Nectanebo I el Listo
Estoy leyendo una biografÃa de Alejandro de Macedonia (también conocido como Magno, «el grande»), que murió con 33 años después de haber conquistado la mayor parte del mundo conocido por occidente en el siglo IV antes de Cristo. Este libro fue compuesto por un autor cuyo nombre nos es desconocido, al que se llama Pseudo CalÃstenes. El origen de esta denominación es curioso.
Resulta que el verdadero CalÃstenes fue un sobrino de Aristóteles que se dedicó a escribir la vida de Alejandro (del cual su tÃo habÃa sido maestro). Varios siglos después, nuestro autor, basándose en los escritos del verdadero CalÃstenes, compuso una novelita que alcanzó un éxito asombroso, a pesar de sus inexactitudes y de muchos hechos inventados que añade para dar mayor intriga y valor comercial al relato. Y como no sabemos su nombre verdadero, lo llamamos pseudo («falso») CalÃstenes.
Pues bien, lo primero que se nos cuenta es la forma en que Alejandro fue engendrado. En el tiempo de los hechos, Filipo II, rey de Macedonia, estaba lejos de la patria luchando contra sus enemigos. Se rumoreaba en la polis que iba a abandonar a su mujer, Olimpia, que era extranjera, para casarse con una macedonia, lo cual la dejarÃa en desgracia si no lograba concebir un hijo antes. La gente preferirÃa a la reina del paÃs, sobre todo si era capaz de dar un hijo al rey.
Pocos años antes, el faraón Nectanebo I de Egipto habÃa huido cobardemente del paÃs del Nilo porque unos adivinos habÃan presagiado que iba a ser derrotado y asesinado por los persas. Se afeitó la barba y la cabeza, se disfrazó y huyó a Macedonia, dejando a su paÃs a merced del invasor, aunque con una profecÃa: volverÃa a aparecer, más joven, para librarlos del yugo persa. En Macedonia se forjó cierta reputación como adivino.
Cuando Olimpia estaba atribulada por los rumores, acudió a Nectanebo para pedirle consejo. Este le dijo que habÃa visto en sueños que un dios iba a presentársele a la reina en su alcoba, para copular con ella y tener un hijo. Nectanebo le dijo que Filipo no se atreverÃa a repudiarlo, por ser hijo de un dios, y lo aceptarÃa y educarÃa como a un hijo suyo.
También le dijo que el dios era un engendro entre hombre y carnero, con grandes cuernos y la piel lanuda. Y le aconsejó que le preparara una habitación junto a su alcoba, para realizar los conjuros necesarios para la visita del dios. Olimpia, a determinada hora de la noche, debÃa cubrirse la cabeza con un velo y disponerse para la cópula divina.
Supongo que el resto de la historia lo habréis adivinado: a la hora acordada, Nectanebo se puso una piel de carnero por encima, se dirigió a las habitaciones de la reina y se la benefició (tal vez esta imagen tenga más fuerza para vosotros si os recuerdo que Olimpia fue interpretada por Angelina Jolie en la lamentable biografÃa cinematográfica que dirigió Oliver Stone, Alexander).
Y asÃ, según la leyenda, fue concebido el mayor conquistador que ha conocido jamás el mundo.
No era listo ni nada este Nectanebo. Años después, su profecÃa se cumplió, cuando Alejandro llegó a Egipto y expulsó a los persas (era como un Nectanebo, pero más joven), y fundo la gran ciudad de AlejandrÃa.
Por lo demás, el libro es muy entretenido, la traducción es de Carlos GarcÃa Gual (creo que tengo por ahà también una Odisea traducida por él) y es una buena lectura para estas calurosas noches de verano y espera que me están torturando.
3 comentarios en “Nectanebo I el Listo”
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# Lord dice:
Que curioso. La verdad es que la figura de Alejandro me fascina, y esto me ha resultado tremendamente peculiar e interesante. Gracias ;9
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# julifos dice:
Si es que cualquier tiempo pasado fue mejor… Nuestros padres, con tan sólo currárselo un poco, podÃan tener casa en Madrid y en GandÃa (aparte de la del pueblo que luego se repartÃan entre los hermanos). Nada de hipotecas ni hipotecas. A tocateja. Y, mucho antes, los tatarabuelos de los tatarabuelos de… PodÃan conquistarse el mundo en un abrir y cerrar de ojos. Es lo normal…
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# La Lengua » Blog Archive » Los sabios dice:
[...] el libro que estoy acabando, Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia, del que ya os he hablado, se cuentan numerosas aventuras del rey macedonio, la mayor parte de ellas [...]


