Ars longa, vita brevis

Violencia en las aulas

12 de November de 2008

Dibujo de Francisco de Goya

Quienes seguís habitualmente La Lengua sabéis que no suelo quejarme de mis alumnos. Lo cierto es que más bien los compadezco: estudian en unas circunstancias bastante lamentables, que no son responsabilidad de nadie y de todos. Unos padres despreocupados, una sociedad que no valora la educación –en todos los amplios sentidos de la palabra–, unos profesores que a menudo no realizan su trabajo con profesionalidad, una administración que trabaja día a día por que los ciudadanos sean cada vez más incultos, un sistema económico que les demuestra que gran parte de lo que aprenden no sirve para nada, y que, de mayores, el triunfador va a ser el empresario despiadado o el jeta que aparezca en la tele diciendo marranadas, y no el que haya demostrado un esfuerzo y una dedicación al trabajo bien hecho. También es en parte culpa de los alumnos, claro. Y no hablo de todos los alumnos, como no hablo de todos los padres ni de todos los profesores ni de toda la sociedad, aunque sí de todos los políticos y de todo el sistema económico.

Pero en fin, ese es el caso: mis alumnos me dan más satisfacciones que disgustos, y eso que la enseñanza no es mi vocación ni mi empleo soñado, a pesar de tener un buen horario, un sueldo bastante decente (al menos en Melilla) y unas vacaciones que parecen salidas de un cuento de fantasía. Jamás he sufrido un ataque violento por parte de ninguno de mis alumnos, y tampoco mi vehículo, ni mi casa, por mucho que cuando me preguntan cuál es aquel o dónde está aquella les respondo con total sinceridad, aun diciéndoles que en realidad no es asunto suyo. Y recuerdo, quizás, un insulto. Pero eso, en cuatro cursos y medio de experiencia, y habiendo trabajado en varios institutos –incluyendo el que peor fama tiene de toda la ciudad, y con los peores alumnos–, es lo mismo que decir nada, a juzgar por lo que oigo de mis colegas. Por otra parte, el 99,5% de los alumnos con los que he tenido algún encontronazo no eran alumnos míos. Pero también suelo llevarme bien con aquellos que no sufren mis clases, suelo hablar con ellos, y ellos me preguntan cosas, y nos caemos bien, o esa impresión tengo. Esa es mi idea de una sociedad, y un instituto de Secundaria es una sociedad. Pero sí, hablando con mis compañeros, me doy cuenta de que soy un afortunado, aunque algunas de las razones no las sé y otras prefiero callarlas.

Otra cosa es que aprendan algo, en lo que pongo todo mi empeño con las herramientas de que dispongo. Pero, en el peor de los casos –y he tenido alumnos de Secundaria que eran casi analfabetos–, me conformo con hacer que les entre curiosidad y con que descubran que el conocimiento no es algo aburrido y carcelario, sino una de las fuentes de satisfacción más baratas y maravillosas que existen.

Sin embargo, no puedo cerrar los ojos ante la realidad, y conozco casos de profesores que sufren vejaciones, insultos, amenazas e incluso agresiones de sus alumnos, y aun de los padres de estos. Y es algo que me parece absolutamente intolerable, y que no comprendo cómo toda una sociedad lo permite. Porque la primera, y a menudo la única, fuente de autoridad que conocen los alumnos aparte de sus padres son sus profesores. Y si un mocoso, dicho sea con todo el cariño, no muestra respeto ni reconoce a una autoridad, cuando sea adulto no reconocerá ninguna, y se convertirá en el prototipo de español predominante por los siglos de los siglos: un adolescente de 18 a 65 años que únicamente mira por el interés propio y que no ve ninguna bondad en el bien común, y que piensa que las normas, las que hay justas, que haberlas haylas, son impedimentos para su hedonismo, y no directrices que permiten que un montón de seres humanos vivan juntos sin que acaben liándose a tiros. Por eso la sociedad, los que son padres y los que no, debería tener entre sus primeras preocupaciones que los institutos y los colegios fueran edificios donde el respeto mutuo es la constante y donde todo el mundo trabaja empujando en la misma dirección: para que esos chavales que graban con el teléfono a sus profesores mientras les bajan sus pantalones no acaben con veinte años quemando a mendigos en los cajeros automáticos para echar unas risas.

El origen del problema es múltiple. Los gobiernos trabajan para que las empresas obtengan los máximos beneficios, y esto tiene algunas contrapartidas. Por ejemplo, que para que una pareja pueda criar a 1,3 hijos en un apartamento de 45 metros cuadrados, deban estar trabajando ambos durante diez horas diarias, sin tener tiempo, fuerzas ni ganas de educar a sus hijos. Porque la educación nunca se ha dado en la escuela. Es más, creo que la escuela es absolutamente incapaz de proporcionar educación a una persona. ¿Cómo vas a enseñar a comportarse a una persona en la escuela? Eso estaría bien para convertir a las personas en robots, o bien para educar a robots. Pero hasta ahora, salvo en la ciencia-ficción, no se ha logrado semejante maravilla, y además no tendría sentido.

La asignatura de Educación para la ciudadanía, que me parece muy interesante por sus contenidos, socialmente es en mi opinión una desvergonzada burla de los políticos y los agentes económicos a toda la sociedad. A un chico de trece años no vas a enseñarle que hay que respetar al compañero o que hay que tirar los papeles a la papelera, aunque haya que caminar dos metros, en lugar de al suelo. Si su padre escupe en la calle y vacía el cenicero por la ventana, por mucho que tú le digas otra cosa, ¿qué vas a lograr? ¿A quién va a hacer caso, a quién va a imitar? ¿A su padre o a ti? ¿Desde cuándo los alumnos han tomado a sus profesores como modelos de comportamiento?

No, el alumno que llega a la Educación Secundaria tirando papeles al suelo, insultando a sus compañeros o pensando que una mujer es una máquina sexual-procreadora, ya está perdido en la mayoría de los casos. Es muy triste decirlo, pero es lo que pienso. Puedes, a fuerza de amenazas y castigos, lograr que tire el papel en la cesta cuando piense que lo estás mirando. No porque le moleste verlo en el suelo, sino porque le molesta que lo pongas a copiar. En cuanto esté libre de miradas policiales volverá a tirar el dichoso papel en medio de la calle. Si su padre lo hace, ¿cómo puede estar mal? Si todo el mundo tira papeles al suelo, ¿por qué él va a tomarse la molestia? ¿Para ser bueno? Y, llegados a este punto, cabe recordar que el castellano es, que yo sepa, el único idioma en que «bueno» y «tonto» son sinónimos.

Volviendo al caso de la violencia: ya tenemos a un alumno irrecuperable, que habla a sus profesores sin respeto cuando ellos le hablan con él, que los amenaza y que llega a pegarles. ¿Qué hacemos? El sistema, la Ley, permite que los centros educativos se encarguen de la disciplina. Pero en todos los casos, prima el derecho del alumno a su educación. Esto es bueno, por supuesto. Pero trae conflictos. ¿Y cuando por defender el derecho de un alumno a su educación, quitamos ese derecho a sus compañeros, ya que la conducta del primero impide el normal desarrollo de una clase? ¿Por qué no se tiene el mismo celo en la defensa de la educación de los alumnos buenos? ¿Cuánto debe el sistema aguantar a un alumno que no solo muestra desprecio por su propia educación, sino por todas las personas y los materiales que trabajan y se esfuerzan en lograrla? ¿Y qué se hace con los padres? Tengo muchas preguntas, pero pocas respuestas (y van al final del post).

Y ahora abordemos el asunto desde otro punto de vista. Los profesores son trabajadores. Algunos de ellos, afortunadamente pocos, se ven obligados a trabajar con otras personas –los alumnos–, algunas de las cuales los insultan, ofenden y agreden, a ellos y a sus posesiones o familiares. Cuando digo «obligados» me refiero a esa palabra con su pleno significado, ya que, como he dicho, el bien supremo es que el alumno esté escolarizado, como mínimo, hasta los dieciséis años (lo que a menudo coincide con 1,80 de estatura y 80 kilos de músculo y mala leche). ¿Tiene un profesor la obligación de aguantar eso? ¿Qué pasaría si un trabajador denunciara que la gente con la que trabaja la somete a continuos insultos y amenazas? ¿El juez le diría que se aguantase y volviese a su trabajo o lo dejara, o bien metería un crujido a la empresa en concreto, y a sus compañeros, que los dejaría temblando, mediando indemnizaciones, multas y quién sabe si penas de prisión? ¿Por qué casi todo el mundo asume que dentro del oficio de profesor está la necesidad de aguantar faltas de respeto y cosas peores? ¿Por qué hay gente que incluso cree que lo llevamos en la nómina, a pesar de que leo la mía del derecho y del revés y no encuentro ese concepto?

Pocas respuestas: yo creo que debería empezarse por hacer una reflexión en profundidad. Obligar a los padres a que trabajen y a que pierdan el tiempo de educar a sus hijos, como es su derecho y su obligación, es algo contra natura. Todos, los cuarenta y tantos millones, debemos empezar a darnos cuenta de que esto está dejando de parecerse a una sociedad, y empezando a identificarse con una factoría de dimensiones pantagruélicas donde los pequeños son poco más que un estorbo. Y si la cosa sigue yendo a más, en lugar de a menos, llegará realmente un día donde no merezca la pena vivir aquí, y sea mejor vivir en medio de África, sin vacunas y sin teles planas.

También es necesario responsabilizar a los padres. Que paguen multas cada vez que su hijo comete un delito de amenazas o agresiones (que el menor no sea responsable legalmente no significa que sea incapaz de delinquir). Y luego que el padre se ocupe en casa de que su hijo no vuelva a hacerlo más.

Y para ello es necesario reflexionar sobre la Ley del menor. Que no sea tan demagógica y tiránica. Que a un padre no lo puedan denunciar por cruzar la cara a su hijo, aunque sea un acto que me repugna. Que los hijos no teman a sus padres, pero que tampoco sea al revés. ¡Y os prometo que conozco casos!

Y también, nosotros, los profesores. Que nos esforcemos cada día un poco más y que recordemos que nuestro objetivo es trabajar para la enseñanza de los alumnos, y no para que el mes pase lo antes posible y agarrar los billetes. No seamos españoles de toda la vida. Si nos creemos que nuestra labor es tan importante, sí, que se refleje en los sueldos y en las vacaciones, pero que nosotros seamos los primeros que le demos importancia.

Probablemente no tenga la solución perfecta para esto, ya que si fuera así, tal y como está el mundo me suicidaría metería a político. Pero creo que son buenos puntos de partida. Opiniones: comentarios.

OTROSÍ DIGO PRIMERO: Hoy me han venido a clase unos alumnos de 2.º de la ESO (unos 13 ó 14 años) con un papelito sobre una huelga que algunas asociaciones juveniles y estudiantiles han organizado, para protestar por la semana laboral de 65 horas. Me han dicho que el día 20 no piensan venir a clase porque harán huelga. Les he explicado que me parece bien, pero que hacer huelga no es pasarse la mañana rodando en la bici o jugando a la pley. Les he explicado el tema de las 65 horas –al principio estaban asustadísimos, porque creían que los iban a meter todas esas horas en el instituto–, y también que se informen para ver si realmente tienen derecho a la huelga. Y que la huelga es un derecho, pero la educación también, pero no se renuncia a un derecho para jugar al Pro; se renuncia a un derecho (el de ir a clase) para exigir otro (que no añadan aún más horas mal pagadas a la semana laboral).

OTROSÍ DIGO SEGUNDO: Me viene a la mente, también, el famoso Plan Bolonia. Pretende, entre otras cosas, y si lo he entendido bien, crear un marco europeo donde las carreras universitarias sean más útiles, y mejor enfocadas al futuro laboral.

Lo cual me parece estupendo, pero me hace entristecerme por un motivo. Todo el mundo piensa que las carreras deben ser más prácticas, y enseñar más cosas de las que hay que utilizar luego cuando se es abogado, ingeniero u odontólogo. Y es lógico. Pero, como todos los trabajadores, incluidos los titulados, saben –sabéis–, el 90% de tu trabajo lo aprendes una vez estás trabajando. Para casi cualquier cosa, podrías haberte ahorrado la carrera y haberte tirado, digamos, un año en prácticas, aprendiendo con algún profesional experimentado. Claro, esto no es siempre así, ya que es difícil pensar que un ingeniero aeronáutico que está montando los aviones en los cuales meto mi trasero pueda aprender bien su oficio en un año mirando a otra persona. Pero ¿cuántos de los conocimientos adquiridos en Economía usa un banquero? ¿Y cuántos de su carrera un psicólogo? ¿Y un abogado, necesita conocer el Derecho romano? Hay gente que lleva este razonamiento hasta los institutos, y no solo los alumnos, sino también los padres de estos: ¿para qué quiere mi hijo aprender Historia, Filosofía, Literatura, Matemáticas? ¿Para qué le servirá?

Vale, es verdad. Pero también digo: las universidades no están únicamente para formar proletarios de cuello blanco. Forman a gran parte de la élite cultural de una sociedad –aunque se puede ser muy culto sin tener una carrera universitaria; mi padre es probablemente la persona más culta que conozco, y no acabó la carrera–. El país es tan culto como lo sean sus universitarios. Y yo quiero un país culto.

Si tiramos hacia el lado contrario, volveremos, como de hecho estamos haciendo, a la Edad media. Habrá un montón de gente muy especializada en su trabajo, desde panaderos o zapateros hasta ingenieros y cirujanos. Pero no habrá nadie con cultura, más que unos pocos monjes que se encargarán de conservarla. Pero nadie irá nunca a obtener cultura, ya que no sirve para nada, y además lo que no se conoce no se desea. Volveremos a ser una sociedad de gente trabajadora y analfabeta en un porcentaje cercano al 100%. Trabajadores sumisos al poder feudal, que nunca se plantearán el cambio porque no tienen cerebro para ello. Y luego habrá una pequeña secta de esforzados conservadores de la cultura, como los monjes cristianos o los copistas musulmanes durante la España del Medievo.

A mí me parece muy triste, pero desde mi celda puedo oír los gritos orgásmicos de los políticos del futuro.

OTROSÍ DIGO SEGUNDO (bis): Al parecer, para ser profesor, en un futuro habrá que hacer (después del período universitario equivalente a la licenciatura, llamado grado) una especie de doctorado de dos años, conocido como máster. En principio no me parece mal: los profesores estamos muy mal formados como docentes, y conozco muchos casos de gente muy culta y preparada en su especialidad que, simple y llanamente, no tiene ni idea de enseñar a los jóvenes. Y conozco también casos de gente ignorante que enseña de maravilla. Lo malo es que no tienen nada que enseñar. Pero no podemos dejar la calidad de la docencia al talento natural de cada cual, eso sería un desastre.

Pero el otro día salió una señora en la tele (creo que era diputada de algún partido) diciendo que el máster va a estar muy bien, porque eso propiciará que solo se planteen ser profesores los que realmente sientan la vocación.

Y yo me cabreo: ¿por qué es necesario ser profesor por vocación? Yo creo que soy un profesor relativamente bueno, y mi vocación es tocar la guitarra y jugar a Gears of War en la Xbox. Lo que queremos, creo, son buenos profesionales, que sepan lograr sus objetivos, y no gente que salga de las clases con una sonrisa de felicidad. Conozco a miles de personas cuya vocación frustrada es ser músicos. Y esa vocación está frustrada porque son malos músicos. No basta la vocación, no basta haber escuchado mucha música, es necesario trabajar y ser inteligente, y estudiar como un cosaco.

¿Por qué no se exige a los ingenieros que tengan vocación de ser ingenieros? De ellos dependen los aviones que transportan a cientos de miles de personas cada día, y las carreteras de cuya seguridad depende la vida de millones de españoles. ¿Y por qué no se exige vocación a los pediatras y a los jueces?

I’m as mad as hell.

25 comentarios en “Violencia en las aulas”

  • # Antonio dice:
    12 de November de 2008 a las 23:14

    Los políticos necesitan recalcar lo de la vocación porque de otro modo nadie les aguantaría lo que les aguantamos nosotros: cambios continuos en la ley, en los currículos, en las metodologías, falta de equipamientos, falta de autoridad, falta de apoyo institucional, reconocimiento laboral, etc. Menos mal que nos queda la vocación…

  • # rita dice:
    12 de November de 2008 a las 23:36

    Yo cada día estoy más desencantada de todo, la verdad, incluida yo misma. Me encanta leer tu blog, es una maravilla siempre; también cuando hablas de profes, alumnos y demás. Yo creo que debes ser un magnífico profesor, la verdad.
    En cuanto a la educación estoy harta de la trivialización a la que está sometida todo, todo… Y de la vocación, en fin, yo también soy profe, no como querría, pero puedo asegurar que no tengo vocación de profe ni de otra cosa; eso sí, aspiro a ser cada día más profesional en mi trabajo. Eso pasa por tener más formación, desde luego, y no dejarlo tood, como dices, al arbitrio del talento natural de cada cual.
    Leerte es un placer.
    Saludos

  • # John Constantine dice:
    13 de November de 2008 a las 10:25

    ¿Son imaginaciones mías, o los políticos en España están intentado hacer -y lo están consiguiendo- la peor educación posible, Universidad incluida, para que sólo los que tengan pelas (o sea sus hijos que van a colegios de pago) puedan a la postre obtener una formación decente y aspirar a los puestos de trabajo interesantes? ¿Y el resto convertirse en mano de obra barata paracticamente sin cualificacion?

    Yo, que trabajo de informático, veo ya entre la gente de mi trabajo a la que saco p.e. 10 años una diferencia a la hora de enfrentarse y abordar pensando los problemas que, sinceramente, me asusta cada vez más.

  • # Angel dice:
    13 de November de 2008 a las 12:29

    Claro que no basta con la vocación (me gusta más hablar de predisposición personal para hacer una actividad). Hace falta mucho más, como dices. Lo que pasa es que no es fácil tomar la decisión de dedicar toda una vida para realizar una actividad para la que no tienes una predisposición especial. Eso es lo que, en general, no suele buscarse en las oposiciones (porque es muy difícil de medir o de detectar en un examen). Los tribunales de oposiciones suelen basar sus decisiones en los contenidos (quizás porque es más fácil) y eso hace que no siempre se elijan a aquellos que tienen una especial facilidad para transmitir o enseñar (sean conceptos, valores o lo que sea)

    Creo que también se debería exigir esa misma disposición para cualquier otra profesión. Porque como dices, los conocimientos y la formación son importantes, pero accesibles desde el puesto de trabajo, siempre que el trabajador y su empresa tengan interés en que esa formación se lleve a cabo.

    Por lo que te he leído, tú también muestras esa disposición en tu trabajo, aunque disfrutes más con los videojuegos o tu guitarra. En el tiempo que cuentas que les dedicas a tus alumnos, en pararte a charlar con ellos, en dedicar tu tiempo a conocerlos y comprenderlos mejor… en todo eso está esa predisposición a compartir lo que sabes o piensas con los demás. De hecho, lo que haces en este blog también muestra de alguna forma esa disposición para compartir con gente que apenas conoces.

  • # Manuel dice:
    13 de November de 2008 a las 17:25

    Totalmente de acuerdo contigo (una vez más) y tu exposición…

    Los chavales también necesitan ser escuchados y que les hablen para explicarles las cosas…

    Lamentablemente, nuestro actual ritmo de vida en el que todos debemos de ser engranajes (baratos) de una gran maquinaria industrial/empresarial ha propiciado que los chavales se críen muy solos y sin nadie que hable casi nunca con ellos.

    Están desencantandos con todo y ya ni siquiera creen que estudiar les vaya a proporcionar un mejor futuro, sobre todo tras ver cómo nosotros (la generación que llenó a reventar las Universidades e inundó el mercado laboral de gente JASP) tras años de estudios y estudios no vivimos mejor que nuestros padres, y percibimos unos salarios irrisorios en muchas ocasiones.

    Y cuando uno es joven, tan joven, no puede afrontar el futuro sin sueños e ilusiones.

    Yo aún recuerdo cuando estudiaba en el Instituto y soñaba con llegar a la Universidad… el día que lo conseguí, tras un gran esfuerzo para Selectividad, y entré por primera vez en la Escuela Universitaria, sentí que daba un gran paso…

    Sobre lo del plan Bolonia, sinceramente me parece un disparate…

    Un día, mientras era voluntario en Cruz Roja, un compañero me preguntó…

    “Y a ti, ¿qué te han enseñado de especial en la universidad?”

    En aquel entonces yo era de los escasos voluntarios con estudios universitarios, y había muchos que se sentían intimidados por ello (algo absurdo).

    Y yo, tras pensarlo un momento, en lugar de decir lo típico de programar, hacer buenos programas, usando buenas prácticas… le respondí:

    “Pues a mi me han enseñado a PENSAR, a razonar, a dudar de lo que veo, a investigar y querer aprender más”

    Así que cuando escucho tonterías sobre que los planes de estudio deben de cambiar, que hay que ‘adaptarlos al mercado laboral’, pienso que lo único que buscan es terminar el proceso de convertir la Universidad en una mera fábrica de trabajadores especializados en lo que necesite el patrón, en lugar de ser el lugar de conocimiento que debe der ser.

    De verdad, no necesitamos Ingenieros que sepan el último lenguaje de programación, ni Licenciados que conozcan los últimos temarios de la ESO…

    Lo que necesitamos es gente que sepa pensar, que dude de lo que ve, que piense cómo se pueden mejorar las cosas, en lo tecnológico o en la sociedad (como haces tú a través del blog), que sepa observar para poder inferir.

    Sobre la vocación…

    “¿Por qué no se exige a los ingenieros que tengan vocación de ser ingenieros?”

    Bueno… afortunadamente aquí tienes un Ingeniero con vocación, que precisamente ahora está peleando por mejorar su profesión (y por tanto la de mis compañeros) y evitar que se convierta en un simple mercadeo donde lo que importan son los beneficios y no el trabajo que se hace… (http://javarealmachine.blogspot.com/2008/11/informtica-en-peligro-de-extincin.html)

    Y que además se preocupa de hacer bien su trabajo, y de asegurarse de que no falle absolutamente nada (sobre todo en un campo tan delicado como la Navegación Aérea)… 😀

    Pero vamos, que yo creo que sí tienes vocación… lo demuestras cuando nos cuentas cómo te molestas en escuchar a tus chicos y hablarles. Si eso no es vocación…

    Un saludo.

  • # Pedro dice:
    13 de November de 2008 a las 23:08

    Estoy especialmente de acuerdo en que lo de el “derecho a la educación”, sirva para que muchos alumnos interumpan las clases y quiten de este modo ese derecho a los demás. Y de que sirva para quitar la mínima autoridad necesaria, al profesorado.

    En cuanto a lo del trato vejatorio al profesorado, un problema de primera magnitud. Su resolución es necesaria, en primer lugar, y con esta razón es suficiente, como defensa de unas víctimas de sus agresores. Y además, en defensa de un servicio público y como educación para los agresores.

    Este problema en la educación es de tal magnitud e importancia, que su resolución debería ser una prioridad del gobierno.

  • # julifos dice:
    14 de November de 2008 a las 23:25

    Sobre el “OTROSÍ DIGO SEGUNDO”, opino que la gente sería mucho más culta si no te quisiesen meter la cultura —o falsa cultura, según el caso— hasta en la sopa (a ver si va a ser uno muy culto por saber la capital de Chipre o dónde está la clóquea de uno). Siempre hay que asombrarse porque alguien se sabe de memoria la tabla periódica de los elementos. Cuando se está en público hay que decir que Gran Hermano es la decadencia más total y absoluta, qué asco.

    Pero a mí la clóquea me la respampinfla. A lo mejor un día quiero saber dónde está. Pero lo normal es que no.

    De pequeños, no sé, pero cuando uno ya tiene los huevos negros, debería ser libre de poder decidir si hacerse una FP de electricista, esteticién, programador de C, presidente de club de fútbol, abogado, consultor o lo que sea. Eso da igual porque, como dices por ahí, al final es cuestión de práctica (excepto en los oficios que requieren muchas cosas y obligadamente hay que saber muchas matemáticas o leyes de predicción de mercado, etc.). Pero para la inmensa mayoría de oficios basta con saber cuatro cosas y después ponerse a trabajar. Lo sé porque he tenido (o podría haber tenido) ya varios oficios.

    Otra cosa es que en la realidad me hubiesen dejado decidir a los 13 años si quería hacer un cursito de 1 año y luego ponerme a currar. En ese caso ya se te ponen los pelos como escarpias, porque en la sociedad actual se va con muchísimo retraso. Hasta que uno no tiene veintipico no se ve capacitado para hacer las “cosas de la vida” (trabajar, tener hijos, pegarse un tiro en la nuca, tomar decisiones…). No digo yo que eso diese resultado. Pero a lo mejor sí. A lo mejor, si eso hubiese sido así desde siempre, uno ya estaría a los 8 años preguntándose seriamente qué quiere ser “de mayor”, y a los 12 haciéndose caca encima porque le queda sólo un año para decidirse… Pero a los 4, a los 8, a los 12 y a los 16 solemos tener carencia absoluta de capacidad de decisión, pero no de libertad real. Es por eso que los niños se cabrean con los padres cuando no les dejan ir a la fiesta “rave” del sábado. Porque en realidad están capacitados para decidir hacer “lo que les salga de los cojones”. Y por eso que los padres dicen “está en la edad del pavo”. No sé qué es esa edad, pero a mí me suena a que es una edad en la que se tiran diez años para convencerte de que la vida es real y que ya tienes pelos en los huevos y que podrías ya tener hijos y que bla, bla, bla, pero como se te ocurra tener un hijo, con lo niñato que eres te pego cuatro *stias (la frase sirve durante 10 años, da igual la edad), etc.

    Habría una transición malucha, pero yo creo que la cosa cuajaría con naturalidad. De hecho, espérate, que como sea cierto todo lo que dicen en el telediario vamos a tener crisis, hambrunas, guerras y cosas malas-malas, así que vamos a tener que volver a poner a currar a los zagales de unas o de otras, que igual que son mayores para apalizar mendigos lo son para hacerse cargo de su propia vida, y como poco para financiarse la ropa, la “play” y también para bajar al mercado y comprar unas pescadillas, rebozarlas y freírselas. Sin que eso quiera decir que el “sistema” obligue a expulsar a los hijos de casa, faltaría más.

    Y la cultura, de pago, como ha sido siempre. A mí en la educación obligatoria me han enseñado cuatro gilipolleces, útiles para poder responder el 50% de las preguntas del Trivial, el de los pequeños, el que antes era azul clarito; y el 50% del “Genus”, el de los grandes. Para el resto de la vida, las sumas y las restas, que uno de mayor las aprendería en diez minutos y no en dos cursos académicos.

    Y para cultural, el fútbol y el gran hermano. Sabiendo mucho de eso sí que puedes ir a cualquier parte. Sabiendo de fútbol, “realities” y series, de cuatro pelis y de cómo tener un buen ratio carga/descarga en las redes P2P… Con eso sabes el 70% de lo que hay que saber ahora mismo. Y si te preguntan de otra cosa, dices que tienes “cefalea” y con eso ya parece que también eres bueno en el Trivial.

    La cultura, de pago, decía. Si tienes dinero, te compras los libros y pagas por los juegos, y pagas por viajar y por todo, porque en esta vida hay que pagar por casi todo. Y si no tienes dinero, lo pagas en sudor y sangre, te haces y renuevas todos los años el carné de la biblioteca pública y el abono transportes para ir cada dos días a reponer. O, mejor aún, te pones internet en casa y ya tienes cosas para aburrir. ¿Que quieres saber de historia? Tienes para aburrir. ¿Que quieres saber de aerodinámica? Fliparías con lo que puedes encontrar por ahí. ¿Que quieres fabricar un horno igual que lo hubiese hecho un señor del neolítico? También está.

    Antes, al principio, Internet era de pago (me suena esa historia). Si querías contenidos “reales”, tenías que apoquinar. Ahora la wikipedia sobrepasa con creces las gilipolleces que venían en la vieja GER que compraron mis viejos en doscientos volúmenes para adornar el pasillo. Mira que era sosa la GER, mira que ponía tonterías y mira que te servía para hacer los trabajos de clase… Pues la wiki es mucho más útil, rápida, y pone unas tonterías enormes, inimaginables, hechos ominosos y absolutamente parciales. Es el “boca a boca” informatizado. Cada uno escribe lo que ha leído en otro sitio. Da igual que el señor que ha escrito el artículo sobre Alfred King en la wiki inglesa nunca haya conocido a Alfred King. Lo maravilloso es que el señor de la GER, hace treinta años, tampoco le conocía ni le sonaba de nada, pero escribía sobre él!! Bueno, me extraña infinito que en la GER hubiese un artículo sobre “the Texas sensation”. Una buena excusa para pasarle el plumero a la vieja enciclopedia, sobre la mitad, donde está la K.

    Opino así porque suelo “investigar” (o sea, adquirir conocimientos) por mi cuenta. Las leyendas dicen que aprendí a leer yo solo a los dos años. He tenido hijos y no me creo lo de los dos años. Es una fantasía de mi vieja. Pero lo de que fue pronto y por mi cuenta puede ser posible, porque guardo algunos recuerdos. Cuando algo me llama la atención, lo miro. Si me sigue interesando, lo estudio a fondo. Etc. Pero aprender cosas porque alguien lo determina… Pues va a ser que no.

  • # Arl dice:
    16 de November de 2008 a las 21:46

    Creo que es un texto bien enfocado, en estos momentos estoy cursando una ingeniería y la verdad no he recibido la iluminación de ningún ángel, ni tampoco es que naciera pensado que quería ser ingeniero informático, la vocación es útil pero lo es mas el currar como un perro. Por otra parte, el tema político de la educación; ¿que esperáis de políticos que tienen la misma cultura que una almeja?, es triste que nos lideren y representen persona así, pero estoy arto de oírse quejar a la gente de un político que en definitiva han votado ellos mismos. Para ser ministro de educación no se necesita ecuación y cultura, sino enchufe como todo en este pais de chulos. En lo referente a los padres y los alumnos, en mi caso e sufrido mucho de mis compañeros de clase cundo cursaba secundaria por mi aspecto que en aquel entonces era algo rellenito y fondón- todo se a dicho-, y puedo constatar en mis carnes que un chaval de 15 años es un carbón por naturaleza, si los padres no lo remedian ese carbón se convierte en un monstruo capaz de las mayores guarradas; pero el problema residen en que en muchos casos el padre también es un carbón por lo que ve bien que su hijo sea igual que el, así que allí se cierra el circulo vicioso. Yo propongo, si se encuentra a un chaval mas peligroso que un Kalashnikov en clase, yo primero evaluaría a sus padres y en todo caso luego dictaría sentencia; si fuese clara la implicación de los padres en la situacion, haria que pasaran por un periodo de formación, (además de multa, porque lo que duele mas es el bolsillo, en este mundo) y luego volvería a ver que tal esta el alumno, si reincidiese volvería con el mismo proceso, así los padres verían que si el hijo se porta mal y no es educado, a ellos les cae el pato aun que también a el con algún trabajillo comunitario y alguna privacion de segun que libertades, como prohibir su salida del hogar los fines de semana, asistir a clases extra, etc. Es mi humilde opinión.

  • # Daniel dice:
    16 de November de 2008 a las 21:56

    Un sistema formado por políticos, que ni conocen los problemas, ni quieren conocerlos.

    Unos sindicatos que viven de las rentas de estos políticos de antes.

    Padres que no se preocupan por sus hijos lo que se tienen que preocupar.

    Profesores que, pese a vocación, interés, y mil esfuerzos, ha decidido tirar la toalla, porque los que tienen que defenderlo no lo defienden. Porque los padres ya nos los respetan. Porque cada vez son más niñeros que docentes.

    Y unos niños que cada vez tienen menos intereses. Cada vez estudian menos. Cada vez piensan que se merecen cualquier cosa sin esfuerzo.

    Esa es la triste situación de la enseñanza. Y seguirá así, porque los que tienen que cambiarla siguen pensando en paridas para mejorar las estadisticas en vez de en dar una educación y una formación a las generaciones venideras

  • # Guillermo dice:
    16 de November de 2008 a las 23:01

    Veo que usted al menos ha cursado algun año la licenciatura de derecho, o que al menos la conoce, por no hablar de estar familiarizado con el lenguaje técnico jurídico y las leyes..

    un saludo

  • # Siko dice:
    16 de November de 2008 a las 23:32

    Me gustaria decirte que en mi opinion personal, estas en dos errores:

    Para ser profesor deberias tener ante todo, vocacion por tu trabajo, dudo mucho que seas bueno en lo que haces, si vas de colega y encima solo estas por los dias libres, el horario y el sueldo.

    Para ser ingeniero, hace falta vocacion, mucha vocacion, te habla la voz de la experiencia.

    Un saludo

  • # Josep canal dice:
    16 de November de 2008 a las 23:32

    Bueno… me parece fantástica la reflexión.

    Es un hecho que la sociedad actual está en crisis… jeje.. modelo econónomico…estructura familiar…sostenibilidad… etc

    Bien…

    Pues quizás hemos de empezar a abandonar el análisis del fracaso del modelo y empezar a proponer alternativas…

    Voy…

    1.- Abolir el matrimonio homosexual … y el heterosexual…Abandonar el concepto de fertilidad biologica.
    2.- Como vamos camino a la inmortalidad (celulas madres, sistemas informáticos en soportes biológicos…) prohibir la reproducción. Numeros clausus y a ver que hacemos señores con este problema que tenemos.
    3.- Derribar las escuelas.. una vez con los niños en la calle ya veremos que hacemos. Fin de la escuela decimonónica y construyamos una alternativa.
    4.- Jornada laboral de 22 horas semanales. Total, producir para no vender no soluciona nada…
    5.- Consolidación de la robótica como dinamizador social. No trabajo , me aburro y a ver si así , o me suicido.. , o me pongo a pensar.
    5.- Economía social de empresa. La finalidad última de las empresas no es la cuenta de explotación. Es su crédito felicidario.. su capacidad de proporcionar ocupación y desarrollo a un colectivo.
    6.- Superación de la xenofobia , a través de un plan quinquenal colectivo de relaciones interpersonales interraciales. (Oh!)
    7.- Dejar de hacerme caso, que se me la olla a veces y por lo cual pido perdon al respetable.

    Y hasta aquí…

  • # JM dice:
    17 de November de 2008 a las 1:01

    Yo no tengo nada que decir … menos a estas horas…

    pero me ha gustado el post y los comentarios.

    Saludos

  • # teresa dice:
    17 de November de 2008 a las 10:33

    Felicidades, una muy buena exposición de lo que pasa con nuestros hijos y en general con la sociedad….muy acertado en todo…..

  • # Antonio Grañena dice:
    17 de November de 2008 a las 10:51

    Elías, te felicito por tu denso y acertado análisis. Estoy de acuerdo. Creo que el problema se difumina dentro de lo “políticamente correcto” (odio esta hipócrita frase). Al igual que un médico, un ingeniero, un maestro, un piloto de avión, necesitan unos años de estudio y prácticas, creo que para ejercer el derecho de voto y demostrar el derecho a ser padres deberíamos sacar un carnet de “aptitud”. TODOS tenemos la garantía de ejercer estos derechos pero para ello hay que demostrar que el individuo sabe que traer al mundo un niño o una niña no se remite tan solo al mero hecho de reproducirse y pasar un buen rato, hay que exigir una conocimiento y una responsabilidad previa.
    Saludos.

  • # eulez dice:
    17 de November de 2008 a las 13:01

    No he leído más verdades juntas en un texto en mucho tiempo.

    Solo discreparía con lo de Bolonia. Las reformas deberían servir para controlar más el estudio del alumno, para fomentar su participación y para que tenga más tiempo para su independencia en los estudios. Algo que en Europa llevan tiempo haciendo, y no creo que les vaya mal.

  • # eva dice:
    17 de November de 2008 a las 14:58

    “Vale, es verdad. Pero también digo: las universidades no están únicamente para formar proletarios de cuello blanco. Forman a gran parte de la élite cultural de una sociedad –aunque se puede ser muy culto sin tener una carrera universitaria; mi padre es probablemente la persona más culta que conozco, y no acabó la carrera–. El país es tan culto como lo sean sus universitarios. Y yo quiero un país culto.”

    Lo has bordado. Así es exactamente la universidad en el Reino Unido: excepto en las de siempre (Oxford/Cambridge) la universidad crea excelentes profesionales capaces de rendir desde el primer día en la empresa privada, pero con unas carencias alucinantes en lo que a cultura se refiere. Y eso se nota en el día a día, en lo que pasa después de fichar de salida. Y eso redunda en un país de borreguitos, totalmente sometidos a un sistema clasista del que no hay salida. Los de arriba riéndose de los obreros de cuello blanco que no dan para más que para comentar la versión anglo del Gran Hermano. Ojalá no acabemos así, pero tengo poca esperanza 🙁

  • # John Constantine dice:
    18 de November de 2008 a las 10:05

    Pues yo no estoy pero que nada de acuerdo con Siko. Según el para las dos cosas que ha enumerado hace falta vocación. Mucha vocación. No sé si hubiera enumerado más ocupaciones si también habría dicho lo mismo. Que se necesita vocación.

    Creo que, siguiendo esa línea de razonamiento, para ser bueno en oficios tan respetables como panadero o barrendero [oficio al que servidor se dedicó antes de sacarse el título y oficio de informático] también hace falta vocación. Mucha vocación.

    El problema, o más bien lo bueno, es que hay personas con una virtud, llamada profesionalidad, que hagan lo hagan, independientemente de su vocación, intentan hacerlo lo mejor posible. NO por su vocación, sino por que sí. Por que el mundo sólo cobra sentido si lo fuerza. Y por que sólo si trabajas al límite sabrás cuales son tus verdaderos límites. Lo cual muchas veces se traduce en un muy buen trabajo. Mejor, a veces, que el que pueda ejercer gente con mucha vocación en su momento pero con poquísimas ganas de arrimar el hombre. Que de todo hay.

    Eso por no decir que uno puede introducirse en una ocupación por mero interés/necesidad y que ésta termine gustándole tanto que le apasione tanto o más que a quien la eligión por vocación pura y dura.

    Servidor es ingeniero en informática no por vocación, sino por que en su momento no existía biologíaa en mi ciudad, y lo de estudiar fuera no me lo podía permitir. Y no fue hasta que llevaba 3 o 4 años trabajando después de 7 de carrera que empecé a disfrutar a tope con mi profesión. Y eso se nota muchísimo en la calidad del trabajo, y viceversa.

  • # ruy dice:
    18 de November de 2008 a las 11:55

    Da la impresión que los políticos quieren solucionar todos estos problemas privatizando la enseñanza. Cualquier cosa les vale antes que atacar el problema de raiz. Además, no se a vosotros pero a mi me da la impresión de que estos políticos tienen el don de echarlo todo a perder. Pobres jóvenes de las generaciones venideras… qué malos tiempos vienen.

  • # La Lengua » Blog Archive » Violencia en las aulas (2) dice:
    18 de November de 2008 a las 19:33

    […] post Violencia en las aulas ha recibido bastantes visitas y comentarios, debido a que apareció felizmente publicado en […]

  • # Elisa dice:
    23 de November de 2008 a las 18:18

    Me ha gustado. Un análisis razonado y apasionado al mismo tiempo. Y yo sí estoy segura de que eres un buen profesional, se nota por como hablas de la enseñanza.

  • # mantener dice:
    30 de November de 2008 a las 12:49

    Soy profesor recién estrenado, y subscribo al 100% todo lo dicho en este post. Se ve que tienes las ideas muy claras.

  • # La Lengua » ¿Cómo hay que tratar a los alumnos? dice:
    16 de January de 2009 a las 8:01

    […] bastante revuelo e inspirar un buen número de comentarios. Por ejemplo, cuando escribí el post Violencia en las aulas, la entrada recibió veintidós interesantes comentarios, y además apareció publicada en […]

  • # brian martin dice:
    30 de May de 2009 a las 17:19

    esta al qppor q ha un niño se le sale una ala palabra deber golpearlo es demasiada malo

  • # La Lengua » ¿Qué falla en la educación? (I) dice:
    5 de May de 2011 a las 20:53

    […] obediencia), alguna salida de tono, pero nada grave: ni amenazas, ni agresiones, por supuesto. Aquí hablé hace unos años más por extenso sobre el asunto. Ahora no quiero extenderme demasiado, […]

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