Tragicomedia
[Dani Martín, cantante del grupo El canto del loco] Rodó Yo soy la Juani con Bigas Luna, director que ya lo definió como un hombre del Renacimiento en el siglo XXI.
Ya no sabe uno si reír o llorar.
[Dani Martín, cantante del grupo El canto del loco] Rodó Yo soy la Juani con Bigas Luna, director que ya lo definió como un hombre del Renacimiento en el siglo XXI.
Ya no sabe uno si reír o llorar.
Esta entrada fue publicada el Domingo 6 de Abril de 2008 a las 17:08 en la categoría Miscelánea. Puedes seguir los comentarios a esta entrada en el feed RSS. Puedes dejar un comentario, o un trackback desde tu web.
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Elías, desde Melilla, España. Le gustan los libros, la música, el cine y los videojuegos. Como a cualquier treintañero del siglo XXI, supongo.
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6 de Abril de 2008 a las 18:21
Esto no viene mucho a cuento, pero en algún sitio lo tengo que decir para calmar mi desasosiego. Me atormenta hasta el infinito que al buscar la letra del nuevo tema de El canto del loco, me encuentre con que en el 90% de los casos, me ofrecen una letra totalmente repleta de errores de sintaxis, puntuación y, lo que es peor, de oraciones mal transcritas, que se cargan por completo e incluso contradicen la coherencia del tema. Es como si la letra de una canción fuera algo secundario, donde da igual poner una coma que no poner nada. Estoy harta, hostia.
Por ejemplo, hay un verso en el que el gran hombre del Renacimiento canta “Que no debes nada” y en cualquier sitio donde busques, te escupen un “Que no eres nada”. Si la canción es una oda a la aceptación de la personalidad del individuo ante la jungla del día día y sus exigencias, ¿cómo coño va a gritar el Dani “Que no eres nada” y cargarse el mensaje. Es clave esa idea, pero nadie parece darse cuenta y todos la cantan así como borregos. O, aunque no os lo aseguro porque yo no he leído el libreto, cuando todas las webs de este tipo nos animan a vivir “buscando desequilibrio”, la letra parece decir “buscando ese equilibrio” en correspondencia con el tema global de la canción. Estoy muy obsesionada con esto porque no ocurre únicamente en blogs de niñatos hijos de la LOGSE, sino que la disparatada letra aparece en páginas web musicales de primer orden, muy visitadas, que van de somosguaysymolamos porque ponemos letras y tenemos lo último. Que estoy muy cabreada, joder. Que se encargue el hombre del Renacimiento de este tema, tengo que hacérselo llegar, que estoy desarrollando un TOC alrededor de ello.
Bigas Luna está salío. No me gustan los salíos.
6 de Abril de 2008 a las 18:26
A mí la película me pareció una chorrada, en la que solo se salvaba el personaje (en sí lo que es estrictamente el personaje) de Juani, muy bien interpretado a mi entender por Verónica Echegui. Pero las cosas que le pasan, frivolizando con temas como la amiga que “se pone tetas”… Lo que intentaba ser una Cenicienta del sXXI se quedó en un chiste.
Y aunque no me parece que Dani Martín haga un mal papel, desde luego no mejora el nivel de la película. No demostró ser un mal actor, porque se guardaba para “Cuenta atrás”, de Cuatro, que para mí falla en casi todos los puntos en que puede fallar una serie.
6 de Abril de 2008 a las 18:45
Pris, ¿qué haces buscando una letra de El canto del loco? Te voy a prohibir la entrada al blog.
Seguramente los errores en las webs se deben a la perfecta vocalización que es marca característica del grupo. ¿Qué es un TOC?
Yo no sé si será mal actor o buen actor, porque lo único que he visto de él como intérprete han sido un par de minutos de la serie esa. Pero menuda diarrea mental tiene Bigas Luna (que por otra parte, tiene al menos un peliculón, Jamón, Jamón). ¿Un hombre del Renacimiento? Jodeeeeer…
¡Es un cantante mediocre de un grupo que ha hecho buenos a los Hombres G, rediós! Y después ha hecho una peli y una serie que no ve ni Cristo. Vaya Leonardo, vaya Rafael, vaya Miguel Ángel.
Y antes de que salga nadie con ese argumento, por supuesto que estoy envidioso porque me gustaría ser guapo y famoso como él, y dar conciertos para miles de personas. Eso que quede claro.
Pero un hombre del Renacimiento, Dios bendito… Qué fácil es hablar, hostias.
7 de Abril de 2008 a las 0:12
Hostias
7 de Abril de 2008 a las 1:06
Todo envidias hacia el pobre chaval por trajinarse a Patricia Conde entre concierto y concierto.
TOC (¿Table of Contents?). Elias cuando hablas de otro Miguel Angel, te refieres a Miguel Angel Muñoz (MAM para las fans), ese machote bailarin, actor de reconocidas series como Upa Dance y protagonista absoluta de “El Sindrome de Ulises”. Sus azañas estan a la par de las de Dani, y en breve sus obras se veran en la catedral de la Almudena, y venderan sus efigies junto a discos autografiados de dos de los grandes genios del segundo renacimiento cultural español.
Dentro de poco Taschen quemara sus ediciones de lujo de Leonardo para pasar a imprimir portfolios XXL de los torsos de todos los intelectuales modernos. Porque unos buenos abdominales pueden marcar mas que unos tristes molinos y ala deltas.
7 de Abril de 2008 a las 8:10
TOC, transtorno obsesivo compulsivo.
A saber a qué tipo de hombre renacentista se refería, habría muchos digo yo, aunque me temo que se refiere al Hombre renacentista por antonomasía.
7 de Abril de 2008 a las 8:40
A mí no me gusta el grupo ni me cae bien el chaval, pero no me quiero meter con él por que lo mío es, como otros, envidia compulsiva por estar trajinándose a la Patricia.
Lo cual me lleva a la sospecha, motivada también por la más profunda envidia y resentimiento, que conste, que esta chica es bastante menos inteligente y encantadora de lo que aparenta en la tele, sobre todo por la nómina de novios que lleva hasta ahora.
Eso sí, del hombre del renacimiento sólo puede entenderse como una ironía del copón por parte del Bigas, poque si nooooo…..
Y de la peli…. En fin, la alquilé en DVD y fueron 2,5 euros y dos horas de mi vida perdida. Por que al final de la peli te quedas igual que cuando empezó.
7 de Abril de 2008 a las 19:44
Me encanta Patricia Conde, toda ella: su estilismo, su pelo, su sonrisa y su jachondeo intrínseco. Y sí, me parece inteligente. Muy inteligente. Lo que no me gusta tanto es el roquerillo ese con cara de charcutero de La Despensa y tendencia al sobrepeso que se jinca. Yo quiero ser Patricia Conde, pero sin Dani Martín. El primo, que también está en el grupo, es más mi tipo. Creo que me acostaría con él en la primera cita, aunque mi madre lo desaprobara.
Elías, yo no voy a esconder mis vergüenzas: me gusta la canción nueva de El Canto del loco (había puesto ECDL, pero no quiero que dejes de hablarme después de tanto tiempo brindándote mi inestimable atención), aunque siempre haya sentido indiferencia hacia el conjunto (rescatemos esta palabra, que mola). Andaba yo cabizbaja y meditabunda hace unos días, buscando respuestas a demasiados porqués, rastreando en el firmamento una estrella que me mostrase el camino, debatiéndome entre la nada y el todo, entre la luz y la sombra, entre las ganas de huir o de quedarme. Estuve a punto de combatir mi zozobra sumergiéndome en los trabajos de Jorge Bucay o en los versos de Jessica Púa, como buena mujer que llega a los treinta sintiéndose una incomprendida que soy. Pero te juro que una noche en la que mi maromo me aparcó junto a su coche mientras salía a comprar a la farmacia de guardia un Tensoplast, fue Dani el que me rescató del abismo desde la radio del coche, el que me elevó desde el apagón de mi existencia hasta un cielo pleno de luz, donde volvía a ser yo y no otro ente sin definir. Alguien que te es sumamente indiferente también puede ayudarte en un punto y darte la colleja que mereces. No subestimes ni al más triste de los profetas. Juro que esta historia es tan verdad como el suelo que pisas.
Por cierto, Aute dedicaba un tema a Peter Gabriel y a cómo su preciosa canción Don´t give up, le rescató del marasmo de la depresión. Se llamaba… ni idea, pero estaba chula.
Y que me da igual que sus metáis conmigo. Soy un producto de mi tiempo.
Un TOC es lo que tienes tú con los monos, por ejemplo. Una obsesión repetitiva que te taladra insistentemente la razón. Nada que no se cure con PROZAC genérico y unas cervezas con los amigos. Yo tengo de las dos cosas.
La banda sonora de La Juani tiene un tema que dice algo así como “Dale gas, Juani”, que es la monda. Una compañera mía, que tiene un Tigra rojo, la pone tronando al salir del Instituto y los críos se quedan más pillaos que la hostia. Dale gas, Juani. Ya le doy. Brutal.
He hecho un comentario brainstorming. Espero que te mole.
7 de Abril de 2008 a las 21:42
Hostias!!
7 de Abril de 2008 a las 22:17
Lo del “Hombre del Renacimiento”, en este caso, ¿tal vez lo dijera por la estatura?
8 de Abril de 2008 a las 9:48
Repítome: a mi también me encanta casi cada átomo de la Patri, pero enrollarse primero con el Molla -vale, estará bueno, tiene un pase- y luego con el Dani Martín me lleva a sospechar que no es la inteligencia precisamente lo que más busca en sus relaciones.
Aunque sería la primera presentadora guapísima que nos saliera por ese lado, porque generalmente la presentadora pibón de turno se lía a)Con señores mayores y forradísimos b) Guaperas de su mismo turno.
C’est la vie y envidia cotxina.
8 de Abril de 2008 a las 11:43
Realmente, pienso que para ser músico y compositor se ha de ser sumamente inteligente. La creatividad es un acto de la inteligencia. Como el humor. Como el éxito. No tengo ninguna duda de que este chico puede ser tan inteligente como un notario o un ministro.
Por otra parte, es una chorrada buscar la inteligencia en las relaciones para ser feliz. Lo que hay que saber es aplicar convenientemente la nuestra para conseguir una vida afectiva satisfactoria. No entiendo por qué una chica guapa, simpática, joven, y rica (hablo de Patricia, no de mí, que también) ha de preferir salir con un cuarentón empresario a buscar la compañía y el afecto de un chico de su edad, cuyo modo de vida, problemas y aspiraciones, sean los mismos que los de ella. Creo que esta pareja es una pareja coherente: ambos son jóvenes, guapos, listos y triunfadores. No entiendo tu juicio.
Hay que dejar de sobrevalorar la inteligencia como pasaporte hacia la felicidad. La inteligencia es una puta mierda que te lleva a desarrollar TOCS chungos. Mirad a Elías. O a aquél que decía lo de “InteliJencia, dame el nombre exacto de las cosas…”, que estaba más pallá que pacá. Miradme a mí.
8 de Abril de 2008 a las 14:55
Te haj pasao trex puevlox con tu ultimo komentario. Por no decir que, según esa respetable forma de encarar la vida, pues idiotizémonos y dejemos que nos manipulan y engaén, que así vamos a ser felices.
Pues no, oiga.
8 de Abril de 2008 a las 14:59
Y me voy a poner rastrero, demagogo y políticamente incorrecto. Ya que nos vamos a buscar la inteligencia para ser felices, cuando nuestra pareja haga según qué cosas - y aquí dejo que cada uno piense en la pareja que se le ocurra y qué puede ser lo que haga según su personalidad-, pues no nos quejemos, ¿no?
O sea, que si te enrollas con un macarra de gimnasio porque tiene mucha lengua, está muy musculado y bueno y su buga tuneado mola mazo, pues no debería extrañarte demasiado que……eso.
8 de Abril de 2008 a las 15:01
O, por poner un ejemplo más concreto, si te juntas con tu pareja por el físico, cuando tu pareja te abandone , más tarde o más temprano, por otra más joven y apetecible tampoco debería extrañarte demasiado, ¿no?
8 de Abril de 2008 a las 17:44
Volvemos al eterno debate que se sucede al suponer erróneamente que belleza e inteligencia son cualidades excluyentes. Aun así, hay algo que atrae más que la belleza y la inteligencia: el carisma. Pero aparquemos el asunto, que no es el tema.
Es todo un honor ligarse a un machito de gimnasio tontorrón y práctico, y si es un poquito menos inteligente que una, mucho mejor. Cuando se marche con otra más joven y apetecible que yo, no sólo no me extrañará como afirmas, sino que ya tendré la edad justa para buscar el colofón a una agitada existencia: un amor de madurez. Y seré como la Guiomar de Machado. Esos amores existen y son muy provechosos, aunque no tengan sexo. No solo de pan vive el hombre.
De todos modos, a todo cerdo le llega su San Martín y a los machitos de gimnasio también se les cae el pelo y les flojea el asunto base. Cuando él se vaya con otra más joven, ya se le habrán encendido las alertas rojas prostatiles y habrá tecleado más de una vez “disfunción eréctil” en Google. Cada cual cargue con su cruz. Que a partir de los 40, todo es ruina.
9 de Abril de 2008 a las 9:26
“Y si es un poquito menos inteligente que una, mucho mejor”. Esa frase me ha calado… ¿es para así manipularle mejor? En cuanto a lo del “amor de madurez”, huy, eso suena demasiado a novela de Nicholas Sparks (totalmente recomendable, oigan). Más bien que a partir de esa edad lo que la gente busca es esto -leer todo el reportaje porque no tiene desperdicio-:
http://www.elpais.com/articulo/portada/Volver/mercado/elpepusoceps/20071223elpepspor_10/Tes/
O sea, volver a caer 3, 5, o 7 veces en la misma piedra.
De todos modos, y dejando de lado aparte el debate inteligencia-belleza, que ya nos enrollamos bastante en su momento con él, nos centramos mejor en lo que busca uno/a de la pareja. Y, según todas las revistas femeninas del ramo (elle, cosmo, mujer de hoy):
Está claro que una mujer a partir de lo 40 debe seguir buscándose un maromo, porque, como decís vosotras, a partir de cierta edad los mejores o están ya cogidos o son gays.
De ahí la inundación de productos de belleza, potingues, cremas, publicitados por mujeres de edad madura tipo Demi Moore, Sharon Stone, y ya no digamos la JAne Fonda. Por que tengo la impresión de que los potingues para impresionar a ese amor de madurez como que no son.
En fín, que fantasías las mínimas. De todos modos, y por encima de la pléyade de superwomans maduriles arriba citadas, me gusta muchísimo mas físicamente Emma Thompson que todas estas anunciaemplastos.
9 de Abril de 2008 a las 17:54
Uno selecciona a su pareja por puro egoísmo: buscamos a alguien que nos haga sentir bien. Y cuando lo encontramos, es cuando decimos que nos hemos enamorado. Qué bonita sensación la de sentirse así. De pronto, todo es muy sencillo, nos sentimos con ganas de vivir y nuestra existencia adquiere un sentido. Eso es lo que se busca y no otra cosa. Por eso me descojono cuando menosprecias a la Patri afirmando que no busca la inteligencia en sus relaciones. ¿Y para qué la va a buscar?
Para hacerme sentir bien, yo no necesito la inteligencia de mi contrario. Me basta con la bondad, con el vigor sexual, con el afecto, la atención y la entrega desinteresada sin fechas de caducidad. Eso hoy en día. Pero cuando tenga 50 años quitaremos lo del vigor sexual y me bastará con todo lo demás. Eso es un amor de madurez: un amor basado en la compañía, el respeto y la colaboración mutua. Y no es menos amor que otro cualquiera.
Bueno, te decía que la inteligencia de nuestra pareja no nos sirve a nosotros de nada. Desengáñate. Una pareja sumamente inteligente se hará demasiados porqués, valorará convenientemente otras opciones, se percatará más fácilmente de nuestros fallos, nos pillará antes las mentiras, será más desconfiado y realista, antepondrá su felicidad a la nuestra, tendrá menos aguante cuando las cosas vayan mal y pensará más en sí mismo. Además, si la relación se echa a perder, sus venganzas serán más dolorosas y sabrá clavarte el puñal donde más te duela. A ver, no se trata de encontrar la felicidad con el Dinio de turno, eso tampoco. Ni don Juan ni Juanillo, por supuesto.
9 de Abril de 2008 a las 18:18
Sin ánimo de ofender, me parecen argumentos válidos pero un tanto propios de prota de “Sexo en N.Y.”. A saber: ahora que soy guapa y saludable, voy a buscar una serie de cualidades digamos superficiales en un tipo, que por supuesto voy a encontrar. Y cuando sea mayor y no pueda aspirar a ese estandar de hombre, voy a aspirar a una serie de cualidades mas profundas en el hombre, que por supuesto también voy a encontrar.
Perfecto sino fuera porque el mero vistazo alrededor nuestro -al menos mío- me (¿nos?) muestra trogollón de parejas que están juntas sólo por costumbre, aburrimiento o por la dificultad de encontrar algo mejor, por no hablar del pánico a la soledad. A mí me cuesta mucho encontrar gente que se guste muchísimo desde el principio y sigan saliendo juntos después de una temporada. La regla general , desde mi punto de vista y en una ciudad provinciana a más no poder como es Valladolid, es que los chicos terminan saliendo con la chica que les acepta y las chicas terminan saliendo con el chico que se lo pide en el momento adecuado -muchas veces cuando empiezan a ver las orejas al lobo-, no con el que más les guste, precisamente.
Tu planteamiento puede ser bueno para alguien como la Patri, por ejemplo, que ahora se puede permitir elegir… pero otra cosa muy contraria es que, p.e., dentro de 14 años, y si no se conserva bien fisicamente, vaya a encontrar alguien con cualidades no físicas que se interese por ella. A lo peor, en ese momento, no atrae ni a los guaperas (lógico) ni a otra clase de gente, por la sencilla razón de que como se ha pasado la vida rodeada de guaperas, pues esa otra clase de gente puede pensar que ese es su sitio, al lado de los macizos. Y que ahora la aguanten ellos, y si no, roscas.
Pero todo esto es relativo, tan asquerosamente relativo que, p.e., un escritor del prestigio de Salman Rushdie se casó en su momento con una supermodelo a la que casi doblaba la edad (y que terminó mandándole a paseo, claro).
En fin, que no me parece que la inteligencia de tu pareja tenga que ser un valor añadido ni indispensable, lo reconozco, pero de ahí a opinar que sea algo negativo, joder…
9 de Abril de 2008 a las 20:01
Pues yo, la verdad, no encuentro nada interesante una chica despampanante con la que no se pueda hablar. Ni siquiera cuando era mucho más joven, siempre me sentía atraído por chicas y luego mujeres que tuvieran una personalidad fuerte y algo en la cabeza. Y que fueran guapas, eso por descontado.
Ni una cosa ni la otra la elegía yo, es mi forma de ser. Ahora estoy felizmente emparejado con una mujer guapa e inteligente, pero incluso en el trabajo o en cualquier aspecto de la vida, disfruto normalmente más conversando con mujeres algo mayores que yo. Las de mi edad, normalmente, aunque lo lógico es que sean más maduras que uno –por su más pronto desarrollo corporal e intelectual– se me suelen antojar demasiado superficiales.
Soy un tipo bastante intelectual, no estoy insinuando que sea inteligente ni culto, pero para todo lo que se haga fuera de la cama (o presumir por la calle) las personas que solo tienen fachada suelen ser bastante frustrantes.
10 de Abril de 2008 a las 20:34
Yo no he hablado de cualidades superficiales. He hablado de afecto, respeto, bondad, atención, entrega. No me consideres superficial y leeme bien. He relegado a un segundo plano el vigor sexual en la madurez, como aspecto secundario cuando las hormonas se calman y se buscan otras cosas que la Viagra no puede procurar. Acepto que el bagaje cultural es necesario en tu pareja si tienes un mínimo de inquietud por las cosas que pasan a tu alrededor, pero me repito más que la empanada gallega del Mercadona: que sea inteligente es algo secundario y un arma de doble filo para ciertas ocasiones.
De todas maneras, admito que todo es relativo y estamos teorizando. Mi contrario sacó un 10 en la encerrona (examen oral de la Oposición de maestro), pero estuvimos de viaje en Salamanca y no había quien lo sacase del bar. Es capaz de leer libros milenarios de filosofía oriental y de pasarse la tarde enseñando artes marciales en un gimnasio, pero una noche fuimos al teatro y no se enteró de nada. Llamó a mis compañeros frikis y ya no ha querido ir más. Todo es relativo. Cierto.
He buscado fotos de la pareja Rushdie-madre de Pocahontas y MECAWENTÓ!!!!!!! No sé si me parece ridícula o me encanta. Aún no lo tengo decidido.
11 de Abril de 2008 a las 8:46
Pris lleva razón, he dado con personal muy atractivas y a la vez inteligentes que, para el trato humano eran lo peor, haciendo que la gente de su entorno no los apreciara lo más mínimo.