Todopoderosa llorica

Daba sustento a un pajarillo un día
Lucinda, y por los hierros del portillo
fuésele de la jaula el pajarillo
al libre viento en que vivir solía.

Con un suspiro a la ocasión tardía
tendió la mano, y no pudiendo asillo¹,
dijo (y de las mejillas amarillo
volvió el clavel que entre su nieve ardía):

«¿Adónde vas por despreciar el nido,
al peligro de ligas y de balas,
y el dueño huyes que tu pico adora?».

Oyóla el pajarillo enternecido,
y a la antigua prisión volvió las alas,
que tanto puede una mujer que llora.
(1) asillo: «asirlo».

Lope de Vega.

4 comentarios en “Todopoderosa llorica”

  1. lady jekyll dice:

    Je, je, je… qué verdad más grande… Si es que los hombres (ni nadie como queda bien reflejado en este poema) no os podéis resistir ni a nuestros encantos femeninos ni a nuestras astutas estratagemas. ¿Por qué será? Yo sí lo sé… pero mejor me callo para no armarla…
    ;-)

  2. Truman dice:

    Grande Lope. Que maravillosa manera de decir las cosas es la poesia.

  3. antonio molina dice:

    No te digo ná. Es lo que tiene saber controlar el lagrimeo…

  4. Pris dice:

    A las que no somos lloricas nos las dan con queso siempre.

    Una cosa, puestos con el motivo lírico amada-pájaro, recomiendo dos poemas de Catulo dedicados a Lesbia: uno trata de la envidia que siente Catulo por el trato amoroso que Lesbia le dedica al pajarín; el otro, sobre lo apenada que queda ésta tras su muerte (la del gorrión).

    Me entanta Catulo. Su amor por Lesbia deberían llevarlo al cine los americanos. Fue apasionante, lleno de altibajos y dolorosas cornamentas. Para ser poeta hay que estar enamorado o ser infeliz. O las dos cosas.

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