Warning: Use of undefined constant get_magic_quotes_gpc - assumed 'get_magic_quotes_gpc' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /home/lalen2/public_html/wp-content/plugins/cforms/lib_functions.php on line 339

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/lalen2/public_html/images/cassette01.jpg(1) : eval()'d code(83) : eval()'d code(1) : eval()'d code(1) : eval()'d code:1) in /home/lalen2/public_html/wp-content/plugins/wp-super-cache/wp-cache-phase2.php on line 1164
La Lengua » Ilión I: El asedio

Ars longa, vita brevis

Ilión I: El asedio

7 de October de 2008

Llevaba tiempo leyendo sobre esta novela de Dan Simmons, y el tema mezclaba dos de los asuntos literarios que me apasionan: la ciencia ficción y la epopeya clásica griega, en concreto la inmortal Ilíada de Homero.

La trama central consiste en que en un futuro bastante lejano –a nuestra era la llaman la edad perdida–, y en Marte, se está produciendo la mítica guerra de Troya. Y no con marcianos, o al menos no con marcianos verdes y con antenas: son hombres, los mismos héroes de la gran Obra, Aquiles, Héctor, Agamenón, Menelao, Paris y los dos Áyax; y además, también, como en la Ilíada original, intervienen los dioses de la misma forma en que lo hacen en el poema homérico. Sí, los dioses del Olimpo marciano, que por cierto viven en el monte Olimpo de Marte, el volcán más impresionante del sistema solar, con sus veintisiete kilómetros de altitud, se comportan igual que los antiguos dioses helénicos: son caprichosos, violentos, lujuriosos y tremendamente poderosos, como niños malcriados. Pero no son dioses: son una extraña especie denominada post humanos con forma de hombre y de mujer, pero con dos metros y medio de estatura (aunque Zeus es un poco más alto), increíblemente fuertes y guapos, y casi inmortales.

Un pequeño grupo de hombres del siglo XX y principios del XXI, los escólicos (estudiosos de las obras de Homero), han sido teleportados en el tiempo y el espacio por los dioses post humanos para documentar los sucesos de la Ilíada marciana y comprobar que todo sigue su curso previsto. Ni siquiera los dioses, a excepción de Zeus, saben lo que va a suceder; solo los escólicos, y tienen prohibido comunicarlo al resto de las deidades, así como intervenir en la contienda más que como observadores. Los escólicos tienen, aparte del poder de teletransportarse, la capacidad de morfearse para adoptar el aspecto de cada uno de los humanos que participan en la lucha.

Dos tramas secundarias se entrecruzan con la principal. La primera nos cuenta las andanzas de un humano mujeriego que conoce a distintas personas en sus intentos por acostarse con diversas mujeres. Hay que aclarar, llegado este punto, que los humanos de este hipotético futuro tienen unas características algo especiales. No suelen viajar más que en una especie de fax que los trasporta automáticamente de un lugar a otro. El espacio intermedio entre los distintos lugares no les interesa; normalmente, solo conocen un par de kilómetros a la redonda de cada faxpuerto. Además, el número de humanos está limitado a un millón, o eso creen ellos. Viven exactamente cien años terrestres, tras los cuales los post humanos los matan y –una vez más, según su creencia– llevan a una especie de cielo, conocido como los anillos estelares. Si un humano perece por accidente (por ejemplo, comido por un alosaurio recreado por ingeniería genética, y no cuento más), es resucitado en una fermería para seguir su vida hasta los cien, período durante el cual no parecen envejecer demasiado.

La otra trama, que es la que más simpática me ha parecido, nos cuenta la historia de dos moravecs, curiosos robots con partes orgánicas, que son enviados a Marte para saber qué demonios está ocurriendo allí: por qué ahora hay mares, por qué hay tanta energía desprendiéndose del planeta, por qué parece estar plenamente habitado por humanos, post humanos y una extraña turba de hombrecillos verdes, literalmente, que se dedican casi todo el día a tallar y colocar al borde de los mares unas gigantescas cabezas de piedra, al típico estilo Rapa Nui. Esta trama es la que me parece más simpática, decía, porque resulta que los dos moravecs son unos obsesionados con la literatura humana: uno con Shakespeare, especialmente con sus sonetos, y el otro con Marcel Proust y su monumental obra A la busca del tiempo perdido.

Durante sus aventuras, estos dos robots –llamados Orphu y Mahnmut– mantienen diversas conversaciones acerca de sus gustos literarios y de las posibles interpretaciones de sus obras preferidas. Con su pequeña parte humana, intentan comprender qué les fascina tanto a ellos y qué fascinó tanto a los hombres de la edad perdida.

Porque esta obra habla sobre todo de literatura. Tenemos la trama principal, que implica la gran epopeya homérica. Después tenemos las largas charlas entre Orphu y Mahnmut sobre el bardo de Stratford y Proust. Y, por otra parte, el mujeriego protagonista de la segunda trama, coleccionista de mariposas, como Vladimir Nabokov, tiene como objetivo más inmediato beneficiarse a su prima de veinte años, que se llama curiosamente Ada (referencia nada oculta a una de las principales obras de Nabokov: Ada, o el ardor). Además, cuando se encaprichó de Ada, esta tenía solo dieciséis años, lo que nos recuerda vagamente a la joven Lolita de la obra maestra del maestro ruso.

Por lo demás, es una obra que llega a enganchar, especialmente a partir de la segunda mitad, y tiene el típico efecto best-seller que te hace querer seguir leyendo porque al final de cada capítulo te has llevado una sorpresa mayúscula. Y estas sorpresas están muy bien dosificadas. Son 479 páginas que se disfrutan bastante. Hay dos o tres partes más, y de momento esta primera se ha ganado el premio de que quiera hacerme con la segunda, cuya crítica publicaré en su momento.

Y una curiosidad: cuando Mahnmut y Orphu llegan a Marte, tienen que viajar por algún que otro paraje del planeta para llegar a su objetivo, el monte Olimpo. Si a alguien le gusta, como a mí, curiosear por la red los lugares reales en que se sitúan las obras literarias, en Google Mars puede encontrar la localización de varios de los sitios que estos dos simpáticos robots biónicos visitan. Como muestra, aquí tenéis el Valle Marineris –convertido por los post humanos en un inmenso mar– y el monte Olimpo marciano.

Si te gusta la ciencia ficción te gustará, y si te gusta la Ilíada, te encantará (por cierto, hace un par de días me he comprado una en un kiosco por 3,95 €, es el primer número de una colección). Porque, aparte de ir mirando en Google Mars la pequeña odisea que realizan los moravecs, se goza mucho de esta obra teniendo una Ilíada al lado, y comprobando los sucesos que van sucediendo en Ilión. El mismo Dan Simmons se cuida de que los escólicos te indiquen en cuál de los cantos sucede cada una de las escenas que presencian. Ilión, por cierto, era el nombre griego de la ciudad de Troya, de ahí el nombre de esta obra y de la otra en la que se inspira.

No es uno de mis libros preferidos de todos los tiempos, ni mucho menos. Pero he gozado mucho con él. Y os lo recomiendo sin reservas. Cita:

–¿Por qué nos programaron a algunos de nosotros para que tengamos predisposición hacia los libros humanos? –preguntó–. ¿Para qué puede servirle eso a un moravec ahora que la especie humana puede estar extinta?
–Yo mismo me he preguntado eso –dijo Orphu–. Koros III y Ri Po estaban libres de nuestra aflicción, pero debes de haber conocido a otros que estaban obsesionados con la literatura humana.
–Mi antiguo compañero, Urtzweil, leía y releía la versión de la Biblia del rey Jaime –dijo Mahnmut–. La estudió durante décadas.
–Sí –respondió Orphu–. Y yo y mi Proust –tarareó unas cuantas notas de Me and My Shadow–. ¿Sabes qué tienen en común todas esas obras sobre las que gravitamos, Mahnmut?
Mahnmut se lo pensó un momento.
–No –dijo por fin.
–Son inagotables.
–¿Inagotables?
–Inagotables. Si fuéramos humanos, estas obras y novelas y poemas concretos serían como casas que siempre se abrieran a nuevas habitaciones, escaleras ocultas, desvanes por descubrir… ese tipo de cosas.
–Ajá –dijo Mahnmut, sin captar del todo la metáfora.
–No pareces muy contento con el bardo hoy –dijo Orphu.
–Creo que su inagotabilidad me ha agotado –admitió Mahnmut.

5 comentarios en “Ilión I: El asedio”

  • # antonio molina dice:
    8 de October de 2008 a las 12:56

    Yo también me he comprado el tomo del que hablas, y seguiré la colección, aunque no completa. ¡Te llamaré desde Salamanca!

  • # satch dice:
    8 de October de 2008 a las 23:17

    Lastima que el segundo tomo sea un bajón que cansaria al mismisimo Mahnmut. El primer tomo me gustó mucho por la forma en que entrelaza las tramas pero fue empezar el segundo y arghhh. Hasta ahi puedo leer, sin romper nada de argumento, claro.

  • # aggtoddy dice:
    5 de November de 2008 a las 13:33

    Demonios, que grande es Dan Simmons, ¿has leído algo más suyo Elías?

    ¿El terror? ¿Hyperion?

    Pd: Acabo de leer el post de las tildes y ahora estoy acomplejado por si cometo algún error grave…

  • # aggtoddy dice:
    5 de November de 2008 a las 13:36

    (Corrección, si no me equivoco…) ¡ Qué grande es Dan Simmons!

    demonios xD

  • # Aquiles dice:
    19 de March de 2010 a las 13:02

    Me temo que no entendiste el relato. La Iliada que se cuenta es la verdadera Iliada, el cerco de Troya que sucedió más de mil años a.C. Los dioses que participan en ella, como en la Iliada de Homero, son los posthumanos que viven en el Monte Olympus de Marte y se TCean (Transporte Cuántico) en el tiempo y el espacio hasta la Tierra, en concreto hasta las llanuras de Ilion o Troya.
    No estoy de acuerdo con Satch, el segundo tomo (en realidad, junto al primero, parte de un único libro) sigue siendo muy interesante, como lo son los otros dos que siguen con la trama (Olimpus I y II).

Escribe un comentario

Hay que comer

Archivos

Búsqueda

La Lengua en tu mail

Tu dirección de email:

FeedBlitz

Video

Más vídeos aquí

Fotos

www.flickr.com
Elementos de Elias.gomez Ir a la galería de Elias.gomez

Estadisticas


Ver estadísticas

La Lengua se publica con Wordpress | RSS de las entradas y de los comentarios | Diseño web: Dodepecho