Ars longa, vita brevis

¿Cómo hay que tratar a los alumnos?

16 de January de 2009

Fuente de la imagen

Actualización: Si el artículo te parece interesante, menéalo antes de que caiga en el olvido.

Casi siempre que alguien escribe en un blog lo que sea sobre problemas en las aulas, la noticia suele causar bastante revuelo e inspirar un buen número de comentarios. Por ejemplo, cuando escribí el post Violencia en las aulas, la entrada recibió veintidós interesantes comentarios, y además apareció publicada en Menéame, donde aparecieron otras treinta y dos interesantes opiniones (treinta y una, si restamos la mía).

Yo creo sinceramente que esto sólo tiene una interpretación posible: a la gente le preocupa el asunto. Y veo muy lógico que le preocupe, por varios motivos. El más simple: en España, absolutamente todo el mundo pasa obligatoriamente por la escuela en una etapa muy importante de su vida. Casi todo el mundo recuerda a su seño preferida del colegio, a su novia del instituto y la mayoría de la gente se ve aún con sus amigos de la adolescencia.

Y, aunque ya no nos toque a nosotros, vivimos rodeados de gente que sí: si no nuestros hijos, nuestros sobrinos, o los hijos de nuestros vecinos y amigos, y los jóvenes que ensucian las calles con el botellón, los que queman mendigos en cajeros automáticos y los que serán premios Nobel de la Paz y los ingenieros que diseñarán los puentes por los que pasaremos en el futuro están hoy en la escuela. Lo que pase en los ambientes escolares nos afecta a todos, nos guste más o menos. Por eso, aunque me da la sensación de que la mayor parte de la sociedad aún no entiende la importancia de que los centros de enseñanza funcionen bien, sé que a todo el mundo le preocupa.

El tema de hoy viene dado por el título de este post: ¿cómo hay que tratar a los alumnos? No, no hay una respuesta fácil. ¿Debe atenderse a la política del buen rollo, totalmente democrática, donde la decisión de cada uno de los alumnos debe valer tanto como la del profesor en cuestiones que les afectan –v. gr., las fechas de los exámenes y lo que se debe aprender en cada momento, y cómo–? ¿Debe volverse al modelo autoritario de enseñanza, en que el profesor ostenta un poder cuasi absoluto y el alumno debe limitarse a obedecer y en ocasiones ser castigado, modelo que mucha gente piensa, con más o menos razón, que era más efectivo que el modelo democrático? ¿Existe un término medio?

No, yo no tengo una respuesta, ni creo que nadie tenga una respuesta a esas preguntas. Pero al igual que cualquier profesión, la de docente no se aprende en una escuela ni una universidad, sino en el campo de batalla, y mis pocos años de experiencia me han permitido ir limando, mediante el método de prueba y error, una serie de directrices que actualmente hacen que mis clases se desarrollen con normalidad, casi sin alteraciones, en un clima de respeto, convivencia y escucha mutua que, si no está ni mucho menos cerca de un ideal, sí hacen que ni mis alumnos ni yo salgamos nunca de las clases gritando, llorando, insultando ni lamentándonos de estar ahí, reacciones que sí observo tanto en los mismos alumnos con otros profesores, como en los propios profesores.

Aprovecharé, además, para hacer un breve inventario general de errores –la mayoría propios, algunos observados en colegas míos– que, en mi subjetiva y personalísima opinión, reman en contra del proyecto común de garantizar unas oportunidades de futuro a los alumnos; que, después de todo, es para lo que me pagan. Ahí van; como siempre, se admiten críticas, consejos y enmiendas a la totalidad.

  • Hay que respetar la legalidad. No, no os llevéis las manos a la cabeza. Vivimos en el único país del mundo donde todos, desde el peor de los asesinos hasta políticos y jueces, pasando por todo el resto de la población, piensan que las leyes solo hay que cumplirlas si nos obligan, y sobre todo, siempre que no afecten a nuestros intereses. En España casi nadie ve mal que alguien aparque en un sitio prohibido porque lleva diez minutos buscando aparcamiento, ni tampoco callarse cuando el camarero se confunde con las vueltas y te da dinero de más.

    ¿Quiero decir con esto que conozco casos de profesores que no respetan la Ley Orgánica de Educación? No, Dios me libre. Lo único que quiero decir es que un profesional de la enseñanza debería conocer bien los textos legales que regulan su trabajo, para poder dar una mejor educación a sus alumnos, y para darles siempre respuestas claras y precisas, tanto a ellos como a los padres que se interesen, y para ello es necesario conocer la legalidad. Bien, es perdonable que un profesor no conozca la Ley de memoria, y yo soy el primero que entona el mea culpa, pero es muy útil saber responder las principales dudas que pueden asaltar a un estudiante o a sus padres, y tener siempre a mano el texto. ¿Cuántas veces puede repetir mi hijo? ¿A qué edad puede abandonar la ESO y matricularse en un PCPI? ¿Cuánto tiempo puede estar expulsado un alumno del centro escolar? ¿Tengo derecho, como padre, a conocer el Reglamento de Régimen Interior del instituto donde estudia mi hija? Esas preguntas son relativamente frecuentes, y creo que si un profesor puede responder directamente al alumno o al padre sin derivarlo a otras instancias, su trabajo y su servicio público son de mejor calidad.

  • No hay que mentir a los alumnos. Quizás este principio también os escandalice un poco, pero está bastante extendido, y no solo en la escuela. Mucha gente piensa que las autoridades deben ocultarnos información para protegernos. Muchos profesores piensan que, en determinados casos, es mejor para el alumno –o para el funcionamiento del centro escolar– decir determinadas mentiras piadosas a los chicos. Y sí, incluso muchos padres y (agarraos los machos) muchos alumnos también ven el asunto de ese modo. «Aunque mi hijo lleva una media aprobada en el trimestre, usted dígale que está en la cuerda floja para que se esfuerce más». ¿A que así no suena tan escandaloso?

    Reconozco que yo mismo, en mis inicios profesionales, cometí este error. Hoy no imagino una situación en que lo hiciere (tomad futuro imperfecto del subjuntivo). Varios son los motivos. El primero: el alumno es un menor, pero no es un idiota ni un perro. Si crees que no entenderá lo que vas a decirle, al menos dile «no lo entenderías, porque eres muy joven»; aunque aconsejo intentarlo. Pero no le mientas. Por el segundo motivo: en la mayoría de los casos, se enterará. El curso es muy largo y los alumnos tienen muy buena memoria. ¡Tienen el disco duro limpito! Almacenan mucha información. Y el alumno es una personita. No le gusta que le mientan. A nadie le gusta, y menos en un ámbito tan importante para su futuro. Tercera razón: mentir a un alumno es indigno para el alumno y para el profesor.

  • Todos los alumnos son inteligentes. Sí, vale, los hay más y menos inteligentes; siempre los ha habido. Y, además, desde la LOGSE, tenemos en las aulas incluso alumnos afectados por el síndrome de Down, que nunca podrán desarrollar una inteligencia pareja a la de sus compañeros. Pero, como les digo a mis alumnos, desde el primero al último son más inteligentes que un mono, y sabemos enseñarles muchas cosas a los monos. ¿No vamos a poder enseñarles también cosas a los chicos? Hemos puesto perros en una nave espacial, señoras y señores. No hace falta que siga, ¿verdad?
  • No desmotives ni desmoralices a los alumnos, mentecato. Perdonad el insulto, pero esta es una actitud que he visto demasiadas veces y que me enerva especialmente. Desmotivar a un alumno, diciéndole que va a acabar en el paro, o en un trabajo basura, decirle que no tiene futuro, no solo es algo que dice muy poco de ti como persona, sino que dice aún menos de ti como profesional. Tu obligación, como profesor, es desarrollar la motivación en el alumno. El estudiante de un instituto es una persona que está muy cerca de su plenitud física, y que se está desarrollando en su ética y autonomía personal. Meterlo en un aula seis horas diarias es una bellaca crueldad, por mucho que pensemos que es necesario y que lo hagamos por su propio bien. Hay que buscar su motivación.

    Prácticamente todos los alumnos brillan en algún campo. Hay que tener la mente abierta: yo he tenido alumnos en clase improvisando rimas de hip hop y, aunque sea un género musical que no me entusiasma, me han dejado con la boca abierta por su vocabulario y su agilidad mental. Tengo alumnos problemáticos –de los que encadenan una expulsión tras otra– que están especialmente dotados para el dibujo, los graffitis, los videojuegos o las cabriolas con el monopatín. Vale, no los llevamos al instituto para eso, y además probablemente estas actividades no les van a servir en su vida adulta (en fin: como el análisis sintáctico o la tectónica de placas). Pero podemos aprovechar sus demostraciones para felicitarlos, para demostrarles que apreciamos su valía y que no somos meros carceleros ajenos a su mundo cuyo trabajo consiste en garantizar su desnaturalización en las clases.

    Es impresionante lo que puede lograrse cuando se consigue motivar a un alumno. Tengo un alumno de 2.º de la ESO en una de mis clases, desahuciado por prácticamente todos los profesores que le dan clase, que en mi hora es, sin atisbo de duda, el mejor. Siempre me entrega todas las tareas en su día (lo que no hace con ningún otro de sus profesores), está atendiendo continuamente, y en el examen obtuvo, por méritos propios, la mejor nota. Y ojo, está esperando a cumplir los dieciséis años para poner tierra de por medio y no seguir estudiando, pero aun así en mi clase es una delicia y un ejemplo de trabajo. ¿Adónde podría haber llegado si en los años anteriores, y en el resto de las asignaturas, se lo hubiese motivado debidamente? Me temo que nadie lo sabrá nunca.

  • Responde siempre a sus preguntas. Eso no es perder el tiempo. Siempre hay treinta segundos para responder a una pregunta, siempre es interesante, siempre que no detectes que se trata claramente de una provocación o una pérdida de tiempo a cosa hecha. E, incluso así, aprende a hacer las respuestas interesantes. A mí, a veces me han salido por los cerros de Úbeda, queriendo llevarme al huerto, y les he salido yo con una respuesta que los ha dejado intrigados… al día siguiente, sin yo pedírselo, me han venido tres o cuatro con un par de hojas que han imprimido desde Internet. ¿Os imagináis? ¿Un alumno perdiendo su tiempo libre, después de las tareas, para contarme al día siguiente que ha encontrado no sé qué cosa sobre el hombre elefante o sobre la mitología griega? Pues sí, puede pasar: doy fe.
  • Sé un profesor competente. Estudia. Lee. Sé un experto en lo tuyo. E interésate por otros campos, lee un poco de todo. Un profesor que sabe responder a cualquier pregunta de un alumno les infunde un enorme respeto. Y tranquilos, es raro que, si eres una persona que lee periódicos y de vez en cuando un libro de divulgación, un alumno te haga una pregunta demasiado complicada. Pero si lo hace, y no sabes responder, no te avergüences y díselo: «no lo sé, nadie lo sabe todo, ni siquiera los profesores». Acto seguido, indícale a quién puede dirigirse para solventar su duda (otro profesor, Internet, un profesional de otro campo), y al mismo tiempo interésate tú por la respuesta para dársela al día siguiente. Este acto de humildad no se lo toman a mal ni mucho menos, sino que suelen verlo como una prueba de que también somos humanos, nos equivocamos y desconocemos cosas, y les hace sentir un poco que van en el mismo barco que tú. Pero, ante todo, sigue la directriz principal: sé un profesor competente. Eres un profesional de la educación. Gánate el título y el respeto que ese título merece. Sé un modelo y un ejemplo de cultura.
  • No grites. No grites, no grites, por favor. No es agradable para nadie. Irrita a los alumnos y los pone violentos (el grito es un modo atenuado de agresión, a menudo el escalón inferior a la agresión física). Además, maltratas tu segunda herramienta de trabajo, después de tu cerebro: tu voz. Y el segundo grito no suele servir para nada. A veces, un grito en una situación extrema puede calmar un poco las cosas; el segundo grito ya no es efectivo y tienes que cambiar de estrategia. ¿Cómo se consigue? En primer lugar, evita que la situación te lleve a necesitar elevar la voz. En segundo lugar, habla con un volumen normal y, en muchos casos, la cosa se irá calmando. Usa los gestos y la expresión facial para pedir silencio y orden. Funciona en muchos casos, en serio. Prueba otras estrategias. Quédate callado y serio, muchas veces esto funciona milagrosamente: desconcierta e intriga a los alumnos, y se callan para ver qué tienes que decir, o porque simplemente no les gusta verte cabreado. Y, en contra de una opinión extendida, a la mayoría de los alumnos no le gusta cabrear a un profesor. A nadie normal le gusta estar con gente cabreada. Por el amor de Dios, no grites.
  • Impón un clima de respeto. El respeto ha de ser mutuo, pero debes saber transmitir la dignidad que debe investir a un profesional de la enseñanza. Eres un profesor. No te han puesto ahí como resultado de una tómbola, has estudiado mucho para estar en la silla acolchada y mereces que se te reconozca. Esto no implica, ni mucho menos, una superioridad personal sobre los estudiantes, pero sí que, en algunos aspectos, tu posición merece unas atenciones especiales. Por ejemplo: tú diriges el turno de palabra. Esto no lo puede hacer nadie más. Las decisiones –como fechas de exámenes y recuperaciones, medidas adoptadas para el funcionamiento de la convivencia, etc.– se dialogan, se discuten, pero tú tienes la última palabra, porque eres adulto y porque eres un profesional. Escucha, sé flexible, pero no pusilánime. Que sepan que, en cualquier caso, tú eres el que decide las cuestiones que son de tu competencia, previo conocimiento exhaustivo de la situación por parte del alumnado. No es una cuestión de jerarquía. Tiene que ver con que tú estás preparado, como adulto y como profesional, para saber qué es mejor para ellos.

    No permitas que los chicos se falten al respeto entre ellos. Acostúmbralos a pedirse las cosas por favor, a darse las gracias y a no gritarse. El camino más corto para conseguirlo es el ejemplo. No pretendas que los niños te respeten motu proprio si no los respetas tú a ellos; he visto casos de profesores que han castigado a alumnos por hacer algo que ellos mismos, los profesores, habían hecho antes. Sobre esa base es imposible conseguir un clima de respeto que no esté basado en el miedo a los castigos y expulsiones. Y el respeto basado en el miedo no es verdadero respeto.

    No comiences a dar clase hasta que el suelo esté limpio. No puedes enseñar educación en una pocilga. Creo que la transmisión de la cultura es un acto elevado, y el lugar donde se produzca ha de ser digno. Recoge tú el primer papel, sin decir nada, y después pídeles a ellos que continúen la tarea. Al día siguiente, haz la prueba pero sin recoger tú el papel. Verás qué diferencia. Cuando te salgan con la clásica excusa de que ellos no han tirado ese papel (nunca, en ninguna clase de mi vida, nadie había tirado ningún papel, pero siempre había papeles en el suelo), diles que no es cuestión de servidumbre, sino de no sentirse cómodo en un lugar sucio. Poco a poco, lentamente, a veces acaba funcionando.

  • Particularmente, yo trato a mis alumnos de usted. Sé que os parecerá un anacronismo, pero me da igual. Hoy en día nadie trata a nadie de usted en la escuela. El primer día que entro a una clase nueva y empiezo a hablar, todos me miran como preguntándose de qué planeta he salido. Pero a los pocos minutos lo aceptan con naturalidad. Y, a los pocos días, empiezan a hablarte de usted a ti (cosa que no hacen con ningún profesor, y los profesores lo permiten, lo que considero un error). Les sale sin esfuerzo. Puedo estar equivocado, pero creo que eso les hace sentir inconscientemente el respeto debido a la institución de la enseñanza. También les digo «don Fulano» y «señora Mengana». Este párrafo lo podéis tomar como una chorrada, y yo lo veo más como una manía personal que como una directriz imprescindible. Pero a mí me funciona.

    Otras cuestiones sí las considero de gran importancia, y veo con desencanto que un importante número de profesores pasa de ellas (no os podéis imaginar cuántos). En clase no se come, ni se bebe, ni se mastica chicle. Hace ruido, se ensucia y vienen las hormigas. No os riáis. Hoy es norma casi general que los profesores permitan a los alumnos comer chicle en clase. Os lo juro. Para mí es algo que ensucia el aula y la convivencia, amén de demostrar una falta de respeto por la enseñanza. Un aula no es un cine. Un cine es un cine, y un aula un aula. Yo no voy al cine a darte clase; no vengas tú a mi clase a comer chicle. Es sencillo ¿no? Tampoco se está dentro de clase con una gorra. No descubrirse bajo techo es una falta de educación y de respeto. Que el alumno respete su propia educación. Y que se siente bien en clase. Las famosas sillas verdes son muy incómodas, porque están diseñadas para mantener una postura sana. Si el alumno va a bostezar –todos tenemos sueño a las ocho y media de la mañana– que lo haga con disimulo. Y que no se estire, por favor. El teléfono móvil y el reproductor de MP3, en casa.

    Yo siempre les digo: el día que me veáis a mí en clase con una gorra, comiendo, mal sentado, bostezando o hablando por el móvil, podéis hacerlo vosotros. Por desgracia, he visto a colegas profesores haciendo cada una de estas cosas. Pero son pocos: las ovejas negras que hay en cada sitio de este universo.

  • No te «rebajes» a su nivel. Entiéndase lo de «rebajarse». Me refiero a cuando un alumno muestra un comportamiento irrespetuoso, violento, a cuando insulta. Si respondes con un insulto a un insulto, has perdido legitimidad. No se trata de dignidad. Si un adulto me insulta en la calle, le respondo con otro insulto o le atizo con el paraguas. Pero ni estás en la calle ni estás tratando con un adulto. Llévalo ante la autoridad del centro (los jefes de estudios) y que se encarguen de la disciplina, después si quieres llama a sus padres, incluso presenta una denuncia en un juzgado de menores. Pero no te pongas a su nivel: él puede que sea un adolescente maleducado, pero tú no eres ninguna de las dos cosas. En eso basas tu dignidad, en un comportamiento digno, no en una respuesta barriobajera (aunque en España con demasiada frecuencia confundimos la dignidad con la violencia).
  • Establece unas pocas normas, muy claras, y cúmplelas estrictamente. No está de más que las normas estén a la vista, en el tablón del aula, por ejemplo. Sé un ejemplo de coherencia y aplícalas a rajatabla, aunque es sano consensuar algunas de ellas. Haz que sientan las normas como suyas, y te será mucho más fácil que las respeten y que las hagan respetar.

Y, sobre todo, recuerda esto: el instituto, las aulas, los libros, las leyes, tu sueldo, todo, tiene un único objetivo. Proporcionar a los alumnos el mejor futuro posible. Cada vez que tengas que decidir algo en medio de una lucha por mantener el control, piensa en ello. Y si no eres capaz, plantéate dedicarte a otra cosa.

41 comentarios en “¿Cómo hay que tratar a los alumnos?”

  • # Hispa dice:
    16 de January de 2009 a las 9:18

    Qué gran entrada. Merece la pena no pasarla por alto y leerla entera, a pesar de su extensión. Te agradezaco el trabajo que te has tomado en escribirla.

    Y es muy cierto que, aunque la educación en España está demasiado devaluada, a todo el mundo le interesa el tema, aunque sólo sea por polemizar.

    Y ahora, prepárate a recibir veinte o treinta críticas adversas de profesores… :p

  • # ¿Cómo hay que tratar a los alumnos? dice:
    16 de January de 2009 a las 10:48

    […] ¿Cómo hay que tratar a los alumnos?lalengua.info/2009/01/%C2%BFcomo-hay-que-tratar-a-los-alumnos/ por Politicamente_Incorrecto hace pocos segundos […]

  • # Jvr dice:
    16 de January de 2009 a las 11:10

    Muy deacuerdo,como alumno que soy(xD ya se que no deberia escribir desde clase,ventajas de ser estudiante de un grado superior de informatica).Lo de hablar de usted me parece prescindible,yo he tenido profesores con los que nos tuteabamos y habia muy buena relacion,da la impresion de una relacion mas cercana creo yo,pero siempre sin exceso de confianza,creo que es algo que depende mas de la persona.Por lo demas totalmente deacuerdo

  • # carmonés dice:
    16 de January de 2009 a las 12:02

    En primer lugar decirte que no soy docente, solo padre, pero creo que me intereso por el futuro de mis hijos e intento implicarme en su educación.
    Después de leerte has conseguido que cambie un poco mi opinión hacia la forma de educar. Yo pensaba que el modelo antiguo, el que tuve yo y posiblemente tú es mejor que el actual. Desde luego el modelo que planteas tú supera con creces al antiguo y al actual, pero le veo un problema.

    ¿No debería motivarse también al profesorado?. Cuando acudo al instituto me da la impresión de que están allí porque no les queda otra, no parecen mostrar interés en la evolución de los alumnos, y eso los alumnos lo notan y se contagian. (ojo solo es una impresión).

    En resumen, no veo que piensen como tú (presupongo que eres profesor o estas relacionado con la educación). Si solo la mitad tuviesen una actitud como la tuya estoy seguro de que no escribirías este post, ya que no sería necesario.

    Enhorabuena por esa actitud, solo me queda decirte que tus alumnos me dan envidia (sana por supuesto).

    Un saludo.

  • # Amélie dice:
    16 de January de 2009 a las 18:34

    A mí lo que me parece básico es dejar de poner paños calientes a todo y atreverse a llamar a las cosas por su nombre: en este país la juventud es ás vaga que en otros europeos, por una cuestión de (falta de) educación y de mentalidad. En un país donde el éxito se castiga, y se premian la vaguería (los que se ganan la vida como comentaristas de programas del corazón), los insultos (Gran Hermano), la mediocridad (Factor X) y desvergonzonería (Julianes Muñoz&Co), ¿qué mentalidad se quiere que se inculque a los niños? Como en Alemania, por ejemplo, imposible. Y ahí son bien más inteligentes, trabajadores y rectos que aquí.

  • # Elías dice:
    16 de January de 2009 a las 20:22

    No habéis meneado nada, bandidos. Pero gracias a todos por vuestros comentarios.

    Gracias, Hispa, por tu comentario. Para eso escribimos, para que os guste lo que leéis. Muy interesante tu blog, por cierto, se lo recomiendo a los que lean esto.

    Jvr, tienes razón, y yo mismo en el artículo digo que lo de tratar a los alumnos de usted es una cuestión sobre todo de gusto personal (aunque le veo el sentido). Sin embargo, fíjate en tu comentario: el objetivo final no es que entre alumno y profesor haya una relación más cercana y cordial, lo que por supuesto es deseable, sino el éxito en su enseñanza. Siempre, los profesores más populares son los más «enrollados», los que intentan no establecer ninguna diferencia entre ellos y los alumnos, etc. Pero ¿es con quien más aprenden los alumnos? Esa es una de las preguntas que hay que hacerse.

    Carmonés, gracias por tus palabras, que han logrado emocionarme. Sin embargo, creo que no merezco un halago tan grande. Mi «sistema» no es perfecto, y todos los profesores, creo, están siempre intentando mejorar cada día sus clases. Yo sólo he expuesto un método que me va funcionando.

    Amélie, por supuesto tienes razón, pero en el artículo me he limitado a tratar parte de la responsabilidad de los profesores en el problema. Sobre los medios, la sociedad en general, la apatía de los padres, podemos opinar, pero por desgracia –o por suerte– podemos hacer bien poco.

  • # julifos dice:
    17 de January de 2009 a las 1:00

    Eso de “menear” suena fatal y además parece imposible (!). Dice “demasiados votos anónimos”, aunque sólo hay dos.

    Los profes (o “métodos”, si se puede cambiar el sentido) más interesantes y molones que he tenido han sido siempre los que sentían más “pasión” por lo que enseñaban. Yo me bebía cada clase como si fuese el cubata de un condenado a muerte. Y luego, a la salida, me preguntaba: ¿y a mí qué coño me importa si los egipcios utilizaban papiros, hechos con un yerbajo que aún hoy crece a orillas del Nilo, y bla, bla, bla? Pues estaba en lo cierto. Me da exactamente lo mismo. Pero lo recuerdo vívidamente. Yo hacía todos los trabajos de esas asignaturas, sacaba buenas notas. Y en el resto de clases estaba más ocupado dando la nota y durmiendo, por lo general, jugando al escaqueo. ¿Alguien recuerda ese juego que se jugaba sobre un papel de cuadraditos? Se trazaba un rectángulo/cuadrado y se iban trazando pequeñas líneas, con objeto de formar cuadradillos cerrados (que cada contrincante coloreaba con su color, o cruz, o simbolito), por turnos… Da igual.

    A veces querría probar esa mantequilla de cacahuete de las películas americanas, a ver a qué sabe.

    En mi cole se llamaba de vd. a los profes y se rezaba un avemaría antes de irse a casa. Además suelo llamar de vd. a mis amigos, así que —para mí— el vd. no es problema. Es un puntito mínimo de distanciamiento con el prójimo, necesario para que uno (y el de enfrente) pueda adoptar un punto de vista sin tener que encaramarse en el de al lado, para que corra el aire, para poder mear sin mojar el zapato ajeno. Sólo tuteo a las señoras viejas que se cuelan para comprar churros y a las personas que se ofenden si no las llamo de tú (tampoco hay que ser polémico sin cobrar).

    Lo ideal sería que unos fuesen a las aulas a enseñar y los otros a aprender. Y los que no, que no fueran, ni a una cosa ni a la otra. Es mucho más sencillo culpar al alumno, porque estadísticamente hay más alumnos. Es como cuando hay sequía. La culpa no es de los que han tenido veinte años de tiempo para hacer desaladoras en condiciones. Es del ciudadano, que gasta mucho para lavarse los dientes. Cuando no hay sequía, nadie se deja el grifo abierto. Es sólo cuando no llueve, cuando se pone en evidencia que “alguien” no ha hecho los deberes y ese “alguien” empieza a tirar mierda sobre los que están alrededor. Da igual. Es un desahogo simple sin más pretensiones. Las herramientas están en manos del profesorado, que para eso ha estudiado lo que hay que hacer. Los profesores chuletas que si se cabrean te suspenden no valen para nada. Los blanditos, que se queden en casa durmiendo. Hacen falta profesores que vayan a las aulas a enseñar, cada uno lo suyo. Los que vayan para “cumplir” y para justificar el sueldo, por mí que se queden también en su casa. En la enseñanza como en cualquier trabajo. Yo estaría dispuesto a ponerles un sueldo pequeño sin dar ni golpe, con tal de que se quitasen de enmedio.

    Salud.

  • # Darthz dice:
    17 de January de 2009 a las 10:35

    No sé cuántos profesores leerán esto, pero habla de cosas muy interesantes y que, pienso, muchos no cumplen por el simple hecho de que no hacen lo que les gusta. A usted se le ve como profesor paradigmático, quiero decir, no que sea el mejor en lo que hace, sino que al menos tiene empeño e interés por lo que hace, y lo demuestra, y pretende los objetivos que se consideran relevantes en esa profesión: educar la inteligencia del alumno en un buen clima de estudio. Eso me gusta. Por suerte, nunca me quejaré de la educación que recibí, ya sea por el colegio en el que estaba o por las circunstancias de mis años, pero a menudo me encontré con profesores geniales (unos más que otros, obviamente aquí prima el subjetivismo), y me dieron lo que necesitaba (además de mi propio interés, que eso era algo inherente y no sé si todos lo tienen o descubren). Ahora ando descubriendo otra nueva etapa desde hace algunos años, y es el profesorado universitario. También me gusta, es distinto, y creo que hasta ahora -excepto en algún caso que prefiero no mentar-, ha sido todo magnífico. Yo creo que incluso si en un futuro me fuera a dedicar en parte a la enseñanza, me gustaría hacerlo aquí, en las aulas de una facultad. Veo un ambiente más distendido, cordial, ajeno de problemas, adulto. Pero supongo que al final todo depende de uno mismo, de cómo se plantee las cosas (como hace usted en su artículo) y decida llevarlas a cabo. Al fin y al cabo, si uno chilla es porque quiere, si uno pega es porque quiere, si uno decide lo que sea es porque decide eso y no otra cosa, y al igual, a menudo, ocurre con las decisiones que los demás toman con nosotros (ya sea alumnos o periquitos), dependiendo siempre de nuestra actitud frente a ellos.

    PD: Por cierto, no sé si es cosa mía, del navegador, o de su propia página, pero antes lo veía todo bien y ahora no sé por qué los textos de los comentarios los veo en miniatura, en una letra inferior, digo yo, a la 8 incluso.

  • # DrPanic dice:
    17 de January de 2009 a las 12:48

    Suscribo lo dicho al 100% excepto en el trato de usted que me parece más una cuestión personal que pedagógica.

    Yo soy profesor de Informática en un ciclo de grado medio. Tengo 30 años pero aparento menos y eso tiene ventajas y desventajas. La ventaja es que es más facil acercarte a ellos y comprenderlos. Por alguna extraña razón ellos me suelen considerar algo menos profesor que al resto de mis compañeros. La desventaja es que todos los años me tengo que ganar un respeto que otros compañeros, por su imagen o por su edad tienen ganado de antemano.

    Personalmente me siento muchas veces más cerca de mis alumnos que de mis compañeros de centro. No me siento cómodo entre docentes que opinan que el 90% de sus alumnos son retrasados mentales y delincuentes. No me siento tampoco cómodo entre compañeros que piensan que ellos no tienen nada que ver con esa situación. Al dar clase en un ciclo de grado medio “recogo” muchos de los alumnos que han sido deshaciados en la ESO o en bachillerato y una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es cuando veo la satisfacción que les entra cuando descubren que la mayoría son capaces de escribir una fórmula lógica en Excel que a muchos de los profesores que les deshaciaron les costaría meses entender.

    Creo que después de 5 años enseñando he acabado teniendo una buena relacción con todos mis alumnos. A algunos les he suspendido, a otros les he aprobado, algunos dejaron de estudiar y a otros conseguí convencerles de que no lo hiciesen, pero a todos les he tratado con respeto y les he exigido ese mismo respeto y eso a la larga se nota.

    Hay muchos compañeros que no conocen su materia, no preparan las clases o no saben como enseñar y esconden esas incapacidades bajo gritos, preguntas sin responder, exámanes sorpresa y notas bajas injustificadas. Los chavales no son tontos, saben perfectamente que no estás haciento bien tu trabajo y lógicamente eso repercute tanto en su apredizaje, como en su motivación para esforzarse.

    Respecto a la legislación en materia educativa discrepo ligeramente. Es cierto que como profesores deberíamos conocer la normativa y como tu entono el “mea culpa”, pero tambien es cierto que a veces me siento más abogado que profesor leyendo todo el santo día leyes, borradores, boletines, circulares. Es muy dificil con tal cantidad de normativa saber que es lo que tienes que hacer. Siempre digo lo mismo, mi trabajo es dar clases y gestionar alumnos, no conocer las doscientas leyes diferentes que regulan mi trabajo. Para eso están los inspectores, pero lamentablemente es muy dificil encontrar un inspector que se preocupe de ayudarte y aclararte las dudas en vez de hacer de feroces burócratas.

    Curiosamente, al igual que Elías, el ser docente, aunque me gusta, no es la vocación de mi vida.

  • # Pris dice:
    18 de January de 2009 a las 18:28

    ¿Sólo me pasa a mí lo de ver la fuente de los comentarios infinitamente pequeña e ilegible? No me quejaría si no me hubiera dado cuenta de que me ocurre en dos equipos difentes (trabajo y casa) y también con diferentes navegadores (Explorer y Morcilla Firefox.
    Si todo el mundo lee los comentarios, no me hagáis caso. Iré a un oculista, o a un informático.

  • # ri dice:
    18 de January de 2009 a las 19:55

    Elías, me gusta el nuevo formato de la página, pero los comentarios están en una letra tan pequeña que mi miopía se resiente y no me gustaría tener que dejar de leer ni los post de la lengua ni los comentarios; a ver si es que la historia de mover el tamaño no lo cnotrolo yo para los comentarios…¿Algún remedio? Se agradece. El artículo me parece muy interesante; y me interesan también los comentarios y opiniones que van surgiendo…

  • # Pedro dice:
    21 de January de 2009 a las 23:29

    A los que tenéis problemas para ver los comentarios, sólo decir que, en particular con el navegador Mozilla, y creo que en otros también va, podéis aumentar el tamaño de la letra con la combinación de teclas ‘Control’ y ‘+’.

    Saludos a todos.

  • # Romance del inspector y otras reflexiones educativas « Actimoliner dice:
    2 de February de 2009 a las 19:13

    […] frescura y libertad que Felicis es Elías. En La Lengua publicó hace unos días un artículo, ¿Cómo hay que tratar a los alumnos?, que yo, pese a llevar la pila de años dando clase, he pegado en la pasta de mi libreta de notas […]

  • # Novato dice:
    5 de February de 2009 a las 20:06

    Estimado colega:
    Soy un profesor interino que llevo poco tiempo en la enseñanza secundaria (pero he dado varios años clase en la universidad) y me gustaría agradecer este artículo.

    Realmente ME GUSTA esta profesión aunque reconozco que NO LO ESTOY HACIENDO DEL TODO BIEN.
    No lo estoy haciendo del todo bien,no porque no me prepare las clases ni domine la materia, pues como veis he dado a niveles bastante superiores.
    No lo estoy haciendo bien en los niveles bajos de secundaria, pues de momento no he impuesto mi autoridad y me paso las clases mandando callar y diciéndoles que se paren quietos (en los cursos superiores de la ESO están encantados con mi forma de dar las clases y así me lo trasmiten).

    Sé que es un problema mio , que en el curso siguiente lo voy a intentar atajar desde el principio (No creáis que soy una persona tímida, fácil de asustar o algo así, sino todo lo contrario)

    Lo que pasa que no estoy acostumbrado a mandar que tiren el chicle, a que respeten el turno de sus compañeros, a que no se levanten sin permiso, a que traten a sus compañeros y a mí mismo con respeto,a que te pidan salir al baño constantemente,a que tarden en entrar a clase y en sacar el material, a que griten por los pasillos,etc.

    Actualmente me doy cuenta que me he convertido en aquel profesor que ODIABA.
    Me explico, nunca me han gustado aquellos profesores que empezaban tipo colegas (aunque yo no empecé así) y luego empezaban a apretar y entonces era cuando los alumnos le odiaban.

    La mayor parte de la culpa es mía por NO TENER LA EXPERIENCIA NECESARIA para haber sabido imponer desde el principio las normas (que muchas de ellas las desconocía pues he entrado por primera vez de interino a mitad de curso y todo era nuevo para mí).

    Muchas de las clases me dedico a intentar que los alumnos dejen explicar y algunas veces tengo que chillar pues no me queda otra, (y aunque no suele servir de nada en ese momento muchas veces no encuentro otro recurso). También he probado lo de callarme, etc.

    Aunque he admitido mucha de la culpa, creo que sería injusto conmigo mismo si no dijera que ahora los alumnos no tienen el mismo respeto que nosotros teníamos hacia nuestros profesores.
    Con ello no estoy echando la culpa a los padres, pues con los que he tenido relación han reaccionado muy bien. Creo que mucha culpa es de la sociedad que estamos creando.

    Al ser novato los alumnos lo ven y van a por ti, conforme te vas dando cuenta, intentas poner medidas, unas funcionan y otras no.
    Esta es la única forma de coger experiencia y recursos el método prueba-error.
    Con los alumnos es necesario mantener la palabra, ¿pero cuando ves que algo no funciona no intentas cambiar de método?

    Yo sé que seré un buen profesor pues me gusta y veo que ya voy imponiéndome, ¿pero que pasa con esos profesores que dominan muy bien la materia y no consiguen explicar en clase porque no se pueden imponer?
    ¿Es que no les gusta lo que hacen? Yo creo que sí, pero debe es frustrante que no puedas imponerte a una clase.

    Creo que mucha gente debería ponerse en la situación de enfrentarse a 20 alumnos de 13 años que no quieren estudiar y que muchas veces su mejor divertimento es boicotear la clase de aquel profesor que no logra imponerse.

    Muchos profesores suelen criticar a sus alumnos y en la mayoría de las cosas suelen tener razón.
    En lo poco que he estado en el instituto varios profesores han tenido que coger la baja por agresiones físicas y psicológicas de sus alumnos.

    No es una profesión fácil, aún con todo ello me apasiona y sé que en el futuro lo voy a hacer muy bien y seré un profesor de aquellos que quedan en el recuerdo.

    Voy a seguir buscando información para aprender más de los adolescentes.

    Un saludo a todos.

  • # Eduardo Larequi dice:
    5 de February de 2009 a las 20:11

    He llegado a tu blog por recomendación de Elisa Armas (Actimoliner), y veo con mucho agrado que su recomendación es acertadísima.

    Estupendo blog, Elías, y estupenda entrada. Creo que ahora mismo suscribiría todas tus recomendaciones, que están inspiradas por la mejor de las teorías pedagógicas: el sentido común.

    Procuraré seguirte a partir de ahora.

  • # La Lengua » ¿Cómo hay que tratar a los profesores? dice:
    7 de February de 2009 a las 0:35

    […] un instituto de Secundaria, para propiciar un clima de convivencia beneficioso para su educación. El artículo tuvo un número nada despreciable de visitas y generó además unos buenos comentarios que os […]

  • # ri dice:
    7 de February de 2009 a las 17:55

    Respecto al artículo y al comentario de “novato”. Y, en el fondo, respecto a lo de “no saber imponerse”. Yo creo que eso se puede y debe aprender y que, salvo algunas excepciones, no se nace aprendido ni se adquiere por ciencia infusa cuando te pones delante de un grupo de veintitantos adolescentes en una clase de secundaria. Máximo si eres un profesor sustituto, sin experiencia, sin conocer la dinámica del centro -que la hay-, ni las normas implícitas -que la hay, y muchas-, sin conocer a tus compañeros -porque precisamente eres sustituto y acabas de llegar-, etc, etc, etc. Refugiarse en “los alumnos ahora son un desastre” pues no sirve, porque ¿que te soluciona eso?; además, ¿es cierto?; yo, diría, más bien, que depende de los grupos, de cada uno, etc y lo que sí, que son diferentes a los de antes, lógicamente, la sociedad también es otra. Martirizarte porque no controlas la clase, pues tampoco; quejarte en la sala de profes, hasta cierto punto, puesto uqe habrá quien piense “es qsue no sabe” olvidándose que él también empezó y que todos los comienzos son difíciles y no menos difíciles si eres profe… Otros sí se acuerdan porque siempre hay gente encantadora dispuesta a ayudar, que no olvida que un día una clase se le descontroló; un día, dos, tres, cuatro… y no les da verguenza ni necesitan mostrarse como superman o superwoman… No se les caen los anillos por más que a ti, a veces, viéndolos te cueste trabajo creer que tienen clases que se les descontrolan puesto que trasmiten mucha profesionalidad. Aún recuerdo una vez, no hace demasiado tiempo, que una compañera, con la que apenas había hablado pero que sí me trasmitía profesionalidad por como actuaba en reuniones y con los alumnos, me animó cuando me vio un poco agobiada por un problema con unos alumnos; aquello, sus palabras, me animaron mucho y la verdad, creo que el hecho de que sepa comprender que incluso el más competente ha pasado por malos momentos, los hace más grandes a ellos, y da más fuerza a los que empezamos…
    Me estoy enrollando demasiado. Pero, como dice Juan Vaello (CÓMO DAR CLASE A LOS QUE NO QUIEREN), en demasiadas ocasiones, ellos son muchos y nosotros estamos solos. Eso es una enorme desventaja. Y aún estamos más solos si somos sustitutos, mucho más: porque, como decía antes, no conocemos las reglas del juego ni con lso alumnos ni con los profes… VAello propone, algo, que en el fondo no es más sque sentido común: que los profesores unamos nuestras fuerzas, que no nos presentemos solos, que un grupo de compañeros colaboren con el nuevo, o con el que le cuesta más imponerse…
    Bueno, creo que ya me he enrollado más de la cuenta…

  • # Pachamama » Blog Archive » Interesante sobre educación. dice:
    8 de May de 2009 a las 15:09

    […] ¿Cómo hay que tratar a los alumnos?,… […]

  • # Leonora dice:
    13 de August de 2009 a las 18:59

    Este post ha sido mi guía, tengo 29 años y comenzaré a dar clases de español en unas cuantas semanas por primera vez, me parece notable sobre todo una cosa, a veces el maestro con años y años de experiencia no sabe cómo reaccionarán sus alumnos, no lo tiene TODO controlado, eso me parece aterrador y fascinante al mismo tiempo; otra cosa valiosísima es que usted habla de conservar el trato humano sin perder la dignidad y seguridad que un maestro debe tener ante una clase, considero que esto es fundamental, en México (es ahí donde vivo) siento a la educación deshumanizada, ajena a los estudiantes, maestros mal pagados, desmotivados, en fin, condiciones que no producen retroalimentación ni aprendizaje. La escuela donde daré clase (de la que soy exalumna) pertenece a las llamadas escuelas alternativas, que buscan, para empezar, la laicidad de la educación, pero también métodos de enseñanza más libres y no tan rigurosos (eso no quiere decir dejar de lado la disciplina), ayer discutíamos en una junta la idea de una rehumanización de la educación, es decir aproximarse a los alumnos de una manera mucho más humana y menos fría, además de fomentar en ellos la creación y la creatividad, algo que la Secretaría de Educación Pública en México se empeña en matar para establecer un “sistema de comprentencias”, es decir explotar sólo aquello que haga de los estudiantes futuros empleados y mano de obra calificada, lo cual, es alarmante.

    Por otro lado, el post de DrPanic me planteó un panorama al que quizá tenga que enfrentarme, el hecho de parecer más joven y no despertar respeto al principio, lo cual implicará trabajar más duro; eso me preocupa aunque no demasiado, supongo que la docencia implica golpes de los que se aprende y los que uno no sale medianamente librado, la experiencia de dar clase es interesantísima, fascinante, me hace mucha ilusión unirme a su gremio (dignísimo y necesario, además), no sin un un creciente pánico escénico, adrenalina pura…

    Seguiré escribiendoles para contarles cómo me va, este blog será mi desahogo, gracias y un abrazo a todos.

    Leonora

  • # Juan Seguí Moreno dice:
    30 de August de 2009 a las 23:16

    Creo que este post me va a ser de gran ayuda para iniciarme como profesor.

    Veo fundamental tener una serie de pautas antes de comenzar. Y sobre todo evitar los fallos que otros cometen a la hora de dedicarse a la enseñanza.

    Saludos.

  • # carmen dice:
    21 de September de 2009 a las 6:43

    de acuerdo en las formas para tratar a los alumnos, agregaria una que es actuar con honestidad, ser congruentes con lo que decimos y como actuamos.

  • # Jauro dice:
    14 de October de 2009 a las 17:49

    Buenas a todos, es mi primer año en la enseñanza y me han asignado un grupo de PCPI(programa de cualificación profesional inicial). Llevo dos semanas y media “dando clase” y por momentos se me viene todo abajo pensando que no soy capaz de controlar la clase. En mi instituto son bastante partidarios de poner “partes” a los alumnos que no estan dispuestos a colaborar con las normas o con el profesor. En mi opinión no es la solución, pero concretamente hoy, he llegado a un extremo en el que no he sido capaz de controlar a algunos alumnos. Somos 16 en una clase de taller(es un módulo de frio y calor)y se forman grupos por todo el taller, a veces difíciles de controlar a golpe de vista por lo que he empezado a recurrir al chillido, cosa que odio, ya que no va con mi personalidad y aparte soy consciente de que me quita autoridad y no al contrario, pero he llegado a esa situación y me esta resultando muy difícil salir de ahi. Se que el problema es mío, no se como controlar la clase, e incluso hay alumnos que me lo han dicho directamente “hay que poner más orden” ” tienes que tirar a los que no quieren hacer nada”, y esque, he estado resistiendo ya que no quiero mandar a nadie a su casa así porque si, lo veo contraproducente, para ellos y para mi, pero sea por mi falta de experiencia o por otros motivos, no estoy siendo capaz de imponer respeto con ciertos alumnos y agradecería cualquier consejo u opinión. Decir tambien que tengo 26 años, ellos tienes 16( alguno 17 y 18) y muchas veces es una ventaja, pero otras veces no ayuda nada. Gracias.

  • # novata dice:
    20 de October de 2009 a las 18:11

    Me ha encantado el artículo. Soy interina. Llevo poco tiempo en trabajando en institutos. Este año me han tocado grupos muy distintos: 1ºESO, 2ºESO, 1ºBachillerato y un grupo de PCPI. Se nota muchísima diferencia entre unos centros y otros. Cuando digo muchísima no exagero nada. Después de haber estado en un centro en el que la disciplina no existía fui a parar a otro en el que los alumnos no hablaban en clase, obedecían y atendían como en los viejos tiempos. Es muy importante que el equipo directivo funcione bien: muy importante. A veces hay problemas gordos de disciplina y parece que no haya nadie para apoyar a los profesores.

    En mi última hora de clase de hoy un alumno de PCPI ha roto una mesa arrancando la tabla superior. No entiendo por qué lo ha hecho. Llevan dos semanas portándose muy mal, muy nerviosos, violentos, rompiendo cosas, sin centrarse nada y saltándose todas las normas (en todas las asignaturas). Por supuesto que hoy me he enfadado mucho. No ha sido algo accidental. A veces los veo como animales enjaulados. Se supone que asistir a clase es algo voluntario que hacen porque quieren (ya tienen dieciséis años).

    Los alumnos de este grupo en concreto son especialmente difíciles. Responden si se les trata con afecto y sobre todo si valoras lo que hacen bien. Pero nunca en su niñez ni en su adolescencia trabajaron el autocontrol, ¿no es un poco tarde para tenerles que enseñar a estas alturas cosas tan básicas como que en clase no se bebe coca cola ni se deben levantar ?(hoy se lo he tenido que decir a más de uno).

    Me va a tocar tener paciencia.

    Con el resto de grupos no tengo ningún problema. Según este artículo cometo algunos errores pero voy por buen camino (siempre les hago recoger los papeles del suelo jeje).

    Un saludo.

  • # novata dice:
    20 de October de 2009 a las 18:18

    Por supuesto, el alumno que se ha cargado la mesa la pagará y se ha llevado un parte. Es la primera que rompen estando conmigo pero ya habían roto material del instituto en otras asignaturas… Este curso tendré que parecerme a un gendarme.

  • # maria del carmen matla monterd dice:
    6 de February de 2010 a las 16:04

    hola, gracias por esos comentarios, en lo personal si estoy buscndo ayuda para poder trabajar con algunos chicos de mi secundaria de tercer grado, y lo que he leido, casi en su mayoría lo realizo, no grito, los respeto, preparo la clase, y pido respeto, pero aun no logro que se interesen en la clase, que se respeten entre ellos mismos, acabo de tomar al grupo pues el profesor anterior se jubiló y me dieron a mi al grupo, si lee mi comentario le agradeceria alguna estrategia para poder aplicarla en este grupo, por su apoyo mil gracias
    profra. marycarmen matla monterd. (orizaba, ver. méxico)

  • # mabeba dice:
    19 de May de 2010 a las 13:17

    Despues de leer sus comentarios quisiera hacerle una pregunta ¿que se puede hacer cuando es el profesor el que falta al respeto a los alumnos, en este caso niños/as de 11 años. Cuando vas a quejarte a la jefa de estudios, porque la ha insultado y amenazado con ponerles partes si le preguntan dicen o hacen algo en clase, y supuestamente (que lo dudo) la jefa de estudios habla con la profe y le cuenta otra version,y como es en este caso no es solo a un niño sino general en toda la clase, ¿que puedes hacer? es la palabra de ellos contra la de ella, es una impotencia total la que siento, cuando veo que mando a mi hija a estudiar al colegio y la educación que la dan alli, no es la correcta por parte de esta profesora, ¿que la esta enseñando? pues eso aser, nosé, borde, descarada, mentirosa , cuando relamente su cometido es plastica. El asunto se ha dado por zangado y mi hija encima ha salido como mentirosa, pero hasta que no hechen a esta profe del centro no voy a parar, pues esta perjudicando la enseñanza de muchos niños que no tienen culpa de nada, además de involucrar a otros profesores, ¿a quien puedo acudir para que me orienten?

  • # Lerma dice:
    1 de September de 2010 a las 6:21

    Gracias por su articulo. Fue de gran ayuda para un servidor. Tengo 4 años de experiencia en la docencia con adolescentes de 16,17 y 18 años. Mi incursion a la docencia fue un tanto circunstancial ya que soy contador de oficio. De hecho comence trabajando en un curso de contabilidad para adultos y de ahi me engancho. Despues decidi ingresar a un posgrado en educacion y he avanzado en el ramo de la docencia. Definitivamente es una profesion muy demandante y nada sencilla. Sin embargo tiene frutos muy gratificantes si los sabes apreciar (no hablo de lo economico) que han hecho dificil me pueda alejar de las aulas. Por otra parte, es dificil y cuesta trabajo dominar tus emociones cuando estas en el rol de profesor y es cierto que aveces quisieras simplemente aventar todo por la borda o simplemente ponerte a llorar. Hasta el momento no he hecho ninguna de las dos pero apunto de hacerlo. Sin embargo a medida que pasa el tiempo me doy cuenta que puedo manejar los grupos con mayor facilidad y es que realmente algunos “trucos de la docencia”como los que menciona en su articulo simplemente los fui aprendiendo con los errores. Ahora que creia que todo iba de maravilla nuevamente me toco con un grupo de esos dificiles, pero esta vez en lugar de preocuparme me ocupe y busque ayuda y encontre buenas publicaciones como esta por lo que me dice que aveces un grupo de esos dificiles nos reta para recordarnos que debemos prepararnos constantemente porque nunca se termina de aprender. Gracias.

  • # Sheila dice:
    23 de September de 2010 a las 4:50

    Maravilloso artículo, coincido en todo lo publicado en el, ojala cada docente se comportara en el aula con sus alumnos de la misma manera que quiere que eduquen a sus hijos y de esta manera no tendriamos tantos conflictos dentros de las aulas de clase, gracias por darme la oportunidad de mantener la esperanza en la toma de conciencia de muchos docentes actuales que pareciera no saber el significado de su profesión , ya que esa es la forma que escogieron para ayudar a Dios en este planeta.

  • # chagui dice:
    21 de October de 2010 a las 4:26

    Hoy he cometido el error de “rebajarme” al nivel de un alumno ya que le devolví la misma falta de respeto que el comete en cada momento en mi clase, le dije que él consideraba que yo no tenia el poder de mantenerlo callado durante la clase, pero lo que el no habia tomado en cuenta es que si tengo el poder de poner una calificación y una serie de cosas que considero no debí haber dicho, no me justifico, sé y estoy consiente que he cometido muchos errores con mis alumnos, me gusta mi profesión, me siento orgullosa cuando tienen logros, pero siento que este niño me está llevando al límite de no desear seguir en el ámbito educativo. ¿Qué hago? me siento un tanto confundida y muy decepcionada de mi

  • # angiexs dice:
    17 de November de 2010 a las 19:20

    Estoy trabajando en un colegio público alemán y aunque el comentario de Amelie es del año pasado, no podía quedarme sin decir que los niños alemanes son iguales que los españoles. Yo misma me quedé alucinada cuando vi que así era. Nada de más educados, formales, trabajadores, etc. Hay de todo, como en la tierra patria.

  • # marcela de chile dice:
    25 de February de 2011 a las 2:31

    me encantoooo

  • # MARINA dice:
    18 de March de 2011 a las 10:58

    HOLA!
    SOY MONITORA DE EXTRAESCOLARES Y ME RELACIONO CON CHICOS DE DIFERENTES EDADES: ENTRE 3 Y 12 AÑOS.
    AGRADEZCO MUCHO EL INTERCAMBIO DE INFORMACION CON SUS PROFESORES, SUS PADRES Y ESCUCHAR LA OPINIÓN DE LOS CHICOS PERO ESTE TRABAJO EN EQUIPO MUCHAS VECES RESULTA IMPOSIBLE.ENTIENDO Y COMPARTO QUE CADA UNO TENEMOS NUESTRO PAPEL, MAS O MENOS RELEVANTE, LO QUE NO ACABO DE ENTENDER ES EL INDIVIDUALISMO QUE EXISTE. MI TRABAJO ME ENCANTA Y CREO QUE APORTO UNA PEQUEÑA PIEZA PARA ESTE PUZZLE QUE ES LA EDUCACION DE LOS CHAVALES, PERO NO ENTIENDO, EN OCASIONES, LA FALTA DE COLABORACION POR PARTE DEL RESTO DE LOS ADULTOS.
    BUENO, ME HA ENCANTADO EL ARTICULO. Y NO ME CANSO DE APRENDER CADA DIA UN POQUITO MAS SI ESO ME AYUDA A MEJORAR Y ENTERDER UN POQUITO MAS LAS COSAS. GRACIAS

  • # TITA dice:
    15 de April de 2011 a las 1:01

    Mira he leido y me convence los puntos de vista, los voy a tomar en cuenta y ojala que publiques otras experiencias, Gracias.

  • # Nelson Grande dice:
    17 de April de 2011 a las 8:41

    Lounico que tengo que decir a este articulo es SHAPO! soy maestro de grado en argentina, y la verdad esto no existe en los libros y manuales.

    Gracias, muy bueno.

    Saludos!

  • # Carmen dice:
    6 de October de 2011 a las 5:14

    Hola, yo estoy de practicas y tengo un grupo muy díficil de trataro a menos así me lo a parecido estos días, pues a pesar de se pocos su comportamiento es complicado. Su publicación me parece muy interesante pues muchos los consejos son muy buenos y trataré de aplicarlos lo mejor que pueda.

    Hasta ahora he tenido mucha paciencia y no han logrado hacerme cabrear, pero una vez me dijeron que la paciencia a veces no ayuda mucho…. he notado que el profesor titular toma el metro y los reprende que los alumnos esperan lo mismo de mi…. es complicado estar sujeta a su forma de enseñanza y el estar formando la mía propia.

    Bueno el blog esta de lujo, gracias por compartir con todos nosotros esta información.

  • # marie dice:
    30 de October de 2011 a las 1:20

    Lo felicito es usted un profesor por vocacion, yo soy una docente de Ingles algunas de sus tecnicas yo las aplico, como lo de tratar a los alumnos de usted, establecer ciertas regla, no les permito masticar chicle dentro del aula, pero desafortunadamente a veces cometo errores, pero de ellos se parende y en eso estoy.
    Gracias por escribir estas experiencias me han ayudado mucho.

  • # marie dice:
    30 de October de 2011 a las 1:31

    Me gustaria que me aconsejara respecto a un problema que tuve dentro del aula, mientras impartia mi clase un alumno de primer año de secundaria me lanzo un beso, yo le dije que para mi era una falta de respeto, lo lleve ante los consejeros, pero ellos me dijeron que no era una falta de respeto que debia sentirme halagada, a lo que yo respondi que no estaba de acuerdo con ellas, que para mi si lo es dije y les pedi que respetaran mi criterio. al final no sancionaron al alumno, por lo cual me siento muy molesta.

  • # Walter dice:
    4 de November de 2011 a las 6:47

    me ha encantado todo lo que leí. Vivo en Guatemala y tengo unos alumnos brillantes, pero con una actitud pesima, entonces tengo que valerme de 1101 tecnicas para poder crear un clima donde en el aula exista la verdadera enseñanza, a veces me dicen que soy demasiado enojado, pero al final de la jornada me lo agradecenm; porque con disciplina todo se logra.

    gracias por su inf.

  • # Juana Aguilar Hernández dice:
    6 de November de 2014 a las 18:28

    Hola! Te saludo desde Ciudad Madero, Tamaulipas. México. Soy Psicóloga con algunos añitos trabajando en la clínica y la educación y buscando orientación para un caso, abrí tu blog. Estoy gratamente sorprendida de la coherencia y el respeto con que compartes tu experiencia en 11 puntos de cómo tratar a un alumno. Todos los puntos son importantes y me quedo con el que dice “No desmotives, ni desmoralices a los alumnos, mentecato”. Contundente y asertado para mantener el control de nuestra ira.

  • # MOISES GUERRERO PISCO dice:
    28 de October de 2016 a las 18:27

    Al estudiante hayque tratarlo con empatia que es la clave para mantener un buen clima de afecto, confianza y respeto entre nuestros estudiantes esto nos llevara al éxito de consturi un buen aprendizaje en nuestros estudiantes.

  • # MOISES GUERRERO PISCO dice:
    28 de October de 2016 a las 18:33

    Al estudiante hayque tratarlo con empatia que es la clave para mantener un buen clima de afecto, confianza y respeto entre nuestros estudiantes, esto nos llevara al éxito de construir un buen aprendizaje de nuestros estudiantes.

Escribe un comentario

Hay que comer

Archivos

Búsqueda

La Lengua en tu mail

Tu dirección de email:

FeedBlitz

Video

Más vídeos aquí

Fotos

www.flickr.com
Elementos de Elias.gomez Ir a la galería de Elias.gomez

Estadisticas


Ver estadísticas

La Lengua se publica con Wordpress | RSS de las entradas y de los comentarios | Diseño web: Dodepecho