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La Lengua » La izquierda en este país

Ars longa, vita brevis

La izquierda en este país

18 de January de 2009

O más bien debería decir «la izquierda en El País».

Siempre se ha dicho que «no hay cosa más tonta que un pobre de derechas». Más allá de ser otra de tantas frases estúpidas que se oyen cada día por la calle, en teoría debería tener su poso de verdad. La izquierda, nominalmente, aboga por un reparto algo más equitativo de la riqueza, para lo cual en tiempos pretéritos de los que nadie se acuerda, subía los impuestos a los ricos, mejoraba las prestaciones sociales para los que no tienen nada, hacía, en fin, este tipo de cosas. Lo lógico es que los que estaban abajo del todo en la escala social se sintiesen de izquierdas y así votasen. Y así ha solido ser en España, hasta que después de tres o cuatro legislaturas machacándote la izquierda nominal desde el gobierno, a los pobres no les ha quedado otra que votar al otro partido mayoritario, aunque sólo sea por probar. Por supuesto, nos ha ido más o menos igual de mal con unos que con otros. Siempre para abajo. Y, claro, los ricos siempre para arriba.

¿Qué le pasa a la izquierda en este país? Muchas cosas, pero yo sólo os diré dos, ilustradas con sendos textos provenientes del diario de cabecera de los que, con mayor o menor tino, se autoproclaman de izquierdas en este, nuestro país.

La primera cosa que le pasa es que es muy previsible. Para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno: las religiones, y tomo el concepto «religión» en su significado más extendido (Cristianismo, Islam y algo de Judaísmo), no se han solido destacar nunca por su búsqueda de la igualdad entre sexos, o géneros, como dicen ahora los cursis. Al menos en la práctica, que sobre el libro casi todas las religiones ofrecen el Paraíso, o lo prometen. Hoy El País entrevista, en su suplemento dominical, a Inés Alberdi, alta ejecutiva española en las Naciones Unidas, mujer comprometida con la lucha de las mujeres y los hombres (porque el feminismo, como el machismo, no es cosa de un solo sexo) por la igualdad real. Cuando preguntan a Alberdi por unos ataques verbales sufridos tras publicar un artículo en que atacaba a la Iglesia católica española, responde:

[…] Pero las religiones no han evolucionado lo suficiente, y a mí me importa la católica porque es la cultura en la que vive la mayoría de los españoles, siguen en la idea de que las mujeres son inferiores, y eso es una de las semillas de la violencia. Sí, montaron un pollo. Pero yo pregunto a los responsables de la Iglesia qué declaraciones han hecho contra la violencia contra las mujeres o a favor de la igualdad.

Chapeau. Incontestable: la Iglesia católica no parece encontrar en la violencia machista un problema tan grande como el que presuntamente suponen los matrimonios entre homosexuales, al menos en público, ya que no se empeñan tanto en las manifestaciones anti violencia contra las mujeres como en las anti matrimonios entre personas del mismo sexo. Parece lógico pensar que la jerarquía católica piensa que lo segundo es más preocupante que lo primero. Y eso, aunque uno estuviera en contra de los susodichos matrimonios, chirría.

En fin, respuesta previsible, como era de esperar. Ahora lo malo. Uno sigue leyendo la entrevista, y entonces le preguntan a Alberdi sobre Irán. Lo lógico sería una crítica devastadora ante un régimen que atenta gravemente contra los derechos humanos, y especialmente contra los derechos de las mujeres. Eso sería lo lógico, como he dicho… pero ¿qué es lo previsible, conocida parte de la «izquierda española»? Paños calientes. Claro:

Hay algunos aspectos de cómo se organiza ese país que deberían cambiarse si queremos hacer efectivos los derechos de las mujeres.

La negrita es mía. Previsible, ya se ha dicho. Irán, os lo recuerdo, es el país donde se condena a muerte por lapidación a las mujeres que cometen adulterio, y pongo «cometen» en cursiva porque sí, en Irán el adulterio es un delito. Recordemos que muchos de estos «adulterios» son en realidad violaciones. También es el país donde el gobierno detiene a activistas feministas por recoger firmas en la calle.

Un poco más adelante, en la entrevista, le preguntan qué opina sobre las niñas que son obligadas a ir a la escuela con un pañuelo en la cabeza. Respuesta:

Eso tiene una importancia menor. Me parece mucho más grave la poligamia, y no digamos el matrimonio con niñas.

¿A que os esperabais una respuesta así? Que se obligue a las menores a adoptar una indumentaria basada en una discriminación machista religiosa tiene una importancia menor. Comparada con los matrimonios de niñas con ancianos. Claro, y comparada con la masacre en Gaza, con el Holocausto Nazi y con las descargas de películas en Internet, ¡todo se puede relativizar! Pero sigo leyendo, y me sigue asaltando esa sensación de déjà vu:

Claro que yo me he educado en un colegio donde las mujeres, que eran monjas, se tapaban el pelo. Iban tapadas igualito que las de Irán, se parecen como una gota a otra.

Esta una de las tonterías más repetidas últimamente. El que se obligue, en 2009, a las mujeres –y a las niñas– a ir tapadas, es comparable con que hace cincuenta años (y recalco lo de los cincuenta años, medio siglazo) unas mujeres adultas (y recalco lo de adultas) eligiesen libremente (y recalco lo de libremente) dedicarse a una ocupación que tiene un uniforme regulado. Uniforme machista, ocupación machista si queréis, religión machista, por supuesto. Pero ¿son situaciones comparables?

Salto a la última página del periódico, donde me espera todos los domingos la columna de Manuel Vicent, a quien suelo leer con no poco disfrute. La columna se titula «Los jueces». Bien. En España hay muchos motivos para criticar a los jueces, y más con la que está cayendo últimamente. Suelen ser otros mandados del poder económico, y si no tienes dinero, más te vale no verte enfrente de muchos de ellos (a ver si entre este «muchos de ellos» y el escaso tráfico del blog me libro de una demanda, ya que estoy más cerca de pobre que de rico). También se los suele criticar por la incompetencia y dejadez con la que algunos ejercen su cargo. Pero la crítica de Vicent no va por ahí. Se critica a los jueces por ser funcionarios, gente que, no viendo otra salida profesional, se ha pasado un par de años, o dos pares, empollándose sus cuatrocientos temas –que se dice pronto– para superar la oposición. Aparte de que los temas le parecen pocos –y eso que otras oposiciones del grupo A, como las de profesor de Secundaria, suelen rondar los setenta temas–, critica que los jueces no tengan «la vocación sagrada de enderezar los torcidos senderos del mundo a través de la justicia». Es decir, no son jueces vocacionales. Bueno, ¿y los policías suelen tener la «vocación sagrada» de proteger al ciudadano, o también se están buscando las habichuelas, como todo quisque? ¿Y los políticos, del signo que sean, tienen la «vocación sagrada» de trabajar por el bien de la mayoría, o al menos de quienes les han votado, o más bien son los que reparten los impuestos de los pobres entre los ricos? ¿Los representantes de los autores sienten una vocación de proteger y propagar la cultura, o sus bolsillos? ¿Y los profesores? ¿Somos docentes vocacionales o lo que queremos es ganarnos la vida? ¿Y los columnistas o escritores de todo pelaje? ¿Por qué es necesario sentir una vocación? Pero seguimos leyendo la columna:

Nadie del tribunal le preguntó a aquel lejano opositor, que hoy por simple escalafón habrá llegado a lo más alto de la magistratura, si era demócrata, beato, conservador o autoritario […]

La negrita es mía otra vez. Al parecer, hay algún artículo en la Constitución que obliga a ser «progresista», ya que el ser conservador te invalida para acceder a la Judicatura. Y he ahí el segundo problema del que os hablaba: parte de la izquierda considera una obligación ser de su cuerda. Si quieres ser juez, has de ser «progresista». ¿Es eso? El conservadurismo es algo que no profeso, ya que soy uno de esos raros tipos «de izquierdas sin carné». Pero no se puede defender que para ser juez uno deba ser simpatizante de una idea política concreta, siempre que esté dentro de la protección a las ideas contemplada en la Constitución. Probablemente una persona de ideología nazi no deba ser juez, y estoy seguro de que hay mecanismos para que nunca llegue a serlo. Pero ¿por qué no un conservador? Una vez más, ¿un juez debe ser «progresista»? ¿Debe pensar lo mismo que tú? En ese caso, ¿para qué necesitamos jueces? ¿Por qué no nos juzga directamente el gobierno?

Por eso, Vicent, se elige a los jueces por oposición, y no los elige Pepe Blanco a dedo. Para la historia esa de la separación de poderes. Porque, si no la hubiera, los ciudadanos estaríamos aún más desprotegidos. Por mucho que tú consideres a todos los jueces «opositores pelanas» (RAE: Persona inútil y despreciable), y que te moleste que puedan «sentar en el banquillo al presidente de la nación».

Los jueces son lo que son, y quienes me leen regularmente ya saben más o menos lo que pienso de la justicia española. Pero no, no se sostiene ese aura de santidad de la izquierda española según la cual su pensamiento es no sólo el único razonable, sino el único legítimo. Y, sobre todo, no se puede atacar a los jueces porque puedan acosar al poder político. Esa razón es, en todo caso, la única por la que es necesario defenderlos.

12 comentarios en “La izquierda en este país”

  • # MrBlonde dice:
    18 de January de 2009 a las 20:56

    Me repugna la hipocresía política como la de Alberdi al hablar de Irán, parece ser que en España la izquierda ya no defiende nada ni a nadie, solo el continuismo.

    Y “El País” a veces se pasa de lameculos. Claro que no olvidemos que desde que le pusieron la tilde a la I ha pasado de ser “independiente” a ser “global”. Da que pensar.

  • # MrBlonde dice:
    18 de January de 2009 a las 20:58

    Por cierto, la letra de los comentarios se ve demasiado pequeña. Al menos en Firefox y Safari bajo Mac.

  • # marcos dice:
    18 de January de 2009 a las 21:07

    Y si no estas conmigo estas contra mí. Desvaríos del proselitismo.
    Por cierto, huele esta tenacidad del País contra los jueces.
    http://www.elpais.com/articulo/ultima/libertador/elpepiult/20090116elpepiult_1/Tes

    También estoy de acuerdo con lo de la letra pequeña ¡vaya ninguneo! ;P

  • # Elías dice:
    18 de January de 2009 a las 21:59

    Por cierto, ¿qué tal los comentarios? ¿Se ven bien?

  • # David Saltares dice:
    18 de January de 2009 a las 23:47

    Amén, has empezado a repartir verdades como templos a diestro y siniestro (viene bien esta analogía con la izquierda y la derecha).

    Algo que se suele hacer en política, en izquierdas más que en derechas, creo, es relativizarlo todo. Es bueno comparar, pero, como decía mi profesor de matemáticas del instituto, no se pueden sumar gallinas con vacas. Cada cosa tiene su sitio y su circunstancia y no podemos comparar cosas distintas. Hacerlo provoca daño y es demagogia.

    Lo de los jueces también llevas razón. La gente estudia y trabaja porque tiene que comer. Intenta estar en lo que le gusta, pero muchas veces no es así, quizás porque se metió “por obligación” o porque creía que tenía vocación o por hacer algo. No se le puede obligar a nadie hacer con gusto su trabajo, se le puede exigir, hacerlo bien, eso sí.

    Sólo un apunte. Eso de que la izquierda tire más para los pobres también es muy relativo. Zapatero dio 400 euros de ayudas, pero quienes tenían menos dinero no cobraban la ayuda, porque no cotizaban, aunque trabajaran… ¿eso como se come? Como esas muchas más. Muchas veces se dan ayudas etc, pero hay recortes por otros sitios. Delante de todo el mundo se queda muy bien, pero después hay que cerrar el grifo. Eso es otra forma de demagogia.

    Por cierto, yo uso Firefox en Ubuntu (GNU/Linux) y los comentarios también se ven pequeños. Debe ser cosa del theme.

    Saludos, un post genial.

  • # EVG dice:
    19 de January de 2009 a las 12:09

    Esta entrada me ha hecho recordar lo que pasó en Autralia hace unos años:
    Un pakistaní violó [en realidad las violaciones por pakistanís fueron tan abundantes que llegaron a generar una batalla campal y movimientos antimigratorios] a una chica. Como defensa argumentó que iba mal vestida [minifalda] y que lo que había hecho era castigarla. Nadie de la “izquierda” se expresó con referencias a la libertad y/o igualdad, sin embargo, sí hubo quien dijo que qué se le iba a hacer si esa era su cultura y no se trataba de desenraizar a la gente…
    En fin, somos de izquierdas mientras que no tengamos que opinar de forma políticamente incorrecta…

  • # EVG dice:
    19 de January de 2009 a las 12:15

    Lo he encontrado:

    http://www.gees.org/articulo/2009/53

  • # antonio molina dice:
    19 de January de 2009 a las 13:01

    Los comentarios se ven diminutos. Al parecer has tenido sobredosis de periódico progre este fin de semana… Yo lo único que digo es que me parece muy triste que algunos estemos obligados a pedir perdón por nuestras creencias e ideas, sobre todo cuando son perfectamente compatibles (si no superiores) con los valores democráticos.

  • # pasaba por aqui dice:
    19 de January de 2009 a las 19:39

    En Firefox sobre Kubuntu también se ven enanos

  • # Elisa dice:
    19 de January de 2009 a las 23:30

    Chapó.

  • # julifos dice:
    20 de January de 2009 a las 23:07

    Yo también me considero un “sin carné”. De todas maneras, y aunque cuando te mesas los cabellos lo haces con gran maestría, a ver cuándo decimos los “sin carné” algo más concreto. Porque parece que siempre nos quedamos en criticar a los unos y a los otros, que es cosa razonable, pero nunca se nos ocurre nada para solucionar nada.

    A mí se me ocurrió un día que, como la tecnología lo permite, TODO LO QUE EXISTE debería poder ser votado por Internet (móvil, teléfono, correo… Lo que fuere). Cualquier cosa que se reúnan dos políticos a decidir… Eso. Igual que en las comunidades de vecinos se parlamenta sobre el presupuesto para arreglar los telefonillos, se tendría que poder participar en la Junta Municipal de cada uno para decidir si se barre más los sábados por la mañana o los domingos, o si se borran las pintadas semanalmente o anualmente, etc. Cualquier gilipollez. Y, obviamente, lo mismo iría para lo que compete al ayuntamiento, comunidad y país. Y, al igual que en las juntas de vecinos, quien quiera puede delegar (por simple omisión de su voto) en el representante político que votó en su día. Pero si a uno le sale de los cojones, que al menos tenga la oportunidad de decir “no a la guerra” (como hace unos añitos) de manera práctica y efectiva, no sólo a toro pasado y sin capacidad ninguna de decisión ejecutiva. No podemos vender nuestra alma a nadie para todo, especialmente cuando está demostrado que la mayoría de los políticos actúa, cuanto menos, de forma “irregular”, tanto moral como humanamente. Los que roban, porque roban, los que joden al prójimo, porque lo hacen, y el resto porque no hace ni dice nada en contra. Y el que hace o dice algo, expulsado, ya no le “ajuntan” nunca más.

    A alguna de las personas a las que he logrado emborrachar y hablar de este tema, pero no tanto como para que no me escuchasen, se han mostrado preocupadas… ¡Sí! ¡Con el hecho de otorgar el poder al pueblo! ¿Qué pasaría si hiciésemos eso? ¿Qué pasaría si todos los paletos capullos pudiesen votar por SMS? ¿Sería Jordi Hurtado el nuevo presidente del gobierno? ¿Y qué pasaría si pudiesen votar los Ultras-Sur? ¿Sería legal asesinar a un Boixos Noi si éste pisase la capital de España? Está claro que no nos creemos nuestra propia mentira. Dicho por activa y por pasiva. No nos creemos la democracia. Sabemos que los políticos hacen lo que hagan, que los empresarios de turno (no todos, sino los de siempre) hacen sus trapis y a los de a pie nos revisan la renta con lupa, sabemos… Todo. Pero no lo decimos. Y si lo decimos, no nos lo creemos mucho, porque si no quemaríamos las calles. No nos creemos la democracia porque nos da miedo dejar que voten los Ultras-Sur, el idiota de nuestro jefe, el hijoputa de nuestro vecino que maltrata a su mujer y al perro y al panadero, y a los tres chalaos que agitan banderas aleatorias.

    Pero…

    Hace tres o cuatro (o quizá cinco o seis) años, hubo aquí, en Madrid (no sé si en otras partes también) un “conato” de esto que digo. No eran votos reales. Eran unas cuantas preguntas, a modo de encuesta, tipo “Si pudieras decidir algo, ingenuo mío, ¿a qué dedicarías más presupuesto? a) Educación; b) Sanidad…”. Etc. En teoría era para “sondear” la posibilidad de “consultar al pueblo”. La participación, según las fuentes oficiales, no fue tan significativa como para repetir la experiencia. O sea, que fue una puta mierda de participación. Yo, por ejemplo, fui a votar a un centro de mayores de aquí al lado. El voto era por Internet, pero tenías que ir allí con tu DNI y votar desde un ordenador público. Se les había caído la red y no pude votar. Y tampoco volví otro día, porque creo que era ya el último…

    Pero no “pasaría” nada. Porque mi representante (el tipo al que yo voté en su día) “habría votado” por mí.

    Lo más difícil de dirimir es si uno (yo mismo) está cualificado para opinar y votar en temas que no son de su competencia. ¿Podemos yo o el gilipollas capullo que me vende el pescado decidir sobre estrategias económicas, sobre si es mejor reforestar una zona con pino o eucalipto, o si es mejor o no invertir el 75% del presupuesto estatal en hacer desaladoras en condiciones, y al resto de cosas que le den por culo con el restante 25%?

    La respuesta es sencilla: NO, NI DE COÑA. Los ciudadanos normales no estamos cualificados para decidir cuestiones técnicas que no son de nuestra competencia. Para eso están los especialistas. No sé cómo va la cosa, pero me imagino que los políticos tendrán (o deberían tener) a personas que les expliquen si se puede o no y por qué motivos hacer un nuevo embalse en Pelanillas de la Sierra, etc.

    De lo cual se extrae que… LOS POLÍTICOS TAMPOCO ESTÁN CUALIFICADOS. Jajajaja… Ellos no son ingenieros agrónomos ni matemáticos ni militares ni genios de la economía ni mucho menos filósofos, educadores, médicos ni estrategas de nada. Deberían ser super-estrategas, y probablemente —en la teoría— deban tener una formación de super-estrategas… Pero va a ser que no. ¿Existe algún ministro de Medio Ambiente que sea famoso por sus tesis doctorales o sus artículos de investigación? ¿Alguno famoso porque fue él mismo quien ideó unos planes magníficos, sacando oro de donde había caca de la vaca, para sacar al país de una crisis profunda? Yo diría más bien que abundan los ejemplos de políticos que la cagan a diestro y siniestro.

    Así que de esto se desprende que somos un poquito más incompetentes que los políticos (en la teoría, no en la práctica), ya que ellos son asesorados directamente (en teoría) por profesionales de cada una de las disciplinas que sean necesarias. Pero da igual, porque podemos ser igual de responsables o irresponsables, y podemos dejar que sean ellos quienes deciden (ya que están más “puestos”) por nosotros. Y, ya que nos ponemos tontos, esas sesiones de “asesoría” se pueden retransmitir en directo por la TV. Creo que casi todo el mundo tiene acceso a una TV… Ya que hay tantas gilipolleces en la TV, ¿por qué no dedicar un par de canales para “enterarse” de lo mismo que se enteran los políticos en esas reuniones y comilonas que se pegan? Podría haber un canal “freak” (donde se explique todo detalladamente) y otro más “ligero” (divulgativo). Accesible, por supuesto, por Internet-móvil-etc.

    De este modo, uno puede optar por: a) votar sin tener ni puta idea (el pueblo es el pueblo y vota lo que le sale de sus soberanos huevos = “democracia ésa”); b) votar estando informado; c) no votar (equivalente a “que vote mi representante, que para eso le he votado, para que me represente”).

    Pero todos tenemos dentro un “¿y si todos menos tú votan que hay que tirarse por el precipicio, tú también te tiras por el precipicio?”. Y hasta que no le digamos SÍ, no habrá democracia de verdad. Al fin y al cabo, uno puede siempre ejercer su derecho a preferir la cárcel… Todos por el precipicio y yo en el talego. Libremente. Responsablemente.

  • # julifos dice:
    20 de January de 2009 a las 23:13

    Se me olvidó añadir: si os parece bien, quedamos mañana a las nueve en Plaza de España (Madrid) y vamos a coger lo que es nuestro. Primero vamos a la Zarzuela (que no pilla tan lejos) y se lo explicamos al Rey. Él lo entenderá perfectamente. Luego pasamos por Moncloa y él nos ayuda a coger al Zapatero por las orejas. Él lo entenderá todo perfectamente. Luego vamos al Congreso y les explicamos que se tienen que ir a casa hasta nueva orden, suspendidos de empleo y sueldo. Todos suspendidos de empleo y sueldo hasta nueva orden. después vamos a la tele y le decimos a la gente que se meta en este post para enterarse de los planes. En un par de semanas montamos el chiringuito (un par de servidores potentes y una aplicación de esas para votar fotos de culos por internet, lo mismo sirve para votar cualquier cosa).

    Y si no, ¿a alguien se le ocurre algo? Que si hay que tirarse al precipicio, yo me quedo en la cárcel y ya está…

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