Felicidad

No tengo ni dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, pensaba que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros por escribir, gracias a Dios. Entonces, ¿esto? Esto no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro, en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza… a lo que os parezca. Voy a cantar para vosotros, desentonando un poco tal vez, pero voy a cantar. Cantaré mientras la diñáis, bailaré sobre vuestro inmundo cadáver…

Para cantar, primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y saber un poco de música. No es necesario tener acordeón ni guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así, pues, esto es una canción. Estoy cantando.

Uno de los párrafos iniciales de Trópico de Cáncer, del escritor estadounidense Henry Miller. Lo publicó en Francia en 1934, y le acarreó un proceso judicial por obscenidad en su país. No pudo leerse legalmente en los Estados Unidos hasta la década de los 60.

Los de siempre no quieren que leáis, nunca han querido.

No se lo pongáis tan fácil. Mañana, música.

Un comentario en “Felicidad”

  1. Godiva Spencer dice:

    Ese texto me encanta. Suscrito queda.
    Pero en un principio me sonó a Norman Mailer.

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