Ars longa, vita brevis

Brooklyn Follies

12 de January de 2009

Este es el primer, y hasta ahora, único, libro que he leído del famoso y premiado autor de best sellers (y no obstante respetado) Paul Auster. Un par de compañeros del Departamento de Filosofía me lo había recomendado, y a pesar de que desconfío de los escritores vivos –y de los recientemente muertos–, lo vi en la estantería y me hice con él.

A decir verdad, me ha dejado un poco frío. Por eso mismo, voy a empezar por lo bueno. La narrativa es bastante ágil, y es al menos un libro que se lee sin una mueca de desagrado en la cara, lo que, dados los tiempos que corren, no es poco. Los ritmos están bien trabados y la historia corre con agilidad; los personajes son creíbles, simpáticos cuando tienen que serlo y antipáticos cuando toca. No tiene una estructura nada vanguardista, y casi en su totalidad el tiempo de la narración es lineal, con algún que otro flashback metido aquí y allá y alguna breve digresión. Esto del tiempo, por supuesto, no constituye en principio un defecto ni una virtud, pero alegrará a los amigos de los libros que se leen rápido, una especie de consumidores de literatura de McDonald’s, que no es que sean los lectores más críticos del mundo, pero al menos leen. Y eso, me da igual que sea políticamente incorrecto decirlo, la lectura, decía, eleva siempre el nivel intelectual de una persona, o al menos lo ejercita en una práctica sana para la mecánica del cerebro.

La trama: un corredor de seguros, recientemente jubilado por un cáncer del que parece haber salido de rositas, decide alquilar un apartamento en el neoyorquino barrio de Brooklyn para esperar la muerte, y mientras tanto entregarse a una gran obra personal: el Libro del desvarío humano. En él piensa contar las estupideces que recuerda haber oído, presenciado o protagonizado. Prácticamente desde que pone los pies en su nuevo hogar, una serie de casualidades hace que su plan de espera de la parca sea totalmente distinto de lo que había imaginado, y descubre que morir suele ser mucho más complicado y divertido de lo que cabría esperar. Durante el tiempo que vive en Brooklyn conoce a interesantes personas y personajes, y se reencuentra y desencuentra inesperadamente con familiares a los que había perdido la pista. Vuelve a ver a su sobrino Tom, un brillante universitario, experto en literatura norteamericana, convertido en un fofo taxista sin mayores pretensiones que producir filosofía barata; conoce a Harry, un homosexual dueño de una librería de ejemplares únicos que esconde un oscuro y sorprendente pasado; su sobrina-nieta, Lucy, aparece un buen día de no se sabe dónde y se niega a pronunciar palabra; descubre a la Bella y Perfecta Madre, una joven mujer del barrio por la que su sobrino Tom siente una devoción casi religiosa. Estos y otro puñado de personajes se entrelazan en una historia de múltiples ramificaciones que conducen a un final el fatídico día 11 de septiembre de 2001, más propio del cine que de la literatura. No en vano, Auster es, además de escritor, guionista de cine, e incluso ha dirigido alguna que otra película.

Lo malo: me ha decepcionado, dadas las expectativas. Es lo que sucede cuando te ensalzan demasiado algún producto. La historia no me ha parecido imaginativa en exceso, y el final es tan previsible que, de lo previsible que es, casi no te lo esperas: te quedas con una cara como de «releches, al final todo sale como parecía que iba a salir». No me ha parecido un autor de un verbo demasiado original ni personal, sino que explota el típico estilo novelístico estadounidense del no-estilo, es decir, huyendo de retorcer el lenguaje, de explorarlo y explotarlo, de exprimirlo y deformarlo para transformarlo en una materia prima única. Esto, como ya he apuntado más arriba, aunque haga que el estilo carezca de originalidad, sin embargo hace que su lectura sea bastante facilona. No, esto último, repito, no es un defecto en sí. Pero no puede evitar que la novela parezca uno de tantos superventas que se aplastan unos sobre otros en las estanterías de cualquier tienda de un aeropuerto.

De todas maneras, y dado que he pasado unos buenos ratos con este libro, le daré otra oportunidad a Paul Auster, empezando su famosa trilogía de Nueva York, que creo que es la obra que más fama le ha reportado. Ya veremos si, en opinión de un indocumentado servidor, la fama es merecida o no. Resumiendo: ¿Lo recomiendo? Sí, para casi todo el mundo. ¿Debéis esperar encontraros con una novela única? Decididamente, no.

5 comentarios en “Brooklyn Follies”

  • # miguel dice:
    13 de January de 2009 a las 9:19

    A mi decididamente me gustó más “La trilogía de Nueva York”

    Si lo que echas de menos es un poco de estructura no lineal, literatura y metaliteratura, en “La trilogía…” hay, además de un aire de cine negro que no tiene “Brooklyn Follies”.

    De todos modos, las expectativas son malas compañeras de lectura, yo por no leer no leo ni las contraportadas… 🙂

  • # EVG dice:
    13 de January de 2009 a las 10:10

    Yo he leído “El palacio de la Luna”, “El país de las últimas cosas”, “La invención de la soledad” y los dos primeros libros de la trilogía de Nueva York. El tercero no creo que lo lea…

    Si he de elegir, me quedo con La invención de la soledad, que versa sobre su relación con su padre.

    Coincido contigo en que se puede leer sin llegar a hartarte, pero no tiene un contenido que llene excesivamente. De hecho, estoy tratando de recordar de qué van los otros libros y me llegan ideas suelta, pero ningún dato exacto.

  • # erre dice:
    13 de January de 2009 a las 15:02

    Yo he leído también Brooklyn Follies, además de El país de las últimas cosas, La vida privada (o secreta, no me acuerdo y me pereza buscarlo) de Martin Frost, El libro de las ilusiones, Trilogía de NY y Un hombre en la oscuridad.

    Me gusta bastante, es perfecto para cuando te apetece algo ligerito y entretenido y no sea una tomadura de pelo estilo Dan Brown.

    De momento el que más me ha gustado ha sido posiblemente El libro de las ilusiones… aunque es cierto lo que comenta EVG, no son novelas que se te queden dentro. Todas se parecen. De hecho parecen la misma contada de maneras diferentes, en general son historias dentro de historias.

  • # marcos dice:
    17 de January de 2009 a las 4:31

    Auster es autor de culto, y eso es lo que tiene, que en el boca a boca se vende bien (así lo hace tu entrada con pros y contras) y después te quedas con el gesto, el careto. Ahora: esa trama (que bien la explica, profe), está o no está bien novelada? (que de eso se trata hostia)
    Yo tengo buen recuerdo de todo lo leído de Auster, que ha sido mucho (lo último Mr Vértigo, que venero al recordarlo ), hasta el punto de tener ganas de ver su último intento cinematográfico metaliterario de Martin Frost. No es Kubrick, claro. Ni Dostoievski, Pero ahí estará seguro.

  • # La Lengua » Un hombre en la oscuridad dice:
    30 de August de 2009 a las 21:20

    […] es la segunda novela que leo de Paul Auster, después de Brooklyn Follies, que como algunos recordaréis no me entusiasmó, aunque me dejó con unos cuantos fragmentos de […]

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