El caballero oscuro

A decir verdad, la imagen que se me vino a la cabeza cuando oí por primera vez el título de esta película fue esta:

Una vez asumí que el chiste era realmente malo (y que incluso algún que otro delicao a buen seguro me tachará de racista) me di cuenta de que en realidad el título de esta película se inspira en Batman: The Dark Knight Returns (El regreso del Señor de la noche), obra maestra de Frank Miller –el de Sin City–, que tuve la suerte de leer hace tiempo ya, cuando tenía unos doce años.

De hecho, las dos películas que ha rodado Chris Nolan sobre el personaje están muy influidas por los cómics de Miller, especialmente en el tono pesimista y en el relativo acercamiento al realismo que ha adoptado.

Hay quien dice que los batmans de Nolan son hiperrealistas, aunque yo me niego a dar ese calificativo a una cinta que trata de un multimillonario guaperas que dedica su dinero y su físico a pegar mamporros a los delincuentes en lugar de a lo que todos estamos pensando. Sin embargo, es cierto que el director ha tratado de dotar a la historia de cierta verosimilitud, huyendo de los tintes cómicos de la serie pop de los 60 y del estrafalario espectáculo de las películas de Tim Burton (de las dos que hubo entre las de Burton y las de Nolan no pienso decir nada, porque además no he llegado a aguantarles más de diez minutos).

Poco después de estrenarse, El caballero oscuro se convirtió en un exitazo de taquilla y crítica, y ascendió al primer puesto de las mejores películas de la historia del cine según los votos de los miembros de la Internet Movie Database. Ahora mismo está la tercera, por delante de todas las de Kubrick, Ford, Kurosawa, Hitchcock, Woody Allen, Billy Wilder, Chaplin, Eastwood, Fellini, Scorsese, Bertolucci, Buñuel y todos los demás excepto una de Coppola y otra de Frank Darabont.

Los que no la hayáis visto aún, tranquilos, no es mejor que las mejores películas de todos esos tipos que he citado. Pero es sin duda una gran película.

Nolan es un director totalmente eficiente, como se pudo ver muy pronto en Memento y se ha seguido viendo en las siguientes.

Algunas de las virtudes que vimos en la primera de las películas que el director rodó sobre el murciélago siguen funcionando, como es el diseño absolutamente espectacular de los gadgets y vehículos del héroe y la perfecta ejecución de las escenas de acción, que tienen planos de más de medio segundo –en contra de la moda de los últimos tiempos– y, además, que yo recuerde la película no usa la cámara lento-matrix ni una sola vez.

Los actores están todos realmente bien (ahora hablaré del Joker), y aunque la gente se ha quejado de la chica, yo creo que está tan bien como el resto del reparto. Quizás el que esté un poco sosete sea precisamente Bale, aunque ignoro si es que han convenido en que su papel fuera así. De todas formas, si puedes pagar a unos monstruos como Michael Caine, Morgan Freeman y Gary Oldman, es difícil que la película te salga mala.

Para los amantes de las curiosidades, os recordaré que la chica que hace de «chica» (porque su papel es ese), Maggie Gyllenhaal, es hermana de Jake Gyllenhaal, con quien rodó la estupendísima Donnie Darko (haciendo precisamente de su hermana). Pues en este Batman comparte película y planos con Heath Ledger, que hace de Joker, y que rodó con el hermano de ella la película esa famosa de los vaqueros gays. Qué pequeño es el mundo… ¡el Joker es su cuñado!

Vamos con Ledger: el fallecido actor crea un Joker que establece un hito no solo en las películas de Batman, sino en los villanos del cine en general. La creación del psicópata (aunque no todo sea mérito suyo, ya que el maquillaje es simplemente genial) es quizás la mayor obra de arte que se encuentra en las dos horas y media que dura la película. Todos los momentos en los que aparece te quedas pendiente de él, para ver lo que hace o lo que dice, o los gestos que interpreta. Realmente este chico hace olvidar a Jack Nicholson, que, aunque hayamos tardado en decirlo diecinueve años, cuando hizo de Joker en la película de Tim Burton no estaba en su mejor momento creativo (yo diría que ninguno de los que participó lo estaba, ni siquiera el pobre de Prince).

Hay dos momentos, entre otros muchos, que creo que quedarán como iconos para la historia del cine. Uno es cuando dice «yo soy como un perro que persigue a los coches… no sabría qué hacer si llegara a alcanzarlos». El otro transcurre un poco antes, después de suceder una cosa que no quiero desvelar para no destripar la película, donde se ve al Joker con la cabeza por fuera de la ventanilla de un coche de policía a toda velocidad, empapándose de aire, precisamente como hacen los perros. El Joker de Ledger es un personaje totalmente coherente dentro de su desquiciada cabeza.

El guión está muy bien cosido y pespuntado, e incluye una trama de policías y fiscales corruptos que me recordó, por su calidad y su intricada construcción, a la de la magnífica Infiltrados de Martin Scorsese. Sí, salvando las distancias y todo lo que queráis, pero hay momentos de la película en que estás más pendiente de las traiciones e intrigas de los chicos buenos que de los crímenes de los malos y los porrazos del hombre murciélago. Casi podría haberse hecho una buena película solo con los asuntos de traición policial, eliminando el tema del superhéroe.

No quería terminar el post sin hablar del evidente fascismo que transpira Batman por cada uno de los poros de su traje de licra. A continuación voy a desvelar el resultado final de la película, así que si no queréis que os la fastidie, los que no la hayáis ido a ver podéis dejar de leer aquí, ir al cine, y luego volver a terminar el post. Avisados quedáis.

Aparte del asunto de tomarse la justicia por su mano, sin atender a presunciones de inocencia ni otras zarandajas, y empleando toda la violencia posible –excepto la pena de muerte, curiosamente–, al final la solución que da el héroe enmascarado para el lío que ha montado él mismo es la del despotismo ilustrado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. La gente no tiene derecho a saber lo que en realidad ha ocurrido. Hay que mentirles, como a niños pequeños, para protegerles de ellos mismos. La gente normal es demasiado irresponsable y por lo tanto no debe tener la información necesaria que le permita tomar sus propias decisiones en libertad. En este sentido, Nolan y su hermano el guionista han dado un paso adelante en el fascismo de las historias de Batman.

Pero, con todo, sigue siendo en mi humilde opinión una película de 9 sobre 10. Id a verla. Y si ya lo habéis hecho, a los comentarios.

5 comentarios en “El caballero oscuro”

  1. Maldito Friki dice:

    Hay algo que me choca.

    El fotograma de Morgan Freeman que has publicado, si no me equivoco, es de la película Como Dios, protagonizada por Jim Carrey, ¿me equivoco?

    Y, ¿cómo se llamaba el personaje de Carrey en esa película? Bruce Nolan.

    ¿Casualidad? Nunca lo sabremos.

    “La ciencia dará con algo para poner en los libros, pero no será más que una teoría. Nunca reconoceremos que hay fuerzas que actúan más allá de nuestro entendimiento.” (Mark Wahlberg en El incidente, de M. Night Shyamalan)

  2. Elías dice:

    ¡Maldito friki…! Das miedo.

    En realidad, busqué el nombre de Freeman en imágenes de Google, a ver si encontraba alguna en que efectivamente apareciese vestido como un auténtico caballero. Encontré esa del traje blando (y reconocí la película), y me pareció que realzaba la oscuridad dérmica del caballero ^_^

    Pero he visto «Como Dios», y quién sabe si mi subconsciente ha actuado por su cuenta.

    Buen dato.

  3. BLUES dice:

    ….yo no veo tanto fascismo en Batman como dices. Qué te parece la parte en la que van a Japón (creo que era a Japón) a recoger al jefe mafioso? sublime…las escenas desde encima de los edificios…de lo mejor que he visto. Yo sí estoy de acuerdo con que la chica es una sosina..o igual es que su actuación palidece al lado de las otras. ALtamente recomendable, en todos los aspectos. Vas a verla y te quitas 15 años de encima de una tacada..(al rato los recuperas, pero..)

  4. b... dice:

    Lo mire por donde lo mire, el fascismo es una cosa muy distinta, y que poco tiene que ver con ese presunto despotismo ilustrado :).

  5. Manuel dice:

    Ayer tenía que haber ido a verla… pero la señora me hizo planes para el fin de semana y me fastidió la tarde de cine… así que a ver si mañana puedo ir, porque tengo muuuuuchas ganas.

    Por cierto, buena crítica… y yo creo que más realismo era lo que necesitaba Batman, en lugar de esa imagen desdibujada que habían conseguido las últimas películas.

    Ya opinaré sobre el Joker cuando haya conseguido ver la película.

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