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La Lengua » Emociones fuertes (y caras)

Ars longa, vita brevis

Emociones fuertes (y caras)

13 de January de 2009

En la magnífica película El club de la lucha se trata la idea, nada nueva por otra parte, de que el hombre ha perdido la ilusión de vivir debido a que no experimenta situaciones de riesgo. Casi todo en nuestra vida está tan asegurado, con la Seguridad Social, los avances en medicina, la alimentación sana, etc. que que uno llega a perder el impulso vital. No es nada nuevo, como he dicho; sin ir más lejos, en El árbol de la ciencia de Pío Baroja se trata este tema entre otros muchos. Y creo que sí, que es una enfermedad típica de las sociedades modernas desarrolladas. A veces da la sensación de que uno necesita un aparatoso accidente de coche del que salga ileso (situación vivida en carne propia), una pelea fortuita a la salida de un local de copas o una carrerita delante de la policía para, una vez se ha recuperado el aliento, poder gritar: ¡Estoy vivo!

Vamos a hablar de una atracción australiana llamada Crocosaurus Cove, pero primero hablaremos un poco sobre su protagonista, el cocodrilo marino.

Es un bicho malo. El reptil más grande que existe en la actualidad –se piensa que puede llegar hasta los siete metros de largo– puede llegar a pesar una tonelada y media (¡1.500 kilos!) y nadar a 43 kilómetros por hora. En el año 2004 se midió la fuerza de la mordedura de un cocodrilo marino no excesivamente grande –cuatro metros y medio– y el resultado arrojó la terrorífica cifra de 1.770 kilogramos. No se conoce ninguna criatura viva o extinta que haya igualado esta fuerza de mordedura. Sí, hemos tenido en cuenta al Tyrannosaurus Rex. (Actualización: Este dato no es correcto del todo. La mordedura de 1.770 kg. es la más fuerte medida hasta la fecha. La mordedura del tiranosaurio (un dinosaurio carnívoro de hasta 13 metros de longitud, 8 de altura y entre cuatro y ocho toneladas de peso) era probablemente algo más fuerte: unos 1.860 kg. El récord, sin embargo, lo sigue ostentando un cocodrilo: el cocodrilo del Nilo, cuyos dientes pueden ejercer una presión de 3.450 devastadores kilogramos. Fuente.)

Este monstruo prehistórico está tan seguro de sí mismo que no se contenta con retozar en el agua dulce, y a menudo realiza incursiones en el mar, viajando de unas islas a otras. Traga piedras para controlar la flotación. Es una maldita máquina de matar que se sirve de los elementos del entorno para viajar por los mares. ¿Os imagináis? Al menos ya estoy tranquilo por una cosa: si alguna vez llego a practicar el surf en las famosas playas australianas, estaré algo menos preocupado por los grandes tiburones blancos. No es un consuelo, pero vaya…

En 1945, en Birmania, una población de cocodrilos marinos mató y devoró a 1.000 soldados de ocupación japoneses. En una sola noche.

Bien, pues en la Crocosaurus Cove el último grito en emociones fuertes es meterte en una jaula y pasar un rato entre estos enormes asesinos.

Podéis reservar entradas para la Cueva del Cocosaurio desde ya. Vía Cryptomundo.

4 comentarios en “Emociones fuertes (y caras)”

  • # Emociones fuertes (y caras) dice:
    14 de January de 2009 a las 0:37

    […] Emociones fuertes (y caras) lalengua.info/2009/01/emociones-fuertes-y-caras/ por Politicamente_Incorrecto hace pocos segundos […]

  • # RusS dice:
    14 de January de 2009 a las 9:53

    Ya te digo yo que a mi no creo que me hagafalta ponerme delante de un mostrenco de estos para reafirmar que mi corazón late.
    Por otro lado me hace gracia lo de “traga piedras para controlar la flotación”. Con dos cojones y un palito, eso es chulería.

  • # Reset Reboot dice:
    15 de January de 2009 a las 10:58

    Si, bueno, la verdad es que el análisis que haces de las razones que llevan a algunos a hacer cosas así, me convence (lo dice otro que también ha salido ileso de un accidente de coche aparatoso)

  • # mariss dice:
    27 de April de 2011 a las 0:07

    Hola tal vez a los dos años pero opino lo mismo que Russ, al menos a mi no me hace falta un
    crocodile para sentirme viva, no miren mucha tele no conviene jijiji

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