Ars longa, vita brevis

Persépolis

30 de November de 2008

Este libro es inmenso. Tanto, que creo que escapa a la categoría de cómic: los dibujos, siendo geniales, parecen solo un apoyo dramático a una narración intensa, viva, terrible y divertida, pero sobre todo estructurada y contada con una agilidad como hace mucho tiempo que no leía.

Persépolis es la historia autobiográfica de las dos primeras décadas de la vida de Marjane Satrapi, una dibujante iraní que tuvo la suerte o la desgracia de nacer en un momento crucial para el destino de su país. Cuando tenía solo nueve años, aconteció la Revolución islámica que derrocó al sha de Persia y trasformó su país de los pies a la cabeza: de ser un gobierno títere de las potencias occidentales, que tenían en la antigua Persia sus intereses energéticos, pasó a convertirse en una tiránica dictadura islamista que controlaba y oprimía a sus súbditos hasta un punto ya muy pasado de la locura.

Marjane es la hija única de un matrimonio acomodado (desciende de un antiguo linaje real persa) que la educó en los valores de la libertad de pensamiento, la democracia, la igualdad y la tolerancia. Con diez años ya leía a Marx y pasaba las noches hablando con él –y con Dios– y soñando en convertirse en una revolucionaria que traería la libertad a los suyos. Pero entonces llegaron los «barbudos», que acabaron con una forma de vida que poco tenía que envidiar a la España de 1979: escuelas mixtas y laicas, jóvenes que se besaban en la calle y bailaban música punk, mujeres vestidas a lo occidental (o, dicho de otra manera, como les daba la gana), etc. Los barbudos impusieron un modo de vida basado en su visión del Islam: chicas con pañuelo desde antes de tener uso de razón, leyes islamistas, prohibición de corbatas en los hombres (símbolo, para ellos, de la decadencia de occidente), nada de alcohol ni de música popular, negación de los símbolos nacionales iranio-persas… La situación llegó hasta unos límites que nos parecerían ridículos si, por desgracia, no siguieran estando vigentes. Por ejemplo, era normal que los guardianes de la ley (una especie de camorristas barbudos, perros del régimen, algo parecido a una mezcla entre kale-borrokistas y juventudes hitlerianas) pudieran parar a una pareja que iba paseando por la calle para exigirles el certificado de matrimonio. Y ay de quien no lo llevara encima. Si la pareja no estaba casada, ni eran hermanos, primos o algo así, los padres tenían que pagar una multa, o la pareja sufría latigazos y toda clase de vejaciones.

Un régimen así no suele mantenerse por las buenas, porque la gente es tonta, pero no tanto, así que desde la imposición del régimen islamista han muerto, se estima, decenas de miles de iraníes opositores al sistema. Algunos por ser antiguos comunistas, otros por cualquier otro motivo. Todo eso pasaba en Irán a partir de 1979.


Nacionalismo, religión… a mí también me cuesta encontrar la gran diferencia.

A través de las páginas de Persépolis también asistimos al desarrollo de la guerra entre Irán e Iraq, que después –pensaron los iraníes– se descubrió que era únicamente una maniobra de las potencias occidentales para debilitar a ambos países: a uno para obtener su petróleo a bajo coste, al otro porque empezaba a representar una amenaza para Israel. Ambos países se mataban con las armas que occidente les vendía, así que todos contentos… menos ellos, claro. Cuando uno de los países empezaba a ganar terreno, se le cortaba el grifo y se suministraban ingentes cantidades de armas al bando contrario, hasta que la balanza volvía a oscilar hacia el otro lado, y vuelta a empezar. Probablemente los dirigentes de ambos países lo sabían, ya que no se puede ser tan tonto, pero los ciudadanos seguían –y seguirán– entregando su sangre y sus vidas al menor grito de ¡bandera! ¡Patria! ¡Religión! O cualquier otra bobada. Pero no nos desviemos del tema.

El libro me ha servido, además, para descubrir, aunque sea superficialmente, gran parte de la historia reciente de Irán, del que solo conocía las noticias que dan en la tele, como casi todo el mundo. Y, leyendo estas páginas, se entiende no poco de la situación actual no solo de Irán y de Iraq, sino del resto del mundo, el gran conflicto entre los valores de occidente, si es que tenemos alguno aparte de la democracia, el laicismo y los derechos humanos (aún no he decidido si esto que acabo de decir es irónico), que no es poco, y los iluminados islamistas que a fuerza de petardazos y de idiotas pseudointelectuales que defienden lo indefendible, nos quieren meter hasta la garganta la memez de que las mujeres se ponen un burka y los hombres se dan cabezazos contra un libro porque son libres y han descubierto la verdad.

¡Ah! Qué gran soplo de aire fresco: una mujer musulmana, iraní, inteligente, joven, que se ríe del pañuelo y de los imbéciles que lo defienden –lo podéis comprobar si leéis el cómic– con la fuerza de la razón y de la libertad, que cree en dios, aunque me parezca absurdo, pero que no permite que en su nombre se le impongan prehistóricas convenciones machistas ni oscurantistas, que tampoco se cree las patrañas que desde los grupos de poder occidentales –políticos, medios de comunicación, empresas à la Disney o Coca-Cola– se nos intentan vender, y que pone a todo el mundo en su sitio.

Ella ha estado en Irán, y no solo ha estado: ha nacido y crecido allí. Conoce la verdad, es muy inteligente y sabe que aquello no está bien, no como estos palurdos que tenemos en Europa y que defienden que la mujer que se tapa lo hace por no sé qué absurdas historias que nunca llegaré a entender hasta que alguien me lo explique de manera coherente (cosa que admito que considero imposible, aunque sé rectificar). ¿Por qué no se ha dado mucho más bombo a un libro que defiende que ideas como la libertad sexual, de expresión, de pensamiento, en una palabra: la libertad no es algo únicamente reservado para nosotros, los occidentales de tradición cristiana? ¿Por qué, sin embargo, hay tanto cretino empeñado en hacer que veamos al régimen islamista iraní como un gobierno más, ni mejor ni peor que las democracias en que vivimos, todo lo imperfectas y sucias que queramos? ¿Por qué incluso desde muchos de nuestros gobiernos se nos intenta vender una imagen dulcificada de esos barbudos intolerantes y asesinos? ¿Por qué el Ministerio de igualdad no le da una maldita medalla a esta mujer?

Este libro es imprescindible. Por cierto, también hay una película que he empezado a ver y tiene muy buena pinta. Aquí podéis ver el avance. Repito: imprescindible.

Marjane Satrapi vive actualmente en Francia y supongo que, mientras esté en el poder el sistema que tanta gracia les hace a muchos buenistas occidentales, no regresará demasiado pronto.

Por cierto, los dibujos son increíbles.

Actualización: esta mujer va camino de convertirse en mi musa.

Os hago un extracto de una entrevista que podéis leer más completa aquí:

Acepto la muerte como una opción [?]. No la niego. Sé que moriré, igual que un gusano. […] Un gusano y yo son dos cosas completamente distintas. Pero soy consciente de que moriré por las mismas razones fisiológicas que un gato, una rata o un gusano.
[…]
Entrevistador.– Te recuerdo diciendo que en cualquier país el 8% de la población es estúpida.
Satrapi.– Creo que dije el 15%. [Nota del blogger: ¿os he dicho que adoro a esta mujer?]
[…]
Es como el film de Persépolis. No tenemos 300 millones de dólares. Tenemos 3 millones. Puedes gastarte 300 y producir una mierda absurda como Titanic. Truffaut hizo películas maravillosas con presupuestos pequeños. Tienes dibujantes que básicamente te dicen: ‘Mira cómo he dibujado este brazo -¡Puedes ver realmente las venas! Maravíllate de mi virtuosismo’. Eso no va conmigo.
[…]
Entrevistador.– ¿Por qué crees que algunos odian tanto el tabaco?
Satrapi.– Creo que es algo sexual –se lleva un Winston encendido a sus labios y aspira–. Lo pongo en mi boca. El humo entra en mi cuerpo, a través de un orificio. Me produce placer. Y se va… –Exhala–. por el mismo orificio. Creo que eso les recuerda… algo.
[…]
Entrevistador.– ¿Cree que podrá regresar a Irán?
Satrapi.– No estoy segura de que sea un caso de ‘no poder’. Digamos que me dijeron: ‘regresa y te ejecutaremos’. Algunos ven como una obligación morir por tus principios. […] Estoy feliz de morir por mis principios. Pero muy, muy lentamente.
[…]
Durante años la gente en el poder ha estado vendiendo la ilusión de ‘civilización’. La definición de una sociedad civilizada es que no está hambrienta. Coge París, corta la electricidad y el agua, y vacía los supermercados. En tres días la gente se matará entre sí y se comerá los cadáveres. La noción de civilización es la mayor presunción ilusoria del mundo.

C´est magnifique!

La Lengua responde

29 de November de 2008

Inicio –y espero terminar también– aquí una nueva sección: La Lengua responde. El motivo es el siguiente: he recibido un comentario en la cola de moderación, comentario que no voy a aprobar. Pero primero os voy a informar, sobre todo si lleváis poco tiempo por aquí, acerca de sobre qué va esto de la moderación de los comentarios (si queréis ir directamente al meollo, saltaos los próximos seis párrafos).

Yo soy un fundamentalista de la libertad de expresión. Creo que todo el mundo debería poder decir lo que le dé la gana, moleste a quien moleste y ofenda a quien ofenda, siempre que la expresión de fulano no tenga la única intención de insultar a mengano. Por eso, desde que empecé a escribir este blog, y han pasado ya más de cinco años, siempre he permitido los comentarios en él (desde la primera época de Blogger, en que el sistema no albergaba comentarios y tenía que instalar un código de otra web para que la gente pudiera escribir). Con los comentarios de los lectores he conocido a mucha gente interesante, he conocido sus webs, que a menudo eran tan interesantes como las personas, y sobre todo he conocido ideas nuevas. Pero bueno, lo mejor de todo no era que yo lo conociera, sino que todos los que leen el blog pudieran conocerlo. Además, a menudo los comentarios añaden una información valiosísima a los posts, hasta el punto que muchos de ellos son más interesantes que el propio artículo.

Cuando mudé el blog a WordPress, y no recuerdo la fecha, pero debe de hacer por lo menos como tres años, he sido víctima de muchos comentarios de publicidad no deseada (spam para los amigos). Es el gran problema de este sistema de publicación. Sin embargo, encontré un magnífico plugin que eliminaba la mayoría de los comentarios publicitarios, y permitía pasar los comentarios de personas reales (el sistema es realmente eficiente, que yo recuerde sólo ha interpretado como spam un comentario válido en un par de años).

Sin embargo, aún se colaban de vez en cuando algunos comentarios malignos. Así que tomé una decisión: activé la opción de WordPress que impide que un comentario salga publicado, a no ser que la dirección de correo que se aporte –y que queda en todos los casos oculta, así que no os preocupéis– ya tuviera un comentario aprobado manualmente.

Dicho en breve: si uno de vosotros escribe un comentario, y escribe su dirección de correo electrónico –requisito insalvable–, apruebo ese comentario, y el resto de los que escribáis es publicado automáticamente. Así puede cada uno escribir los comentarios que quiera, una vez ha demostrado que es una persona y no un programa publicitario. Permito la libertad de expresión, prohíbo la publicidad no deseada y no pierdo demasiado tiempo en el asunto. Todos contentos.

Y ahora vamos con el porqué de este post-sección. Hoy he recibido un comentario que quiere ser publicado, pero que no va a serlo. El comentario fue escrito para la entrada ¡Bu!, que escribí hace un par de días. Dice algunas cosas con las que no estoy en absoluto de acuerdo, pero que por supuesto tiene todo el derecho a decirlas. Me gusta escuchar y leer opiniones muy contrarias a las mías, porque creo que es una de las mejores maneras de aprender.

Sin embargo, el autor del comentario intercala dos o tres insultos por cada opinión, y eso es algo que no le permito ni a mi padre, y mucho menos, como es lógico, a un aspirante a troll. Uno puede venir a mi blog, si quiere, a decir que si nos cargáramos a todas las ballenas el mundo sería un lugar maravilloso. Me parece una estupidez, pero creo que la gente tiene derecho a decir estupideces. Pero esta es mi casa, oiga, y a mi casa no va a venir usted a insultarme. Bueno, puede venir, si quiere, pero no va a pasar de la puerta.

Voy, sin embargo, a responder a su correo, por si vuelve a pasarse por aquí a leer, cosa que dudo. Escribo sus opiniones en negrita y mi contestación en regular:

Creo que un profesor deberia estar mejor informado.

Yo también. No solo un profesor, sino todos los profesores. Y no solo los profesores, sino todo el mundo. A ver si no prosperan las propuestas de quienes creo sus amigos, y abandonan la idea de controlar Internet: todo el mundo estará mejor informado.

Bajarse musica o peliculas por internet es ilegal, salvo que hayas comprado previamente lo que te estas bajando.

Eso es men-ti-ra. Te remito a este enlace, con un fragmento de una entrevista a un abogado especializado en propiedad intelectual, para que te aclares las ideas. Además, es algo que cae por su propio peso: si fuera ilegal, estos artistas que tienen a todo un Gobierno trabajando a su servicio ya nos tendrían a todos en la cárcel. Para el resto de tu insultante e ignorante párrafo, te sigo remitiendo al mismo enlace (si no te acuerdas de lo que escribiste te puedo devolver tu comentario por correo). La ley española dice que bajarse cosas de la red no es ilegal si no existe ánimo de lucro. Y varios jueces, en sentencias firmes, han dictado que ver una película en tu casa no es ánimo de lucro, a no ser que cobres entrada a tus amigos. Eso hasta que el Gobierno cambie la ley, haga una a medida de sus cuatro apesebrados artistas (y en contra de la mayoría de la población) y entonces empiece a encarcelar a la mitad de la población española. Mientras tanto, es totalmente legal, y a ver si te vas enterando.

El ejemplo que pones de la panaderia es improcedente y ridículo. Si no eres capaz de distinguir entre el aroma del pan y una creacion protegida por la ley, eres un *** (omito la palabra por ofensiva y por contener faltas de ortografía) o tienes ****, y me pregunto como te permiten dar clases.

El aroma del pan es producido por el trabajo del panadero. La película que me bajo del eMule es producida por una gran cantidad de personas. Ambas cosas se pueden disfrutar, en España, de acuerdo con las leyes vigentes, sin pagar a nadie. Si te molesta te chinchas, hasta que logréis cambiar la ley. Yendo al final del párrafo, me permiten dar clases porque he demostrado, en un proceso selectivo consistente en varias pruebas (entre ellas un examen escrito sobre un temario de más de setenta unidades) que estoy capacitado para ello. Es más: lo he demostrado dos veces. Hace algo más de dos años, cuando aprobé las oposiciones sin plaza (con un aprobado raspado) y este mes de julio, cuando obtuve la nota más alta en el proceso selectivo (con casi un punto completo de diferencia sobre la segunda nota). Para ello tuve que demostrar, además, un conocimiento de la vigente Ley Orgánica de Educación. Nada tuvo que ver, sin embargo, el que mi exiguo conocimiento de las leyes de propiedad intelectual sea bastante más amplio que el tuyo.

La propiedad intelectual ni es un capricho ni una arbitrariedad. Es un sistema justo de retribucion del trabajo de todos los que participan en ella, que costó siglos de lucha conseguir.

Puedo estar de acuerdo o no, pero no creo haber hablado de ello en mi post. Sobre el resto del párrafo, ya que hablas tanto de leyes, podría caer dentro de la denominación de «calumnias» en el Código Penal. De hecho, si bajar películas del eMule fuera delito, el de calumnias sería bastante más grave, ya que afecta a la persona en cuanto tal y a su honor, no a sus posesiones, así que piénsalo un poco antes de ir por ahí dando lecciones de ética y de Derecho. Por suerte o por desgracia, no tengo ni tiempo ni ganas de ir denunciando a gente como tú. Ni siquiera eres un delincuente interesante.

Para tu informacion, hace 20 años, cuando se empezaron a fabricar cacharros qu ecopiaban obras ajenas -básicamente los cassettes de la Philips, las fotocopiadoras,etc.- se creo un conflicto entre las industris electronicas y los propietarios de las obras, que se resolvió en un pacto privado, luego recogido en ley: Los autores permitian la comercializacion de aparatos de copia solamente para hacer copias de material adquirido legitimamente y en compensacion, los fabricantes pagarian un canon por aparato y material virgen. Ese es el famosos canon, y la unica copia legal al margen de las vendidas oficialmente, la que realiza un usuario para el mismo a partir de un original que ha adquirido legalmente, la copia privada.

Los autores no «permiten». No son nadie para «permitir» ni prohibir nada. Son ciudadanos como yo. Los fabricantes no tienen que pedirles permiso para comercializar productos: tienen que atenerse a las leyes y punto. Es cierto que –contrariamente a la idea de democracia–, en España muchas veces las leyes parece que las redactan unos pocos grupos privilegiados, como los autores, y luego los políticos las respaldan y publican, en pago de vete tú a saber qué servicios (aunque parece estar bastante claro). Para tu información (parafraseándote). Lo de que la única copia legal es la que hace un usuario a partir de un original que ha adquirido legalmente, es tu opinión. Que, por cierto, es distinta que la de varios jueces, que supongo que estarán peor informados que tú.

Esto es lo que deberias explicar a tus alumnos. Serias un profesor un poco menos popular, pero bastante mas decente. Cuando quieras, voy a tu clase y te explico a ti y a tus alumnos que eres un *** y un *** y cual es la realidad de los hechos. Y, de paso, que es inaceptable insultar, imjuriar y mentir y que una persona sensata y normal no deberia atreverse a opinar sin saber y a insultar a quien vale mil veces mas ella sin mas argumentos que una montaña de falsedades.

Sustituyo los insultos por asteriscos, y respeto las faltas de ortografía. Te informo de que no soy un profesor popular, ni es mi intención: solo soy un profesor. Mi trabajo no consiste en obtener popularidad. Yo soy un profesional. Mi trabajo es enseñar, aun a costa de quienes intentan desinformar a los alumnos para convertirlos en homo consumens sin cerebro. Y sobre la última oración… pues mira tú quién fue a hablar.

Por cierto, no estás invitado a mi clase. No tiene nada que ver el hecho de que no parezcas tener mucha idea de lo que hablas. Es porque no demuestras tener educación. Y en mis clases se empieza siendo educado: los alumnos y el profesor se respetan, se piden las cosas por favor y se dan las gracias luego, y nadie insulta a nadie. Además, por mucho que tú lo creas, dudo que puedas enseñarles nada. Ellos sí que te podrían enseñar alguna que otra norma de conducta. Pero este curso el cupo está completo.

Demostrad, si queréis, la libertad de expresión que hay aquí en los comentarios.

Epílogo

Qué mala es Internet.

Resulta que, ya por morbo, me he puesto a buscar en Google la dirección de correo que ha aportado el individuo autor del comentario, porque parecía real. Solamente me ha dado un resultado. Es un comentario en otra anotación en otro blog (no enlazo a la anotación ni, por supuesto, voy a publicar el correo electrónico de esta persona). En ese comentario, dice:

Te recuerdo que la imputacion de un delito es en si misma un delito

En el comentario que quería publicar en La Lengua, este caballero dice:

La propiedad intelectual ni es un capricho ni una arbitrariedad. Es un sistema justo de retribucion del trabajo de todos los que participan en ella, que costó siglos de lucha conseguir. Los que lo criticais, ademas de hablar generalmente sin el mas minimo conocimiento, como pruebas en tu texto, sois unos despreciables ladrones que os amparais en el anonimato que os proporciona el uso abusivo de una técnica. Sois tan despreciables como el comerciante que sisa, el empresario que no paga o no cotiza la Seguridad Social, o el carterista. O peores, ellos no presumen de sus delitos.

Curioso… bah, como ya he dicho, este tipo no me parece interesante ni como presunto delincuente. La negrita es mía.

¡Bu!

26 de November de 2008

Miedo.

Esta mañana he encontrado un papel en mi casillero del instituto. Le he echado un vistazo y era una especie de borrador sobre los peligros de Internet para los adolescentes. No venía con remitente, pero he recordado que me habían ofrecido que un policía se pasara por la clase de la que soy tutor, para dar a los alumnos alguna que otra charla sobre las bandas callejeras o los peligros de Internet, a lo que accedí. Así que he ido al director a preguntarle si tenía algo que ver con ello. Y efectivamente, así era.

He echado un ojo al papel, y encuentro lo típico: que un adolescente debe pedir permiso a sus padres cada vez que pulsa una tecla (algo, por lo menos, matizable), y que en general cualquier fuente de placer en la red (páginas de sexo, descarga de música y politonos, películas para ver o descargar) conseguirá destruir el ordenador a base de virus en menos que canta un gallo. Bien, el típico miedo que nos meten para que sigamos siendo niños toda la vida, niños temerosos, obedientes y hambrientos de amor y protección. Por eso hoy las sierras eléctricas llevan una advertencia que avisa de que no hay que intentar pararlas con los genitales, aunque una persona que tuviera semejante ocurrencia probablemente merecería –y debería– morir, para mejorar la especie, Nietzsche dixit. Pero vamos al ajo.

En una de las advertencias que la Policía incluye para los chavales, se dice que descargar música o películas de la red es un delito. Repito. En una de las advertencias que la Policía incluye para los chavales, se dice que descargar música o películas de la red es un delito. Así, como lo leéis.

Ni siquiera en la vergonzosa web que el Gobierno, con tu dinero, le ha montado a sus vendidos amigos artistas se atreven a decir que descargar una canción de Internet es un delito. Porque no lo es: lo dice la ley, y lo dicen varias sentencias firmes dictadas por varios jueces. Descargar música de Internet no es un delito; descargar cine de Internet no es un delito.

Sin embargo, uno de los organismos encargados de hacer cumplir la Ley quiere difundir en los adolescentes una idea mentirosa, falsa y manipuladora. ¿Por qué? ¿Es otra simple muestra de la incompetencia patria, que nos afecta a todos, desde Juan Carlos hasta Julián Muñoz? ¿Desconocimiento de las herramientas profesionales? Yo trabajo con mi voz y mis conocimientos, y no creo que fuera digno de ocupar mi puesto si no tuviera un conocimiento y un uso relativamente avanzados de ambas herramientas. ¿No debe la Policía conocer las leyes, si es la encargada de cumplirlas? ¿O, al menos, no hablar de lo que no sabe?

Imaginad que los panaderos quieren impulsar una ley que nos obligue a todos a pagar si queremos respirar el aroma que sale de sus hornos por la mañana, y que se difunde por la calle. Tal ley sería injusta a todas luces, y la gente, supongo, se opondría. ¿Os imagináis que entonces, la Policía fuese por los institutos dando charlas y diciendo a los niños que aspirar el aroma de las panaderías en la calle es un delito? ¿Os imagináis que la policía entra en una clase de 30 atemorizados chicos de 12 años, y les dice que lo que hacen todos los días al salir de su casa y aspirar ese dulce olor a bollos, es cometer un delito? ¿Y que lo haga por la única razón de que hay un grupo empresarial que está empeñado en que aspirar aroma panadero sea delito, porque quiere ganar más dinero? ¿Os lo imagináis? ¡Pues eso es lo que está pasando en los institutos!

Representantes de la Ley van por ahí dando charlas equivocadas sobre lo que es un delito y lo que no. ¿Cuántas más veces pasa? ¿Por qué quieren engañarnos sobre las leyes que tenemos que cumplir, y sobre todo que nos tienen que proteger? ¿A quién beneficia todo esto?

Cada vez lo tengo más claro: estamos llegando a un punto en que, para ser decente, va a ser necesario empezar a delinquir de verdad. Por una cuestión de principios. Bah, lo último es broma, si queréis.

Bien, conocí al policía que va a venir a dar las charlas hace unos días, y me dio la impresión de ser un tipo razonable y sensato. Tal vez el error, el engaño del panfleto que me han dejado en el casillero sea solo un producto del desconocimiento y la incompetencia marcas de la casa del 95% de los trabajadores españoles. Tal vez ni siquiera se haya leído el papelito, sino que simplemente le han encargado en la comisaría que lo difunda.

Pero una cosa tengo clara: cuando les dé la charla a mis alumnos, no le voy a dejar que les mienta sobre su derecho a la libertad. Y a que no se la quiten. Y, sobre todo, no le voy a permitir que le mienta sobre lo lícito de su conducta para beneficio de una vergonzosa caterva de aves de rapiña vendidos al capital, y de un Gobierno y unos políticos que no son más que los perros de ese capital, encargados de meternos miedo para que no saltemos la valla y escapemos de la cárcel.

En mi clase nadie va a decir que descargar una canción de Internet es un delito sin que yo lo deje inmediatamente por mentiroso. No en mi clase 🙂

Mono

25 de November de 2008

Un mono salvaje, atrapado en una red en Camboya. Sin comentarios. La foto original, aquí.

Mil novecientos ochenta y cuatro

Parque Vigeland, Oslo (2)

Dentro de nada, va a ser delito comer. ¡Vaya! Si ya lo es. En el significado más sexual de la palabra y en el menos. Vayamos por partes.

En Georgia, Estados Unidos, una chica de 17 años «practicó sexo oral» (vamos, creo que ya entendéis lo que hizo) con un chico de 15. Desde entonces, y doce años después, esta mujer está en una lista de sex offenders. Es decir, que es público y notorio que es una delincuente que abusa sexualmente de menores. Esta situación puede, incluso, costarle su casa, 12 años después. Las leyes de ese estado dicen que un sex offender no puede vivir a menos de 1.000 pies (unos 300 metros) de un lugar donde los niños se reúnan. Recordemos que esta joven es una sex offender por hacerle una… en fin, ya sabéis, a su novio de 15 años cuando ella tenía 17.

Recordando mis 15 años, dudo mucho que un joven de esa edad pueda soñar con algo más maravilloso que ser ofendido de esa manera por una chica de 17. ¿Y fue procesada por abusar de un menor? Esta gente, seguro, es la que critica a los talibanes por apedrear a los homosexuales, o a las mujeres que gozan del sexo extramatrimonial. ¡Qué mundo! [Noticia en inglés, vía Boing Boing]

Segunda parte. También en Estados Unidos, una mujer ha sido acusada de posesión de pornografía infantil. El motivo: llevó unos carretes a revelar. En los carretes había fotos de ella, su pareja y sus hijos, en diversos juegos inocentes o tomando un baño. Pero la foto que la ha hundido en el infierno es una en que aparece dando de mamar a su bebé. Procesada por comer, igual que la chica de la noticia anterior (si me permitís la licencia poética). Aunque, en este caso, el que comía era el rorro. [También en inglés, vía Menéame]

En este segundo caso, fue el encargado de la tienda de revelado de fotos quien denunció a la mujer. Por si acaso. La policía nos ha convertido en sus perros. Quieren que tengamos miedo de todo, porque si tenemos miedo de todo, como los niños pequeños, haremos caso a cualquier orden, para no perder la protección de los fuertes y cálidos brazos de papá. Temed a Al Qaeda, a los piratas de Internet, a Internet a secas, a los pederastas, a los hombres, todos maltratadores. A veces tengo miedo de mí mismo: voy andando por la calle con la hija pequeña de mis amigos, y a veces, sin poder evitarlo, me pregunto cómo me veo a los ojos de los demás. ¿Pareceré un pederasta? ¿Está bien que la coja de la mano, que la suba a hombros? A veces incluso resulta difícil actuar con naturalidad, en este mundo de maltratos psicológicos, monstruos austríacos y leyes de género.

Ah, y ten también miedo de tu vecino, o del empleado de la tienda, porque te está vigilando como un perro, y en el momento menos pensado y con el motivo más banal –como darle la teta a tu bebé– puede presentarse en la comisaría para indicar, como un buen ciudadano, que puede que tú no seas un ciudadano ejemplar, y que le den su galleta. Y luego, como dicen en Padre de familia:

–¿Cuánto dinero necesito dar para sentirme seguro?
–¿Cuánto lleva ahí?

¿Habéis leído 1984? Pues, como dice Martin Amis, y aunque suene increíble, Orwell se quedó corto. Y no os preocupéis, que todo lo que llega a Estados Unidos lo acabamos copiando. La política educativa, la económica… Tiempo al tiempo.

(Como persona muy interesada en el lenguaje y sus códigos, hay una cosa que me ha venido llamando la atención últimamente. Una especie de camino de doble sentido, un doblepensar maléfico, citando de nuevo al bueno de Orwell. A medida que avanzan los años, cada vez hay más cosas que son delito (hacerle una mamada a tu novio del instituto o dar de comer a tu bebé), con lo cual hay menos cosas que podemos hacer: menos libertad. Cosas maravillosas, como el sexo oral entre adolescentes, han sido convertidas en delitos por los que una persona puede estar pagando décadas. Debe de ser algo horrible, cuando doce años después alguien puede perder su casa por ello. Pero, al mismo tiempo, se crean eufemismos muy agresivos, como sex offender. ¿Sex offender? ¿Qué broma es esta? Si la cosa es tan terrible, llamémosle violación, o abuso de menores, o estupro, o cualquier otra palabra fea. Si en realidad la cosa es tan fea, pongámosle el nombre de la rosa. Pero no lo hacemos. ¿Por qué?

Quién sabe. Puede que si dijésemos que una mujer está acusada de violación por hacerle eso a su novio, o de abusar de un menor por darle de mamar, todos nos lleváramos las manos a la cabeza. ¿Os imagináis a la chica de las noticias hablando de la joven del primer enlace como una «violadora de menores»? Absurdo. Pero quizás con sex offender tragamos el anzuelo. Pues no os dejéis engañar. La foto de arriba la hice en 2001, en el parque Vigeland, en Oslo, y muestra claramente a un sex offender con su víctima. Digo yo.)

A Garden In The Rain – Gene Austin

20 de November de 2008


Enlace al vídeo en YouTube

‘Twas just a garden in the rain
close to a little leafy lane,
a touch of colour ‘neath skies of gray.

The raindrops kissed the flower beds,
the blossoms raised their thirsty heads,
a perfumed thank you they seemed to say.

Surely here was charm before compare to view…
Maybe it was just that I was there with you.

Era sólo un jardín bajo la lluvia
cerca de una callejuela frondosa,
un toque de color bajo el cielo gris.

Las gotas de lluvia besaban los macizos de flores,
que levantaban sus cabezas sedientas,
y parecían darnos las gracias con su perfume.

Puede que el lugar fuese de una belleza incomparable…
O quizás sólo era que yo estaba allí contigo.

Preciosa, preciosa melodía y letra para empezar el viernes sin ganas de guerra. Os estaba buscando la versión de Sarah Vaughan, que me parece suprema, pero no está en YouTube. No os quejaréis: la voz y la interpretación de Gene Austin son inolvidables.

Uno puede sentirse romántico, aunque sea viernes.

La insoportable estupidez del ser

19 de November de 2008

Un Joan Martí, del Institut d’Estudis Catalans, opina que debería multarse a los periodistas que no escriban o hablen bien esa lengua, aunque más tarde ha tenido que rectificar, parece ser que por presiones (los enlaces anteriores vía Daniel Tercero).

Yo entiendo el amor por la lengua propia, aunque sin llegar al enamoramiento obsesivo. En algún momento tienes que darte cuenta de cuándo un amor te está haciendo daño, y a veces, con dolor del corazón, debes abandonarlo.

A ver, sin metáforas: que yo quiero mucho al castellano, pero procuro siempre que este amor a) no me haga odiar a otros idiomas, sea cual sea su situación (¿se puede odiar a un ente abstracto?) y b) no me haga decir estupideces. Lo peor que puede pasarle a alguien que ama un idioma, de hecho, es oír a algún político diciendo alguna de las suyas. Como esta.

Y llega un momento en el que te planteas: ¿para qué defendemos un idioma? Y ¿a qué precio?

Yo creo que si hubiera que defender un idioma (cosa muy alejada de mis intereses, los idiomas que se defiendan solos, oiga, incluido el mío), debería hacerse para proteger a la gente que lo habla, no esa abstracción mental de símbolos y reglas que llamamos sistema lingüístico. ¿Es que un idioma tiene derechos?

Puede que lo defendamos simplemente porque es bonito, o único, o un bien cultural, como defendemos las ballenas, los parques nacionales y las ruinas arquitectónicas. Pero entonces, ¿cuál es el precio razonable que debemos pagar por esta defensa? ¿Multamos a la gente por hablar «mal», signifique eso lo que signifique? ¿No estamos entonces empeorando la calidad de vida de la gente para defender un idioma? ¿El bien mayor es la defensa del idioma, o la calidad de vida? ¿No se defendía el idioma para defender a la gente? ¿No empieza esto a parecerse a un círculo vicioso de interrogantes?

En una cosa estoy de acuerdo con el señor Martí: un periodista que no conoce la lengua con la que trabaja no merece trabajar ahí. Pero amic… A la gente eso no le molesta, os molesta solo a los políticos interesados. Y si a la gente no le molesta una clase periodística que pisotea su propio idioma, entonces la gente no se merece nada mejor.

Violencia en las aulas (2)

18 de November de 2008

El post Violencia en las aulas ha recibido bastantes visitas y comentarios, debido a que apareció felizmente publicado en Menéame. Aunque creo que no fue uno de mis mejores momentos, os agradezco todas las visitas y las reflexiones.

Siguiendo con el tema, os pongo un vídeo del otro día, en el patio de mi instituto, en que una compañera y yo tuvimos que mediar en una pelea entre dos estudiantes. Gracias a nuestra rápida intervención, la sangre no llegó al río:


Enlace al vídeo en YouTube

Esto no está pagado.

Piezas de Star Wars

16 de November de 2008

Por estos días se puede ver en el centro de exposiciones Arte Canal de Madrid una muestra de figuras y modelos usados en las míticas películas de La guerra de las galaxias (pausa para respirar, arf, arf, esto de quedarse sin comas es un fastidio). El fotógrafo Nividhia estuvo y tomó un puñado de buenas instantáneas, que podéis ver aquí.

I Wanna Be Your Lover – Prince

14 de November de 2008


Enlace al vídeo en kewego.fr.

I ain’t got no money.
I ain’t like those other guys you hang around.
And it’s kinda funny
but they always seem to let you down.
And I get discouraged
cause I never see you anymore.
And I need your love, babe, yeah.
That’s all I’m living for.

I didn’t wanna presure you, baby,
but all I ever wanted to do…
I wanna be your lover.
I wanna be the only one
to make you come… running.

No tengo dinero.
No soy como esos tipos con los que sueles relacionarte.
Y es divertido,
pero parece que siemprete dejan tirada.
Y me desanimo
porque ya nunca te veo.
Y necesito tu amor, nena, sí.
Es la razón por la que vivo.

No quería presionarte, nena,
todo lo que quería…
Quiero ser tu amante.
Quiero ser el único que te haga llegar… corriendo.

Es una pena: uno de los mayores talentos de la música de finales del siglo XX, y una de las mentes más cerradas para el progreso de la tecnología. Intentad encontrar vídeos de Prince en YouTube: es una odisea. Prince demanda incansablemente a quien sube cualquier tipo de material suyo a la red. Por eso os he puesto esta canción de 1979, de su segundo disco, Prince. Está bastante bien –y la imagen del artista es un poema, todo hay que decirlo–, pero habría preferido poner otras, como «Damn U», «Pop Life», «Alphabet St.» o «7». O cientos de otras, porque Prince, además de ser un genio, es increíblemente prolífico (rompió con Warner Brothers porque le impedía sacar tropecientos discos al año, como era su intención). Pero en fin, buen funk para bailar el viernes. Disfrutad y sed buenos, que soy el ojo que os observa desde el cielo. Ah, y fijaos: en el vídeo, él sale tocando todos los instrumentos. No tenía dinero para contratar músicos pero sí talento, y compuso, produjo e interpretó el disco entero él solito. ¡A bailar!

Hay que comer

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