perder peso tener claro que habrá que pasar hambre, y que hay que ponerse en manos de un especialista.

  • # aggtoddy dice:
    22 de April de 2009 a las 10:49

    César, sin ánimo ofender, correr es, tras la bomba nuclear, el segundo peor invento de la humanidad xDDDD

    no lo soporto! xD me aburre! prefiero cansarme escalando o algo así 😉

    Elías, muy bueno el post, me he partido de risa porque lo de no tragar se lo llevo a diciendo a mi familia años y años.

    Otra cosa que ayuda a no tragar es vivir sólo y no disfrutar cocinando, matemático señores.

    Ahora mismo cuando más y mejor como es, como no,cuando retorno un viernes a casa de mis padres a pimplarme lo que mi querida madre haya dejado caer en el puchero =) bendita sea

  • # ander de brich dice:
    23 de April de 2009 a las 15:36

    Efectivamente, no tragar funciona, pero no es la única manera. Además de las dietas acalóricas (no tragar), los dietistas también trabajan con lo que llaman las dietas “disociadas”. La tesis básica es que combinando ciertos alimentos se puede evitar que el cuerpo digiera las calorías de todos ellos y que, por tanto, acumule menos calorías de reserva.

    Obviamente, cualquier dieta que presuma de disociada y permita los albardados, los chocolates, la bollería industrial o las grasas saturadas es un camelo de aúpa.

    Yo, como Mr Blonde, (que creo que es el único que ha citado a médicos dietistas en los comentarios) las he probado y funcionaron. En mi caso, 20 kilos en dos años. Es cierto que mis hábitos alimenticios cambiaron por completo, pero han pasado más de tres años desde aquello y nunca los he recuperado.

    Por cierto, el médico que me asesoró ni siquiera era dietista. Fue el de cabecera de la Seguridad Social.

  • # reichel dice:
    28 de April de 2009 a las 17:04

    Lo siento pero este tipo lleva razón—…

    YO EL AÑO PASADO PESABA 71 KILOS Y ESTE AÑO PESO 46!!!!!

    k os parece??
    BIEN??

    NO ME FUNCIONO NINGÚN DIETISTA NI NADA DE ESA MIERDA!!!

    Y ADEMÁS YA NO ME GUSTA LA COMIDA CON CALORIAS!
    ES MÁS ME HE ACOSTUMBRADO TANTO A LA FRUTA, CEREALES Y VERDURA K ME SACIAN Y ME ENCANTA COMERLOS”””!!!

    solo como pescado por k la carne ahora me da un asko increible y no toma ni cocacola, ni golosinas, ni chocolate, ni hamburguesas, ni pizzas—…

    VAMOS K LO UNICO QUE ME PUDIERA ENGORDAR SERÍAN LAS GALLETAS DIGESTIVE!!!

    BUENO K SEPAIS K NADA ES IM`POSIBLE!!
    Y AKI ME TENEIS SACANDO SOBRESALIENTES Y CON UN FÍSICO 10!!!

    TODO SE PUEDE LOGRAR, AUNKE AL PRINCIPIO CUESTE.
    MERECE LA PENA!!!

  • # ander de brich dice:
    30 de April de 2009 a las 12:28

    Relájese, Reichel

  • # MALINA dice:
    26 de January de 2011 a las 12:30

    ES PERFECTO PORQUE ES LA VERDAD, AL QUE NO LE GUSTE QUE SIGA ENGULLENDO, PERO LA GENTE ES INCAPAZ DE IMAGINARSE UN PLATO SIN FREIR Y CON ACEITE CRUDO, Y NO SOLO ES POR LOS ACEITES RECALENTADOS, ES QUE TAMPOCO ENTIENDO DONDE ESTÁ EL PLACER EN COMER TRIPAS DE ANIMALES (CHORIZOS, ETC), SINCERAMENTE, ESO SOLO TIENE UN NOMBRE, VICIO, PORQUE EL CUERPO NO SOLO NO TIENE NECESIDAD DE ELLO, SINO

  • # MALINA dice:
    26 de January de 2011 a las 12:34

    QUE ADEMÁS TE LO AGRADECERÁ, Y ELLO SE NOTARÁ EN TODO, TANTO A NIVEL FÍSICO, COMO SICOLÓGICO, COMO COGNITIVO. Y PARA LOS Q QUIEREN COMPETIR CON LOS DEMÁS EN LA SOCIEDAD CAPITALISTA, NO HAY NADA MEJOR QUE LA DISCIPLINA Y GRAN FUERZA DE VOLUNTAD. ANIMO!!!! LEER ESTO YA ES UN GRAN PASO EN SÓ PARA POR LO MENOS CUESTIONARTE UN RATITO, LUEGO TU DECIDES.

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