El valor del esfuerzo

El gurú de la productividad Seth Godin ha escrito una interesante entrada en su blog: ¿Es un mito el esfuerzo? (Aquí la traducción al castellano cortesía de Google) Empieza de una forma muy lúcida:

La gente tiende a creer que en realidad el esfuerzo es un mito, por lo menos si consideramos lo que recibimos de los medios de comunicación:

  • Políticos y reinas de la belleza que triunfan con una sonrisa o un guiño de ojos.
  • Ganadores de la lotería que se libran de sus odiosos trabajos con un golpe de suerte.
  • Estrellas del deporte que nacieron con habilidades que no podemos aspirar a tener en la vida.
  • Famosos del cine con el talento de estar en el sitio adecuado en el momento justo.
  • Directores ejecutivos de empresas despedidos con un finiquito de 40 millones de dólares.

Se diría que realmente –al menos si lees los medios de comunicación populares– las llaves para el éxito consisten en a quién conozcas y el ser «elegido». La suerte.

La suerte es esto: ya tenemos suerte. Somos increíblemente afortunados de no haber nacido durante la peste negra o en un país sin libertades. Somos afortunados por tener acceso a herramientas altamente eficientes y fantásticas oportunidades. Si dejamos la suerte a un lado, no obstante, puede ocurrir algo interesante.

El resto del post incide en el pensamiento de que la llave más rentable hacia el éxito es el esfuerzo. Yo se lo digo a mis alumnos: por cada asno vociferante que ven en la tele cobrando diez mil euros por insultar a alguien en un programa de televisión, hay otros veinte mil asnos vociferantes haciendo cola en el INEM o durmiendo bajo unos cartones. Debemos recordar que la tele no es un espejo de la realidad, sino un circo lleno de saltimbanquis y de espejismos. Debemos desterrar la idea de que nada de lo que sale por la caja tonta –que por algo tiene ese nombre–, ni tan siquiera los informativos, y especialmente los informativos, es la realidad.

En España todos sabemos que el esfuerzo fue inventado por Francisco Franco (igual que la bandera, la monarquía, la religión católica y tantas otras cosas, unas buenas y otras malas); por eso al llegar la democracia empezamos a desterrar el esfuerzo de las escuelas, con el objeto de fabricar alumnos más felices. Lo malo es que, pasado el tiempo, vemos que los alumnos que se esforzaron durante toda su vida académica –y después, en la laboral–, normalmente son mucho más felices que los demás, que vivieron su infancia oyendo las tonterías de los psicopedagogos.

¿Puede el esfuerzo ser algo agradable, algo que te guste? Remito a una cita del gran Buda: «No puede evitarse el dolor, pero sí el sufrimiento.» ¿Qué quiere decir esto? ¿Es otra bobada, como casi todas las frases grandilocuentes? Yo creo que esta no lo es.

El esfuerzo cansa, pero no ha de ser necesariamente algo desagradable. A los que os gusta el fútbol –y, si entendéis el español, supongo que a la mayoría os gustará– supongo que disfrutaréis esforzándoos durante un buen montón de minutos, forzando la máquina del cuerpo, para obtener un rato de diversión y tal vez lograr la humillación del rival, el objetivo último de los deportes de competición. Los que van al gimnasio y se lo toman en serio, seguramente no sufren mientras levantan los pesos, enfocando su esfuerzo en moldear su cuerpo.

Recuerdo mis largos años de práctica con la guitarra, incluso los primeros, en los que casi nada sonaba como debía, la repetición interminable de escalas, los callos en los dedos y las pequeñas frustraciones, y daría lo que fuera por volver allí. Esforzarse es algo bueno. Aunque no lo fuera, es el camino más seguro para obtener lo que se desea. Y además te hace más fuerte. Creo que deberíamos tomar el esfuerzo no como una cosa mala que conduce a otras cosas buenas, sino como una agradable herramienta que tiene un valor en sí misma. Por mucho que la palabra la haya inventado el Generalísimo.

5 comentarios en “El valor del esfuerzo”

  1. ¿Es un mito el esfurzo? (tx. inglés) dice:

    [...] si consideramos lo que recibimos de los medios de comunicación…" El artículo lo comenta lalengua.info/2008/10/el-valor-del-esfuerzo/ que aporta un enlace a su traducción. (’El esfuerzo cansa, pero no ha de ser necesariamente algo [...]

  2. Pedro dice:

    Comparto la idea de que el esfuerzo es bueno en sí mismo, mucho mejor que otras cosas quo nos venden, como parques temáticos, canales de pago para ver no sé que maravillas, videojuegos… A veces el esfuerzo nos confunde por que lo asociamos a otras cosas que acompañaban a los que antes nos lo recomendaban.
    También es necesario el relax o la diversión, el problema está en la cantidad de tiempo que se dedica a cada cosa.
    Tengo diferencias con mi hija por el tiempo que quiere dedicar a los videojuegos, y tu aficción a ellos me confunde un poco.

  3. Elías dice:

    Pedro, ¿es que tu hija no se esfuerza por avanzar en los videojuegos a los que se dedica? ;)

    A eso me refiero, a que el esfuerzo se puede disfrutar, siempre que se disfrute en el camino y con las miras en lo que se pretende conseguir.

  4. Manuel dice:

    El esfuerzo dedicado a algo que nos gusta, que nos agrada realizar, es incluso gratificante…

    Yo puedo dedicar esfuerzo a algo desagradable, en un trabajo que no me gusta, o con personas que no me gustan y acabaré quemado, harto y deseando olvidarlo…
    Sin embargo, el mismo (o mayor) esfuerzo dedicado a algo que me guste, ya sea trabajo o deporte, me hace terminar complacido y satisfecho.

    Te doy toda la razón sobre el destierro del esfuerzo de nuestra sociedad al llegar la democracia. Hemos pasado de exigir y recompensar los esfuerzos, a darlos de lado, no darles la importancia debida y encumbrar al mediocre… así, incluso el más capacitado se ve desanimado a la hora de esforzarse… ¿para qué? ¿si otros consiguen lo mismo o más con mucho menos?…

  5. Enlaces gansos del sábado #2 « Blog de un ganso dice:

    [...] La Lengua: El valor del esfuerzo. Este es muy bueno, no dejéis de leerlo. [...]

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