Ya sabéis el tema: «tronco, yo no corono rollos con bombos», el anuncio famoso del que mis alumnos, al verlo, se descojonan. Con perdón.
El caso es que yo pienso que a los jóvenes hay que hablarles en su idioma para que te entiendan. Pero claro, el famoso anuncio (que por cierto, ha costado 200.000 euros, y eso que conozco a gente que ha hecho cosas mejores gratis en el W. C.; y no está bien criticar a la ligera el trabajo de otros, pero total, como lo he pagado yo…) no habla a los jóvenes en su idioma. Comete, en mi opinión, dos fallos principalmente.
El primer fallo es que unos creativos de treinta y tantos piensen que los jóvenes de 2008 hablan igual que ellos cuando eran jóvenes. ¿Cuándo fue la última vez que oísteis la palabra «tronco» sin que fuera referida a la parte dura y áspera que corresponde al tallo de algunos vegetales grandes? No sé, aquí en África estamos muy despegados de vosotros, los peninsulares, pero creo que eso ya no se lleva. Los chicos, creo, ya no dicen «tronco».
Para explicar el segundo fallo es necesario que hagamos como si los jóvenes siguieran llamándose «troncos». Sí, hagamos como que sí. Pero pensar que una forma de hablar y de pensar consiste en cambiar palabras como «novio» por «tronco», «casa» por «choza» (así lo decíamos en mis tiempos, ignoro cuál es la forma juvenil actual) es quedarse arañando apenas la superficie. Es como juzgar la forma de ser de una persona por su ropa. No creo que les llegue el mensaje así.
Es más, dudo que un anuncio molón sirva para evitar los embarazos no deseados. Los jóvenes saben que existe el condón. Y a los que no lo sepan, hay que contárselo, y no hacerles anuncios que los van a dejar más confundidos que otra cosa. Vamos, digo yo. Yo soy más libertario que restrictivo, y me parece muy bien que los chicos de 15 años hagan aquello en lo que un chico de 15 años piensa el 65% del tiempo (el resto del tiempo está dormido o durmiendo). Pero veo fundamental que tengan la información necesaria lo más completa y tempranamente posible. Creo que se debería explicar la sexualidad, incluyendo, por supuesto, los riesgos y las precauciones, más pronto que tarde. Oiga, y si a alguna comunidad religiosa le molesta (y no me refiero sólo a los que vienen de países más retrógrados que el nuestro), pues ahí está la puerta, o la cárcel, lo que prefieran. Pero yo creo firmemente en la bondad de la información.
Cambiemos el chip –yo también quiero parecer una patética imitación de joven–. Ya. Lo que piensen la iglesia cristiana, la islámica, la judía y la ciencióloga me trae sin cuidado. No vivo en un estado confesional. El sexo es una de las mejores cosas de la vida. Y aunque no lo fuera, es lo que permite que esté aquí escribiendo –y tú leyendo allí–. ¿Cuándo vamos a quitarle, por fin, ese barniz pecaminoso que lo ensucia tanto? ¿Cuándo dejaremos de ser tan hipócritas? ¿Cuándo nos vamos a enterar de una vez de que si seguimos diciendo a la gente que una de las cosas que más le gustan, y además totalmente inofensiva, es algo malo, vamos a seguir teniendo unas sociedades llenas de psicópatas en potencia? Políticos, religiones, padres, ¿es que no lo cogéis?
Yo lo cojo pronto, troncos.
Epílogo
Parece que un cantante de rap ha insinuado que la canción del anuncio es una copia de una balada suya. Y yo que pensaba que todas las canciones de rap eran plagios autorreferentes. Na, es broma.
Epílogo 2
Bien pensado, tal vez si no fuera pecado, si no estuviera tan mal visto, no daría tanto gusto. ¿Es posible? Minivotación improvisada en los comentarios. ¿Da más gusto el sexo ahora que es algo casi prohibido por las buenas costumbres? ¿Es el morbo un valor añadido a tener en cuenta? A votar.