Ars longa, vita brevis

Obligaciones

23 de February de 2009

Decisiones: cada día
alguien pierde, alguien gana,
ave María.

Rubén Blades, Decisiones.

La obligación de los medios de comunicación es estar en contra del poder, por mucho que los periódicos tradicionales –y alguno nuevo, como Público– no hagan otra cosa que mimar el órgano del que maman, que, para no ser muy groseros, supondremos que es una teta. ¿Una teta es un órgano? Bueno, que me pierdo pensando en lo que no debo. Pero en fin, todos los que tanta caña le metían a Garzón cuando intentaba encerrar a Felipe González por la ignominia de los GAL ahora lo adulan como si fuera el paladín de la democracia y de la separación de poderes o algo así, y viceversa: El Mundo, por ejemplo, lo tuvo entre sus héroes durante bastante tiempo, coincidiendo con la investigación judicial sobre los susodichos grupos antiterroristas de «liberación», y ahora le afea sus jornadas de caza. Son todos iguales. ¿Es que un juez y un ministro no pueden ir a matar indefensos corzos tranquilamente para echar unas risas? Los españoles somos así, nuestra fiesta nacional consiste en la tortura y muerte de un herbívoro. Para su propia supervivencia como especie, eso sí, que no se piense que lo hacemos por otra cosa. Ah, y por el arte. Por helarte las venas, diría yo, al contemplar una masacre semejante. Pero sigamos.

La obligación de un Ministro de Justicia que ha infringido una norma es dimitir. A mí, francamente, me parece mucho más grave esto que lo de irse de caza con el juez que pretende hacer campaña de su partido descubriendo, oh casualidad, en medio de unas elecciones autonómicas y de una crisis de aúpa que el PP tiene relaciones corruptas. ¿Los partidos tienen relaciones oscuras e inconfesables? ¡Paren las rotativas!

Sí, la obligación del ministro era dimitir, y como él no se obligaba, pues lo han obligado. Mejor tarde que nunca.

Y ahora el PP tiene también varias obligaciones. La primera es intentar acordarse de cuándo un ministro suyo ha dimitido. No, que no lo hagan por ellos, que lo hagan por mí, que yo no lo recuerdo. Y meteduras de pata similares, y peores, las hubo.

También está obligado a quitarse de en medio a todos los corruptos que aparentemente pueblan sus filas. Porque si Bermejo debía demostrar ser más casto que la mujer del César, ellos también.

Tal vez los ciudadanos podamos sacar algo bueno de todo esto. A ver si de verdad se tiran al cuello y empiezan a destaparse mutuamente las corruptelas, sí, esas de las que llevamos treinta años hablando, que todos los españoles conocemos y ante las cuales parece que pensamos que no se puede hacer nada. Todo el mundo conoce casos de corrupción en su ciudad, en su autonomía, en el país. Tal vez, solo tal vez, el PSOE empiece a denunciar claramente la vergüenza de Madrid, el PP la de Andalucía, y detrás de uno caigan todos, o muchos. Ojalá.

Pero para eso le doy un consejo al novísimo Ministro justiciero: amplíe la plantilla de jueces. En unos tres millones. Ah, y que se ocupe también de los jueces corruptos, que los hay por cientos.

6 comentarios en “Obligaciones”

  • # ander de brich dice:
    24 de February de 2009 a las 11:36

    Manuel Pimentel dimitió después de los altercados racistas en El Ejido

  • # A.H.Lippincott dice:
    24 de February de 2009 a las 12:27

    Yo no recuerdo impresentables tan grandes en el PP (*), pero si alguien me puede refrescar la memoria. Pimentel no se fue, según recuerdo yo, a raíz de ningún escándalo, sino porque tenía una línea política distinta de su partido y cogió la puerta.
    A lo mejor es la prensa la que tiene que reconvertirse antes que los políticos y volverse prensa. Episodios como el de Bermejo nos recuerdan su poder. ¿Por qué no lo aumentan con un poquito más de seriedad? ¿alguien se imagina lo que serían todos los periódicos metiéndole caña a Bermejo o al Alcalde de Boadilla? Dimiten en horas, no en días.
    Aun siendo todo espantoso, yo leo El mundo, con todos sus defectos por lo menos sacude a diestro y siniestro. Vale, más a siniestro, pero por lo menos da a ambos lados.
    (*) bueno, Michavila parece que es un impresentable, pero se ha sabido a toro pasado. Aunque casi llega a la altura de Bermejo. Recuerdo que este tipo iba a entrevistas y se quejaba amargamente de la Ley del Menor, su aplicación, etc. Claro, tú decías todo el rato ‘qué razón, quégran razón tiene’. Hasta que caías: ‘PERO PEDAZO DE MAMÓN, SI ERES TÚ EL MINISTRO DE JUSTICIA, CÁMBIALA IPSO FACTO EN VEZ DE QUEJARTE’. Luego este tipo es el diputado que menos trabaja (de entre lo poco que trabajan todos).

  • # Susana dice:
    24 de February de 2009 a las 19:59

    Sin abordar las cuestiones políticas que planteas, sí que quería comentar algo con respecto a la primera frase del post. Tras cuatro años de carrera (Periodismo) no recuerdo que nadie me haya dicho tan claramente que “la obligación de los medios es estar en contra del poder”, discrepo pues; un medio puede jugar un papel de contrapeso, debe analizar y se permite opinar, y quizá su influencia provoque dimisiones, pero de ahí a per sé estar en contra… en teoría la primera obligación sería informar (término ambiguo, verdad?)

  • # Elías dice:
    24 de February de 2009 a las 20:18

    Susana, sigo pensando que es la primera obligación, por mucho que no os lo enseñen en la carrera.

    Si los periodistas no tienen como primera función criticar al poder, ¿qué los diferencia del BOE o de la propaganda electoral del Gobierno o de un partido cualquiera? ¿Quién los necesitaría?

    Que conste: cuando hablo del poder, no me refiero exclusivamente al gobierno de turno, sino también a la oposición –que es otro poder–, al poder económico, y al mismísimo cuarto poder (a ellos mismos).

  • # borinote dice:
    25 de February de 2009 a las 11:25

    Je, y se ve que hay muchas otras cosas que no se enseñan en la carrera de periodismo.
    Susana, los papeles no se juegan, se desempeñan.

  • # Susana dice:
    25 de February de 2009 a las 16:44

    Sí, borinote, muchas otras cosas, gracias por la rectificación.

    Elías, criticar y estar en contra es distinto ¿verdad? En cuanto a las diferencias con el BOE o cualquier partido… amplias y notables. ¿En serio apostáis por el periodismo que se moja? ¿No preferís una información ‘objetiva’ tras la cual cada receptor saque sus conclusiones? Ej: ¿Fulanito asegura tal cosa o Fulanito demuestra que miente al afirmar tal cosa? Una de esas preguntas para la cual cada uno tiene su propia teoría; o como esa otra cuestión del trabajo -u obligaciones- de los periodistas y el de los medios de comunicación

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