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La Lengua » El fracaso de la escuela (I)

Ars longa, vita brevis

El fracaso de la escuela (I)

9 de October de 2008

Este libro de 1969 contiene una cantidad tan abrumadora de verdades como puños, que en lugar de comentarlo en un solo post voy a hacerlo en varios. Primera cita:

Nuestra sociedad demanda a las escuelas que hagan tres cosas por y con los niños: primera, transmitirles las tradiciones y valores superiores de nuestra propia cultura; segundo, familiarizarles con el mundo en el que viven; tercera, prepararles para el trabajo y, si es posible, para el triunfo. Todas estas tareas las ha desempeñado tradicionalmente la sociedad, la propia comunidad. Las escuelas no realizan bien ninguna de ellas. Ninguna de ellas puede ni debe ser desempeñada única o exclusivamente por las escuelas. Uno de los orígenes de los problemas y dificultades de las escuelas es que se les han asignado demasiadas funciones que no son propia o exclusivamente suyas.

La negrita es mía. Y mientras al menos desde hace cuarenta años (¡cuarenta años!) ya alguien se dio cuenta de que una escuela no está para librar a los padres de sus hijos, para enseñarles que no se insulta ni se agrede al prójimo, para mantenerlos encerrados como si los profesores fuéramos funcionarios de prisiones ni para cosas cuya responsabilidad reside en otras entidades –padres, la sociedad en general, incluso la tele, etc.–, aquí y ahora, cuarenta años después (¡cuarenta años después!) seguimos sin darnos cuenta.

La cita es de la página 12. El libro se titula El fracaso de la escuela, y es uno de los varios que John Holt dedicó a la, en su opinión, errónea forma que tenemos de «enseñar» a nuestros niños y jóvenes.

8 comentarios en “El fracaso de la escuela (I)”

  • # Manuel dice:
    10 de October de 2008 a las 12:56

    Y no le falta razón… la mayoría de padres son excesivamente permisivos, y se olvidan de que al colegio los niños van a aprender, a adquirir cultura… no buenos modales.

    Pero también es una consecuencia de una sociedad que trabaja demasiado, y donde los progenitores no tienen tiempo material para ocuparse de sus hijos. La conciliación ya no solo es necesaria para poder recogerlos del colegio, sino también para evitar que otra generación se eche a perder…

  • # julifos dice:
    11 de October de 2008 a las 0:38

    Para mí el colegio es un sitio donde:

    a) Llevas los niños mientras trabajas, porque si no no puedes trabajar. Creo que eso está claro. Aparte, si yo no tuviese que trabajar pero quisiese hacer algo en la vida, también tendría que llevar a los niños al colegio, porque si no no se puede hacer nada más que estar con ellos todo el rato.

    b) Llevas los niños porque si no te meten en la cárcel (me parece que la “O” de la “ESO” significa precisamente “Obligatorio”).

    c) Mejor llevarles ahí que a otro sitio, porque ahí pueden aprender aunque sea algo relacionado con esforzarse y reglas (cosa importante para un niño, que no para un adulto) y, fundamentalmente, porque es el sitio donde hacer dos de los cuatro amigos que uno tiene en la vida.

    Sobre la adquisición de la cultura y costumbres de nuestra sociedad, espero que a mis hijos les resbale todo: currar a saco para pagar a duras penas unos metros cuadrados de mierda, cambiar de teléfono móvil una vez al año, de coche cada cuatro, dejarse dinerales en restaurantes que no merecen la pena, ir a misa los domingos para que por lo menos cuando te mueras no te dé por culo un tipo con cuernos. Eso es la cultura. Antes era muy bonito además ir a los toros después de misa, con la bota y la tortilla, y cantar canciones sobre los que se morían en las minas o en las trincheras, pero ahora ya no hay ni eso.

    Cuando era joven e inconsciente me planteaba la posibilidad de llevar a los hijos a un “sitio alternativo” donde les enseñasen cosas útiles y pudiesen relacionarse sin presiones absurdas ni conceptos equivocados sobre el “bien” y el “mal” absolutos que parece que andan sueltos por las calles. Creo que llegué a enterarme de algún sitio, pero todo sonaba un poco “raro” y, en cualquier caso, antieconómico. Irrealizable por falta de tiempo y ganas: “llévate al niño a nosedónde todos los días, que está ahí, a ochenta kilómetros, pero son medio budistas y creo que si te pillan vas a la cárcel, eso sí, el niño va a ser alternativo que te cagas”. O sea, ninguna posibilidad real.

    Como cuando uno es aún más joven e inexperto y piensa que puede irse a vivir al monte, hacerse una huerta y poner tres cabras… Sí, sí. Vete tú a poner una caseta en la sierra madrileña, no duras ni hora y media con el chiringuito. Hay que pedir una hipoteca e irse al Valle del Pas, y estar rodeado de otros “jipis” por todas partes (luego te enteras de que si quieres vivir en el monte con tomates es que eres un “jipi”). Si no, ahorrar mucho dinero y largarse al África Negra, montarse un rancho al puro estilo Chisum de John Wayne, pero sin Internet y sin agua corriente, y mucho cuidadito con las guerras civiles y los “raptos exprés”. Pero siempre es mejor comprarse un piso y dejarlo alquilado antes de irse al Pas o al África Negra. Y mejor aún si te lo compran tus padres porque si no, no llegas allí hasta los cuarenta (años).

    Tendría que haber una asignatura llamada “Cosas útiles” o algo así, donde te enseñasen de soslayo las “cosas del mundo”, tipo: “El colegio sirve para sacar buenas notas y, según la nota que saques, hacer una u otra carrera universitaria. todo eso sirve para conseguir un trabajo mejor o peor remunerado, en el mejor de los casos; aunque lo normal es que el coeficiente intelectual del sujeto sea inversamente proporcional al monto de sus ingresos mensuales. Aparte de eso, en la vida lo que hay que hacer es invertir en buenos teléfonos móviles y estar pendientes de la Bolsa, para saber cuándo hay que comprar y cuándo hay que vender. Los que tengan inquietudes de talante espiritual, hay una optativa en la carrera universitaria para licenciados en Cosas Útiles llamada Inquietudes Inmateriales. Para el resto, hay un módulo de Carpintería y Relaciones Públicas. El que ya no aguante más, hay porros recién liados al lado del borrador, y no son tizas”.

    A la espera de la segunda entrega sobre “El Fracaso de la escuela”.

  • # La Lengua » Blog Archive » El fracaso de la escuela (II) dice:
    12 de October de 2008 a las 16:46

    […] El fracaso de la escuela (I) […]

  • # La Lengua » Blog Archive » El fracaso de la escuela (III) dice:
    13 de October de 2008 a las 21:55

    […] El fracaso de la escuela (I) […]

  • # La Lengua » Blog Archive » El fracaso de la escuela (V) dice:
    19 de October de 2008 a las 12:26

    […] El fracaso de la escuela (I) […]

  • # meneame.net dice:
    21 de October de 2008 a las 21:29

    El Fracaso en la Escuela…

    Nuestra sociedad demanda a las escuelas que hagan tres cosas por y con los niños: primera, transmitirles las tradiciones y valores superiores de nuestra propia cultura; segundo, familiarizarles con el mundo en el que viven; tercera, prepararles para e…

  • # La Lengua » Blog Archive » El fracaso de la escuela (y VI) dice:
    22 de October de 2008 a las 19:23

    […] El fracaso de la escuela (I) […]

  • # melesio dice:
    7 de December de 2009 a las 19:33

    hola me parece interesante el libro podrias decirme donde podria conseguirlo para leerlo de manera completa??. estaria muy agradecido si me orientaras

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