Ars longa, vita brevis

13 de April de 2009

Cuando tienes 18 años, te preocupa lo que los demás piensen sobre ti; cuando tienes 40, te importa un bledo lo que los demás piensen de ti; cuando tienes 60, te das cuenta de que nadie ha estado pensando en ti.

Esta y otras 49 cosas que los que cumplen 18 años deberían saber, vía Neatorama.

Noble a precio de saldo

12 de April de 2009

El Principado de Sealand (literalmente, «Tierra del mar») es una nación independiente cuyo territorio se limita a una base británica de la II Guerra Mundial construida en medio del mar, cerca del Reino Unido, aunque también reclaman 12 millas de agua alrededor del diminuto país (vía cracked.com). Su población asciende a 27 habitantes aproximadamente. Sí, aproximadamente 27, parece ser que los censos no son seguros.

Aunque la historia de Sealand es muy breve, no creáis que no ha tenido sus momentos épicos. Roy Bates fue el fundador del principado, pero al parecer un tipo llamado Ronan O’Rahilly ya había reclamado un tiempo antes de su llegada la posesión de la base. Así que un día se presentó con unos cuantos matones e intentó desalojar a Bates, que defendió su fortaleza con uñas y dientes y se mantuvo en el poder.

No acaba ahí la cosa. Poco tiempo después, Bates tuvo que defender sus fronteras del asedio de la mismísima armada británica. Al fracasar en el abordaje, el gobierno de Su Majestad reclamó el pedazo de chatarra en los tribunales… que dictaminaron que Sealand no estaba en aguas territoriales británicas y que, por lo tanto, pertenecía a Roy.

Y aún hay más. El primer ministro, Alexander G. Achenbach, estaba descontento con el régimen de Roy y organizó una revuelta, en la que tomó como rehén a Michael, hijo del primer hombre del país, aprovechando que este se encontraba de visita en el extranjero. No conocía lo suficientemente bien a Roy Bates, que se presentó en su helicóptero con un grupo de mercenarios y desalojó a Achenbach. No creáis que el primer ministro exiliado se ha rendido, pues ha creado una página web donde reclama que la comunidad internacional le reconozca su legitimidad en el trono de Sealand. Como veis, en este mundo el que se aburre es que no es suficientemente emprendedor. No creo que Mick Jagger, en su lecho de muerte –que espero que tarde mucho en visitar–, sienta haber vivido una existencia tan plena como la de cualquiera de estos tipos.

Y aquí viene lo bueno para vosotros: preocupado por su escasez de condes, duques y fauna por el estilo, el Principado de Sealand tiene una tienda en línea donde podéis comprar, por el módico precio de 6,36 libras esterlinas (unos 7,08 euros al cambio actual) un título de lord, lady, barón o baronesa de Sealand. Así es como lo venden:

Disfrute de la vida elevada

Este título individual de nobleza está aprobado y garantizado por nuestra Soberanía, la Jefatura del Estado y la Familia Real de Sealand, y está basado en las leyes constitucionales de nuestro gobierno, establecido en 1967. Esta distinción se concede en reconocimiento de su apoyo financiero al bienestar y el desarrollo de Sealand y el deseo de formar parte de nuestro Estado independiente soberano.

¿Qué? ¿Aún no estáis convencidos?

Use su título para:

Conseguir tratamiento VIP y pasar a los primeros lugares en la cola para acontecimientos importantes.
Impresionar a la gente y hacer amigos.
Ser invitado a todas las fiestas importantes.
Asegurarse la mejor mesa en los restaurantes.
Dar envidia a sus compañeros de trabajo.
Conseguir privilegios en los vuelos.

Si yo fuera vosotros, me lo pensaría.

Desde el peor lugar del mundo

Minutes Before Six, el blog de un condenado a la pena capital desde el corredor de la muerte:

Podéis quitarnos nuestros nombres y reemplazarlos por números, enjaularnos y almacenarnos en condiciones que no son dignas ni para vuestros perros, y exterminarnos a vuestro antojo, pero aun así somos seres humanos, capaces de todo desde el amor y la belleza hasta la violencia y el odio. Este soy yo, sin editar.

Thomas Bartlett Whitaker
#999522

Es curioso que, negándoles a las personas el derecho máximo, el único que da sentido a todos los demás, se dediquen ahora a dar acceso a Internet a los que tienen las horas contadas. No, la negación del derecho a la vida hace que todos los demás sean solo inútiles y caprichosos divertimentos sin sentido. Este es el condenado, declarado culpable en Texas del asesinato de su madre y de su hermano menor, y de graves lesiones a su padre que lo llevaron al borde de la muerte:

bartwhitaker

Y estas, las palabras de su padre pidiendo clemencia al tribunal:

Un tercio de mis razones es porque soy su padre y no quiero que muera; otro tercio, porque quiero construir una relación con él y saber por qué ha ocurrido esto; y, sobre todo, porque la persona que volvió de México es diferente. Si él no ha pedido el perdón del Señor, quiero que el jurado le dé tanto tiempo como sea posible para su redención.

No Envy, No Fear – Joshua Radin

10 de April de 2009


Enlace al vídeo en YouTube

Y todos los días lo intentamos encontrar,
buscamos en nuestros corazones y nuestras mentes.
El lugar que llamábamos hogar
no lo podemos encontrar cuando estamos solos.

Por eso, no sientas envidia, no tengas miedo.

Espero que estéis disfrutando de estos días de vacaciones y también de este fin de semana más que yo, un pobre diablo acosado por la gripe.

Pagafantas anónimos

9 de April de 2009

Hola, me llamo Javier, y llevo tres días sin pasear al perro de mi mejor amiga.

¿Quién de vosotros no ha cometido el error de ser un pagafantas? Los más afortunados lo han hecho solo una vez. Pero ahora, por fin, un valiente psicólogo ha organizado unas sesiones en las que ayuda a estas víctimas del amor a superar su experiencia y reinsertarse en la sociedad del flirteo como miembros productivos (para ellos mismos, se entiende, no para las pelanduscas ni sus novios). Ha montado una web, y el primer e impresionante vídeo lo tenéis aquí:


Enlace al vídeo en YouTube

Visto gracias a Roddy del foro Hlp.

Bienvenidos al siglo XX

8 de April de 2009

En el Reino Unido, un señor va paseando tranquilamente por la calle con las manos en los bolsillos, tras cerrar su kiosco. Llega un policía y la emprende a golpes con él hasta que lo manda al suelo. Minutos después, el hombre muere de un ataque cardíaco.

En Italia, el presidente Berlusconi, refiriéndose a los cientos de familias que, tras perder a algunos de sus seres queridos en un terremoto –seres queridos que nunca, nunca jamás volverán a ver–, se refugian en tiendas de campaña, dice que están como en un camping.

En España, sale un ministro de Cultura que ha sido nefasto para la cultura y entra una nueva, vieja conocida por sus ideas de que hay que recortar derechos a los ciudadanos pobres para que un reducido grupo privilegiado tenga aún más privilegios. Bienvenidos al siglo XX.

Con una diferencia. En las dictaduras de principios del siglo pasado, el poder no se había conseguido de forma democrática. En este, sin embargo, las tres situaciones citadas más arriba proceden, en todos los casos, de Gobiernos que han renovado sus legislaturas. Pero vosotros tranquilos.

Seguid votando, y sobre todo, seguid votándoles. Cuando haya unas elecciones, que no os influyan las ejecuciones sumarias, el pitorreo ante el sufrimiento máximo de los ciudadanos, la amenaza a las libertades de todos para garantizar el enriquecimiento de unos pocos. Votad. No os preocupéis: habrá miles de blogs recordándooslo, hablándoos del voto útil, del miedo a no sé qué y de no tirar el voto a la basura. Votadlos a ellos otra vez, pero sobre todo votad: que no se os olvide refrendar y aprobar con vuestro voto situaciones como las citadas.

Qué mal lo hemos tenido que hacer en el siglo pasado para que nos obliguen a repetir curso.

Lo bello en lo trágico

7 de April de 2009

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La explicación quizás la tengan los psicólogos evolutivos, o los sociólogos, pero no cabe duda de que la tragedia despierta en nosotros a menudo un sentimiento de belleza ilógico y precioso. Tan hermosas como trágicas son estas fotografías del tremendo terremoto de ayer en Italia, vía digg.com. Ninguna de las fotografías muestra cadáveres ni personas visiblemente dañadas.

Feminismo

6 de April de 2009

La creciente importancia de la mujer en las sociedades modernas no se ve en las carteras ministeriales, ni en los altos puestos de las empresas, ni en la adopción de leyes de género delirantes e injustas por parte de nuestro Gobierno. El verdadero –y totalmente lamentable– resultado de la evolución de la sociedad hacia un futuro donde las mujeres deciden cada vez más se puede ver en este gráfico:

vampire_chart_500

Resumiendo, ¿cómo hemos podido pasar de esto…

nosferatu

… a esto?

twilight-bella-edward2

Se suponía que las películas de vampiros tenían que causar miedo, y no un ataque agudo de diabetes.

(Chicas, no os enfadéis, que es medio broma. Vía cracked.com.)

Bipolar

5 de April de 2009

El diario global en español (antes diario independiente de la mañana, pero cambió su lema, no sé si para dejar claro que ya no es independiente o para que no lo relacionen con el programa de Jiménez Losantos) siempre ha sentido cierta atracción casi erótica por el mundo árabe-musulmán, cosa ni reprochable ni que necesite justificación, ya que el amor, si algo tiene, es que es ciego. Nada que objetar, como digo. A veces uno se explicaba estas cosas por la comprensible intención de alejarse de todo lo que hubiera inventado el general Francisco Franco, como la Constitución española que el gallego redactó póstumamente en 1978, la religión católica, España y todas esas cosas (a las cuales, dicho sea de paso, yo tampoco profeso demasiada adoración). Otras veces este enamoramiento era ciertamente irritante. Hay ocasiones en que leo algo en prensa y se me queda grabado durante años. Hace quizá un lustro leí un reportaje en El País Semanal sobre el antiguo protectorado español en Marruecos –es curioso que ni siquiera El País sea lo suficientemente objetivo como para llamarlo colonia– en que aparecían las declaraciones de un habitante de esa zona marroquí. Las palabras literales, recogidas con evidente simpatía por parte del periodista, o eso me pareció a mí, eran: «las putas españolas eran las mejores». En ese momento pensé, y lo sigo pensando, que dada su línea editorial El País no sólo habría condenado firmemente tal muestra de no machismo, sino misoginia, de desprecio absoluto por las mujeres, de falta de respeto a su honor y a su dignidad, sino que probablemente ni siquiera las habría publicado… si las ofendidas, u ofensibles, hubiesen sido otra cosa que mujeres españolas menospreciadas por un marroquí. Ya, una de las obligaciones de la prensa es ser objetiva, o independiente, y recoger la información sin mediar subjetivamente. Vale.

¿Se puede ser intransigente con la Iglesia cristiana y un pedacito de cielo con la islámica? Supongo que algo de coherencia puede haber en el asunto. Uno puede declararse creyente musulmán y odiar al resto de las confesiones, y odiarnos a los que no tenemos ninguna. El odio es coherente aquí. Lo que no es coherente es lo que ha hecho parte de la prensa y de los ciudadanos autoconsiderados izquierdistas durante décadas: odiar al cristianismo por unas razones, y no mostrar un atisbo de crítica hacia la fe islámica cuando existen las mismas razones para ello. Ejemplificando: se critica, y bien criticado, por cierto, al catolicismo patrio por ser machista, por estar anclado en el pasado, por querer meter su zarpa en los asuntos privados de la gente y en los asuntos públicos del país, por querer contaminar la educación con su sucio dogma patológico. ¿No es igualmente criticable el Islam por ello? ¿Qué tiene que ver, si somos inteligentes, que Bush sea cristiano y que los niños despedazados en Palestina sean musulmanes? Sí, es comprensible detestar a Bush y sentir humana compasión por los niños asesinados, pero eso no tiene nada que ver con la religión que uno u otro profesen.

Hoy, en su edición del domingo, el diario publica un reportaje sobre las muertes de dos chicos melillenses en Marruecos. Yo había oído hablar del tema, aunque no sabía mucho del asunto; suponía que habían sido asesinados durante un robo o algo parecido. Sin embargo, según el periódico la cosa tiene algo más que ver con la existencia en esta ciudad de un grupo integrista muy radicalizado que no lleva muy bien eso de que vayan metiendo las narices en sus asuntos. A media mañana me ha llamado mi amigo Tomás desde Bruselas para decírmelo, mientras mi periódico dormía en una bolsa al lado del teléfono (suelo llevármelo a casa de mis padres y leerlo allí, ya que me invitan a comer todos los domingos). Le ha parecido conveniente pagar el roaming y todas esas historias porque no se lo creía, y yo tampoco lo he creído hasta que lo he leído con mis propios ojos. ¿El País publicando ese artículo? ¿El mismo que tanto ha dado la vara intentando convencernos de lo moderno y genial y libertario que era que les encajasen a las chicas de doce años esos terribles pañuelos calados hasta los ojos? Leed el enlace que hay al principio de este párrafo, y quizás vosotros tampoco lo creáis. «Este no es mi País», me he dicho entre dientes.

Luego he hojeado el suplemento semanal, y en una sección donde recomiendan webs (sección que, por cierto, no aparece en la edición en Internet; el periodismo tradicional, tan lince como es su costumbre) aparece un listado de páginas de Internet relacionadas con el Islam. Porque (no entrecomillo ya que cito de memoria) la gente a veces, por desconocimiento, se hace una idea equivocada del mundo islámico. Suelto un suspiro de alivio: mi periódico sigue siendo el mismo de siempre. Solo ha sufrido un ataque transitorio de trastorno bipolar. Y presumo que el responsable no tardará en pagar por ello.

Lee a Poe

3 de April de 2009

poe

Situación: examen de Lengua castellana y literatura para unos alumnos de 2.º de la ESO, en que uno de los contenidos evaluables era el cuento literario. Aunque les había leído en clase El inmortal, de Borges, y lo habían disfrutado como enanos que son, el vocabulario preciosista del maestro argentino era demasiado para unas jóvenes mentes en tensión –cuando se lo leí, fui improvisando sinónimos para esquivar el complicado estilo del segundo gran rapsoda ciego de las letras universales–. Quería ponerles un texto que les llamase la atención de alguna manera, y no solo un montón de letras que se juntan para decidir su suerte. Un texto que les dijera algo, en otras palabras. Me decidí por el sobrecogedor inicio de El corazón delator, del desgraciado Edgar Allan Poe, en la clásica traducción al castellano de Julio Cortázar:

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre… un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí, se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

Empezamos bien, porque enseguida relacionaron el título del relato con un episodio de Los Simpsons en que Lisa esconde el diorama que ha hecho su compañera y rival, y al final confiesa su crimen, agobiada por los latidos de ese espantoso corazón. Los Simpsons son como un millón de monos escribiendo a máquina durante un millón de años: si les das el tiempo suficiente, te sirven para que a los alumnos les suenen Hamlet, la Odisea, Cervantes, El cuervo de Poe o Whalt Whitman (todos estos casos son reales y aparecen en la serie).

No solo por la serie de dibujos animados, sino también por el tema tratado, el relato les picó en su joven curiosidad. Me pidieron que al día siguiente no se me olvidase traer el libro y les terminara de contar el cuento. Uno de los alumnos terminó pronto el examen –es de los que tradicionalmente han sido considerados alumnos malos, por cosas como esta–. Así que, para que no estuviese el resto de la hora aburrido o molestando a sus compañeros, le presté el volumen y le pedí que leyese para sí El gato negro, otro de los relatos en que un loco se deja llevar por sus delirios homicidas. Quince minutos después, el alumno de delante de él se levantó y me entregó su examen. Al volver a su sitio, disimulando para que no lo viese (en mis exámenes está terminantemente prohibido hablar, y debéis sorprenderos, porque no es norma general en estos tiempos aciagos), aprovechó el movimiento de sentarse para decirle en voz baja al otro: «¿Está guapo?» Su compañero, levantando del libro solamente los ojos, y con una mirada cómplice, asintió con la cabeza.

Es una opinión personal, lo sé, pero creo que la literatura es el mayor invento de la humanidad. Hemos sido capaces de agarrar algo malo a priori –la mentira– y convertirlo en algo que ha sido bueno durante miles de años. ¿Cómo nos las hemos arreglado los profesores de Lengua y literatura para convertirlo en una de las asignaturas más aburridas, pesadas, odiadas y difíciles de aprobar? ¿Por qué no somos capaces de reflejar en nuestros alumnos a ese mocoso que fuimos un día, que lo pasaba tan bien leyendo historias de miedo o de hidalgos locos que decidió dedicar el resto de su vida a este noble arte? Creo que tengo parte de la respuesta.

La literatura es importante y se enseña en las escuelas porque es arte, y como es arte, es hermoso y divertido. Mejor dicho, como es hermoso, divertido e inútil, es arte. Como es tan importante por ser un arte, estudiamos multitud de cosas que vuelan alrededor de ella: nombres, fechas, movimientos, recursos estilísticos. Con el tiempo y la madurez, cuando dejamos de ser jóvenes y nos convertimos en profesores al uso, olvidamos que lo importante es lo que está en el suelo y que las cosas que están encima son únicamente polvo suspendido en el aire. Hay y ha habido y habrá millones de borrachos en el mundo; ¿por qué nos debe interesar la borrachera de Poe? ¿Y es que Cervantes fue el único que quedó manco en Lepanto? Hubo otros miles o millones de soldados que sufrieron mutilaciones más macabras, y aunque nuestro Miguel fue sin duda un héroe, heroicidades más grandes se cometieron, seguro. Y Góngora fue cura, y eso no me importa ni a mí, que tengo la obligación de enseñarlo. ¿Por qué iba a interesar a los peques que amontonamos en esas sillas verdes? Pero cuando tengan edad suficiente para interesarse por los acertijos, explícales el laberinto donde espumoso el mar sicilïano/ el pie argenta de plata al Lilibeo/ (bóveda o de las fraguas de Vulcano/ o tumba de los huesos de Tifeo), […] y, si les puedes transmitir la misma belleza misteriosa que tú conoces, verás cómo se quedan con la boca abierta. Y si eres profesor de Física, antes de aburrirlos con las leyes de Newton, cuéntales la anécdota apócrifa de la manzana, o mejor aún, explícales el tirachinas gravitatorio (ignoro el nombre en castellano) que permite que un planeta inerte nos sirva para decidir la trayectoria de una nave de millones de toneladas sin gastar un gramo de combustible. Y, solo después, háblales de la leyes de Newton (o de que Góngora fue cura). Lo sé: son dos casos que nos llevan a una paradoja. Lo importante no es el tirachinas gravitatorio, sino la ley de atracción de las masas, y al revés, lo importante no es que don Luis fuera cura sino que escribió el Polifemo. Sin embargo, en ambos casos, de lo que se trata es de mostrarles que lo que enseñamos es algo real, no un dato escrito en un libro, y que puede afectarles en su vida, ya sea en su interacción con otros cuerpos –o planetas, llegado el caso– o en su ocio personal.

Prefiero que no sepan a quién dedicó Poe sus versos, y que algún día, en el futuro, se encuentren casualmente con uno de sus volúmenes de cuentos y piensen «mira, recuerdo que un día el profesor nos leyó El corazón delator y fue alucinante; veamos si hay algo más», a que me escupan en un examen dos nombres y diez fechas y que más tarde, tras acabar la enseñanza obligatoria, cuando se encuentren con ese objeto feo compuesto por unos cuantos gramos de árboles muertos, hagan una mueca de terror y griten, alejándose: Nevermore!

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