Ars longa, vita brevis

El (verdadero) problema de la educación en España

23 de April de 2009

Como lo prometido es deuda, aquí va mi diagnóstico sobre la gran enferma terminal de nuestra sociedad: la educación pública.

Disclaimer: Por supuesto, lo que viene a continuación es mi opinión exclusivamente personal y subjetiva. Para eso es mi blog. Puedo estar plenamente acertado, como puedo estar plenamente equivocado. Pero si lees el artículo hasta el final, creo que tendrás que admitir que mis opiniones, al menos, están razonadas. Como poco, hay algo incontestable: se basan en la experiencia.

La educación pública española está enferma, muy enferma. Y esta enfermedad es como una pequeña célula cancerígena que al final, por metástasis, acabará por pudrir a todo el país. No debe extrañarnos que la tele sea basura, que los jóvenes se beban los botellones por litros y hasta que alguno queme vivo a un mendigo y lo considere divertido. No debe extrañarnos, tampoco, que las calles se hayan infestado de tontuelos que conducen coches horteras con música hortera a un volumen demencial. Tampoco que los políticos sean cada vez más corruptos y que la gente cada vez los castigue menos con su voto (ahí está el bipartidismo, tan temido durante tantos años y tan aceptado ahora). Después del núcleo familiar, la primera sociedad que experimentamos durante nuestra vida es la escuela. Y la experimentamos durante diez años, al menos, etapa de escolarización obligatoria. Desde los seis hasta los dieciséis, la etapa más importante de nuestra formación como personas («uno es de donde hizo el Bachillerato», decía aquel, y razón no le faltaba). Una vez sales del instituto, ya eres lo que vas a ser toda tu vida. ¿Y qué puede salir de unos institutos como los nuestros? Pues esa gente en esos coches, esos políticos, esos esperpentos de la caja tonta y esos tontos que los ven a diario. Poco más.

Acabo de enterarme, por Menéame, que un chaval ha sobrevivido hasta los 17 años sin saber leer ni escribir. En España, con todos estos controles que nos agobian a los profesores y que nos hacen redactar interminables informes para explicar por qué ha suspendido el 60% de la clase (cuando la respuesta, con medio dedo de frente que tenga uno, es obvia: porque no han alcanzado los objetivos previstos).

Puede pensarse que un problema tan grave exige una explicación compleja, pero yo creo que no. Hay miles de cosas que uno puede cambiar, y que están en boca de todos: que se exige muy poco a los alumnos, que no se respeta a los profesores, que es una locura obligar a los chicos a estar estudiando hasta los dieciséis años, que es una locura aún mayor que pasen de curso automáticamente, aunque suspendan todas, etc. Puedo estar de acuerdo con todos estos factores —de hecho, lo estoy—, pero creo que la verdadera explicación al problema de la educación es una y solo una.

La culpa es de los padres. Tranquilo, si eres padre, no te estoy llamando irresponsable, ni te estoy llamando nada. Los padres a veces se ven empujados a actuar como lo hacen, y analizaremos el problema más adelante. Pero la culpa es de ellos.

Porque he tenido alumnos que han suspendido 10 asignaturas en la primera evaluación y otras 10 en la segunda. Y durante todo el curso no les he visto la cara. Ni los reconocería si me los encontrara por la calle. Su hijo ha aparecido en Navidad con un boletín donde aparecían 10 suspensos, y otra vez en Semana Santa con los mismos 10 suspensos, y sus padres no han tenido cinco minutos para llamar por teléfono y preguntar por qué pasa eso. No hablemos ya de pedir cita con el tutor y los profesores, para informarse detalladamente de cuál es el problema de su hijo y de cómo solucionarlo.

Y eso, padres, es vuestra obligación (estoy seguro de que no necesito decírselo a ninguno de los que estén leyendo esto, ya que si leéis un blog tan absurdo, seguro que sí os interesáis por la educación de vuestros hijos). Y, si no la cumplís, es obligación del Estado recordárosla.

Si supiésemos que un niño está desnutrido, que sus progenitores no lo están alimentando adecuadamente, inmediatamente denunciaríamos el caso a las autoridades, que pondrían cartas en el asunto, habría juicios y seguramente condenas. ¿Por qué el Estado y la sociedad no guarda con tanto celo la alimentación mental y espiritual, en el sentido más ateo y laico de la palabra, de los menores? ¿Por qué una ley y un juez son capaces de enviar a una madre a la cárcel y ponerle una orden de alejamiento por darle un bofetón a su hijo, y no hace nada, absolutamente nada, si la misma madre desatiende de forma absoluta su enseñanza? Y recordémoslo otra vez, que nunca está de más: negar la educación a un niño es negarle su futuro. Porque los niños de ahora, igual que los de antes, piensan que van a ser todos futbolistas de élite o modelos, y algunos incluso —aquí en Melilla al menos— piensan que van a ser adinerados traficantes de droga y lo dicen a sus profesores abiertamente (así están las cosas, amigos). Cuando yo era niño, ahí estaban mis padres para decirme que acabara mis estudios y entonces, si seguía queriendo, me convirtiese en una estrella de rock. Pero ahora, da la impresión de que los padres piensan que de verdad hay sitio en el mundo para un millón de futbolistas de élite, de modelos y de actores famosos. ¿Son los padres tan estúpidos, o es que no les importa un comino? La pregunta es retórica, a mí me trae sin cuidado tanto si los padres son estúpidos como si son unos irresponsables. Pero es obligación de toda la sociedad obligarles a cumplir con su deber, ya que han sido tan adultos como para abrirse de piernas, una, y atacar, el otro.

Los modernos psicólogos y pedagogos, que nunca daré suficientes gracias al cielo por habérnoslos dado, están convencidos de que el niño puede disfrutar en la escuela, y que si el niño no aprende, el profesor lo está haciendo mal.

Sí, los profesores, probablemente, constituyamos la única de las profesiones en que el 100% de sus integrantes es incompetente, vago y bobo. Rompemos todas las estadísticas, tal vez, hasta la del sentido común. Pero hay una cosa que está tan clara como que es de noche, y es esta: para los niños, la escuela es una putada. A nadie le gusta ir. A nadie le gusta que lo encierren seis horas al día para aprender por la fuerza las leyes de la termodinámica y la vida de Fernando de Herrera. Especialmente, en los mejores años de la vida, en que la mente es una esponja abierta por sus mil costuras y el cuerpo una máquina efervescente de placer sensorial puesta a punto con más precisión que un coche de Fórmula I. A nadie le gusta eso. Ni le gustará nunca. Los pedagogos pueden seguir pensándolo durante mil años, y seguirán sin ver a niños contentos en las aulas (al menos, si esos niños aprenden algo), y seguirán, probablemente, echándonos las culpas a nosotros. Pero eso no cambiará nada: para los niños la escuela seguirá siendo una putada.

¿Quién puede obligarles a estar ahí y aprovechar el tiempo? Yo no. La Policía tampoco (he visto a alumnos riéndose en las caras de los agentes). Nadie más que sus padres. Yo soy el enemigo, como profesor. Solo puedo aspirar a que no me odien, a que me hagan caso y a que algún día, en el futuro, piensen en cuánta razón tenía el viejo don Elías. A mí me pasa con los profesores de mi infancia. Pero la escuela, en mi infancia, era una putada. Habría preferido tocar la guitarra, jugar a los videojuegos o perseguir a las chicas de mi edad. Pero mis padres no me lo consintieron.

Solo hay dos personas que pueden cambiar esto: su padre y la madre que lo parió. Si un chico las suspende todas y a su madre no le importa, ¿a quién le importa? ¿Al chico? No, al chico, probablemente lo que menos le importa en este mundo y en el otro es el número que yo ponga en el papel. Si no le importa a la madre y no le importa al hijo, ¿qué puedo hacer yo? ¿Cómo puedo obligarlo a hacer lo que debe? Sí, tal vez le puedo contar el Lazarillo y se pueden partir el pecho de la risa, y lo hago y disfruto. Pero ¿y cuando tengo que explicarles el análisis sintáctico? ¿Y cuando un profesor de Matemáticas ha de explicarle los logaritmos? Hay cosas que no hay manera humana de hacerlas divertidas, ni de motivar a un alumno medio para que muestre interés por aprenderlas. El interés del alumno, a esas edades, es básicamente hedonista. Lo que quiere es la Play 3, ropa de marca y dinero para salir, y un par de horas diarias en el ordenador. Eso es lo que quiere, no quiere estudiar. Creedme, conozco a cientos de chicos, y están casi todos cortados por el mismo patrón.

Ahora bien: el chico puede conseguirlo todo sin dar nada a cambio. Si las apruebas todas, te compro la Play, y si las suspendes todas, también. Es más, no me voy a enterar, porque ni voy a pedirte que me enseñes el boletín.

¿Qué clase de niño desnaturalizado y enfermo se estudiaría la vida de alguien que murió hace 400 años, si el resultado es el mismo que si no lo hace?

Esa es la cuestión.

Después podemos escarbar y hacer hoyos secundarios, y encontrar problemas relacionados. Sí, es posible que los padres no tengan mucho tiempo para estar con sus hijos, con tanto trabajo. Bien, tal vez el Gobierno debería hacer que se cumpliese la jornada laboral de ocho horas, poniendo a los inspectores laborales a hacer su trabajo bien, en lugar de encomendarles que obtengan multas por tonterías (por no tener los carteles en tal o cual idioma, se me ocurre ahora). Sí, pero si la jornada laboral tiene ocho horas, y la de la escuela son seis, ¿de verdad es cierto eso de que los padres no tienen tiempo para sus hijos? ¿O es que no tienen ganas? ¿Por qué no se pusieron el preservativo en su momento, en lugar de cometer el crimen de condenar a sus hijos a una vida de fracaso por no exigirles su obligación? También se pueden intentar arreglar los problemas citados antes, sobre el respeto a los profesores, la promoción automática, todo eso, claro.

Pero yo solo sé una cosa: el día en que llegué a mi casa con una asignatura suspendida y mi madre me partió una silla en la espalda, decidió toda mi vida posterior.

El hecho está dramatizado para lograr un efecto cinematográfico, pero creo que sabéis por dónde voy.

A mi Departamento ha llegado una circular de la Inspección educativa donde se nos preguntan dos cosas: por qué hay un porcentaje tan alto de alumnos suspendidos en 1.º de la ESO y qué medidas vamos a tomar para solucionarlo.

La primera pregunta se responde sola, y hace treinta años a nadie se le habría ocurrido hacerla (todo el mundo sabía por qué se suspende una asignatura: por no estudiar lo suficiente). Los alumnos no han alcanzado los objetivos previstos. En otras palabras: no han aprendido a hacer la O con un canuto.

La segunda también ha sido fácil de responder: vamos a seguir haciendo lo que hacemos. Luchando contra los alumnos, como siempre, y contra nuevos enemigos: los padres, el resto de la sociedad, nuestros propios inspectores. Nos llegará otra carta, seguramente, pidiéndonos un informe más pormenorizado. Y así seguiremos, escribiendo informes, hasta que al final hagamos lo que, subrepticiamente, nos están pidiendo: aprobad al 80% de los alumnos por la cara, aunque sean analfabetos, para que nos salgan las estadísticas más bonitas, y dejaremos de pediros papeles como si fueseis burócratas en lugar de profesores. En cuanto no suspendáis a nadie, os dejaremos aprovechar vuestras horas de trabajo para dar clases y no para rellenar estúpidos papelitos.

De una cosa sí estoy absolutamente seguro: ningún padre en todo lo ancho y largo de este país, y quizás de ninguno, ha recibido una carta de la Inspección educativa donde aparezca la frase: «Su hijo ha suspendido el 60% de las asignaturas del último trimestre. ¿Por qué cree que ha pasado eso? ¿Y qué medidas piensa tomar para solucionarlo?»

Mañana ocurrirá aquí algo importante. Los que lo sepáis no digáis nada.

87 comentarios en “El (verdadero) problema de la educación en España”

  • # MrBlonde dice:
    23 de April de 2009 a las 23:43

    Tienes razón en lo de que la culpa es de los padres, y no porque yo lo sepa sino porque lo dice mi madre cada vez que sale el tema de la inutilidad en la educación. Ella es maestra de primaria, esa edad en la que los niños no están acabados de pervertir, y el pasotismo absoluto de la mayoría de los padres ya es una constante en la mayoría de casos conflictivos.

    ¿Algo importante? ¡No podemos esperar a saberlo!

  • # eduideas dice:
    24 de April de 2009 a las 9:06

    Tienes toda la razón respecto a que ningún padre recibirá esa carta (que me parece indignante), pero no toda la culpa es de los padres: si un niño de “mala” familia pasa 12 años en el colegio y sigue igual, algo falla en las aulas también, aunque sea en menor porcentaje

  • # julifos dice:
    24 de April de 2009 a las 9:55

    Ayer dijeron en la tele que más de la mitad de los padres ayuda a sus hijos a hacer los deberes. Yo lo escuché en la televisión pública, pero aquí viene la misma noticia:

    http://www.eldiariomontanes.es/20090424/sociedad/destacados/padres-creen-colegios-poco-20090424.html

    Al loro. Dice el artículo que en 2003 (debe ser que de vez en cuando les da por hacer la estadística) era sólo el 36% de los padres. Pero yo he leído varias noticias de la época y sostienen, más bien, que dos o tres de cada 100 padres ayudaba a los hijos:

    http://www.consumer.es/web/es/educacion/2003/10/14/66523.php

    Aquí todos mienten, así que hay que acudir, como bien has hecho, a la vida real. Al colegio, a ver qué se cuece. Mis niños son pequeños ahora, pero se husmean cosas raras en el ambiente. Con lo majetes que son los niños y lo raritos que son los padres, en comparación con los padres que yo conocí en mi infancia. Y tu experiencia, por lo que dices, se parece más a las noticias de los telediarios: fracaso escolar y playstation para todos.

    De todas maneras, me da la sensación de que los padres de mi generación son un poco mejores que los de la inmediatamente anterior. ¿? Lo sabremos dentro de unos años.

    Al margen de que los padres seamos o no unos capullos, ahora que ya más de la mitad hacemos los deberes con nuestros hijos (dentro de poco seremos el 100%, ya verás cómo lo notas ;-), sigo sin entender por qué esta educación de ahora es igual que la de hace cincuenta años. ¿Para qué coño sirve el análisis sintáctico y memorizar cienes de batallas y saber qué tipo de alimentos se cultivan en Indochina? Si el colegio es una putada, ¿por qué hay que estar puteado? No digo que no haya que estarlo. Bueno, no digo nada porque no lo sé. Pero, ¿si hubiese que estar puteado, por qué motivo?

  • # Manuel dice:
    24 de April de 2009 a las 10:31

    Tienes razón, aunque siempre hay alguna excepción.

    El mayor el año pasado había suspendido dos asignaturas, así que queríamos que repitiese curso (4º de primaria o como se llame ahora).

    El motivo, que no queríamos que siguiese avanzando cuando estaba claro que no había aprendido lo suficiente para que en los siguientes cursos tuviese una buena base.

    Después de todo el año detrás de él para que estudiase (sin consolas ni películas), detrás de la profesora para que nos avisara cuando no trabajase en clase (pasaba mucho del tema), llegamos a Junio y se lo decimos… ¿sabes lo que hizo?… pues sí, aprobarle las dos con la excusa de ‘no importa’.

    Discutimos con ella, y se negó en redondo a poner la nota real de esas dos asignaturas, y nos dijo que el niño pasaba de curso.
    Así, con dos cojones y sin importarle una mierda (perdón por el lenguaje) que el niño fuese a pasar sin tener un mínimo de conocimientos.

    Este año le estamos apretando más, porque el jodío cuando quiere es capaz de sacar SB y N (un SB sacó hace 3 días en la que suspendió el año pasado), y por lo menos el profesor está más pendiente y nos avisa cuando no trabaja (aunque ahora tenemos otro problema con él, porque parece ser que ‘se le escapa la mano’).

    Y desde luego, siempre que lo necesita le ayudamos con los deberes (aunque su problema no es que no sepa qué hacer, sino que es muy vago y no se esfuerza).

    Pero es cierto que somos una excepción, y que en parte entiendo que haya muchos profesores hartos de aguantar a monstruitos en clase que no respetan, que responden como maleducados y con padres que aún se la lían a ellos cuando su hijo no se esfuerza.

    Y también es muy cierto, que se les exige mucho menos esfuerzo hoy que hace años. Y de hecho, ese es uno de los problemas del niño, que siempre le han aburrido las clases porque le parecía demasiado sencillo.

    Resumiendo, estoy de acuerdo contigo en que se debería exigir a los padres mucha más atención con sus hijos.
    El problema, es que la actual sociedad se ha montado de tal forma que los padres dediquen mucho más tiempo al trabajo que a sus hijos. Y si les exiges más dedicación a los hijos, seguramente muchos exijan mejores jornadas de trabajo, más racionales y con horarios que permitan que dediquen ese tiempo a sus hijos.

  • # El (verdadero) problema de la educación en España dice:
    24 de April de 2009 a las 11:55

    […] El (verdadero) problema de la educación en Españalalengua.info/2009/04/el-verdadero-problema-de-la-educacion-… por me_meneo_pensando_en_ti hace pocos segundos […]

  • # Fernando dice:
    24 de April de 2009 a las 12:23

    Muy buen artículo.

    Un par de comentarios más arriba te han dado respuestas a una pregunta importante que no has planteado explícitamente: ¿qué pasa con los padres?

    “sigo sin entender por qué esta educación de ahora es igual que la de hace cincuenta años. ¿Para qué coño sirve el análisis sintáctico y memorizar cienes de batallas y saber qué tipo de alimentos se cultivan en Indochina? Si el colegio es una putada, ¿por qué hay que estar puteado? No digo que no haya que estarlo. Bueno, no digo nada porque no lo sé. Pero, ¿si hubiese que estar puteado, por qué motivo?”

    Que ya no se creen que la cultura redima de la pobreza ni sirva de elemento de promoción social. Que el gusto por la cultura en este país jamás fue nada distinto a algo puramente instrumental en amplísimas capas de la sociedad y que a la mayor parte de la gente le importan un bledo los conocimientos que sustentan nuestra sociedad mientras puedan consumirlos en forma de televisor, ordenador e internet.

  • # strider dice:
    24 de April de 2009 a las 13:20

    @julifos: “¿Para qué coño sirve el análisis sintáctico?”

    Por poner sólo un ejemplo, estudio alemán, un idioma que no se parece mucho al castellano. Me llama la atención que entendí antes que mis compañeros cómo se usan los “casos” (nominativo, acusativo, dativo y genitivo) que, como sabes, no existen en castellano. Y la razón es que recuerdo perfectamente el análisis sintáctico que estudié en el colegio, y pude trazar un paralelismo.

    Es decir, que no hay ningún conocimiento inútil. Es posible que no llegues a necesitar algo que aprendiste en el colegio, pero agradecerás infinitamente haber aprendido otras cosas que en su momento creiste inútiles.

    Por lo demás, excelente artículo.

  • # rafagames dice:
    24 de April de 2009 a las 15:12

    El problema no está tanto en primaria, es más de la ESO en adelante. De una etapa a otra hay muchos cambios y no es lo mismo. En mi período de secundaria he visto claramente lo que dices aquí, pasotismo total de mis compañeros y sus padres. “No importa, en verano estudio algo y en septiembre apruebo las cinco que me han quedado.” Y lo más gracioso es que acaba siendo así. Nunca he suspendido una asignatura, pero los exámenes de recuperación que he visto me dan risa. Pero al final todos contentos: los padres quedan tranquilos, los profesores se quitan un peso de encima y los alumnos a seguir viviendo la vida.

    En bachiller la cosa cambia. Aquí los alumnos estudian porque quieren (quizá alguno obligado por sus padres), pero ni así. Yo creo que debe ser algo inconsciente, automático. Al menos es algo más duro y el que no quiere esforzarse se queda atrás. Yo ahora estoy en primero de bachiller, y a veces me tengo que reír de la actitud de muchos.

    En fin, no sé cómo avanzará la educación, pero por la pinta que tiene no muy bien.
    Un saludo.

  • # cocolisto dice:
    24 de April de 2009 a las 16:07

    No podrías tener más razón, podrías intentarlo pero no lo conseguirías.

    Ahora soy Ingeniero Industrial, y me doy cuenta de lo que me gusta esto y diría que es lo que siempre he querido ser, pero mentiría, cuando era un crio solo quería jugar, y estudiaba para que cuando llegara con las notas a casa mi madre no me diera una bofetada para que estudiara, y a nadie le parecia maltrato, es más, era lo justo por ser un vago, y se lo agradezco porque surtio efecto y estudié.
    Y si suspendia algo, iban mis padres a hablar con el tutor, y en vez de acusarse mutuamente de quién es el culpable, eso estaba claro, el culpable era yo y nadie mas que yo, por vago.

  • # Manuel dice:
    24 de April de 2009 a las 16:20

    Julifos, el problema en realidad no es que se vean cosas que no valgan para nada.

    El problema es que se cuentan, enseñan, explican cosas y rara vez el profesor añade su utilidad práctica.

    Además, sin esa cultura ‘extra’, con contenidos orientados solo al mercado laboral, no seríamos más que cabezas cuadradas adiestrados para realizar un trabajo a conveniencia del empresario.

  • # antonio mc dice:
    24 de April de 2009 a las 16:32

    Un maestro de primaria que apoya cada una de tus palabras.

  • # david dice:
    24 de April de 2009 a las 16:40

    Don Elías, habla usted como un libro abierto. No podría usted haberlo dicho más alto ni más claro, ni yo estar más de acuerdo.

    Felicidades por el artículo y por el blog.

  • # Jose dice:
    24 de April de 2009 a las 16:49

    Hola:

    Desde hace unos 3 años he vuelto a dar clases particulares de matemáticas. Dejé de hacerlo hace 15 años y he visto perfectamente la diferencia, tanto en el nivel de lo que se enseña (ahora muchísimo más bajo), como sobre todo en los padres. Os voy a contar el procedimiento de “selección” de profesor particular que, hasta ahora, han seguido todos los padres de todos los alumnos que he tenido:

    1- Busca en internet (hay montones de webs de profesores particulares) unos cuantos que sean de la materia y de la ciudad, y les manda un email generalista a todos ellos. No llama por teléfono, no quiere gastar una llamada. Por lo visto espera conocer al profesor por un email.

    2- A los que contestan (o a los que él llama, si coge el teléfono en una panadería) sólo les pregunta tres cosas: si va a domicilio, qué horas tiene disponibles y cuánto cobra por hora. LO DEMÁS LE IMPORTA UNA MIERDA. A domicilio porque es un problema menos. Por supuesto a las horas que le vengan bien al chico, para que pueda seguir yendo a sus entrenamientos de fútbol, y cuanto más barato mejor. Entre los que pueden a las horas que él quiere, escoge al más barato. Fin de la selección.

    Eso cuando hacen selección. Porque en muchos casos cogen el primer teléfono que encuentran en una panadería y cogen a ese profesor, si está libre, cobre lo que cobre. Es el caso de los padres que tienen dinero. El caso de los padres de mis alumnos. A esos les da igual incluso que el chico tenga que ir a casa del profesor o que la hora no le venga bien al chico. Lo que quieren es acabar cuanto antes con la molestia de tener que buscar un profesor particular, y luego la madre puede decir en su partida de Canastas del sábado, que le ha puesto un profe al niño que es carísimo. Que no se diga que no tienen un euro para ciertas cosas.

    Lo que puedo afirmar es que JAMÁS me han preguntado sobre cómo voy a dar las clases, sobre mi titulación o falta de ella ni sobre resultados que he obtenido con chicos en casos anteriores, ni sobre si les puedo dar nombres de otros alumnos que haya tenido. NUNCA JAMÁS. Domicilio, hora y precio. Punto final. Es decir, que buscan al profesor con el mismo criterio que al fontanero. Eso cuando lo buscan.

    Luego, en los meses que el alumno va a clases particulares, NUNCA jamás me llaman para preguntarme qué tal va. Cuando me llaman es SIEMPRE para decirme que tal día no puede ir a clase ¡¡¡PORQUE SE VAN DE PUENTE!!! No porque esté enfermo ni nada por el estilo. Por supuesto les digo que la clase es tal día a tal hora y que no las cambio. Ante eso, pues no hay clase y se van de puente igual.

    Ahora empezaré a recibir montones de llamadas de padres preocupadísimos porque su nene ha suspendido mates y física todo el año, y que pretenden que dando un par de horas a la semana en mayo aprueben todo el curso. Incluso me dicen que quieren clases a la carta: es decir, que un día te llamen para dar una hora por si acaso el nene le apetece. Lo más cachondo es que aún dando un par de horas en mayo, he conseguido que muchos aprueben. No porque sea un genio, sino porque LOS EXÁMENES ESTÁN TAN TIRADOS que sólo los vagos y gilipollas los suspenden. Así de claro. Con dar un par de horas, que es como estudiar un par de horas, se aprueban.

    Además, yo tengo la suerte de que mis alumnos son de los “buenos”. Salvo rarísimas excepciones, ningún padre de los alumnos que suspenden todas les pone un profesor particular. Siempre son el típico alumno que sólo suspende mates y física. Si los padres de estos son así, ¿cómo serán los otros?

  • # Juanjo dice:
    24 de April de 2009 a las 16:50

    Excelente artículo. Aplastante. ¿Más claro? El agua.

    Saludos.

  • # Javier dice:
    24 de April de 2009 a las 17:13

    Lo clavas. De hecho como profesor tengo la misma sensación, y curiosamente para explicarlo utilizo las mismas expresiones.

  • # Rubén dice:
    24 de April de 2009 a las 17:41

    Hola soy un joven de 27 años y no tengo hijos, pero he sido estudiante. Debo decir que estoy totalmente de acuerdo contigo.

    Lo que me impulsaba a estudiar la vida de esas personas “muertas hace 400 años” era la disciplina impuesta por mis padres, y no el interés. Cuando mis padres pasaban por una mala racha y no me prestaban tanta atención era cuando realmente me iba mal en los estudios, aunque en ese momento yo no era consciente de ello.

    Años después agradezco profundamente la disciplina y el interés de mis padres y de algunos profesores porque ahora valoro toda la educación que he recibido, incluso aquellas materias que nunca me han aportado alguna utilidad práctica en la vida.

    Parece que la gente se preocupa más de la rentabilidad económica que puedan aportar sus estudios en el futuro, que de la visión global y abierta que estos nos aportan sobre la realidad que nos rodea.

    Nos esperan tiempos de falso misticismo y opresión.

    Un saludo.

  • # Sorgin dice:
    24 de April de 2009 a las 17:58

    Soy de infantil, y aunque creo que la cosa poco a poco va mejorando, he llegado a oír (un padre de un niño de 3 años)
    “Yo le dejo hacer lo que quiera, que quiero disfrutar de él. Cuando sea mayor le chillare”…

    ¡Pues lo lleva claro!

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, la cultura “de Parchis” no nos ha beneficiado demasiado (aprender todo jugando, divirtiéndose…)

    Los niños son niños, y como tales tienen que jugar, hacer trastadas, hacer lo posible para divertirse y pasar de “rollos”… ¡por supuesto!,
    Y nosotros tenemos que entender que son niños y que es lo más normal del mundo que hagan eso…
    PERO, eso no nos exime de enseñarles, de “obligarlos” a hacer cosas que en principio no les gustan para que crezcan tanto física como humanamente… ya que, al igual que ellos actúan como niños… nosotros tenemos que actuar como PADRES y no como “coleguillas”.

  • # Mercé dice:
    24 de April de 2009 a las 18:47

    “Sí, pero si la jornada laboral tiene ocho horas, y la de la escuela son seis, ¿de verdad es cierto eso de que los padres no tienen tiempo para sus hijos?”
    Porque, claro ¡coinciden a la perfección los horarios y calendarios laborales y los escolares!

  • # julifos dice:
    24 de April de 2009 a las 19:05

    Pues yo discrepo en un sentido: agradezco el interés de mis viejos (que se traducía básicamente en tener miedo de no sacar buenas notas), pero hubiese agradecido que hubiesen empleado todas esas energías en obligarme a hacer algo mejor, más bonito, que me hiciese más listo y mejor persona.

  • # ruben dice:
    24 de April de 2009 a las 19:12

    “El Verdadero Problema de la Educación en España” … creo que hay que distinguir entre lo que es educación en el sentido de respeto, valores, conducta o etica de los que es Educación en el aspecto de enseñanza y conocimiento. Es indudable que el primero es exclusivo de la familia, es en la casa de cada cual donde se tienen que formar personas, sin embargo en el aspecto de la enseñanza es la familia la que tiene que servir de apoyo a los profesionales, la escuela. La familia es una parte muy importante y creo que hay estamos todos de acuerdo.

    Pero la responsabilidad de la administración es fundamental y a los hechos me remito al hablar de pesima calidad educativa en España. En primer lugar por la falta de entendimiento a la hora de elaborar aquellos planes trascendentales que deberian de ser intocables con el tiempo. Por lo tanto Unanimidad a la hora de elaborar un plan educativo de CALIDAD fundamentado en el largo plazo. Creo que los problemas son tantos que eximir de culpa a la administración y profesorado es una postura muy sesgada y poco realista. El problema fundamental es… el que quiere estudiar sale preparado para afrontar titulaciones superiores? y aquellos que no desean realizar una carrera universitaria tienen alternativas, como por ejemplo Ciclos de Formación Profesional? … rotundamente NO. y no olvidemos que el sistema actual en españa para la elección del profesorado en primaria, secundaria y demas es un sistema que premia los conocimientos del candidato y no su formación como docente (y esto es fundamental). Pongamos como ejemplo a Finlandia, declaraciones del profesor y coordinador del estudio de la OCDE en Finlandia, Jouni Välijärvi … “su formación está dirigida a que, además de perfectos conocedores de la materia que imparten, sean «auténticos expertos en Pedagogía»” … esa es una de las claves, ser expertos en pedagogía, de que sirve un excelente ingeniero con excelentes conocimientos si no sabe dar clases? y gracias al actual sistemas de oposiciones no hay expertos en formación sino especialistas reconvertidos a formadores. Esta claro, que el que no quiere estudiar no va a estudiar, pero el que quiere? sale formado? en este caso tambien es culpa de la familia? repito es importante pero no es la unica causa ni mucho menos…

  • # Juan Manuel dice:
    24 de April de 2009 a las 19:13

    Otra opinión completamente equivocada de cabo a rabo. Lo cual es normal, echar la culpa a los padres es lo que diría un profesor.

    Señor mío, ¿no es usted un profesional de la enseñanza? ¿Si realmente estuvieran bien formados y mal educados no aprobarían los exámenes con malas expresiones en su rostro?

    El problema es EXCLUSIVAMENTE de la educación. Y en especial, DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA.

  • # Lluis Zurano dice:
    24 de April de 2009 a las 19:23

    Estimado compa?ero,
    Me parece que dices muchas cosas en las cuales llevas toda la razon. Comparto tu punto de vista en que la primera responsabilidad en la educacion de un hijo/a es de sus padres y es de ellos el deber de actuar y correjir todo lo que haga falta de una forma activa para mejorarla. Sin embargo y creo que aqui estara de acuerdo con migo, la sociedad y los medios de comunicacion claramente por intereses economicos no presentan la cultura y la formacion como una forma de crecer, madurar y como el unico camino para entender y disfrutar de la vida para los chicos y no tant chicos.
    Me gustaria comentarte que todos los motivos expuestos no significan que la educacion en este pais sea ejemplar. Mi critica sobre ella es clara simple. Una educacion basada en la pasividad del alumno y el monologo del profesor, donde el examen trimestral es la unica forma de evaluacion posible. Y es que no da esta toda la posibilidad al alumno de no hacer nada? Porque todos las escuelas reparten el mismo temario? Hay que motivar y aprender de la capacidad de los chicos, hay que hacerles proactivos en la busqueda de conocimientos este podria ser un paso para mejorar este problema.
    Sin mas, recibe un cordial saludo.
    Lluis Zurano i Forest
    Ansterdam.The Netherlands.

  • # Vissi dice:
    24 de April de 2009 a las 19:44

    Soy madre y me ha gustado leer sobre todo a Jose que remarca el nivel de los padres.
    Si antes teniamos unos padres que nos exigían porque ellos no habian tenido acceso a estucios superiores, dándo con ello mayor relevancia a la enseñanza,ahora que somos padres ¿porque no exigimos?

    Y hablo de una exigencia en sentido positivo, que abra los ojos a los chavales para que se esfuercen en los estudios, en el sentido de merecer y no de que les sea regalado todo
    ¿que las materias son un coñazo que no interesan? eso siempre ha sido y será, pero “toda piedra hace pared” y ese bagaje de etapa escolar es el mejor que tendrán para enfrentarse después en otras etapas de la vida.

    Cambiar un poco el chip, que estar más tiempo con los hijos no revierte en que trabajen mejor, falta que los padres optimicen ese tiempo de dialogo con los hijos y ofrezcan pautas para el valor del esfuerzo, la constancia y la ilusión por ser merecedores de las cosas.

    Saludos (Valencia)

  • # Antonio dice:
    24 de April de 2009 a las 19:48

    Excelente texto. Como se ha dicho casi todo sobre la educación en las clases me voy a centrar en el el comentario de Jose porque es un tema del que se habla poco.

    Lamentablemente suscribo todo lo que dice. Mi mujer ha dado muchos años clases particulares de idiomas. Cada vez que ha empezado a trabajar con un alumno ha ido a las librerías a ver qué tipo de material era el que el alumno podía necesitar. Se ha preocupado por buscar ejercicios y actividades que cubriesen las lagunas que tenía. Sin embargo, jamás nadie estuvo medianamente interesado por los progresos, lo que hacía o lo que dejaba de hacer.

    Por supuesto, en esas mismas librerías hemos oído frases como “Necesito un libro para dar clases de inglés”. No voy a comentar las respuestas de los dependientes (no merecen el calificativo de libreros) porque seían para echarse a llorar.

  • # Pilar dice:
    24 de April de 2009 a las 20:06

    Buen artículo. Creo que llevas mucha razón. Yo he visto como mi sobrino repetia dos cursos de la ESO ante la perplejidad de sus padres. No se habian preocupado por sus notas a lo largo del curso, ni porque hiciera los deberes. No les llamaba la atención que estuviera todo el dia delante de la tele o jugando con la play. De verdad que ni se habian fijado, porque claro, “eso es cosa de la escuela”.
    Por otra parte, creo que hay un factor más. Durante estos años pasados cualquier albañil, fontanero o mecánico ganaba muchisimo más que un universitario, asi que ¿para qué estudiar? ¿para ser un mileurista pelado?

  • # anónimo dice:
    24 de April de 2009 a las 20:08

    No estoy de acuerdo con usted.

    Leer “El Romancero Viejo” o aprender análisis sintáctico creo que es la mayor pérdida de tiempo que he sufrido en mi vida.

    Claro que la culpa la tienen los padres, y la falta de disciplina en clase, y tenga por seguro que también tienen la culpa la mayoría de estúpidos contenidos a los que tiene que hacer frente cualquiera, por no mencionar la competencia de los profesores, o el mismo sistema de evaluación.

    “Apréndase de memoria este libro de 500 páginas y sabrá matemáticas”. Que cosa más absurda! La mayoría de profesores de matemáticas que he tenido no entienden más allá de sumar y restar, no saben para que se usan sus contenidos, ni las aplicaciones que podrán tener en el mundo real, ni siquiera si es verdad lo que dicen. ¿Cómo pretenden explicarme algo que no entienden o que, sencillamente, no saben transmitir?

    ¿Podrá usted explicarme para que necesito saber el uso de un objeto directo? ¿Podría decirme si me dará de comer, o cuándo tendré que aplicarlo en mi vida?

    De empleo de ciencias no he tenido que usar un logaritmo en mi vida. Pero creo que tardaría una semana en aprenderlo si en ello me fuera el trabajo.

    Sólo aprendí inglés cuando fuí a Inglaterra, sólo conocí a Neruda cuando estuve enamorado, sólo situé en un mapa Barcelona cuando viví en ella.

    El resto del tiempo que estuve en clase fue tiempo perdido, debería haber tomado copas con mis amigos, o haber perseguido a las chicas.

    Premio o castigo. Ellos no obtienen ningún premio de estudiar, ni ningún castigo si no lo hacen. ¿Me puede explicar entonces qué los motivará?

    Déles dinero por estudiar o una paliza si no lo hacen y verá como no se levantan de la silla. Aunque, en ambos casos, sólo estará criando borregos.

  • # sevilla512 dice:
    24 de April de 2009 a las 20:24

    Estupenda entrada!!!

    Plasma estupendamente lo que pensamos muchos…

    Un saludo.

  • # anónimo dice:
    24 de April de 2009 a las 20:43

    siento que no te haya gustado mi comentario.

    agur.

  • # Irminsul dice:
    24 de April de 2009 a las 21:30

    Tengo 27 años y estoy completamente de acuerdo con el análisis y la opinión del artículo.

    Quiero tener hijos y pienso irme de España para tenerlos. No sé qué futuro puede tener un país que está criando una generación entera de indolentes e inútiles.

  • # Ander dice:
    24 de April de 2009 a las 21:55

    Buenas,

    estoy de acuerdo contigo cuando dices que la culpa en gran parte es de los padres, pero como estudiante de primero bachiller (tengo 17 años) he de decir que el sistema educativo en el que estamos tampoco ayuda…

    Nos enseñan de forma que después habrá un examen que decidirá nuestra notra y media de bachiller etc etc, pero no sé si realmente os dais cuenta de que nos metéis en una “rueda” donde nosotros instintivamente sólo queremos aprovar y no aprender…

    Hay jóvenes a los que no les gusta estudiar, bien, pero yo creo que la mayoría no tiene problemas en aprender cosas de interes mínimo y sin tanta presión con los exámenes. Se pueden hacer las cosas más divertidas si no ponemos como fin y objetivo un examen.

    Resumiendo, creo que debería haber menos exámenes y los profesores deberían hacer las clases más amenas, al igual que los padres deberían apoyar e incentivar a los hijos, pero en medida siempre.

    Agur

  • # Sixela dice:
    24 de April de 2009 a las 22:13

    Yo soy profesor de Tecnologia de la ESO y estoy muy de acuerdo con todo lo que dices (me parece que lo de la apertura de piernas desluce un poco el articulo, pero bueno…).

    La educación hoy en dia esta demasiado basada en la capacidad de memorización que tienen los alumnos y yo creo que, hay muchos chavales, con otras aptitudes (aptitud manual, inventiva, etc…) que se ven avocados al fracaso escolar.

    Yo, a mis alumnos, los examenes teoricos se los hago con el libro y la libreta delante, para que sepan manejar la informacion, que creo que es la verdadera formación para el futuro, el “manejo de la información”…¿o es que a alguno en el trabajo, cuando su jefe le dice que haga algo, le dice que lo haga sin libros y de memoria?.

    Siempre les digo que la escuela es un ensayo de lo que se encontraran en un futuro, y que la unica diferencia es que, en la escuela, existen segundas oportunidades.

    Sin presion de los padres no hacemos nada. La misma presion a la que tendran que acostumbrarse cuando sean adultos en sus trabajos…¿O alguien(los chavales)iria a trabajar(estudiar) al dia siguiente, sabiendo que el jefe (padres) le daria igual que fueses o no fueses (estudiar o no estudiar), y cobrando igual a fin de mes (regalos, etc…)?

  • # Victia dice:
    24 de April de 2009 a las 23:09

    Mensaje para “Ander”: ¿Cómo has llegado hasta 1º, si tienes faltas graves de ortografía?
    Aprobar se escribe con b. No te quejes tanto, que deberías estar dos cursos más atrás.

  • # Victia dice:
    24 de April de 2009 a las 23:13

    Otra “cosilla” que se me olvidadaba, “Ander”: Los profesores no somos monos de feria ni payasos. Símplemente, tenemos conocimientos y la capacidad mayor o menor de transmitirlo. Tú eres el que tienes que poner el resto, amigo.

  • # Judith dice:
    24 de April de 2009 a las 23:16

    Hola, estoy de acuerdo en algunos aspectos del articulo y entiendo la posición de una gran mayoría del profesorado.Es real que hoy en dia no hay ni el respeto, ni vocación, ni valores en la educación pero me parece igual de grave generalizar diciendo que todos los padres son unos “pasotas”, igual que decir que hoy en día todos los profesores solo quieren ser funcionarios, cobrar un buen sueldo y tener tres meses de vacaciones (lo siento si ofendo a alguien).Supongo que habrá de todo pero mi experiencia como madre refleja otra realidad, tengo una hija que estudia 2 de ciclo medio de primaria.Hasta ahora iba muy bien, yo no trabajaba. Ahora trabajo y estudio a la vez y ella tiene bastante dificultat para comprender las matemáticas pero pone mucho interés. Yo me he volcado mas en ella ahora que mi vida es mas complicada y pedí referencias de su profesora particular a mi cuñada (que es profesora) y estoy encantada con ella,pero la profesora del colegio se desplaza cada día desde Lleida a Barcelona y desde el primer día le dije que vigilásemos i no me comento nada llegaron las notas y suspendió las matemáticas y le comentas que te deje una copia de cada examen suspendido y te dice que no es posible que no se dan copias de examen para casa y te lo ha sugerido la profe de repaso que también trabaja en un colegio público. Da la sensación que no nos ponemos de acuerdo, padres que se preocupan por sus hijos con profesores que les da igual si el alumno suspende o no. Al final es un numero mas de la lista y se acaba el curso y yo me busco la vida en mi ciudad o en otro sitio ( lo siento es la imagen que me da la profesora de mi hija) y por otro lado profesores que hacen lo imposible por ayudar a sus alumnos y padres que son unos inconscientes que a veces deverian ir ellos al colegio a aprender educación y civismo, gracias.

  • # Cristina dice:
    24 de April de 2009 a las 23:24

    Estoy totalmente de acuerdo contigo.
    En mi opinión en España tenemos un poblema de concepto: educar (enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía) te tienen educar tus padres; tus profesores están para formarte académicamente, dotarte de unos conocimientos teóricos que luego te serán útiles en la vida.
    El problema va mucho mas allá de que te fuercen a estudiar, yo (siendo alumna) tengo visto a padres protestar al director del colegio porque había expulsado a su hijo por pegar a un compañero… Si eso no le da motivos para castigar a su hijo (en vez de atacar al profesor), ¿vas a castigarlo por un simple suspenso?

  • # Clarion dice:
    25 de April de 2009 a las 0:03

    Gracias.
    Suscribo mucha parte del texto y me entristece ver que hay todavía algunos que no entienden el valor de la cultura y del conocimiento, a veces, por sí mismos.
    Ningún conocimiento, ninguna herramienta del pensamiento es inútil: formar y crear estructuras mentales es básico para acometer, luego, enseñanzas más complejas. Aunque no se vea su efecto de forma visible, todo lo que has aprendido está ahí para llegar más lejos.

  • # el problema de la educación (caso español) « Entropía humana… dice:
    25 de April de 2009 a las 3:11

    […] curiosamente hoy lei en lalengua.info una muy razonada entrada en donde concluía con la idea de que la culpa del fracaso escolar es de […]

  • # DAVAPA dice:
    25 de April de 2009 a las 8:14

    Más claro agua. Yo acabo de terminar la carrera y ya se esta empezando a notar un poco la falta de educación en niveles inferiores.

    Como ejemplo, en clase de Matemáticas de primero de mi carrera el profesor pregunta que quien sabe integrar y año a año va disminuyendo la gente que levanta la mano.

  • # Cachoperro dice:
    25 de April de 2009 a las 8:33

    No se puede tener más razón. Suscribo todas y cada una de sus palabras.
    Ahora bien, no es usted el único que piensa así, algunas personas lo hacemos, y la pregunta es ¿no tenemos fuerza para cambiar nada? Creo que se responde sola, pero da pena.
    Felicidades por el artículo y por el blog.

  • # Constanza Alvarez-Uribarri dice:
    25 de April de 2009 a las 8:56

    Según mi parecer, el principal problema de la educación es la educación misma.
    ¿Por qué la escuela es una putada? Porque lo es. Los niños no son tontos. Los aburriiiiimos…
    Recuerdo ua frase de Alejandro Dumas que me impactó: “Siendo los niños tan inteligentes, ¿Por qué la mayoria de los adultos son estúpidos?.. Debe ser la educación.” Si, yo estoy de acuerdo absolutamente con él. Nos empeñamos, creyéndonos muy importantes, que sabemos perfectamente lo que le tenemos que enseñar a nuestros hijos y resulta que no nos damos cuenta de que no tenemos que enseñar nada… Son ellos los que tienen que aprender. Pero no les damos ni siquiera opciones para ello. Les obligamos a aprender cosas que no les interesan, les impedimos que cada uno estudie a su manera, les impedimos que aprendan lo que les gusta. Tienen que aprender con 8 años cómo se hace y para qué sirve un gráfico, por ejemplo, cuando a los 15, echándole un vistazo a uno lo comprenden inmediatamente. Los aburrimos con nuestro ritmo que no es el suyo, con nuestros intereses que no son los suyos, y lo que es peor nos empeñamos en enseñarles lo que aprendíamos nosotros a su edad cuando ellos viven en OTRA ERA.
    Pero para mi, lo peor es que no los dejamos “buscarse la vida” en su aprendizaje, no les damos libertad ni para elegir el cómo, ni el porqué, ni el cuándo, ni el dónde.., no respetamos sus ritmos.
    Todavía, con lo mayores que somos… no nos hemos dado cuenta de que los niños, cuánto mas listos son mas aprenden sólo lo que les da la gana. Y hacen bien.

  • # Amalgama dice:
    25 de April de 2009 a las 9:22

    […] El (verdadero) problema de la educación en España Esta entrada fue escrita por habijer, publicada el 25 Abril 2009 a las 9:22 AM, y archivada en la categoría TICs. Puedes guardar el enlace permanente o estar al tanto de los comentarios mediante la fuente RSS para esta entrada. Escribe un comentario o deja un trackback: URL del trackback. « Sobrevivió al Holocausto porque su madre la arrojó del tren […]

  • # luis her. dice:
    25 de April de 2009 a las 9:59

    Conozco muy bien el caso de un lugar en el que los aprobados superan de forma constante el 80% en cada evaluación.

    La realidad es otra: en una evaluación objetiva probablemente esos porcentajes escasamente llegarían al 50 ó 60%, pero, qué sucede. Pues sucede que si bajas del 75% vas a tener problemas con la Inspección. Así que como ellos quieren más del 75, le damos el 85 y si nos pidieran el 80, le daremos el 90.

    Y todos contentos con esta farsa de resultados. Es la única forma que tenemos de trabajar, sólo que cambiando un tanto los baremos. Si antes un 3 de nota significaba insuficiente, ahora ya con un 3 le das el suficiente.

    Es penoso, pero es así.

  • # Malena dice:
    25 de April de 2009 a las 10:16

    Para empezar, estoy absolutamente de acuerdo con el artículo, vaya por delante.

    Partiendo de la base que pienso que se educa en casa, ayudados por el colegio, desde luego, pero la responsabilidad es de la familia. La enseñanza es tarea del colegio, ayudado por la familia. Nos necesitamos, y tenemos que estar sincronizados para ello, debemos estar informados del tipo de enseñanza que queremos, y del centro al que enviamos a los niños, y colaborar con ellos. Joe, es tan difícil de entender? Por lo visto, si. Hay una parte de “ocuparse de los hijos” que por lo visto a la gente le cuesta mucho entender.

    Matizaría un poquito en que la educación es una responsabiidad social, o sea, un poco de todos, empezando por casa, por supuesto, conectando perfectamente con el colegio, y continuando en la calle, o sea, la sociedad, que era como yo lo sentía antaño.

    Lo suelo explicar con este ejemplo: en casa me enseñaban a no tirar un papel en la calle, en el colegio también, y si yo tiraba un papel en la calle, la gente, la sociedad, me reprobaba o me llamaba la atención. Y por mucho que me pudiera fastidiar, tiraba el papel en la papelera. Quiero decir que ya sabemos que fastidia ir al cole de chaval y adolescente, también fastidia tener que trabajar pudiendo estar todo el día de vacaciones, y fastidia hacerle un favor a alguien, si no te apetece, pues claro¡ pero entonces qué valores les estamos enseñando ahora a los niños? que hagan lo que les de la gana cuando les de la gana? y lo de los deberes y derechos cuándo se lo contamos? y lo que que los cajeros no regalan dinero lo dejamos para cuando les expliquemos la cigüeña y los reyes magos? hombre, por favor… Hay que enseñarles desde pequeñitos cómo funciona esto, sin chorreces, pero es que el mundo y la vida son así, no como muchos padres pretenden que sea, hasta que se ven incapaces de conseguir toda la cantidad de caprichos y memeces que los niños piden, y luego viene el pataleo, la frustración. Jolines, todo requiere sacrificios, planificación, que las cosas no caen del cielo.

    Y es lo que echo mucho de menos, y se traduce en que los niños tienen falta de esas referencias tan necesarias, no tienen ejemplos en esa línea, y sí los tienen precisamente en bastantes cosas muy negativas para su educación.

    Y os remito al chiste de Forges, que es genial, para echar una sonrisita:

    http://4.bp.blogspot.com/_v7-zL8zXkhc/Scdh4Z3J1cI/AAAAAAAASl8/I6XrjnNp0g0/s1600-h/Forges+-+Educaci%C3%B3n+Infantil.jpg

    Saludos y felicidades por el artículo. Vendré más por aquí, un sitio bien interesante.

  • # Fernando dice:
    25 de April de 2009 a las 10:43

    Más razón que un santo. Y yo tengo un caso cerca clavadico: mi cuñado, que va a cumplir 19 años. 19 años y no sabe hacer la O con un canuto motorizado. En la puñetera vida sus padres le han exigido nada. LE han comprado todas las puñeteras consolas que ha querido y, si ha suspendido asignaturas (que lo hizo y en buen número) ni se le quitaba la consola ni nada de nada. No pasaba NADA. Yo recuerdo que mi padre me soltó más de una buena hostia por suspender. Pero ahora parace que les de igual a los padres: el niño que juegue con la consola y que me deje a mi tranquilo.
    Y así acaban los críos. Mi cuñado, con 19 años, no sabe ni coger el autobús para venir de su casa a la mia. No es capaz de mantener una conversación si no se es de videojuegos. Estoy seguro de que no sería capaz de escribir una redacción ni aunque sólo tuviera que copiarla.
    Pero eso sí, se ha pasado juegos de rol en JAPONÉS. Con dos cojones, así va España.

  • # tardecedo dice:
    25 de April de 2009 a las 10:58

    bien,….y si…el gobierno pusiera el mismo empeño en la educación que en el control de velocidad, empleando los radares?

  • # Manuela dice:
    25 de April de 2009 a las 11:13

    Yo le haría algunas preguntas:

    Hay algún estudio riguroso que me pueda contestar a:

    – Porcentaje de jóvenes que van a la escuela pública en España.
    – Porcentaje de jóvenes que van a la concertada.
    – Porcentaje de jóvenes que van a la privada.

    Dentro de los primeros:
    – Porcentaje que practica el botellón.
    – Porcentaje que consume algún tipo de droga.
    – Porcentaje que comete algún tipo de actividad delictiva.
    – Porcentaje que está comprometido con alguna actividad de carácter social y/o cultural.
    – Expectativas de los padres respecto a sus hijos.
    – … y un largo etc sobre estilos de vida, situación familiar…

    Idem dentro de los segundos.
    Idem dentro de los terceros.

    Con todo, puede que la Escuela Pública no salga tan mal parada porque determinadas variables nos ayuden a comprender los resultados que tenemos en nuestras aulas. Y a exigir a cada cuál lo que corresponde sin demonizar a un único sector: Familias, profesorado, Administración, etc.

    Dicho esto discrepo y comparto diferentes cuestiones que aparecen en el artículo porque la verdad es siempre muy compleja y además nunca es lineal.

    Mi experiencia como madre, muy resumida, es la que sigue:

    Después de cursar una Primaria excelente, mi marido y yo observamos que el rendimiento académico de nuestro hijo desciende progresivamente desde el inicio de la E.S.O hasta el Bachillerato. Resultado: dos asignaturas suspensas en 2º de Bachillerato. (Y con una P.A.U a la vista esto ya es, de por sí, poco tranquilizador. )

    Sistemáticamente cuando, como hemos hecho siempre, a lo largo de la escolaridad, hablábamos con los profesores, su respuesta era:

    – “ Ah, son los padres de ….. Bien, bien, va muy bien. LAS APRUEBA TODAS”
    (Todo esto, al tiempo que abrían su libreta de tutoría y lo comprobaban.)

    Nuestra respuesta:

    – “ Esa no es nuestra percepción, nosotros observamos que trabaja poco en casa, insistimos en que dedique más tiempo al estudio, pero vemos que su estrategia sigue siendo la ley del mínimo esfuerzo para aprobar y punto”.

    Entonces el discurso, año tras año, se dirigía a lo mismo: el elevado índice de fracaso, el escaso número de alumnos que “aprobaban” todo, y las innumerables deficiencias del sistema….
    Incluso más de uno llegó a reconocer que en este vergel interminable de alumnos (motivados, poco motivados, con buena base, casi analfabetos, con familias preocupadas, despreocupadas, estructuradas, desestructuradas, …) muchos pasaban desapercibidos o no se les exigía lo que podían dar de sí. Y esto, nosotros lo hemos vivido, como padres en 1º, 2º, 3º y 4º de la ESO, y también en 1º de Bachillerato.

    La otra cara del asunto: relación padres-hijo.

    En estas circunstancias, cuando como padres hemos exigido una mejora en las calificaciones, porque sabíamos que podía lograrlo con más dedicación al estudio, su respuesta ha sido:

    – “ No se qué queréis, las apruebo todas y encima …”
    (Todo esto desde una posición de complacencia “trabajo lo mínimo para cubrir el expediente” y dedico el resto del tiempo a lo que realmente me interesa.)

    Y ante esto, creánme que, al menos a nosotros, nos ha resultado muy difícil mejorar la situación, porque siempre hemos echado de menos una mayor exigencia por parte del profesorado (también muy complacientes con la situación de este alumno: “Bien, muy bien, las aprueba todas …”). ¡Claro, no engrosaba las cifras de fracaso escolar!

    En estos momentos tengo la sensación de que mi hijo podría haber aprovechado mucho más el tiempo si desde todos los frentes el nivel de exigencia hubiese sido mayor. Y me pregunto: ¿Me hubiera ofrecido otra cosa un centro concertado, un centro privado, otro centro público?…

  • # Fernando dice:
    25 de April de 2009 a las 11:53

    Disiento y apoyo a la vez tus tesis.

    A mis hijos les encanta ir al colegio y aprender. Entre otras cosas porque ven que sus padres a los 40 años están empezando una nueva carrera universitaria. Porque sus padres les explican y pierden el tiempo en hacerlo la importancia de estudiar y hacer los deberos y no les ayudamos a hacer los deberes, les ayudamos aentender conmo funciona le mundo y l aimportancia de la educación. Si no obedecen y se dedican a jugar les castigamos sin presentar dejarles terminar los deberes del día fuera de las horas destinadas a ello. Les enseñamos a planificar el trabajo para que no tengan picos de trabajo durante la semana. Pero a parte de todo eso , en lo que invertimos más tiempos es en enseñarles a asumir la responsabilidad sobre sus propias decisiones, que toman ellos.

  • # San dice:
    25 de April de 2009 a las 12:34

    Es muy fácil echarle la culpa a los padres, o a quien sea. Pero no estoy de acuerdo contigo. Y no puede estarlo por muchas cosas, y principalmente por el sistema. Ese sistema imperante socioeconómico, el cual se prioriza el poco esfuerzo para conseguir las cosas,en dónde se ponen canones a seguir de ser rico, fama, etc. Y todo esto empujado y sutentado desde la máxima que el dinero lo es todo. Por lo tanto poco se le puede pedir a un padre y una madre que vienen de trabajar más de diez horas y encima no tienen estabilidad laboral. Por supuesto también hay que tener en cuenta el nivel cultural, nivel cultural al cual ya he hecho referencia anteriormente y que también en los padres ha hecho mella.
    ¿Qué se puede hacer para salvar a tu hijo?. Pues pienso que lo primero apuntar al único y primer culpable de la educación de tus hijos que no son otros que el estado y quien está alrededor de ellos, es decir la oligarquía de los ricos.

  • # julifos dice:
    25 de April de 2009 a las 12:43

    Exigir al hijo está bien, siempre que se exija algo razonable. Hay que sentarse y pensar un poco. A lo mejor hay que abroncar a las leyes y no a los hijos. Que toda la dureza paterna recaiga sobre los culpables… ¡Que viva el Armagedón!

  • # kra dice:
    25 de April de 2009 a las 14:19

    hola;

    En mi tiempo muchos que estudiaban magisterio, y creo que ahora es lo mismo, eran gente con vocacion, o el que no queria estudiar.
    Es un trabajo “mal visto” y eso no ayuda. Mi prima en concreto -que trabaja en primaria- nos comentaba en los enccuentros con los educaores filandeses ven la diferencia. Alli para estudir magisterio necesitas una media muy alta, se paga bien y se enseña muy bien, pedagogia, sicologia… no solo a juar con los niños. Y ¿por que? Porque consideran que la educacion es importantisima y es el que marca el futuro de las personas.

    PD: Y en lineas generales el articulo es muy bueno. todos tenemos que implicarnos en la educacion y en la sociedad.

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