Profes de Lengua

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No se premite tender rropa, y ni clabar clabos, decía en una pared, y don José exclamó: «¡Vaya una barbaridad!… ¡Ignorantes!… ¡emplear dos conjunciones copulativas! Pero pedazos de animales, ¿no veis que la primera, naturalmente, junta las voces o cláusulas en concepto afirmativo y la segunda en concepto negativo?… ¡Y que no tenga qué comer un hombre que podría enseñar la Gramática a todo Madrid y corregir estos delitos del lenguaje!… ¿Por qué no me había de dar el Gobierno, vamos a ver, por qué no me había de dar el encargo, mediante proporcionales emolumentos, de vigilar los rótulos?… ¡Zoquetes, qué multas os pondría!… Pues también tú estás bueno: Se alquilan qartos… muy bien, señor mío. ¿Le gustan a usted tanto las ues que se las come con arroz? ¡Ah! si el Gobierno me nombrara ortógrafo de la vía pública, ya veríais… Vamos, otro que tal: se proive… Se prohíbe rebuznar, digo yo.»

Fortunata y Jacinta. Dos historias de casadas, de Benito Pérez Galdós.

Este pensamiento pertenece a don José Ido del Sagrario, uno de los personajes más graciosos y logrados de la gran obra galdosiana. En su heroísmo ortográfico tiene algo de Quijote, no en vano «Este hombre ha sido también autor de novelas, y de escribir tanto adulterio, no comiendo más que judías, se le reblandeció el cerebro.» Compárese –y sé que a algunos de vosotros no os hará falta que os lo recuerde– con lo que le pasó al bueno de don Quijote en el primer capítulo de la novela de Cervantes: «él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro». Hay mucho más de Cervantes en Fortunata y Jacinta, pero eso ya lo veremos, si el tiempo lo permite, cuando llegue su post.

Yo no siento una imperiosa necesidad por que el Estado me pague para corregir defectos ortográficos en los carteles. Me conformaría con que cesasen los petardazos que están entrando por la ventana. Son las 22.52 del domingo y me imagino que algún equipo de fútbol ha ganado algún partido. «Buena oportunidad para molestar», deben de pensar mis paisanos. Pues nada.

2 comentarios en “Profes de Lengua”

  1. Manuel dice:

    El Madrid ganó la liga… y los borregos se arrojaron a las calles a hacer el cafre con el beneplácito de las autoridades… lo que sea con tal de que el pueblo se olvide de la crisis y todos los problemas del país…

    Hoy importa más si el Barcelona le hará el pasillo al Madrid el miércoles, que cualquier otro problema real…

  2. Rodolfo dice:

    Hay que reconocer que el Sr. Pérez tenía su punto de humor. El apellido Ido es genial aplicado al personaje. Hace poco he releído Tormento y también sale allí. De hecho la novela comienza con una actuación estelar de este entrañable perturbado.

    Refiriéndose al oficio de profesor dice:

    “Ya no soy desbravador de chicos; ya no me ocupo en trocar las bestias en hombres, que es lo mismo que fabricar ingratos. ¿No te anuncié que pensaba cambiar aquel menguado trabajo por otro más honroso y lucrativo?”

    Es algo entrañable cuando vas encontrando personajes de Galdós que saltan de novela a novela. Como encontrarse con viejos amigos.

    Espero con interés tu punto de vista sobre Fortunata y Jacinta. Cuando la pongas pegaré en tus comments, con tu permiso, una crítica de persona no versada en letras que hice yo cuando tenía el blog hastalaspelotas.

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