El sombrero Fedora

Ignoro cuántos de vosotros pensaréis que estoy bromeando, pero lo cierto es que me encantaría que aún fuese una costumbre extendida llevar sombrero. Me parece una prenda de lo más elegante, y creo que da bastante juego para la interacción social. En el interesantísimo El mono desnudo, de Desmond Morris, se habla de ciertas implicaciones de los sombreros que a primera vista no se sospechan. El sombrero es una prenda que añade estatura, y nuestra especie relaciona la estatura con el poder y la agresión.
Si lo pensáis, tiene bastante sentido: cuando queremos que se nos perdone por algo, agachamos la cabeza, y el niño que teme que el padre le atice cuando ha hecho alguna barrabasada se encoge inconscientemente, en una postura algo irracional, por lo inútil. Pero parece ser que tenemos codificada genéticamente la compasión por el indefenso, y ver que alguien pierde tamaño ante nuestra amenaza nos hace –o debería hacernos, ay– perder nuestros instintos homicidas. En este supuesto instinto está también el origen de las suntuosas coronas de los reyes, las elevadas mitras papales y los ostentosos sombreros de copa de los ricachones del siglo XIX.
El sombrero que tenéis en la imagen es el conocido modelo Fedora, diseño creado a finales del 1800 y nombrado a partir de una obra de teatro de Victorien Sardou en que la protagonista, la princesa Fedora, lo llevaba como parte de su atuendo.
A principios del siglo pasado se popularizó entre los varones que querían aparentar cierta clase. En nuestros tiempos se lo conoce principalmente por ser el sombrero que lleva Indiana Jones en sus cuatro películas. El Fedora auténtico está hecho de fieltro, pero se conoce como fedoras a todos los sombreros que guardan semejanza con este modelo, aunque estén confeccionados en otros materiales.
(La película, sí. Fuimos al cine a verla ayer, y bueno, es la peor de las cuatro, y es que Harrison Ford ya no está para estos trotes. Incluso diría que tampoco Steven Spielberg lo está. Y George Lucas hace siglos que perdió el Norte. Nos conformaremos con las tres anteriores, especialmente con las dos primeras.)
Desde la página de la Wikipedia que os he enlazado más arriba he llegado a esta interesante y útil recopilación de normas de etiqueta que hay que seguir cuando uno lleva sombrero. Si tengo suerte, y yo soy bastante suertudo, os harán falta dentro de poco, así que guardadla en algún rincón de vuestros favoritos. Recordad: En un ascensor público puedes optar entre quitarte el sombrero o dejártelo puesto, pero en presencia de una dama debes quitártelo.
Avisados quedáis.
14 comentarios en “El sombrero Fedora”
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# John Constantine dice:
A mi me encantaría que se volviera a poner de moda para poder llevarlo. En más de un local del que soy habitual, en el que suelen poner jazz, es que quedaría alucinante la gente con traje y sombrero…
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# megalegen dice:
Pues estoy de acuerdo, que vuelva el sombrero ya.
Siempre que veo una buena peli y llevan sombreros pienso en abrir el armario de mi padre y coger alguno de su colección. Pero luego realmente se que no voy a pasar del dintel de la puerta del pasillo.
Aprovecho el comentario para dar suerte a los que, como yo, empiezan los exámenes ahora. Buena, claro está, que la suerte de por si es neutra.
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# megalegen dice:
La verdad es que pensaba que la suerte es neutra, pero investigando ahora un poco no lo tengo ya muy claro. Buena suerte, mala suerte… ¿suerte intermedia?
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# CarlosHugoBecerra dice:
ELIAS:
a mi siempre me pareció un accesorio esplendido, tengo 51 años y no llegue a formar parte de aquella generación donde el sombrero pretendía dar un aire aristocrático o mundano.
En Argentina el “De copa o al Bombín” estaban reservados para clases sociales altas, mientras que el “Fungi” que es como el de “Fedora” lo usaban los “Guapos del arrabal, ellos lo ponían de lado cosa de ocultar la mirada, y era muy común en su saludo a damas o caballeros subir su mano al ala del sombrero y acariciarla suavemente a modo de pequeña venia.
Luego, en un viaje a USA, fui a Dallas, Texas; y allí todos usan su sombrero texano, siempre blancos o negros, y de ala ancha. Y no se lo sacan ni para comer.Atte:
CarlosHugoBecerra -
# A.H.Lippincott dice:
Recuperación del sombrero, muerte de la corbata y mi felicidad sería total.
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# Maki dice:
Dada mi facilidad para quemarme el cogote y las orejas cuando salgo al campo, he ido atesorando sombreros y chambergos con el ala lo mas ancha posible. Lo malo es cuando hace aire.
Tambien tengo unos cuantos sombreros rojos en el sotano 3, y algun fedora repartiendo webs :-P
Lo cierto es que no sabia de donde venia el nombre.
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# Danielrider dice:
soy geologo y creanme cuando les digo que el atuendo de Indy Jones es el apropiado, especialmente el sombrero. aparte de proteger del sol son muy duraderos. Actualmente uso un Fedora que pertenecio a mi abuelo. Calculamos que debe tener unos 32 años y esta aun en buen estado. Que regrese el sombrero a las calles.
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# Drako dice:
Yo vi a mi abuelo y a un tio usar sombrero como una costumbre habitual.
Y a Michael Jasckson..saludos
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# sonia dice:
k no sale kmo uno lo pide jejejejej
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# Alejandro Meyda dice:
Pues yo uso sombrero desde hace 20 anios, y la verdad es lago que disfruto mucho, hace poco encontre una pagina donde hay informacion sobre este estilo y otros de sombreros de vestir, tambien tienen un catalogo de sombreros en venta me decidi y compre uno y la verdad son de una calidad extraordinaria, deberian visitarlo.
el sitio es http://www.sombrerosfinos.comSaludos
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# Ingrid dice:
este sombrero en particular me fascina le da un toque inigualable a tu look
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# Blanca dice:
Encantadora alegoría del sombrero; estoy segura de que a mis lectores les va a interesar, por eso lo enlazo desde mi web. Gracias,
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# El fedora en un blog consombrero | Blanca del Piñal, Sombrerera dice:
[...] Os enlazo a una interesante alegoría del fedora en el blog La Lengua: [...]
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# pepon dice:
Tengo sesenta años, hace aproximadamente uno que uso sombrero habitualmente. No me importa si está o no está de moda. A mí me resulta agradable llevarlo. Desde luego para usar sombrero hay que saber que hacer con él en las distintas situaciones de la vida cotidiana, de lo contrario harás el ridículo más espantoso. Yo creo que por eso se ha dejado de usar.


