Ars longa, vita brevis

La piazza é mia!

30 de July de 2008


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(Debéis ir al segundo 46 del vídeo)

Voy a comer a casa de mis padres. Más detalles cuando regrese. Pero ya podéis ir felicitándome y eso 🙂

Actualización: Pues sí, en el listado definitivo de seleccionados, me quedo con la segunda plaza (PDF). Aunque había obtenido la mejor nota en la fase de oposición, dado que el procedimiento selectivo era por concurso y oposición, al final me quedo con la segunda de ocho. Y no seré yo el que se queje. Esto me asegura –casi– un buen destino.

Gracias por todas las velitas que me habéis encendido y por los buenos deseos. Cuando acabe de celebrarlo, La Lengua volverá en todo su esplendor.

Por cierto, el clip que he puesto es de la película Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore. Supongo que la habréis visto todos, pero si no lo habéis hecho, he aquí lo que debéis ejecutar con los próximos movimientos de vuestro cuerpo: bajarla de eMule o de Bittorrent y verla. Es una de las tres o cuatro mejores películas de los últimos veinte años. De hecho, me parece increíble que tenga ya veinte años –recuerdo cuándo se estrenó– y que desde entonces se hayan hecho tan pocas películas a su altura.

Hacedlo y ya me contaréis.

Mujer: trabajadora

29 de July de 2008

Vamos a sembrar un poco de polémica, que os noto como dormidos.

Cada vez que oigo a una mujer decir que se siente realizada en su trabajo –y me sucede bastante a menudo–, no puedo evitar sentir una mezcla de lástima e indignación.

Las mujeres, y el resto de los sexos, sean cuantos sean, para qué nos vamos a engañar, siguen agachando la cabeza y haciendo lo que se les dice. Hoy se les dice que, en lugar de cuidar de los hijos de un hombre (que casualmente también son suyos), deben trabajar. Así que obedecen. Pero como al ser humano no le gusta sentirse estúpido –aunque sí le gusta serlo–, se convencen de que lo hacen por voluntad propia, como un acto de liberación del yugo masculino. Y en realidad es otro acto de esclavitud, solo que cambiamos el amo: antes era el marido, ahora lo es la empresa.

(Llegados a este punto, debo añadir un paréntesis, aun a riesgo de perjudicar la polémica. No me parece mal –ni bien– que las mujeres trabajen. Sobre todo no me parece mal que trabajen siendo mujeres. Lo que me parece absurdo es que uno se sienta «realizado» dedicando la parte más preciosa del día a confeccionar zapatos, conseguir que unos pardillos firmen una hipoteca o, citando el caso que mejor conozco, adoctrinando a unos jóvenes y desprevenidos estudiantes. Comprendo, no obstante, que el trabajo femenino es un logro importante para que una mujer pueda dejar a su hombre cuando le dé la gana, que, dicho sin tapujos, es lo mejor y la única razón válida para que una mujer trabaje fuera de casa y no dentro.)

De hecho, siempre desconfío de la gente a la que le gusta trabajar. Trabajar es un castigo, y Dios lo dejó bien claro en el Génesis. ¡No nos tiene que gustar! Lo hacemos porque hemos sido malos y merecemos una represalia, porque tenemos hambre, por lo que sea, pero no es concebible (al menos en mi cabeza actualmente dopada de Coronitas) que uno asuma su trabajo como un fin, y no como un medio para conseguir otros fines como comida, alojamiento, drogas o en lo que se gaste cada uno su salario mensual.

Pero sigamos con el trabajo femenino. Ese «logro» que las hace sentirse tan «realizadas» tiene su origen, principalmente, en las necesidades de los hombres que guerreaban durante la Segunda Guerra Mundial. Dado el carácter de «guerra total» que rápidamente adquirió la contienda, Europa vio pronto que debía emplear todos sus esfuerzos si quería sobrevivir al fascismo. Por esta razón las mujeres se incorporaron a las cadenas de montaje, ya que los hombres que decidían los destinos del mundo necesitaban uniformes, enfermeras, balas y los demás tipos de juguetes, y la mayoría de los hombres válidos estaban muriendo en el frente, por lo que las féminas debieron ponerse manos a la obra.

Después de la victoria de los aliados en 1945, a muchas les había gustado la experiencia, y se pusieron a reivindicar su autonomía laboral.

Los ejes del mal –gobiernos y empresas de todo tipo– vieron rápidamente el beneficio que esto traería. El eje se alimenta fundamentalmente de dos cosas: dinero y miedo.

Aprovechando el 50% (aproximadamente) del capital esclavo que hasta entonces había estado desaprovechado podían hacer más grandes y poderosas a las empresas, además de aumentar los beneficios de los impuestos, que suelen repercutir de nuevo en las empresas (véase el plan actual del Gobierno de España para que todos los curritos les paguemos a los constructores los plazos del yate).

Y no acababan ahí las ventajas. Para facilitar que ambos cónyuges aportaran su granito de arena a la gran maquinaria esclava, se instauró la educación, no ya gratuita, sino obligatoria, para todos los jóvenes. No solamente se elimina la función educativa que han tenido las mujeres durante miles de años en el mundo entero; además se sustituye por la función adoctrinadora de zombies consumistas (y, por supuesto, trabajadores y trabajadoras «realizados» y «realizadas») necesaria para que el engranaje siga funcionando, engrasado con nuestra sangre y nuestro sudor.

Hasta ahora todo les ha salido de perlas. Hay algún pequeño inconveniente. Cuando las mujeres educaban a los niños, a estos no se les ocurría quemar vivo entre cuatro o cinco a un pordiosero para grabarlo con el móvil y subirlo a YouTube. Pero, ante todo, estas pequeñas muestras de psicopatía producida por la falta de educación humana y su sustitución por un adoctrinamiento en serie son algo con lo que el eje del mal puede vivir. La máquina sigue funcionando, y el engranaje gira cada vez con más suavidad.

(Algunos argumentarán que antes los chicos no pegaban palizas a los pordioseros para grabarlas con el móvil y subirlas a YouTube porque no existían ni los móviles ni YouTube. Solo tengo una palabra que argumentar: «ya».)

He dicho que la segunda razón era el miedo. El miedo, junto con el dolor, son dos de las herramientas evolutivas más características de los seres evolucionados (y aceptamos al hombre como «ser evolucionado» porque el Scattergories es mío).

Con el miedo los gobiernos consiguen muchas cosas. Lo consiguen todo. Con el miedo a los terroristas se inicia una guerra que ya ha segado la vida de unos cien mil civiles en Irak. Con el miedo a los pedófilos aceptamos que violen nuestra privacidad en la red. Con el miedo a la pérdida de derechos sociales se logra que se vote al PSOE. Con el miedo a los catalanes se consigue que se vote al PP.

Y, por encima de todo, con el miedo a perder el trabajo se consigue lo que sea. El miedo es la herramienta perfecta para el eje del mal (recordemos: gobiernos y empresas, que son una especie de Santísima Dualidad). Antes, en una familia, había una persona con miedo a quedarse sin trabajo. Ahora hay dos. Dos personas que tienen miedo (nótese cómo el avance en los «logros» laborales femeninos ha ido parejo al retroceso en derechos laborales). Dos personas que votarán lo que sea y que tragarán lo que sea con tal de no perder su trabajo.

La herramienta perfecta para la dominación: no requiere fusiles, tanques, templos ni cualquier otra clase de parafernalia. Como la espada de Damocles, es simplemente un trozo de hierro oscilando sobre la cabeza para mantenerla siempre agachada. Vuestras opiniones, en los comentarios. Que sé que vuestros cerebros, a diferencia del mío, no están de vacaciones.

Mañana, por cierto, es posible que haya notición.

Because the Night – Patti Smith

25 de July de 2008


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Come on, now, try and understand
the way I feel when I’m in your hands.
Take my hand, come undercover,
they can’t hurt you now,
can’t hurt you now,
can’t hurt you now…

Because the night
belongs to lovers.
Because the night
belongs to love.

Vamos, ahora trata de comprender
cómo me siento cuando estoy en tus manos.
Cógeme la mano, ven bajo mi protección,
ahora no pueden hacerte daño,
no pueden hacerte daño,
no pueden hacerte daño…

Porque la noche
pertenece a los amantes.
Porque la noche
pertenece al amor.

Los sabios

24 de July de 2008

En el libro que estoy acabando, Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia, del que ya os he hablado, se cuentan numerosas aventuras del rey macedonio, la mayor parte de ellas inventada.

La parte que estoy encontrando más interesante es la de las tribulaciones de Alejandro por la India y Etiopía. Como os digo, gran parte de la historia es pura ficción; por ejemplo, se dice que Alejandro mató a Poro –el gigante rey de los indios–, aunque lo cierto es que, después de vencerlo en combate, lo mantuvo en el trono bajo su supervisión, siguiendo la inteligente estrategia que le concedió la victoria tantas veces y tan rápido: respetar en lo posible las tradiciones de los pueblos conquistados, e incluso fingir adaptarse a ellas para ganarse el beneplácito de las poblaciones. Valga de ejemplo su boda con la hija del emperador Darío, celebrada por el rito persa. Y, de paso, la vida licenciosa que adoptaba en las numerosas regiones juerguistas de la antigüedad. Todo sea por el imperio. En fin, sigamos, que nos estamos perdiendo.

En los capítulos referidos a la India se habla de extrañas regiones, como una donde siempre reina una oscuridad absoluta, tal, que ni con antorchas puede verse nada; puede que esta leyenda tenga una base real en las noticias que llegaban de viajeros del norte de Europa, donde es de noche durante seis meses. También se nos cuenta la existencia de hombres sin cabeza, que tienen los ojos y la boca en el pecho; árboles que hablan, uno con voz de hombre, y el otro, de mujer; cangrejos grandes como leones que devoran a los soldados; pájaros con cabeza humana que trasportan a Alejandro hasta la estratosfera y desde allí le permiten ver todo el mundo de un vistazo, con la gran serpiente verde que lo rodea con su cuerpo alargado; etc., etc., etc.

También se encuentra en la India con varias tribus de bárbaros que viven dedicados a la meditación y la filosofía, sin ambiciones, sin vestido y sin riquezas (me recuerdan a los inmortales del relato de Borges). El rey helénico mantiene varias conversaciones con ellos, y os selecciono aquí algunos pasajes que me han resultado muy interesantes: (more…)

Por fin

A alguien se le ha ocurrido la feliz idea de congelar a George Lucas en carbonita. Lo malo es que no lo hayan hecho antes de que rodara la segunda trilogía de Star Wars, pero oye… nos hemos librado de la tercera.

Vía No puedo creer que lo hayan inventado.

Reyes

23 de July de 2008


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You know, at that time we could have a real understanding of the king, you know, for us we don’t know so much what’s a kingdom or a king, you know, we live in a world of fragmentation. Where the majority of the people don’t appreciate or care so much about the person that’s running things. You know, at that time the king was the people. The king was the people, meaning that all the people were a part of the king and the king loves the people with his whole heart. He would do anything for them. He was not just a politician, but he was a warrior, he was a general on the front lines, he would die for his people, he was a singer, a writer, a poet, all these different things. You know… a real person.

«Sabéis… en aquellos tiempos la gente podía realmente comprender lo que es un rey, para nosotros que no sabemos mucho sobre lo que es un reino, o un rey, ya sabéis, vivimos en un mundo fragmentado. Donde la mayoría de la gente no aprecia o no se preocupa sobre quién es la persona que dirige el funcionamiento de las cosas. Sabéis, en aquellos tiempos el rey era el pueblo. El rey era el pueblo, y eso significa que el pueblo era parte del rey y el rey amaba a la gente con todo su corazón. Él haría cualquier cosa por ellos. No era un vulgar político, sino un guerrero, era un general en la primera línea de batalla, moriría por su pueblo, era un trovador, un escritor, un poeta, todas esas cosas. Ya sabéis… una persona real.»

Impresionante y lúcido monólogo del rapero-reggae y judío radical Matisyahu, que podéis encontrar en la canción «Refuge» de su disco Live at Stubb’s.

Desde aquellos tiempos, algunas cosas han cambiado y otras no. Lo que no ha cambiado es que seguimos teniendo unos gobiernos autoritarios, aunque con la falsa ilusión de que no lo son. Y una de las cosas que ayuda a crear esa ilusión es una de las cosas que ha cambiado: ya no nos gobiernan reyes, sino políticos.

Ahora los reyes tampoco son guerreros. Nadie se imagina a George W. Bush o a José María Aznar alistándose para ir los primeros a Irak. Ni, mutatis mutandis, a Zapatero en una protesta pública para exigir a los empresarios que bajen los precios de la vivienda (aunque estos ya están cayendo por su propio peso). Hoy en día, el rey es la primera persona que cuando atisba un indicio de problema recoge sus joyas y toma las de Villadiego. No me refiero exclusivamente a los reyes, sino a los políticos y gobernantes en general. Por eso vivimos en una sociedad viciada donde la gente tiene cada vez más la conciencia de que el rey no es alguien que los protege, sino alguien de quien hay que defenderse constantemente.

O tempora, o mores.

Araña ataca a artista

22 de July de 2008

(Estoy intentando batir el récord en la categoría «Título de post con mayor número de aes»)

Resulta que a un artista estadounidense llamado Matthew Woodson le ha picado una araña venenosa. La picadura le ha provocado, aparte de las molestias lógicas causadas por el veneno, una infección que tiene que tratarse cada pocos días. Según cuenta en su blog, la inflamación le hace sufrir el dolor más terrible que ha tenido que soportar en su vida, y además cuando visita al doctor este tiene que sajarle para extraerle el líquido inflamante (o como se diga).

El caso es que en Estados Unidos no hay una Seguridad Social al estilo europeo, y parece ser que la cosa es más o menos así: si tienes dinero, vas al médico, y si no lo tienes pues te aguantas o inventas algún remedio casero –lo que supongo que tiene un efecto adverso en la mayoría de los casos–. Tanto es así que dice tener un miedo real a morir de la infección, o bien de hambre, al no tener dinero suficiente para pagar todas las visitas necesarias al doctor que está tratándole su picadura.


Fotografía original de
James McCauley bajo licencia Creative Commons.

Así que está empezando a aceptar encargos para ayudarse con su tratamiento. Lo cierto es que como artista me parece bastante bueno, aquí podéis juzgar por vosotros mismos. Además, el precio de los dibujos es bastante ajustado (entre 20 y 30 dólares estadounidenses, por debajo de los 20 euros). Yo, desde que estoy enfadado con la SGAE y su canon, he decidido no volver a gastar dinero en arte –excepto los videojuegos–, pero tal vez a vosotros os interese.

En cualquier caso, me alegro de poder decir por fin dos cosas buenas del país en el que he nacido:

1. Existe una Seguridad Social que, tarde y mal, pero tiene una cobertura universal para todos los ciudadanos.

2. No hay arañas asesinas.

Agua

20 de July de 2008


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Es cierto: no sé cómo nos las arreglamos, pero mientras para nosotros beber agua limpia es algo tan sencillo como abrir el grifo o comprar una botella, para millones de personas en el mundo es algo imposible. No conocen nada que no sea un líquido marrón lleno de bacterias y larvas. Y eso con suerte.

Debe de haber algún gen que nos permite olvidarnos de la mitad de la humanidad. Algo relacionado con la supervivencia «del más apto». Yo qué sé.

Vía Boing Boing.

Galaxy Song

18 de July de 2008


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The universe itself keeps on expanding and expanding
In all of the directions it can whizz
As fast as it can go, at the speed of light, you know,
Twelve million miles a minute, and that’s the fastest speed there is.
So remember, when you’re feeling very small and insecure,
How amazingly unlikely is your birth,
And pray that there’s intelligent life somewhere up in space,
‘Cause there’s bugger all down here on Earth.

El universo mismo sigue expandiéndose y expandiéndose
en todas las direcciones imaginables,
tan rápido como puede ir, ya sabes, a la velocidad de la luz,
doce millones de millas por minuto, que es la máxima velocidad posible.
Así que, cuando te sientas pequeña e insegura,
recuerda lo increíblemente improbable que es tu existencia,
y reza por que exista vida inteligente en algún otro lugar del universo,
porque lo que es en la tierra, no hay una mierda.

De algún modo, siento que debo dar explicaciones por no actualizar el blog a menudo. Una serie de circunstancias es la causa de ello.

Por un lado, ya sabéis que hace muy pocos días acabé las oposiciones, en las que he conseguido muy buenos resultados. Como os conté, he obtenido la nota más alta en la fase de oposición, pero el procedimiento selectivo se compone de oposición (cuya nota tiene un peso final en el resultado del 60%) y concurso de méritos (el 40% restante), así que aún no sé los resultados definitivos para obtener una plaza fija de profesor de secundaria. No obstante, es prácticamente imposible que no me lleve una. Aun así, y aunque estos días están siendo bastante tranquilos, uno no está relajado del todo hasta que sabe los resultados finales con certeza, lo que probablemente no ocurra hasta el 29 ó 30 de julio. Así que hasta agosto no tengo vacaciones. Como si no fuera profesor.

Pero lo que no preví es lo agotado que me iba a dejar todo este proceso. Ha sido un año muy largo –bisiesto–, y de mucho estudio y trabajo. Mucho trabajar desde las 8.30 hasta las 14.30, y después estudiar desde las 16.45 hasta las 21.00. Y todo ello sin librarme de las obligaciones domésticas, que uno vive independizado y tiene que preparar y tender lavadoras, planchar, pasear y llevar al veterinario al perro, hacer compras, etc. Y hasta que no ha acabado todo no he sido capaz de darme cuenta de lo agotado que me siento. Estoy física y mentalmente exhausto. A ello ha ayudado también, claro, el par de juerguecitas que me he corrido, pero eso ha sido lo de menos.

Además, una cosa de estas es algo que te cambia la vida y que solamente te ocurre una vez. Cuesta algo de trabajo hacerse a la idea de que ya tienes tu seguridad laboral, y eso, que suele estar en un puesto muy alto en la escala de valores de quien sea, hace que te replantees toda tu vida. Tu principal preocupación ya no está, y supongo que el cerebro tiene que llenar el hueco con algo. Todavía no sé de qué debo preocuparme ahora, en qué voy a emplear el resto de las tardes de mi vida, qué es lo que me va a mantener alerta. Hay tantas cosas que importaban mucho hace un mes y ahora ya no importan nada. Sacar tiempo para estudiar, pensar en posibles salidas laborales si me quedaba sin trabajo, no decidirse entre gastar el dinero ahorrado para las vacaciones o guardarlo por si las vacas flacas… Soy consciente de que puede sonar frívolo, y no me estoy quejando, pero mi mente se ha liberado de un montón de preocupaciones y ahora está como en standby.

No obstante, me sigo acordando de vosotros.

Cambiando de tema, lo que me tiene ocupado todos los días hasta las 3 de la madrugada aproximadamente es el juego Civilization Revolution de Sid Meier. Es un divertidísimo juego de estrategia por turnos que te engancha a más no poder. En él podemos hacernos con el control de doce civilizaciones (entre las que están algunas tan poco frecuentes en juegos e incluso en la atención general de la gente como la zulú, la mongol o la rusa) y emprender la tarea de dominar el mundo. Hay varias formas diferentes de ganar el juego, como la dominación militar, pero también la cultural o la económica. Es un juego realmente complicado y profundo, que me está dando miles de horas de diversión.

Además incluye un extra llamado Civilopedia, una enciclopedia que te da información sobre las distintas civilizaciones, unidades que puedes construir, tipos de terreno, tácticas militares… todo ilustrado con una buena cantidad de imágenes e incluso películas. Una gozada.

En definitiva: espero estar pronto al pie del cañón. La Lengua no cierra por el momento.

We Got to Have Peace – Curtis Mayfield

11 de July de 2008


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And the people in the neighborhood
they would if they only could
meet and shake the other’s hand,
work together for the good of the land.

Give us all an equal chance,
it could be such a sweet romance.
And the soldiers who are dead and gone,
if only we could bring back one,
he’d say: ‘We’ve got to have peace’.

Y toda la gente del vecindario,
si pudiera, estrecharía la mano del prójimo,
y trabajaría unida por el bien de la tierra.

Dadnos igualdad de oportunidades,
sería un dulce idilio.
Y los soldados que han muerto y que no volverán,
si pudiéramos traer de vuelta solamente a uno,
este diría: «Tenemos que conseguir la paz».

Buen funk para este viernes de verano, dedicado a Satch, que acaba de dar el golpe de gracia a su carrera. ¡Poco a poco, conseguiremos que no haya guerras y de paso que nadie tenga que volver a estudiar! ¡A bailar!

Hay que comer

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