Ars longa, vita brevis

Propaganda

8 de January de 2009

1. G. M. Gilbert fue un psicólogo alemán que entrevistó a algunos acusados en el famoso proceso de Núremberg, que juzgó los crímenes cometidos por la cúpula nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Hermann Göring (o Goering), por su parte, fue el lugarteniente de Adolf Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas).

Gilbert– Hay una diferencia. En una democracia, la gente tiene algo que decir al respecto mediante sus representantes electos, y en los Estados Unidos sólo el Congreso puede declarar guerras.
Göring– Oh, eso está todo muy bien, pero, con voz o no, el pueblo siempre puede ser arrastrado a los deseos de los líderes. Es fácil. Todo lo que tienes que decirles es que están siendo atacados, denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y poner al país en peligro. Funciona igual para todos los países.

Es curioso cuánta razón puede tener un nazi en ciertos momentos. ¿Os recuerda a algo? ¿A la invasión de Iraq bajo la hipnosis colectiva de que Sadam Husein, prácticamente en persona, había derribado el World Trade Center? Así se ha arrastrado a la guerra a la nación más poderosa de la Tierra.

O tal vez estábais pensando en algún sitio más cercano. En el típico discurso que hacen los políticos españoles: los catalanes nos hacen esto o aquello. Los vascos o los gallegos nos hacen lo otro. Y no, no se detiene ahí la cosa: en las tres comunidades autónomas citadas, los españoles nos odian o nos hacen lo de más allá. Por suerte, el país no es demasiado belicista, tal vez porque la última guerra que hemos vivido en carne propia nos ha empachado para siglos (aunque no a todo el mundo, habida cuenta de la cantidad de gente a la que no se le cae la Guerra Civil de la boca). Pero aun así sigue habiendo gente que se pega la gran vida a costa de vender a la gente ese discurso. La estulticia general nunca ha sido tan lucrativa como en este momento y en este lugar. Si alguien aún se está preguntando a qué partido político me estoy refiriendo, la respuesta, dicho en griego, espanta. Quiero decir, es panta.

La negrita es mía. La cita la he visto en este comentario en Menéame, y de paso os recomiendo seguir el enlace del meneo. Por cierto, navegando un poco para documentarme para este post me encuentro con este enlace: una página revisionista sobre el Holocausto, de estas que dicen que todo es un mar de patrañas. Dicen que todo está inventado y que en los procesos de Núremberg no hubo garantías para los acusados. A ver si me entendéis, yo no creo que deba ilegalizarse una forma de pensar o la simple emisión de estupideces por la boca y por el teclado; por otra parte, creo que hay pruebas del genocidio nazi sobre los judíos, gitanos y otras etnias como para cubrir el Everest. Pero me sorprende la candidez de estos chicos malos. ¿Juicio «con garantías»? En los juicios, se celebren donde se celebren, solo hay garantías para a) los que tienen dinero, o b) para los vencedores (caso del citado proceso).

2. Ha empezado el proceso contra el lehendakari Juan José Ibarretxe y contra el líder del Partido Socialista del País Vasco, Patxi López, por reunirse con una formación política ilegal. En varias tertulias políticas dicen muchas cosas, como que una condena a Ibarretxe y a López sería muy mala para la convivencia pacífica en este país (estoy de acuerdo). También se sugiere que la Ley de Partidos puede ser anticonstitucional (creo que es posible, no estaré de acuerdo ni en desacuerdo hasta informarme más sobre el tema). También cosas como que el diálogo con quien sea siempre es bueno, y que la simple fuerza policial no basta para acabar con una organización de criminales (me parece una estupidez; ETA ha dejado muy claro en demasiadas ocasiones que no está dispuesta a respetar un diálogo que incluya otra sílaba que «sí», y además hay muchas organizaciones criminales que han sido borradas del mapa simplemente con la represión policial, como los GRAPO).

Nadie parece acordarse de lo que en realidad sería bueno para la convivencia pacífica; de lo que de verdad sería un canto supremo de respeto a la Constitución; de lo que me podría hacer creer en el diálogo. Esto es: que la Ley debería ser la misma para todos, y que, nos guste o no, la forma más justa de echar a andar a una sociedad es la aplicación inflexible e igualitaria para todos los ciudadanos: los que siempre llevan traje y corbata y se sientan en los parlamentos y los que vamos en autobús.

Pero no: a todos los periodistas se les olvida eso. Que, ya se juzgue al presidente de una comunidad autónoma o al frutero, ya sea más o menos apropiada la Ley, ya se haya cometido el –presunto– delito con buenas o malas intenciones, si alguien ha incumplido una ley, ha de ser condenado. Así es como se nos juzga a los pobres. Cuando se empiece a hacer lo mismo con los ricos y los poderosos, cuando los periodistas, estos que van de izquierdistas, empiecen a pedirlo, yo me pondré una fecha límite para empezar a creer en esto de la democracia. De momento, para mí sigue siendo un cuento que les narro a mis alumnos por imperativo legal. Que yo no soy rico y más me vale hacer todo lo que la ley me ordene. Ale, los que quieran pelear, suyos son los comentarios.

2 comentarios en “Propaganda”

  • # satch dice:
    10 de January de 2009 a las 0:03

    O excepto que seas el emperador de Japón y tras la derrota de la Segunda Guerra Mundial se monte el tinglado para que no te juzguen y tus amantísimos subordinados sean ejecutados por ti. Hay gente con suerte.

  • # Propaganda dice:
    10 de January de 2009 a las 1:37

    [...] Propagandalalengua.info/2009/01/propaganda/ por Skanda hace pocos segundos [...]

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