Y sin embargo… te quiero
Y bajo tus besos, en la madrugá,
sin que tú notaras
la cruz de mi angustia,
solía cantar:
«Te quiero más que a mis ojos.
Te quiero más que a mi vida.
Más que al aire que respiro,
y más que a la mare mía.
Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer.
Que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.
Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro, compañero…
no debía de quererte… no debía de quererte…
y, sin embargo… te quiero.»
¡Música viernes! Lamentablemente no he podido encontrar una actuación en directo de este tema por la dama Concha Piquer, así que os tendréis que conformar con el audio. Una de las coplas más sentidas y espeluznantes de nuestra música. Disfrutad y cantádselo al oído a vuestras chicas, pero no bebáis mucho antes.
