Ars longa, vita brevis

Huele fuerte a podrido en Francia

1 de June de 2008

Hay una mentira que a fuerza de siglos hemos llegado a aceptar como verdad: que una pareja, cuando se casa, deja de ser dos personas para convertirse en una sola. Ya no puede uno salir sin permiso a la calle, tiene que dar cuentas de adónde ha ido o con quién ha estado cuando llega a casa, ha de pedir permiso para tomarse unas cervezas con los amigos (o amigas), e incluso, colmo de la anulación unipersonal, es necesario fusionar las dos cuentas corrientes en una sola, para que la mano izquierda sepa lo que hace la mano derecha.

Por supuesto, no digo estas cosas únicamente desde la perspectiva masculina. Para las mujeres, la anulación personal es incluso mayor, aunque como generalmente tienen más tiempo libre (otro residuo machista) se las suelen arreglar para hacer de su capa un sayo.

Leo hoy en El País: Anulado un matrimonio en Francia porque la esposa no era virgen.

Ambos contrayentes son musulmanes. Él, de 30 años, y según sus propias palabras «moderado»¹; ella, una chica de unos 20 que le había dado alegría al cuerpo antes de comprometerse con semejante troglodita. Que hay que ver, también, cómo eligen las mujeres a sus maridos, oiga; en cuanto a ellas les dé la gana, se acaba el machismo… lo triste es que sigue sin darles la gana.

Para arreglarlo, la fiscalía responsable de esta barbaridad se defiende: «El problema no está en la virginidad, sino en ocultar que había existido una relación anterior». ¡Olé! Parece ser que, en la ilustrada Francia, que mira con desprecio a sus vecinos del sur, esto es, a nosotros, toda una fiscalía piensa que cuando uno se casa no solo deja de pertenecerle su vida futura, sino también la pasada. Era necesario que la sospechosa confesase que había fornicado antes de dar el «sí, quiero», o como se diga en las bodas musulmanas.

No, no es simplemente un problema de fanatismo islamista. La regresión en los derechos viene de muchos frentes, y no es solo cosa de que la inmigración procedente de países musulmanes haya aumentado en occidente, ni de que haya imbéciles que piensen que está bien aceptar la claudicación de derechos a las órdenes de una minoría (o mayoría, me da igual) religiosa, en aras del buenismo patológico. El adormecimiento es tal que nos lo comemos todo: canon, sentencias amparadas en dogmas religiosos, precios abusivos (como han visto que nos venden una chabola a precio de palacio y no decimos nada, ahora están empezando a subirnos el precio de los alimentos… y tampoco abriremos la boca, ni para comer ni para protestar). Ya se lo oí decir ayer a nuestro Presidente del Gobierno: «En realidad, si quitamos la inflación de los alimentos y el carburante, el IPC no ha subido más que el 2,5%». Pues muy bien, Zapatero, dejaremos de comer y de conducir para que te salgan las cuentas, campeón.

En fin, un paso más hacia la esclavitud. Pero vosotros no digáis nada, no sea que vayáis a molestar a alguien.

(1) Hace un par de años, en una charla-coloquio sobre la libertad de expresión y el Islam, un talibán local afirmaba que eso de los «musulmanes moderados» no existe; que uno es musulmán o no lo es, y punto. O dicho de otra manera: que uno tiene que ser lo que a él se le ponga en los cojones, hablando mal y pronto.

3 comentarios en “Huele fuerte a podrido en Francia”

  • # CarlosHugoBecerra dice:
    1 de June de 2008 a las 15:21

    ELIAS:

    Con todo respeto, pero este post era para dividirlo en al menos cinco o seis secciones, si bien entre las diferentes exposiciones hay alguna referencia en común, lo temas tratados son todos de importancia y dignos de comentarios por separado, y esto haría que mi proclama fuera muy, muy larga.

    Yo no soy musulmán, pero vivo en Melilla, y eso me permite observar muy de cerca su cultura, y te puedo asegurar que el islamismo moderado existe, pues he estado en Teheran (Iran) y comparar aquello con nuestros vecinos marroquíes es imposible.

    Con respecto a la justicia francesa, lo que la juez seguramente ha penado es la estafa moral, falta esta que también en el código civil español existe, si bien es muy difícil de probar, pero se trata de penar a aquellas personas que cometan perjurio personal en virtud de un fin determinado y para su provecho, y si ella le hubiera dicho a su futuro cónyuge antes de casarse que no era virgen, aqui no pasaba nada. A esta altura pensaras que yo estoy de acuerdo con ese fallo, pues no es así, para mi la virginidad es en cosa muy personal, tan personal que era solo de ella, la novia, y ese novio y luego marido no tenia nada que ver con ese tema, pero yo no soy musulmán, y ellos lo ven de otra manera.

    Por lo demas, muy de acuerdo contigo, precios, inflación, carburante, IPS, gobierno, etc.
    Todo anda para el carajo !!!!!!!!!

    Atte:
    CarlosHugoBecerra.

  • # Lord dice:
    1 de June de 2008 a las 20:31

    Bueno Elías estoy completamente de acuerdo en cuanto al concepto de eliminación de la autonomía personal, pero creo que existen ciertos matices. Creo que hay que erradicar de la sociedad esa falacia de fusión entre los dos miembros de la pareja, y que cada uno debe mantener su integridad propia, pero también creo que cuando una pareja se forma se ponen ciertas condiciones sobre la mesa (por ejemplo, hay parejas a las que no les importa mantener relaciones con gente que no forme parte de ellos, y otros -la gran mayoría- que, evidentemente, no). Normalmente en la concepción occidental actual una de las condiciones de ambos es: la virginidad no importa. Y si a alguien le importa y a la otra no, pues simplemente no acepta las condiciones, uno no tiene por qué regalar su pasado a su compañero sentimental. Ahora bien, si en la concepción musulmana de la pareja, es importante el tema de la virginidad, y el marido pregunta a la esposa si es vírgen y ésta le miente, entonces al fin y al cabo ha cometido un error. ¿Pero es que acaso tiene que decirle lo que ha hecho en el pasado? No es que tenga que decírselo, si ella no quisiera esas condiciones de hablarle sobre su virginidad pues simplemente no acepta la pareja y punto (claro, esto es muy dificil en una sociedad en la que la mujer tiene en contra todo un pensamiento y una ideología de caracter machista, pero estoy hablando de lo que es justo, sin entrar en la cuestión de las leyes islámicas). Pero si ella acepta la pareja, con esa condición, y miente al marido, al fin y al cabo el marido y su mentalidad arcaica son los perjudicados. Sobre si es lícito esta concepción de la mujer, bueno, eso ya entra dentro del Islam, y habría que cambiar la mentalidad musulmana y eliminar esas reglas retrógradas para que esto cambiara.

    Ahora bien, sobre por qué un tribunal occidental condena esto de esta manera, supongo que la acusación fue por la causa que menciona Carlos, en cuyo caso sería lícito (aunque me parece exagerado, a fin de cuentas todas las parejas tienen sus secretos, sea dentro de la ideología o religión que sea, eso es algo que queda entre la pareja, no es motivo de denuncia vaya). Lo deplorable sería que el tribunal condenara simplemente porque la mujer era virgen, lo que pondría de manifiesto la mentalidad del juez. Supongo que eso entra dentro de la opinión del juez que no se expone en juicio, y no se puede criticar con total objetividad. Como siempre supongo que estos casos hay que mirarlos uno por uno, y no con una visión general del asunto, porque cada uno tiene sus matices incluso dentro del marco legal. Lo que está claro es que hay dos problemas subyacentes: En particular el del absolutismo dogmático de las religiones, como el fundamentalismo islámico; y en general, nuestra desidia abúlica sobre el devenir político y judicial de nuestra sociedad. Hacen con nosotros lo que quieren, somos marionetas.

  • # John Constantine dice:
    2 de June de 2008 a las 11:22

    A mí reducir el post, o el título del post al tema de la virginidad me parece mucho simplificar. Por lo que he leído, INTERPRETO (con todo lo que ello significa) que el juez ha penado la mentira previa al compromiso. De lo que se trata es que en una cuestión sumamente importante para el maromo ella le faltó a la verdad y el compromiso está viciado. Y ahí estoy de acuerdo con el juez. De hecho, conozco casos en la Jurisprudencia española similares, en que la ocultación de algún tipo de trastorno mental, situación económica insolvente u otros provocó la anulación del matrimonio, incluso la eclesiástica, no por el hecho en sí sino por la merma de confianza.

    Otro tema , como dice Elías, es el cómo eligen las mujeres a sus maridos…Pues voy a ser sincero o incluso cruel. Si la chica en cuestión se empeño en liarse con un sujeto con semejantes ideas, con su pan se lo coma.

    Me hizo mucha gracia al oír ayer, en una película, decir a Joaquin Phoenix: “Cuando bailas con el diablo, no puedes cambiar al diablo. El diablo te cambia a tí”. Tengo la impresión de que hay muchas mujeres que se juntan con determinados hombres pensando “a este ya lo cambiaré yo”. Y así terminan luego muchos casos.

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