Ars longa, vita brevis

La vida es sueño

18 de May de 2008

(Si no te interesa la literatura, y sí la violencia en los videojuegos, ve hasta el final del post, después de la raya divisoria.)

Planteamiento: el rey de Polonia, Basilio, tiene un hijo y siguiendo la costumbre de los reyes antiguos –y, al parecer, de los modernos– va a visitar a unos astrólogos para que predigan su fortuna. El augurio no puede ser más nefasto: el recién nacido será un tirano que esclavizará a la nación tras provocar la muerte del monarca.

Asustado por el vaticinio, Basilio decide encerrar al príncipe Segismundo en las entrañas de un monte, para que no pueda cumplirse el fatal destino leído en las estrellas. Pero cuando pasa el tiempo y el rey siente cercana la muerte, decide probar a Segismundo, por ver si es verdad el hado de los astros.

Tiene un plan: sacará a Segismundo de su prisión y le hará ver que es el heredero del trono, para observar si su comportamiento es justo y digno, como corresponde a su sangre. Si es así, todo seguirá su curso y tras el hecho biológico ocupará el trono de Polonia. Pero si se muestra tiránico, como predijeron los magos, volverá a encerrarlo en su prisión y ahí se le convencerá de que el breve lapso en que fue príncipe no había sido más que un sueño.

(Hay, como en todo buen drama clásico español –y este es el más español y más clásico de todos–, otras tramas secundarias que complementan y se entrecruzan con la principal: la deshonrada Rosaura, que va a Polonia a cobrarse en sangre el deshonor de su madre; y los primos de Segismundo que son los primeros en la sucesión real, siempre que el príncipe natural no sea digno de tal dignidad, valga la redundancia. Además, tenemos al gracioso Clarín, que nos provocará más de una risa hasta que llegue su trágico final.)

Lo primero que hace Segismundo al salir de su cautiverio es arrojar por la ventana (vulgo defenestrar) a un criado por un quítame allá esas pajas. El resto podéis leerlo por ahí, o mejor aún, en el libro.

Calderón de la Barca toca temas principales en el pensamiento político y filosófico de la época. ¿Son los reyes buenos y justos por naturaleza, como corresponde a su linaje? ¿Se puede escapar del destino? ¿Debe un súbdito fidelidad al monarca por encima de todas las cosas, incluso el propio honor? ¿Está la justicia en el término medio, y en saber ser pacífico sin ser pusilánime? ¿Es la educación de los príncipes la garantía de que van a obrar justamente? Y todo con un enorme telón de fondo que impregna cada réplica de esta obra inmortal: la violencia está por todas partes.

Todo ello lo hace con una impresionante maestría en la versificación, con el dominio de las figuras retóricas, con una inteligentísima dosificación de la acción que han convertido esta obra de teatro en la cumbre del drama patrio. Procuro leerlo al menos una vez al año, y es lo que os aconsejo. Si sois perezosos, os recuerdo que una obra de teatro es como una película leída (mutatis mutandis), y que no os llevará más allá de dos horas si la leéis con el detenimiento y el deleite necesarios. Además, podéis hacer como yo: leerlo en tres sentadas, siguiendo la división en tres jornadas –actos– que hace Calderón de la historia. Es una manera barata y poco costosa de acercarse a una de las cimas de la humanidad.

SEGISM. También oíste decir
que por un balcón a quien
me canse sabré arrojar.
CRIADO 2.º Con los hombres como yo
no puede hacerse eso.
SEGISM. ¿No?
¡Por Dios, que lo he de probar!

(Cógele en los brazos, y éntrase, y todos tras él, y torna a salir.)

[…]
SEGISM. Cayó del balcón al mar;
¡vive Dios, que pudo ser!

Periódico El País, sección Vida & artes: Los videojuegos violentos arrasan. En la noticia que os enlazo no, pero en la edición impresa del mismo artículo aparece el subtítulo: «¿Es PEOR esta agresividad que la del cine?» Negrita, cursiva y mayúsculas son mías.

¿Puede una violencia ficticia ser peor que otra violencia ficticia? ¿Por qué El País no compara la violencia de los videojuegos con la de La vida es sueño de Calderón?

En el famosísimo juego Grand Theft Auto (al que, por otra parte, nunca le he visto demasiada gracia por ningún lado) uno puede dedicarse al tráfico de drogas, a asesinar prostitutas y a atropellar a gente por la calle con un coche robado. Esto no está bien si se hiciera en la vida real, pero ¿en un videojuego?

¿Está bien que un príncipe arroje a un criado por la ventana por capricho? ¿Está bien que dos policías degüellen al pobre de Josef K. en medio de la calle, por un delito que ni siquiera sabe cuál es (El proceso, de Franz Kafka)? ¿Está bien que una mujer decida que su marido ya está demasiado anciano y fláccido, que huya con un príncipe más joven y más guapo, y que por culpa de esta lujuria insensata mueran miles de guerreros aqueos y troyanos (La Iliada, de Homero)? ¿Está bien que un profesor de Literatura engatuse a una madre para acostarse con su hija de doce años (Lolita, de Vladimir Nabokov)? ¿Está bien que, para que un general guarde la cara, se fusile tras un sorteo a tres valientes soldados franceses cuyo único crimen ha sido sacar una papeleta de una bolsa (Senderos de gloria, de Humprey Cobb)?

¿Son peores esas muestras de violencia que las mostradas en los videojuegos? ¿Alguien que haya leído esos libros ha sentido el impulso de imitarlas? ¿Son un peligro? ¿A qué viene la pregunta de El País?

Yo os diré a qué viene: la industria del videojuego es algo que de momento no controlan. El cine y la literatura están suficientemente controlados, mediante dinero y más dinero. Tienen medianamente controlado lo que vemos y lo que leemos, y nos dicen lo que es bueno y lo que es malo.

Sin embargo, los videojuegos están creados por gente, en la mayoría de los casos, jovencísima; gente que raramente llega a la treintena, que tiene sus propios valores. Y quienes compran videojuegos son gente que no lee sus evangelios (léase en sentido propio y figurado), que no lee sus listas de éxitos, jóvenes a los que no pueden comerles el coco contándoles que no sé qué película iraní es el colmo de la ética, como si en el arte hubiese habido ética alguna vez, como si alguna vez hubiese sido nada más –y nada menos– que estética adornada con otros valores secundarios (esta vez, sí, los morales).

Pues lo sentimos, señores de El País: de momento, los videojuegos son nuestros, como una vez lo fue la música rock y pop. Ya llegará el día, supongo, en que sepáis controlar la industria, y entonces a los videojuegos les pasará como le pasa al pop actualmente: ya no será cosa de sucios hippies fumadores de marihuana, de delincuentes engominados que hacen carreras de bólidos en el cauce seco de un río ni de melenudos heavies que descabezan pollos con la boca delante de una audiencia drogada; será cosa de cantantes del loco y de academias donde la mediocridad rasada será la tónica general.

No dudo que algún día ganaréis; hasta entonces, nosotros os seguiremos atropellando y violando delante de la Xbox.

7 comentarios en “La vida es sueño”

  • # Maki dice:
    18 de May de 2008 a las 21:46

    Vaya linea divisoria mas raquitica.

    Ahora que tenia una tarjeta grafica nueva y la queria probar con un juego (no suelo jugar) vas y nos enlazas un articulo de el pais….

  • # Aggtoddy dice:
    19 de May de 2008 a las 9:12

    Grande Elías, muy grande, me leeré “La vida es sueño” mis profesores de literatura consiguieron que le cogiera auténtico ascazo a todo lo que oliera a literatura clásica, por suerte para mí, en los últimos tiempos estoy eliminando semejante lacra xD

    ya t contaré ´qué me parece 😉

    chao pescao!

  • # John Constantine dice:
    19 de May de 2008 a las 9:26

    Yo estoy con el Vice City de la PS2 pero te prometo que enseguida me pongo con Calderón.

    Por cierto, Elías, ¿no te compras un lector de libros electrónico? YO tengo un Sony PRS 505 y es el mejor y más aprovechado gadget electrónico que he comprado en mi vida. Y ya tengo más de 500 libros para él…

  • # scirius dice:
    19 de May de 2008 a las 10:06

    Es verdad, la vida es sueño (y los sueños, sueños son) lo leí hace un millón de años y me encantó. Pues ahora que lo has mencionado me parece que va a caer otra vez.

    Muy buenas las menciones a determinados comportamientos en obras literarias. Me han venido a la cabeza algunas otras que no te las pierdas, algunas de ellas en textos religiosos (normas éticas) que se supone siguen millones de personas en el mundo.

    Sin embargo creo que al concepto que expones sobre el control que los medios (mejor dicho de los que están detrás de los medios) quieren ejercer sobre la industria de los videojuegos no es el único interés existente al respecto.

    En mi opinión existe, por un lado, la intención de los medios de difundir el mensaje necesario para la sumisión, para aborregar al público y el adocenamiento de las masas. En este caso es “tened miedo, los que utilizan videojuegos son violentos y van a por vosotros”. Por otro lado la intención clarísima de vender más periódicos, o minutos de televisión y radio, o visitas a medios online … El fin es trincar el parné del asustado consumidor con temas escabrosos y alarmistas que ellos mismo se esfuerzan en poner de moda. (véase el caníbal de Rotenburgo, el asesino del Rol, etc). En alguna ocasión has escrito en tu blog sobre este miedo que nos quieren meter si no recuerdo mal.

    No se si os fijáis en que en los medios explotan temas como el de la muerte de la pobre Mari Luz presuntamente a manos de un pederasta que estaba en libertad por un posible error en el sistema judicial. Y estoy midiendo mis palabras lo mejor que puedo en beneficio de la presunción de inocencia. Anteriormente a este caso los medios se han inflado a vender mediante el alarmismo y sensacionalismo. (caso Yeremi, caso Alcasser … ¡hay tantos!)

    Mi opinión es que dejan esos temas cuando los audímetros enseñan cifras menos “convenientes”. Con las cifras en la mano los que mueven el cotarro deben pensar que con eso ya no están asustando a nadie, entonces suena la corneta y cambian de tercio.

    Uno de estos días nos darán la lata con un caso sobre un tipo algo excéntrico a causa de la lectura de novelas de caballería, causando estragos en rebaños, almacenes de vino y otras tropelías similares … ¿Qué dirían los medios de un tipo como ese? Que los libros son malísimos.

    PD: demasiado ladrillo para un lunes, mis disculpas.

  • # Elías dice:
    19 de May de 2008 a las 21:39

    Lo último que esperaba conseguir con este post es que tres personas declararan su intención de leer (o releer) el clásico calderoniano. Casi me hacéis llorar, hermanos.

    Maki: castigado sin postre, por malo.

  • # lila dice:
    24 de May de 2008 a las 17:00

    Qué pasó para que yo también odiara a los clásicos: a jorge manrique, a calderón, a lope, a garcilaso, al cid especialmente… Qué pasó para que los aborreciese durante mi época de estudiante de egb y bup, y ahora me dé cuenta de qeu aquellos profes me enseñaron mucho aunqeu entonces no lo supiera… Qué pasó para que pese a mis profes y mis odios de lecturas varias acabase estudiando filología?
    QUé pasa para aqeu tanta gente confiese odiar a lso clásicos tras su paso por las calse sde lengua y literatura del isntituto?
    Desde luego, una de las razonas ya las sabemos: porque no tuvieron profes como tú 🙂
    Pero cuáles más? Decid!

  • # karen dice:
    3 de February de 2017 a las 16:42

    nesesito saber el lenguaje que se emplea en la novela La vida es sueño

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